Capítulo
38
El Tratamiento del Silencio
-Tsk...que repelente- El rubio se apoyo en la ventana con cara
de pasar de todo -¿Para que tanto royo si despues me diecs
que haga lo que me de la gana? eso no creo que sea muy recomendable
para ti ...
- Cómo que no es recomendable? – el chico se giró
en el asiento, aomando por encima del respaldar, para mirar a Kamio.
–Cuando te digo que hagas lo que quieras, me refiero a que
te quedes si te quieres quedar, o te vayas, si te quieres ir. A
nada más, ¿entiendes?! A nada más! –
volvió a recalcar mostrándole un dedo en actitud de
advertencia.
-Ya sé...- el rubio suspiró -pero no me regañes
que no me das ningun miedo...-al final el mismo se ganaria dormir
en el closet -¿Acaso crees que voy a violarte?
- No, por supuesto que no. – lo miró por encima del
respaldar. – Estoy seguro de que no.
El rubio lo miro de soslayo ahora si que necesitaba un pitillo
más aun con esa voz tan creepy -¿Sabes? eres creepy,
eres jodidamente creepy- se sentó sobre la silla a horcajadas
sobre las piernas de Rei -¿Qué harias? ¿Pegarme?
No puedes conmigo-
- ¿Tú qué sabes si puedo contigo? No me has
visto pelear. – el moreno le sonrió de medio lado,
aprovechándose de su momentáneo estado creepy.
El rubio lo miró fijamente sin borrar la sonrisa de su cara
-aja...igual tienes un cuchillo bajo la almohada o algo asi...O
peor, igual te gusta pegarme mientras lo hacemos...pero a mí
esas cosas no me van....eres muy creepy- sonrio de medio lado y
le agarro las muñecas poniendoselas a los lados de la cabeza
-Veamos...¿y ahora qué?
- Aghhh….Yo no hago ninguna de esas cosas- desvió
la mirada con gesto exasperado, y volvió a mirar al rubio
sin intentar soltarse. – Y ¿ahora qué?
-Ahora...deberias querer soltarme...pero como ya veo que no...-
el rubio se echo sobre el besándole los labios suavemente
-y no me mires con esa cara de mala hostia que eso solo me motiva
más- le sonrió de medio lado soltándole las
muñecas y acariciándole los brazos -ah...quiero fumar...-
se levantó de encima de Rei apoyándose en la cama
de Yoshi y mirándolo con cara de "tu tienes la culpa
de mi desgracia."
- Pues no deberías. No es bueno para tí. Eso lo saben
hasta los críos. –le devolvió la mirada poniendo
gesto de “a mí eso no me hace efecto”.
Yoshi se movió un poco en la cama al senir el peso de Kamio,
y aferró las sábanas con la mano. No parecía
estar teniendo buenos sueños.
El rubio se giró para mirar a Yoshi -pues me da igual...de
algo hay que morir- dijo susurrando al notar que el chico se movia
en la cama, le subió la sabana y se acercó a mirarle
la cara apartándole el flequillo de los ojos, parecia estar
teniendo una pesadilla, le acarició el cuello con las yemas
de los dedos.
- Ya, de algo hay que morir. Qué excusa más linda,
¿no? – Rei se cruzó de brazos obstinadamente.
– Si realmente creyeras eso, no estarías aquí,
te hubieras quedado en el otro mundo o en el parque ¿no?
Así que no me vengas con cuentos.
Yoshi estiro el cuello, a la vez que emitía un leve gemido
como de protesta y fruncía el ceño.
El rubio echo la cabeza hacia atras metiéndose las manos
en los bolsillos -No...porque yo elegi morir nicotizado ¿vale?
asi que mientras que mis pulmones no lo decidan no morire...eres
desesperante- ¿pero el desesperante no era el? si hasta su
madre se lo decía -espero que te duermas de una vez al menos
asi te veas cute sin abrir esa boca de repelente.
- Yo no soy desesperante. Vale, mátate si quieres, no sé
ni para qué trato. – le contestó sin quitarle
la mirada de encima. – Y ¿por qué me voy a dormir?
