Capítulo
39
Pasando el Tiempo
Kamio pisoteó la colilla en el suelo y entró de nuevo
en la cafetería recogiendo lo que había pedido, sonrió
un poco pensando en que seguramente Rei le notaba que había
fumado y se metió un chicle en la boca a ver si lograba inútilmente
disimularlo, se sintió como cuando escondía aquello
de su madre y se rascó un poco la nuca mientras se subía
al ascensor.
Se paró ante la puerta de la habitación un tanto
nervioso dudando si entrar o no cuando una enfermera le pidio paso
entrando con la cena de Yoshi, entro tras ella y fue junto a Rei
dándole lo que le había comprado aun sin mirarlo.
- Gracias. – Rei lo observó tan sólo un segundo,
Kamio no lo miraba. ¿Sería que ahora le parecía
un niño estúpido, por haberle hecho esas confesiones?
Seguro que sí, seguro que ahora lo veía como cursi
y un necesitado. Le dio un mordisco con furia a su comida.
Yoshi estaba sentado en la cama, observando la extraña escena.
Había despertado hacía poco, y tras resistir los interrogatorios
de su hermano sobre lo que había estado soñando, había
sido salvado por el carrito de la comida. Lo que no se explicaba
era esa misteriosa forma de tratarse de Kamio y Rei. - ¿Sucede
algo?
-No sé, nada- el rubio se encogió de hombros y miró
a Rei pues no se había percatado del mordisco sádico
que le había dado a la comida -¿Qué pasa Rei?
¿Es porque fumé?
-¿Eh? – el chico levantó la cabeza confundido
por un momento, y retomando sus patrones de comportamiento habitual.
- ¿Fumaste?! Te dije que no fumaras! ¿Que no sabes…?
– súbitamente se cortó, sonrojándose,
sin saber si estaba cabreando de más a Kamio. ¿Estaría
siendo insoportable? Pero…así era él. ¿Que
acaso no le gustaba así? Se sentía terriblemente confunido
y como no pudo ver ningún camino claro a seguir, sólo
lo señaló con el dedo enérgicamente. –
No fumes!!!
El rubio lo miró sorprendido por el súbito ataque
de furia contra su hábito, pero lo que estaba claro es que
no estaba raro porque hubiese fumado, eso acababa de enterarse gracias
a él, "fantastico" pensó para sus adentros,
Rei no lo notaba y él se lo decía, realmente inteligente.
Lo seguía mirando aun confundido, seguramente estaba así
por lo que habían hablado antes, tal vez se arrepentía
de haberle dicho todo aquello, pero no le apetecía pensar
eso asi que pensaría que simplemente estaba nervioso tal
y como él le había explicado antes -Sólo fue
uno, no puedo dejarlo de un día para otro, ademas ahora estoy
nervioso- le explicó pacientemente lo cual era un logro para
él y se dejó caer en el sofá y mordió
su comida con algo de desgana, miró para el trasero de Rei
y tiro de su cintura sentándolo en sus piernas -Come Yoshi…no
sea que mañana nos digan que no puedes salir porque te vean
débil.
- No – el chico sacudió la cabeza, y se dispuso a
comer. No deseaba pasar más tiempo en ese hospital. Pero
aún así, le parecía que se comportaban extraños,
más de lo habitual.
Rei continuó comiendo su comida, sin querer mirar al rubio.
Estaba nervioso y para colmo, se sentía cohibido.
El rubio apoyó las manos en las piernas de Rei apretándolas
un poco -¿Estás bien?- le preguntó en bajito
bebiendo de la botella plastica de agua, tal vez se estaba rallando
con tonterias pero no podía evitar rayarse era una de sus
facultdes, si no se rayaba no podia sacar conclusiones y eso era
parte de su espiritu.
El chico giró su rostro hacia él con lentitud. –
Sí, ¿por qué preguntas? ¿Tú estás
bien? – lo miró a la expectativa.
-No…estoy nervioso por lo que hablamos antes, esas cosas
me ponen nervioso por eso me escape a buscar la cena- explico mientras
huía con la mirada a otro punto de la habitación.
- Oh….es….¿por lo que te dije? No debí
decirlo ¿verdad? – Rei hizo lo mismo con su mirada,
solo que para el lado contrario al que miraba Kamio.
