.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

Capítulo 31


"Sí, mamá, es muy guapo y es mi novio"


El rubio se conformó con que Rei cogiese algo de comida y se la tragase con desgano, caminaba a su lado con las manos en los bolsillos y de nuevo un caramelo en la boca, totalmente silencioso. Lo miró de soslayo mientras se subían al ascensor.
–No quiero subir, me pongo celoso.

Rei lo miró sorprendido.
–¿Estás loco? ¿Celoso de qué? ¿De Yoshi?

–Sí –contestó muy sentencioso, dándole vueltas al caramelo con la lengua.

–Celoso de Yoshi… ¿Cómo puedes estar celoso de Yoshi? –se pasó una mano por el cabello, negando con la cabeza –. Sabes que no lo veo así. Es una tontería.

–Ya, pero vas a vivir con él y a estar con él todo el tiempo y él sí lo ve así –el rubio estaba poniéndose nervioso con el tema, y partió el caramelo de un mordisco –. Puede que sea tonto, pero eso ya lo sabes tu de sobra.

–Pues sí, eres tonto. No importa que él lo vea así, yo no, y eso no va a cambiar –bajó la cabeza, dejando que el flequillo resbalara –. No quiero hacerle daño, pero Yoshi tiene que comprender que no soy Noboru. Ni siquiera soy la misma persona a la que quiere. Estoy seguro de que era muy distinto a mí –miró al rubio a través de las mechas rojas y negras –. Lo que busca no es real, y cuando se dé cuenta de eso, se le pasará. Pero no voy a abandonarlo porque esté confundido.

–No, yo no te estaba pidiendo nada raro de eso, a mí también me preocupa Yoshi, pero de todos modos trataba de ser serio y decirte lo que pensaba. El hecho de que no sea lógico no va a hacer que deje de celarme igualmente –ya llevaban un buen rato parados al lado de la puerta de la habitación –. Es mejor que entremos, ya lleva mucho rato solo –dijo haciendo una seña con la cabeza para señalar la puerta.

Rei suspiró, sonriendo un poco.
–Sí, ya entramos, no te pongas nervioso. No pensaba que estuvieras sugiriendo nada malo –empujó la puerta con suavidad –. ¿Todo bien? ¿Tardamos mucho?

El chico estaba sentado en la cama, observando el vacío de nuevo.
–No –aunque sí le parecía que habían tardado demasiado.

Rei entró, sentándose en una de las sillas, sin poder evitar sentir algo de lástima. Ya era bastante duro que la persona a la que amabas no te correspondiera, pero la persona a la que amaba Yoshi, estaba muerta. Aparte de que, por más que no quisiera juzgarlo, no podía comprender cómo quería tanto a una persona que le hacía daño. A Yoshi le gustaba eso, pero... ¿no sería comportamiento aprendido? ¿Realmente su hermano lo quería? Sacudió la cabeza, en aquel mundo aquello parecía normal. Tal vez lo juzgaba bajo los preceptos de su propio mundo. Se estaba haciendo un lío él solo.

Kamio le puso unos caramelos a Yoshi en la mano.
–Toma, tal y como te dije te traje algo que te gustará –se sacó varios chocolates del bolsillo –. Y esto, supongo que también –le pasó la mano por el pelo y se asomó a la ventana. Yoshi casi nunca sonreía, era como si siempre estuviese pensando en cosas profundas, y por lo tanto, eso le llevaba a la conclusión de que ya que él se pasaba el rato sonriendo, no hacía más que pensar tonterías. Sonrió, sí, aquello que pensaba en esos momentos, demostraba su teoría –. Rei, tu profesor no me dijo nada de tus faltas de asistencia –tampoco es que le hubiera dado mucho tiempo, pero omitió el dato.

Rei se rió un poco, mientras Yoshi examinaba los caramelos y los chocolates con curiosidad.
–Es natural ¿Qué dirías tú si después de faltar casi toda una semana, te envían una excusa para un día específico? Más extraño, no puede ser

–Diría, "dile a Rei que tiene cojones para mandarme esta mierda de papelito" –se rió más, cruzándose de brazos y apoyándose en el cristal –. Bueno, da igual, pero es bizarro, todos me miraron mal, y una de mi clase me dijo, “¿ya te pusiste el pelo rubio de nuevo?” Eso sí que fue extraño.

