.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 30
Imperfectly (But I love You)


-Hola…- dijo dejando el jersey y la camisa en el sofá, Rei no se veía muy bien.

-Hola… ¿qué tal las clases? – lo saludó un tanto desmoralizado. Además que aquello se sentía demasiado doméstico.

-Muy bien mamá, me porte muy bien y me mandaron pocos deberes ¿a ti que te pasa?- el rubio entro en el baño mojandose el pelo y la cara y salió de nuevo secándose con una toalla blanca -¿a que viene esa cara y peor aún a que viene esa pregunta tan bizarra?

- Idiota, solo me interesaba por tí. Pero si no quieres que lo haga, pues no lo hago y te jodes. – le miró con expresión molesta. – Además llegas todo sudado, ¿qué tipo de clases fueron esas?

El rubio le sonrió poniendole la mano en la cabeza como si fuera un niño pequeño y le revolvió el pelo, -Vale, vale, es solo que me extraño una pregunta como esa viniendo de ti- le hubiera gustado besarlo pero con Yoshi delante no era plan y sabia que le incomodaria, le puso la mano en la cintura apretándole un poco el hueso de la cadera -Y sobre las clases...clases de sexo ¿qué crees? Es sólo que falte a algunas clases y fui a jugar al futbol.

- Tonto… -lo empujó un poco. – Y ¿para qué vas a clase si es para escaparte?

Yoshi les interrumpió, antes de que pudieran seguir con sus intercambios. – Vino el doctor, y habló con Rei. Ha estado así, desde entonces. – Rei lo miró como reprochándole el que lo hubiera puesto en evidencia, pero el chico permaneció impasible.

El rubio miró a Yoshi y después a Rei -¿Y por qué no me decías nada?- el chico lo miró serio sujetándolo del brazo -No estoy aqui solo para...para reirme ¿sabes? Además yo tambien estoy mas que implicado- dijo con un tono preocupado.

- Ya lo sé, bobo – sacudió el brazo soltándose. – No quise preocuparte, es todo. Igual no puedes hacer nada.

El rubio lo agarró de nuevo del brazo algo molesto y frunciendo el ceño -Entonces supongo que yo tampoco debería contarte algo que me sucedió, porque al fin y al cabo no podrás hacer nada y no quiero preocuparte- dijo refiriendose a lo que le había ocurrido al llegar a casa la noche anterior.

- ¿Qué te pasó? – lo miró intrigrado, sin intentar soltarse esta vez, y sin reparar en que seguía sin comentarle lo del médico.

-¿Vas a decirme lo que sucedió con el médico?- dijo en una actitud un tanto aniñada "o me cuentas o no te cuento" sonrió por su actitud -venga, dímelo- dijo acariciandole un poco el brazo antes de soltarlo.

- Aghhhh…eres un tonto. Sí, te lo digo, pero tú me vas a decir lo que te sucedió, ¿cierto? – lo miró de lado, adoptando la misma actitud infantil, sin darse cuenta.

-Sí, de todos modos yo venia a decírtelo ahora, así que...yo primero pues...ayer cuando llegue a casa por la noche...estaba todo patas arriba-

- ¿Sí? –le miró disgustado pensando que le había tendido una trampa, y ahora le tomaba el pelo. –Y ¿esa es tu gran noticia? ¿Crees que soy idiota o qué? Baka.

Kamio inclinó la cabeza a un lado -Es decir...no sé a ti que tu casa es un almacen de polvo y circo de acaros le da igual que le entren y se lo dejen todo revuelto pero a mi si, y sobre todo porque no me rebaron nada y tampoco forzaron la cerradura- el rubio hablaba totalmente serio -solo se me ocurre alguien y ... creo que me estoy volviendo un chiflado la verdad.

- No critiques! Tu casa no está mucho mejor, ¿sabes? – dejó caer los hombros, pensando con más calma y viendo que el rubio no bromeaba. - ¿De veras entraron en tu casa? Bueno, no has estado allí desde que regresamos, ¿cierto? Pudo haber sido antes, aunque….. – no le parecía que Akira hubiera tenido tiempo de ponerse a destrozar el apartamento de Kamio, y menos le parecía tener ese tipo de personalidad, por más amenazas frívolas que hubiera hecho. Era demasiado calmado como para romper cosas porque sí.

