Capítulo
37
¿Me Dejarás Dormir Contigo?
Después de que Yoshi acabase la comida una enfermera se encargo
de llevarse la bandeja, Kamio le había explicado que no había
comido mucho porque el le habia dado caramelos para que no lo molestasen
con preguntas. Después de la bronca de la chica el rubio
se habia sentado en el sofa con las piernas abiertas y las manos
colgando entre ellas -Estar aqui encerrado es una mierda...
Yoshi se había vuelto a acostar, en silencio. No era extraño
verlo así, pero a Rei le parecía que había
algo distinto. Tal vez se estaba volviendo paranoico. – ¿Quien
te manda a llenarlo con golosinas? – reprendió al rubio
como si él no se las hubiera traído, y se sentó
a su lado. – Ya mañana, salimos. Igual, puedes ir a
pasear si quieres. Ni que te tuviera encadenado.
Kamio le echo la lengua en una mueca de asco -repelente- le dijo
haciendole un corte de manga -No quiero, prefiero quedarme contigo,
ven aqui, que parece que te queme tocarme.
- Idiota, si estoy sentado a tu lado! ¿Que acaso quieres
que me encarame encima? Compórtate! – se cruzó
de brazos, girándose hacia el otro lado. No quería
salirse de control de nuevo.
El rubio se rio un poco apoyando la mano en la cara -Sí,
eso quiero- dijo tomándolo en brazos el mismo y poniendolo
en sus piernas, lo rodeo con un brazo para que no se escapara -No
seas autista que yo sé que quieres.
- Suelta! – Rei se intentó zafar inútilmente,
sintiendo una oleada de calor recorrerlo. Aún estaba algo
sensible por lo que había pasado en el baño. - ¿No
te puedes estar quieto ni un mmento? Pareces pulpo!
Yoshi giró la cabeza hacia el lado contrario, cerrando los
ojos.
-No, no puedo- el rubio no se molesto en negar lo obvio y lo atrajo
hacia el besando su cuello, podía sentir las nalgas del chico
sobre su sexo que comenzaba a despertar, tal vez no era muy buena
idea, estaba demasiado caliente –Bueno, levántate si
quieres...
Rei se levantó con rapidez. Había sentido el sexo
de Kamio contra sus nalgas, y aquello no lo había dejado
muy bien. – Hasta que al fin, algo de sentido común.
–intentaba parecer triunfante, para ocultar su nerviosismo.
Se acercó a Yoshi, acariciándole la cabeza. - ¿Estás
bien?
- Sí, estoy cansado. – le contestó sin abrir
los ojos.
- -Bueno, entonces duerme. Si necesitas algo o te duele….
- Estoy bien, gracias. – abrió los ojos una rendija
mirándolo de lado, y sonriendo un poco.
El rubio cruzó las piernas, la verdad es que sí,
el sentido comun no era su fuerte era de suponer que se le levantaría
a la mínima despues de lo sucedido en el baño. Apoyó
la fente en su mano y miró distraídamente hacia ellos.
Se fijó en las nalgas de Rei apretadas bajo el pantalón
e inconscientemente recorrió cada arruga entre sus nalgas
-Coño...- dijo en bajo algo contrariado levantándose
para asomarse a la ventana, se apretó contra la pared con
fuerza sacando un cigarrillo.
- Como quieras, pero ya sabes. Estamos aquí, así
que cualquier cosa……- le pasó la mano cariñosamente
por el cabello. – ya no te dejamos sólo.
Yoshi le sonrió nuevamente. – Gracias – cerró
los ojos, sintiéndose culpable de que se preocupara tanto
por él.
Rei se enderezó, y fue hacia donde se encontraba Kamio.
Le tumbó el cigarrillo de un manotazo. – Que no!
Kamio miró el cigarrillo caer a la calle y se giro para
ver a Rei -Coño Rei! que era el ultimo que sólo me
quedaban dos - sacó el que le quedaba estrujando la cajetilla
y lo encendió en sus labios, estaba nervioso y encima no
lo dejaba fumar.
- Sí, Kamio, lo hice para que encendieras otro. –
le volvió a tumbar el cigarrillo. – Que no, ¿no
entiendes? Y no pienses que no me di cuenta de que estuviste fumando,
mientras yo no estaba.
El rubio miró como el otro cigarrillo se caía tambien
por la ventana -¿Oye crees que me los regalan?- le preguntó
ironicamente y algo molesto aunque mas por su estado que por los
cigarrillos -Y no es verdad, no había fumado- dijo mintiendo
en vano y mirando los cigarrillos en la acera como si fuera la gran
pérdida.
- Pues entonces, deja de comprarlos, y así ahorras. –
le tomó el rostro entre las manos, besándolo profundamente,
y rompió el beso, algo cohibido. Se dio la vuelta. –
Bobo, a mí no me engañas.