Si ni siquiera hemos cenado aún. Dormir… - resopló,
haciendo mover un poco su flequillo. - ¿Que crees que soy
un bebé para estar durmiendo a cada rato? Y además,
ahora no me duermo hasta que te duermas tú.
- Sí eres bebe...- le dijo sonriendole de medio lado -aunque
no cenes podrías dormirte igual asi estarias bueno y callado,
de eso modo estas mucho más cute y le harias un favor al
mundo- se acercó a el por la espalda rodeándole los
hombros y le empujo un poco la cara con la suya -es que no me quieres
nada...
- Así que le hago un favor al mundo durmiéndome,
¿eh? Pues ¿por qué no te haces un favor a tí
mismo y me sueltas? – sacudió los hombros enfadado.
-Porque hacerme favores a mi mismo no suena muy cristiano y prefiero
hacerte favores a ti abrazándote- igualmente se apartó
apoyando la mano en la cabeza de Rei y revolviéndole el pelo,
cogió una botella de agua y se estiro en el sillón
bebiendo un gran trago -autista...- dijo cruzando los brazos tras
la cabeza.
- Pesado – le respondió el moreno, mostrándole
su dedo especial.
-Ah...mejor ser pesado que autista, porque yo me hago querer aun
con mi pesadez innata pero tú no, a ti sólo te quiero
yo porque soy un pesado y dan igual tus repelencias, bueno y Yoshi,
pero a él le gusta que lo maltraten...- bebio otro trago
y siguió y lo miro con los ojos entreabiertos.
- Tú nunca sabes cuando callarte ¿verdad? –
se levantó y se fue a sentar en otra silla, lo más
lejos posible del rubio, y lo miró resentido. – Genial,
pues ya no escucharás mis repelencias. No pienso hablarte.
El rubio cerró los ojos sonriendo -Y tú no sabes
leer entre lineas, solo te decía que te quiero- se rascó
una pierna cruzándola sobre la otra -no hace falta que te
escapes de silla en silla ...
El chico giró la cabeza sin dignarse a contestarle. Él
sólo sabía que Kamio le había dicho que a él,
nadie podía quererlo. Pues podía decirle lo que quisiera,
pero no le parecía una forma maravillosa de decir “te
quiero.”
El rubio suspiró levantándose -Ah....me haces contradecirme,
justo te digo que no hace falta que te escapes de silla en silla
y ya me haces levantarme para nada...- se fue hasta él y
le agarró el mentón para que lo mirase -¿Por
qué te pones de morritos?
Rei lo miró intensamente con esos ojos negros. Le había
dicho que no le iba a hablar y no pensaba hacerlo. Que se aguantara
si no podía adivinar lo que le sucedía.
El rubio se agachó para ponerse a su altura -Háblame...no
seas así Rei ¿qué pasa si no podía decirte
que te quiero asi...simplemente, a mi tambien me dan verguenza algunas
cosas- como el monologo que estaba manteniendo acerca de sus sentimientos
-¿no piensas volver a hablarme?
Rei exhaló, aún mirándolo a los ojos, aún
sin pronunciar palabra. Las palabras de Kamio lo habían lastimado.
Podía ser verdad, pero no tenía por qué decírselo
y menos así. Y lo peor es que no tenía ni idea.
Kamio se levantó de nuevo pasandose las manos por el pelo
ya medio desesperado, le metió las manos bajo los hombros
levantándolo a la fuerza y lo abrazó -Te quiero Rei,
te quiero mucho, ¿vale? hablame, no me mires asi como si
me odiaras.
El moreno no pudo resistir más, y lo abrazó de vuelta,
hablándole bajito. De veras que Kamio no tenía ni
una pista de lo que le pasaba, pero tampoco quería lastimarlo.
– Idiota, no te odio. ¿Cómo puedes ser tan inconsciente?
-¿Por qué? Si yo no he hecho nada...- el rubio aprovecho
que lo abrazaba para no soltarlo aunque internamente le daba la
risa porque había conseguido que le hablara de nuevo lo cual
confirmaba que Rei no era tan autista como se hacía -¿Qué
hice para que no me hables?