Kamio suspiró -Entró ayer por la tarde...y tuvo que usar la llave, como sea la puerta no estaba forzada, fue...como si estuviese buiscando algo, al menos es esa la impresion que me dió...no sé- se paso la mano por la frente sentándose en el sillón -yo se que Akira no puedo ser...pero no puedo evitar pensarlo

- Akira está muerto. No es posible. Ambos lo vimos. – Rei bajó la mirada como pensando., y Yoshi se tensó en la cama, ante las palabras de Rei, apretó las sábanas con los puños, mordiéndose el labio inferior con fuerza. El moreno volvió a alzar la mirada. – Y ¿si alguien más tiene tu llave? No sé, pudo habérsele caído a Akira o algo así. – igual no comprendía para qué alguien entraría en el piso de Kamio, si no era para robarle. Y tampoco era que tuviera la gran cosa que robar.

El rubio lo miro -Sí...ya sé que, que está muerto pero no creo que nadie mas tenga la llave ¿que insinuas que alguien entro en ese laberinto a buscarla y despues fue a mi casa solo para revolvermela y se fue?....un tanto descabellado ¿no?- el rubio se apoyó en la pared -¿y a ti que te sucedio con el médico?- preguntó sabiendo que no llegarian a ningun lado.

- No tuvo que perderla en el laberinto. No tenemos constancia de que no la hubiera perdido antes, baka. –refrenó el deseo de mostrarle su lengua. – El médico…. – lanzó una mirada a Yoshi. El chico se veía nervioso. Miró al rubio de nuevo. –Dice que llamará a mis padres, si no lo hago yo.

Kamio sintió un sudor frío -¿en serio? Eso si que es una cagada...no se que podríamos hacer tus padres...se llevarían un buen disgusto y ademas me odiarian, lo cual sería normal- se pasó las manos por la cara -¿se te ocurre algo?

- No lo sé…Tiene que ocurrírseme algo. – suspiró enterando sus dedos en el cabello. – Al menos tengo uno o dos días para pensarlo.

El rubio sonrió un poco -Yo puedo pedirle a mi madre que diga que es tu madre...si quieres- se sintió como un crio a punto de realizar la travesura de su vida pero podía surtir efecto.

El moreno lo miró, con un leve destello de esperanza en sus ojos. - ¿Lo crees? ¿Crees que lo haga? Pero…¿qué le vas a decir a tu madre?

-Pues...le dire que eres mi novio, lo cual es verdad y que Yoshi es tu hermano, lo cual tambien es verdad...mas o menos y le dire que esta en problemas y que si puede finjir que es tu madre y decirle al medico que confia totalmente en ti y que esta a tu cargo por completo, ella accederá, siempre me encubre.

- Eso sería genial! – el alivio era tan grande que se emocionó, abrazando al rubio, y empujándolo luego con brusquedad, sintiéndose como un gran idiota. – Pero…..¿crees que tu madre nos ayuda, aún cuando el medico le diga que lo violaron?
- A mí no me violó nadie – protestó Yoshi, muy serio. No comprendía cual era el problema en decir la verdad.
- Eso lo sabemos nosotros, Yoshi. – el moreno lo miró resignado. – Pero…en este mundo las cosas son distintas. Nadie nos va a creer , ¿entiendes?

Kamio asintió mirando a Yoshi, le había alegrado aquella idea aunque al parecer a Rei mucho más -bueno...no creo que le guste mucho la idea pero lo respetará, despues de todo deberia ser decision de Yoshi presentar cargos o no- dijo el rubio -la llamaré para preguntarle ...pero creo que lo mas seguro es que si nos ayude, mi madre es...asi como yo, no es la primera vez que encubre mis locuras.

- Entonces…haremos eso. –Rei suspiró algo más tranquilo. – Y también me dijo que podremos sacar a Yoshi en un par de días. No lo recomienda, pero tampoco puede evitarlo.

-Pues si no puede evitarlo, lo sacaremos igual ¿verdad Yoshi? No creo que te quieras quedar aqui- el chico le paso la mano por el pelo como hacía unos minutos había hecho con Rei -toma tengo otro caramelo...aunque esta un poco caliente de llevarlo en el bolsillo- dijo dándoselo, la verdad es que le daba lástima todo lo que le había sucedido a aquel chiquillo y no dejaba de preguntarse como habría muerto Noboru.

- Gracias. – el chico lo miró tomando el caramelo. La verdad, le habían quedado gustando, aún sin saber de qué estaban hechos. – No, ya quiero irme a casa, a ……tu casa –completó mirando a Rei y recordando que ya no estaban en su mundo.

El chico se sentó a su lado, tomándolo de la mano. – No, a nuestra casa, ¿vale?