–¿Eh? ¡Oh, sí! –lo miró, sonriendo nervioso –Fue cuando Akira…estuvo aquí, conmigo. Nos encontramos con una amiga tuya y… bueno, para no liar mucho las cosas, le dije que te habías teñido el cabello, y que ahora usabas gafas para parecer intelectual –desvió la mirada, omitiendo el hecho de que la chica había creído que eran novios, y por supuesto, no pensaba decirle que Akira lo había besado. Si se ponía así por lo de Yoshi…

El chico se rascó una ceja, buscando la mejor manera de reaccionar.
–Ya veo, así que... te vieron con Akira, y encima le dijiste que me iba de intelectual –el rubio no puedo evitar reírse al pensar una cosa –. Pues ya me imagino a Akira ante los efusivos saludos, ¿como no la mató?

–Pues…no lo sé, la verdad. Nosotros… –se ponía nervioso y no podía pensar bien –Bueno… ella… asumió que éramos novios y lo dejó.

Yoshi los contemplaba en silencio, comiéndose uno de los caramelos. Nada de aquello le parecía gracioso, Akira no era alguien para tomarse a la ligera. Pero no podía decirles nada.

Kamio abrió la boca de una cuarta.
–¿Y tú no dijiste nada? ¿No dijiste que no era verdad? –le preguntó apurado y sintiéndose celoso.

–Claro que sí, idiota. ¿Crees que quiero que piensen que soy novio de ese engreído? –le dio un escalofrío recordando que hablaba de un muerto, pero eso no cambiaba que había sido un engreído –. Bueno, pero…no me creyó. Y yo quería que se fuera antes de que le saliera lo sádico a tu doble.

–¿Y qué? ¿Entonces qué pasó? –el rubio lo instó, mordiendo el palito plástico que ya comenzaba a dejar de parecer un palito para parecer una ciruela pasa de lo arrugado que estaba.

El moreno lo miró algo contrariado de que siguiera preguntando.
–Nah…nada, ¿qué va a pasar? Ella se fue y yo lo llevé a tu casa para que pasara la noche.

–Vale –el rubio lo miró, de todos modos él no tenía nada que decir, y mucho menos después de lo que había hecho mientras tanto –, pero no te quedaste con él, ¿no? –desvió un poco la mirada. ¿No había acordado consigo mismo dejar el tema?

–¡Claro que no! Ni que estuviera loco. Me fui a mi casa –seguía un tanto nervioso.

–No sé, tal vez querías ayudarlo –el rubio se quedo donde estaba, mirándolo. Se le veía un poco raro, como si el tema le incomodase –. Da igual –se sentó al lado de Rei –. ¿Y si me entero de algo extraño mañana cuando vaya a clase?

El chico sintió cómo una gota de sudor frío le recorría la nuca.
–¿Raro? ¿De qué te vas a enterar? No pasó nada –lo miró como si estuviera ofendido, y rogándole al cielo que no se le ocurriera preguntar.

–No sé, de nada supongo –le sonrió no muy convencido y decidido a enterarse de lo que había pasado realmente, ya le preguntaría a ella –. No sé que podría haber pasado –le dio un beso y se echó atrás en el sofá con los brazos cruzados tras la cabeza y entrecerrando los ojos –. Ven.

–No, gracias. ¿Para qué quieres que vaya? No tengo sueño –lo cierto es que continuaba nervioso, y no quería que se le notara demasiado.

Kamio tiró de su camiseta atrayéndolo.
–¿Y quien dijo que yo lo tuviera? Sólo te dije que vinieras conmigo, ¿crees que eres mi almohada, para que te agarre sólo cuando me da sueño? –lo miró con algo de malicia. Más que desagradable parecía huidizo, eso era nuevo. ¿Era su manera de evadir datos tal vez?

–¿Y qué quieres entonces? Recuerda donde estamos, salido –lo miró, desafiante.

–Tampoco eres mi muñeca hinchable, sólo quiero tenerte cerca –lo agarró él mismo, abrazándolo.

–Idiota –el moreno se cruzó de brazos.

El rubio le lamió la mejilla, porque sabía que le molestaba.
–Toma, que seguro que lo echabas de menos.

–Agh –Rei protestó, limpiándose –. Ya sabía yo que no se podía confiar en ti por más de un minuto. Aprovechado.