-Me gustó que me lo dijeras, pero me puse nervioso y aun
lo estoy- metió una mano por dentro de la camiseta de Rei
acariciándole el abdomen -¿Por qué me pones
tan nervioso? Me gustas mucho- dijo repondiendose el mismo -De nuevo
con la conversación incomoda ¿no?
El moreno permaneció en silencio, un poco rojo, por unos
segundos. Nervioso por la conversación, pero más tranquilo
en cuanto a aus sentimientos. – Bah…No importa…
- le sonrió metiéndole un pedazo de su bocadillo en
la boca para que se callara.
El rubio se comió el trozo sonriendo, iba a decirle que
era un repelente pero ¿para que? Si ya sabía que era
porque estaba nervioso, decidió joderlo por borde -Si vas
a meterme algo en la boca por la fuerza recuerdo que tenías
algo más agradable y más grande por ahí- dijo
metiendo la mano entre las piernas del moreno.
- ¿Ya empiezas de nuevo? – metió la mano entre
sus propias piernas, intentando sacar la del rubio. - Y ¿qué
clase de comentarios son esos enfrente de los demás? ¿Qué
no has oído hablar de la privacidad? - dirigió su
mirada hacia Yoshi, que había dejado de mirarlos poco tiempo
antes, y ahora se dedicaba a comer, con rostro serio.
-Él no sabe de que estamos hablando- dijo rehusándose
a quitar la mano y apretándola contra él -de todos
modos da igual, te dire esas cosas solo en privado- dijo apretándolo
contra él -Levanta anda que me meo- dijo escapándose
de nuevo de sus problemas de contencion sexual.
- Coño! – Rei se levantó enseguida, dejándose
caer en el sofa. – Anda, mea, no vaya a ser que te hagas aquí.
-No, no lo creo no sufro de incontinencia tranquilo- el rubio se
agachó para besarle la frente antes de meterse en el baño,
se le pasó por la cabeza fumarse otro cigarrillo pero decidió
que Rei seguramente lo mataría cuando se enterase de que
contaminaba su oxigeno y cambio de idea, se mojó la cara
con agua fría y salió de nuevo sentándose junto
a Rei -Espero que mañana no nos pongan ningun impedimento
para llevarnoslo ¿eres mayor de edad?
Rei negó con la cabeza. – No, pero ya casi. ¿Acaso
tendrá importancia? Si mi “madre” lo dejó
todo en mis manos, ¿no?-le sonrió de medio lado. –
No te pongas paranoico.
-Bueno era solo para saber … por si acaso, no es que me ponga
paranoico pero no me apetece llevarme sorpresas extrañas
de última hora- le devolvió la sonrisa del mismo modo
-hermanito
- ¿Para qué me dices hermanito? Que no estoy emparentado
contigo. –le mostró la lengua.
-¿No? ¿Acaso no tenemos la misma mama ahora? La llevas
clara con lo pesada que es mi vieja- se rascó un poco el
cuello echándose hacia atrás con los brazos cruzados
tras el cuello -solo te vacilaba ya lo sabes…- lo miró
fijamente -Ven, estás muy bueno.
- Pues a mí me pareció muy simpática tu mama.
– lo miró de arriba a abajo. –Y debe tener paciencia
de santa. – se acercó un poco, pero nod emasiado, después
de todo estaban enfrente de Yoshi, y nunca se sabía cuando
podia entrar una enfermera.
-No…si simpática es, tan simpatica que disfruta contando
todas tus defectos a cuanto ser viviente encuentra- dijo llevandose
la mano a la frente y mirándo a otro lado, aunque lo cierto
es que sí debia de tener paciencia de santa con él.
El rubio, en vista de que Rei no se acercaba lo suficiente le paso
la mano por el brazo y le besó el hombro apoyándose
en sus piernas como si fuera una almohada.
- Tonto… - Rei le pasó una mano por la cabeza, acariciándole
el cabello. – No es necesario que le cuente nada a nadie.
Tú los promulgas. – se rió un poco.