El rubio suspiro tirándose en el sillón -momento fresa!- dijo en voz alta cruzando las piernas -estoy mallado de jugar al futbol ...- el rubio miró de repente a Rei y a Yoshi, no podía evitar sentirse un poco celoso de pensar que estarian en la misma casa a todas horas, si fuera su hermano realmente seria distinto pero Yoshi no lo era y ademas estaba enamorado de Rei, miró a otro lado para no hacer feaciente su molestia, además Rei se sentía culpable y sobre protejia a Yoshi...tal vez...tal vez tambien lo consintiese dependiendo las circunstancias.

- Ah, eres un bobo, y luego me dices que soy repelente. – le contestó el moreno soltando la mano de Yoshi, cohibido, pero aparentando enfado.

- Yo no digo que seas repelente con él, digo que lo eres conmigo- el rubio se dedico a mirar a otro lado como si la cosa no fuera con él -¿Me echaste de menos?

- ¿Echarte de menos? Pero si solo fueron unas horas. ¿Acaso me echaste de menos tú? - se cruzó de brazos, no queriendo revelar que en efecto, sí lo había echado de menos.

-Pues sí- el rubio le contestó algo molesto -¿Algun problema con eso? Pero de todos modos me fui a jugar para hacer tiempo porque no quería agobiarte con mi presencia. Ya veo que hice bien- constató.

- Pues qué bien! Yo también te extrañé, ¿vale? ¿Contento? – lo miró entre molesto y rojo por tener que decir eso. - ¿Cual es tu problema?

-Tengo varios- le dijo el rubio explicandole con seriedad aunque le había tocado la fibra que admitiese que lo había echado de menos -el primero es que no me has dado un beso al entrar y tampoco al salir.

- Vaya, pues no sabía que fuera obligación. Tú tampoco lo hiciste, ¿no? En parte es tu culpa. –
se cruzó de brazos.

-Porque no quería que me soltases un sopapo o alguna de tus lindeces- dijo levantándose -claro que si hubiera sabido que querias- lo agarró dandole un beso a pesar de que no quería con Yoshi delante, le hubiera gustado besarlo de verdad y no aquel beso de compromiso pero sinceramente el enano le cortaba el royo -¿Vamos a comer?

Yoshi simplemente apartó la mirada sin decir nada, mientras que Rei correspondía a aquel beso un tanto incómodo. – Ya, ¿satisfecho? – se apartó del rubio metiendo las manos en los bolsillos. Lo cierto es que ese beso, apenas lo había dejado satisfecho a él. Miró al otro chico. - ¿No te importa?
- No, vayan, yo estoy bien. – le respondió sin mucho ánimo. Igual, ya no se sentía tan preocupado como el día anterior.

El rubio lo cogio de la mano -te traeremos algo ¿vale? seguro que hay algo que te guste ahi abajo, la comida de hospital es una mierda- le revolvio el pelo de nuevo y cogió a Rei de la mano sacandolo al exterior con el -no, no estoy satisfecho- le respondio con retardo -Eso fue un beso de madre.

- Yo no sé tú, pero yo no beso a mi madre así. De todas maneras… - lo halo de la ropa con algo de brusquedad, apoyándose en la pared. – Yo tampoco estoy satisfecho.

El rubio le sonrió de medio lado –No, yo tampoco...era un decir- dijo mirándolo a los ojos, aquel tirón lo había excitado -Qué manera tan peculiar de pedirme más- dijo levantándole el mentón y apoyando las manos despues a los lados de su cabeza. El rubio apoyó sus labios contra los de Rei separándolos y internando su lengua lo más profundamente posible en su boca mientras separaba sus piernas con las rodillas -Te gusta montar escenitas ¿eh?- dijo en la boca del chico antes de besarlo de nuevo claramente excitado.

- ¿Esce…nitas? – el chico lo miró algo cortado, separando sus labios de los del rubio y volviendo a la realidad de donde estaban. Lo empujó de encima suyo inmediatamente. – Idiota! ¿Qué haces? Yo solo te pedí un beso. No tenías que ponerte pornográfico! – le reclamó, exagerando bastante y empezando a caminar hacia el acensor, evitando contacto visual con la gente.

Kamio se rió descarádamente -¿Me pediste solo un beso? pues tu cara no decía lo mismo Rei...- comenzó a caminar con el moreno a su lado -sinceramente...yo seré un salido pero seguro que tú no eres ninguna monjita.

-No dije que fuera una monja – se paró a esperar el acensor aún sin levantar la cabeza. – Pero no era necesario el espectáculo en el pasillo. Y no interpretes mi cara! Que todo lo assumes.

-Yo asumo porque no me dices nada y todo tengo que adivinarlo, a ti no te hace falta porque te digo siempre lo que pienso- el rubio se metió en el ascensor -De todos modos, me da igual que montemos escenitas si no tenemos un momento para estar solos. Además...tendría que hablar doscientas mil cosas contigo...apenas te conozco.