Kamio lo agarró de la cintura atrayendolo contra él
y lo rodeo por el pecho con las palmas de las manos acariciandolo
suavemente, apoyó la frente en el hombro del moreno -¿no
te engaño? mierda...- sonrió un poco aprovechando
que no lo veía -pero estoy nervioso y tenso y no me dejas
fumar...
- Pues no sé por qué estás tenso, si no pasa
nada. – Rei se dejó abrazar, sin protestar esta vez.
– Eres paranoico, Kamio. Y los cigarrillos no ayudan.
-No soy paranoico, soy paranoico y salido...con lo cual estoy demasiado
estresado y te has pasado tirando mis cigarrillos, ellos no te habían
hecho nada- se quejó bajando la mano por su abdomen y metiendola
por dentro del pantalon de Rei enganchandola en la cintura de la
prenda -te voy a echar de menos cuando salgamos de aqui...
- Porque a mí me estresa que fumes y te aguantas. –
lo regañó Rei en tono severo, a la vez que le daba
una palmadita en la mano, para que le soltara el pantalón.
– Y…¿de veras me vas a echar de menos? Eso…¿por
qué? ¿No irás a dormir en tu casa, verdad?
– no se le había pasado por la mente que Kamio se separaría
de él cuando salieran. Aunque ahora veía que era lo
más lógico, pero igual lo preocupaba que se fuera
a dormir a su piso, después de lo sucedido allí.
-Hombre...pues yo tenía pensado hacerlo, despues de todo
¿Que creías? sino me diecs nada yo no me voy a auto
invitarme a tu casa...ademas solo tienes dos camas ¿estas
seguro de que quieres que durmamos juntos o me piensas dejar en
el sillón ese lleno de arañas que tienes?- le pregunto
seriamente y de hecho hasta eso se esperaba de la amabilidad de
Rei, dejó la mano donde la tenía y metio la otra tambien
sin hacer caso de las palmaditas para que la quitara.
- Suelta, pulpo! – aumentó la intensidad de las palmaditas,
pegándole con más fuerza. – No voy a hacer peligrar
a mis arañas…. – le sañaló enigmáticamente.
– Y no te des aires, es sólo que no creo que debas
volver a tu piso. Al menos, hasta que sepamos qué pasó.
-Calla repelente- dijo mordiendole el cuello suavemente -vaya manera
de decir que quieres que duerma contigo, ¿no decias que tanto
asco te daba mi semen? ... pues fijate que mi sudor estara en tus
sábanas
- Pues te darás una ducha antes de dormir conmigo, asqueroso.
Y ni te creas que te invito por otras cosas. Sólo vamos a
dormir. Como te pases, te envío con las arañas. –
le protestó, sacandole las manos del pantalón.
El rubio se echó atras apoyando la cabeza en el cristal
de la ventana y resoplando -si te piensas que simplemente voy a
domir si duermo a tu lado ya puedes atarme o mandarme con las arañas
directamente Rei- lo miró entreabriendo los ojos -Frígido...
El chico se giró furibundo, y le metió una colleja,
antes de que pudiera reaccionar. – Aghhhhhh! Vuelve a llamarme
frígido y duermes en el closet de la limpieza!
Kamio suspiro de nuevo frotándose el cuello –ah…siempre
con la violencia...siempre con la violencia.En el closet, dormirá
tu padre y no te diria frigido si no lo fueras, que cada vez que
te toco me apartas o me pegas...eres un violento- dijo riendose
interiormente.
- Si reacciono así, es porque todo lo quieres hacer a lo
bruto. Y si tanto te molesta, puedes quedarte en tu piso, que no
te detengo! – se dio la vuelta, cruzándose de brazos,
con el orgullo algo lastimado. –No soy frígido –
murmuró de manera casi inaudible.
-No mi amor...prefiero dormir contigo o incluso con las arañas
que en mi piso, al menos estaré más cerca de ti- Kamio
se aguantó la risa y lo abrazó a pesar de que Rei
estaba cruzado de brazos, le besó la frente -claro que no
eres frígido solo bromeaba para darte la lata...- ¿queria
eso? casi no podia aguantarse la risa.
- Idiota, déjame en paz. – se lo sacudió de
encima, molesto por que se estuviera burlando de él.
El rubio se rió un poco guardándose las manos en
los bolsillos, no había conseguido engañarlo aunque
eso le hacía más gracia aún -De todos modos,
no haría nada que tu no quisieras...por muy bruto que sea
asi que...¿me dejaras dormir contigo?- y ya se sentía
como perrito y sonrió riendose de si mismo.
- Bah! Haz lo que quieras… - le pasó al lado y se
dejó caer en una silla, sonriendo un poco, una vez que estuvo
de espaldas a Kamio. – Idiota….
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