–Aja, aja... aprovechadísimo, ¿es que no sabes que es parte de mis demostraciones de cariño? No le doy besos de perro a cualquiera –sujetó la pierna del moreno, apretándola un poco –. Dios, como me aburre estar encerrado.

–Pues vete de paseo –lo empujó un poco, intentando liberar su pierna.

–Nah –lo agarró, metiendo la mano entre sus piernas –. No me iré a ningún lado, esperaré a que me saques tú de paseo, así que te jodes y me aguantas lo que te queda de día, de noche y puf... la que te queda...

Rei ya no sabía ni cómo reaccionar. Por un lado, aquellas palabras lo hacían feliz, pero por el otro, tenía la descortesía de andar tocando entre sus piernas, y en la habitación de Yoshi.

–¡Suelta! –manoteó, intentando sacar la mano de allí.

–No, que tengo frió, así me calientas la mano –el chico le sonrió –. No me pegues, que siempre estás maltratándome –igualmente sacó la mano para meterla bajo la camiseta de Rei, tocándole el estómago –. Es que me aburro y me pongo hiperactivo –se quejó.

–¡Para quieto ya! –el moreno se revolvió un poco, para liberarse de tanto toqueteo. Le susurró lo más bajo que pudo –¿Es que no tienes conciencia?

Kamio inclinó la cabeza hacia delante, apoyándola en el hombro de Rei.
–¿Es que no tienes polla? –le susurró en el mismo tono. De todos modos lo dejó, mirándolo por una rendija de sus ojos –Pues me harás dormirme.

–¡Idiota! –le metió un manotazo en el hombro –Claro que tengo, pero no pienso con ella. ¿Es que no se te ocurre nada mejor que hacer?

Yoshi había permanecido observándolos en silencio, pero ya se cansaba. Se dejó caer en la almohada, cerrando los ojos.
–Pues yo a veces sí que pienso con ella, tú también deberías probar a hacerlo de vez en cuando –el rubio lo miró fijamente, sonriéndole –. Dime, ¿qué quieres hacer? No se me ocurre nada mejor que eso –dijo haciéndose el distraído.

–Pues a mí sí se me ocurre. Deja de hacer el memo, y llama a tu madre.

El rubio se recostó todavía más en el sillón, y sacó el móvil del bolsillo.
–Sí, eso ya llevaba rato pensándolo, pero me daba pereza, y molestarte a ti me quedaba más a mano –esperó unos segundos a que su madre contestara, largándole una sarta de besos, recomendaciones maternas y toda suerte de reprimendas incluidas en la misma frase.

–Vale mamá, respira un poco, mujer, que hablamos hace nada, no es para que te pongas a rezarme todo eso –Kamio enrojeció un poco, aquello era un tanto infantil, pero su madre lo hacía siempre que llamaba, asintió varias veces sin pensárselo mucho –. Que sí… pero mira… –el rubio puso una expresión como si quisiese comerse el móvil –¿Me escuchas?

–Ya vas a meterme en uno de tus líos, ¿no? –la voz de la mujer sonó al otro lado.

–Pues... mamá, verás… –de nuevo fue interrumpido por una suerte de recordatorios de todas las veces que lo había cubierto ya de su padre –A ver, pero es que no es exactamente a mí, es más bien al hermano de mi "novio" –remarcó la palabra, aquello sería como un detonador para ella, y él lo sabía.

–¿Qué novio? ¿Por fin tienes novio serio? ¿Es guapo? Pero que sea formal, ¿eh? No vaya a ser un golfo –Kamio levantó un poco las cejas, mirando a Rei.

–Sí mamá, es muy guapo y es mi novio serio –pasó por alto el confirmarle que era formal, porque mentirle de semejante modo a una madre estaba feo –, pero el caso es que tenemos un problema, porque alguien dañó al hermano de Rei…
–¿Se llama Rei? –preguntó la mujer, interrumpiendo entusiasmada con que por fin se formalizase.

–Que sí, pero calla un momento, mujer… – respiró fatigado, ya era suficientemente difícil el tema, como para encima lidiar con las interrupciones –Y eso, el hermano de Rei esta ahora en el hospital, y había mantenido relaciones sexuales antes, pero no quiere decirlo y claro…si llaman a los padres de Rei se va a liar una buena.