- Dices cosas que me hacen daño, y ni cuenta te das. Todo
te lo tomas a broma. – se separó un poco del rubio,
mirándolo a los ojos. - ¿De veras me ves así,
Kamio? ¿De veras piensas que soy tan detestable? ¿Lo
soy?
-...¿Qué?- el rubio lo miró a los ojos y apartó
un poco la mirada. No había sido su intención que
pensase algo asi. Es más, ni si quiera sabía qué
había sido lo que había dicho para que lo pensase
-Tú tambien dices y haces cosas que me hacen daño
a mí, pero no te lo digo para que no te sientas mal...Sólo
eres un poco frío no creo que seas detestable, a mí
me gusta estar contigo, pero conmigo eres especialmente más
frío que con los demás...
- No es mi intención hacerte daño... –el chico
desvió la mirada. – Sólo….me pongo nervioso
y me enfado…- enterró su rostro enrojecido en el pecho
del rubio. – Agh….no me gusta hablar de estas cosas.
–en realidad, Kamio era el único que realmente podía
llegar hasta esos lugares dentro de sí que mantenía
cerrados para el resto del público, y eso lo ponía
a la defensiva. – A mí….me gusta estar contigo
más que con ninguna otra persona. – se mordió
el labio nervioso, ya le costaba bastante decir eso, como para que
Kamio no lo comprendiera.
-Perdóname es culpa mía que no me doy cuenta de nada-
el rubió lo abrazó besándole el pelo. La verdad
es que a él también le estaba poniendo muy nervioso
aquella conversación, por mucho que hubiese querido que le
dijera algo asi, al menos ahora ya sabía por qué reaccionaba
asi a todo lo que él hacía. A veces le parecía
que todo lo que hacía, le desesperaba o le parecía
mal. Le acarició la espalda un poco besándole el cuello,
era mucho más facil cuando no tenía novio y si a alguien
le sentaba mal algo de lo que decía simplemente se encogía
de hombros, era muy complicado, mas de lo que parecía.
El moreno suspiró aún ocultando su rostro y sintiéndose
como un cursi. Probablemente ahora Kamio no lo tomaría en
serio cuando de veras se enfadara, pero no se arrepentía
de lo que acababa de decir.
El rubio le puso la mano en la mejilla acariciándosela y
le acarició la nuca -Iré...a buscar algo para cenar
¿vale? tu quedate con Yoshi para que no tenga miedo- no es
que no quisiera abrazarlo pero ahora lo que le apetecía era
huir sigilosamente de su propio nerviosismo. Le levantó un
poco la cara, aún sin separarse de él para darle un
beso -No tardo.
- Más te vale. –le contestó, auqnue no había
amenaza ni agresión en sus palabras esta vez. Hubiera preferido
que Kamio se quedara abrazándolo un rato más, pero
tampoco estaba tan loco como para pedírselo.
Kamio cerró la puerta a sus espaldas exhalando una bocanada
de aire y se pasó las manos por el pelo apartándose
el flequillo de la cara. Estaba muy tenso, ahora ya comprendia por
qué había pasado todo aquel tiempo sin tener una relación
seria, además le había dicho que lo quería
y ahora se arrepentía de haberlo hecho tan " a lo loco".
Ordenó dos bocadillos y otro paquete de cigarrillos, salió
al exterior mientras se los preparaban y encendió uno en
sus labios, vió los otros dos tirados en la fachada y le
dio la risa, miró hacia arriba, la ventana de la habitación
daba a la entrada del hospital.
Rei suspiró. Ya lo ponía nervioso el haberle dicho
todas esas cosas. Ahora no sabía ni cómo lo iba a
mirar a la cara cuando regresara. Y el hecho de que se hubiera ido
enseguida, no lo hacía más fácil. Se fue a
sentar al lado de Yoshi, quien se movió de nuevo, emitiendo
un leve quejido. El moreno se inclinó acariciándole
la cabeza preocupado. ¿Le dolería algo?
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