-ja ja ja- el rubio dejo escapar una risa fingida y le mostró
su dedo especial, pero la verdad es que le daba igual lo que le
dijera porque estaba muy a gusto. Se levantó como si le hubiesen
metido un palo por el culo cuando sintió que de repente habrían
la puerta y entraba una enfermera -ah eras tu- dijo acostándose
de nuevo al ver que era la novia de Oshi.
Raiko frunció los labios y le sacó la lengua -no
hagas como si yo fuera la ultima mierda estupido- los miró
con cara de malicia -Veo que ya os llevais muuucho mejor- dijo mientras
ponia las cosas de Yoshi en la bandeja.
- Ya… hum…. Nos llevamos como nos llevamos. –
contestó Rei, apoyando la mano en la cabeza de Kamio, como
aplastándolo contra sus piernas. Se sentía un poco
apenado por como la había tratado el día anterior,
antes de saber quién era, pero tampoco quería parecer
un blandengue.
-Sí, eso, nos llevamos como nos llevamos- dijo el rubio
sintiendo su cerebro un tanto aplastado -hay amores que matan…-
dijo apartando la mano de su cabeza y mordiéndole un dedo
-mañana nos vamos y ya no me ves mas para alegrar tus horas
de empleo gratuito- el rubio le sonrio de medio lado
-Pues ten cuidado, no te rompa una pierna y te quedes tu en lugar
de él- dijo señalando a Yoshi -¿Ya te cambiaron
los vendajes?- miró al pequeño tomándole la
fiebre.
-Ouch! – Rei le dió una palmadita en la cabeza, para
que se estuviese quieto. – Eres un salvaje…
Yoshi miró a la enfermera asintiendo. Le habían cambiado
los vendajes por la mañana, era cierto. Pero mejor ni decir
cuando, no se le fuera a ocurrir cambiárselos de nuevo, y
entonces no sabría cómo explicarlas nuevas heridas.
-Muy bien- la chica le sonrió al morenito pasándole
la mano por el cabello peinándolo suavemente -que mono eres-
lo estrujó un poquito separándose y caminando con
el carrito hacia la salida
-¿Fuiste tu la admiradora secreta que le trajo las rosas?-
le preguntó el rubio levantándose y pateándole
el culo antes de que saliera, la chica se volteó collejeandolo.
-Yo no fui- le echó la lengua antes de salir de nuevo -no
soy pederasta.
Kamio sintió como le corría una gotilla de sudor
frio por el cuello, vaya cosas para decir.
Rei se levantó, halándolo de la oreja para que se
volviera a sentar. – Eres un bobo. ¿Cómo le
pateas el culo así? ¿Que no tienes modales? –
Miró a Yoshi, sin soltarle la oreja al rubio. Le pareció
que se tensaba un poco por un segundo, aunque probablemente era
su imaginación. Pero sí era un poco extraño
lo de las rosas. Vale, se podia haber dormido encima de ellas, pero
¿por qué una enfermera le pondría las flores
sobre la cama, en vez de llevarle un jarrón o algo así?
No le parecía lógico. Pero con solo mirar a Kamio,
suponía que habría mucha gente incosciente en el mundo.
-Au…- se frotó la oreja que estaba algo roja -porque
ya se lo tengo muy pateado - dijo como si eso justificara -y porque
asi lleva mi huella en el culo por todo el hospital- se rió
un poco -voy a buscar un café a la mierda esa de afuera,
me fumo uno y vengo- dijo encaminandose a la puerta -¿quieres
uno?
Rei le halo la oreja nuevamente. – Esa no es excusa, y no
vas a ningún lado. Ya te dije que no fumes. Siéntate!
El rubio lo cogió por los hombros y lo apartó -quiero
un café y como quiero un café voy a salir, ahora vengo
o ven conmigo, Yoshi, solo es aquí enfrente, dejamos la puerta
abierta y nos ves- dijo sin darle tiempo a protestar y salió
rapidamente arrastrando a Rei de la mano, metió el dinero
en la máquina y sacó un café -Vale no fumo,
cuando tu te enteres.
- No debes fumar aunque yo no me entere, bobo! Esa es la idea.
–bajó la voz un poco. – Anda, dame uno.
Yoshi se quedó mirando la puerta inquieto. Sabía
que solo iban al frente y no pensaba que Akira fuera a regresar
el mismo día, pero se había quedado nervioso.
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