–¿Y yo qué quieres que haga? –la mujer se quedó callada.

–Que hagas que eres la madre de Rei y digas que lo dejas a cargo de su hermano, y que escuches lo que te diga y punto. Por favor, mamá, no quiero que Rei tenga problemas –miró a Rei para que no se riera de él –. Es que si le pasa algo me muero, y si lo castigan y no lo puedo ver, no sé si podré soportarlo –se aguantó la risa, dramatizando al máximo y sabiendo que a su madre le encantaría participar en la novela rosa que su hijo estaba a punto de protagonizar.

–Vale... –dijo conmovida por lo que su hijo le decía –, pero pónmelo y que vea que no son cosas raras de las tuyas –Kamio miró a Rei.

–Quiere que te pongas, no se cree que seas mi novio –dijo pasándole el teléfono y haciendo una mueca de lástima por él, sonriendo.

– ¿Qué? –primero negó con las manos todo lo que pudo. ¿Quería que hablara con su madre? ¿Y para colmo que le dijera que era su novio? Pero viendo que no había más remedio, se puso al teléfono, algo nervioso –¿Hola?

La mujer al otro lado se sorprendió un poco ante el tono de voz.
–Hola Rei, supongo que no será muy usual que una madre no se fíe de su hijo, pero es que en temas como este, lo mejor es asegurarme, de todos modos, lo que me pedís tampoco es muy usual que digamos –dijo en un tono un tanto regañón –¿Seguro que eres su novio? ¿Cómo está tu hermano?

–Pues… Sí, lo soy –le contestó enrojeciendo un poco al decirlo –. Mi hermano… está mucho mejor, gracias. Disculpe si la molestamos, pero…sólo quiere irse a casa –ya le daba bastante vergüenza pedir algo tan extraño, y más a alguien que ni lo conocía, y además, la madre de Kamio.

Kamio lo miro, riéndose por lo bajo al verlo todo vergonzoso y sonrojado.
–Pero algo que no entiendo es, ¿por qué creen que tu hermano fue violado sólo por haber mantenido relaciones? –la mujer se apoyó en la ventana de la casa –No creas que me inmiscuyo, pero imagino que si debo hacer el papel, también debo saberlo. ¿Y cómo se llama "mi hijo"? –recalcó para hacer notar que se refería al supuesto.

–Lo que pasa es que mi hermano…Yoshi, se llama Yoshi, tuvo relaciones… – se detuvo un momento, enrojeciendo más e intentando inventar algo. No podía, la verdad, pero tampoco podía evitar pensar en que estaba hablando con la madre del causante de que sospecharan de violación –. Bueno… lo asaltaron el mismo día, y como está malherido, piensan que fue la misma persona, pero no.

–Y supongo que será verdad, ¿no? ¿No será esto todo un problema de mi hijo y tú un amigo que lo encubre? –la mujer se pasó la mano por el pelo, ya estaba muy trillada de sacarle las castañas del fuego a su hijo –Lo haré, pero dime, ¿qué haréis? ¿Llamo por teléfono o qué?

–Claro, claro. No se preocupe, todo es verdad –mintió el moreno, pensando en que sí estaba encubriendo a Kamio –. Si no le molesta… creo que estaría bien que llamara por teléfono, sí.

–De acuerdo –la mujer suspiró al otro lado, y revisó la agenda para comprobar que tenía el número del hospital de la zona –. Muy bien, llamaré ahora mismo. Encantada Rei, y no dejes que mi hijo haga demasiadas imbecilidades, ¿vale?

–Es un poco difícil, pero lo intentaré –le respondió, mirando al rubio con una sonrisa maliciosa –. Muchas gracias, señora.

La mujer se rió ante aquello, al menos sí parecía conocer bien a su hijo, fuese su novio o no.
–Ahora mismo llamaré, hasta luego –dijo colgando el aparato.

Kamio miró a Rei.
–¿Qué?

–Pues, llamará ahora mismo. Sólo nos queda esperar a ver qué pasa –le sonrió de medio lado –. Tu madre es muy agradable, Kamio. Creo que, debería hacerle una visita para agradecérselo, y de paso discutir tus modales.

–No, mejor no, ya le mandaremos unos bombones en agradecimiento, que sino, ya me imagino a los dos molestándome –el rubio lo miró algo rojo –. No tengo ganas de que me ridiculice.

 


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