- ¿Cómo que no me conoces? Ya te he dicho todo lo que hay que saber acerca de mí. ¿Qué más quieres? – apretó los puños algo dolido. Kamio era el único que lo había visto llorar en años, la única persona con la que había bajado la guardia, aunque fuera por unos instantes. – En todo caso, soy yo el que no sabe nada de tí. Sólo te la pasas bromeando. Ni siquiera sé cuando hablas en serio. – lo miró por un momento, mientras las puertas del ascensor se abrían ya en otro piso. Dejó escapar un sonido de exasperación, y salió del ascensor, rápidamente.

Kamio lo siguió sin entender porque se molestaba tanto -Ya...pero no, habrá muchas mas cosas de ti que no me has contado, no sé...no sé ni las cosas principales que sabría de un amigo mio ¿que te gusta la soda de uva y vistes hortera? Con eso no me llega- dijo metiendose las manos en los bolsillos -Ya sé que me paso el rato de broma pero es que yo soy asi ¿qué quieres?- lo miró de soslayo.

Rei se dio la vuelta con algo de violencia. – No me visto hortera! –suspiró. - ¿Qué es lo que no sabes? ¿Qué quieres saber? ¿Dónde nací? ¿Cuantos años tengo? ¿Cual fue mi primer peluche? ¿Eso? ¿Son esas las cosas que quieres saber? – había ido alzando la voz sin darse cuenta. – Te he contado lo más importante para mí, no puedo decirte algo más íntimo que eso. Pero no es suficiente ¿no? No es lo que te interesa. Tal vez, ¿quieras hacerme un examen de sangre para ver cual es mi tipo exacto? ¿O si tengo alguna alergia? – se dio la vuelta apretando los puños, avergonzado por haber explotado así. – “Yo soy así” – repitió, imitando al rubio. – Eso es fácil. Dices “yo soy así” y con eso lo excusas todo, ¿no? Pues yo soy así. Toma.

Kamio se quedó parado sin saber que decir ante aquella retahíla de vociferios, lo agarró del hombro girándolo y no pudo evitar darle un tortazo -Pero yo no le hago daño a nadie siendo como soy- el rubio se mordió el labio y apretó el puño sientiendo haber hecho aquello -Perdona...

Por unos segundos, el chico solo lo miró como en estado de shock. Luego endureció la mirada lo más que pudo. – No te disculpes. Si te hago tanto daño, no tienes que permanecer aquí. Ya te dije que no tenías por qué gustar de mí. – se dio la vuelta y echo a correr antes de que el rubio tuviera oportunidad de decirle nada más.

Kamio se quedó parado sin poder reaccionar y se golpeó la frente con la muñeca -mierda- dijo entre dientes corriendo tras el, no sabía si era mejor que estuviesen solo o no si cada vez que lo estaban acababan discutiendo de una u otra forma ¿como se le había ocurrido pegarle? se miró la mano, no le había echo daño pero desde luego había dolido -joder...me cago en mi puñetera estampa- se mordió el labio buscando a Rei.

Rei corrió hacia las escaleras, dándole gracias al hecho de que en esta época todos preferían usar el ascensor. De todos modos, para estar más seguro, fue hacia abajo, casi hasta el sótano. Se dejó caer sentado en uno de los escalones, cubriéndose el rostro con las manos, sollozando y sintiéndose como un estúpido, y no solo por estar llorando. Lo que le dolía no era el golpe, el golpe era lo de menos, eran sus palabras. Había pensado que Kamio era distinto, que lo comprendía a pesar de todo, pero no era así. El rubio lo veía de igual manera que todas las demás personas, y probablemente era para bien. Pero igual le dolía.

El rubio se había pasado unos segundos pensando a donde dirigirse y se asomó a las escaleras, era el lugar más desierto en el hospital y por eso mismo se había dirigido allí cuando había tratado de besarlo, miró hacia abajo donde estaba más oscuro y corrió hacia allí, lo vió sentado al fondo llorando y bajó lentamente sujetando el pasamanos. Lo había hecho llorar, no podía sentirse peor. Se sentó en las escaleras tras él y lo abrazó para que no se escapara, pero también porque no soportaba verlo llorar y no quería verle la cara y menos pensar que había sido por su culpa -Lo siento, lo siento- le dijo al oido.

Rei intentó zafarse de aquel abrazo, violenta aunque inútilmente. Suspiró abatido. – No lo sientas. Tienes razón. Soy un repelente y un borde ¿no? No deberías estar aquí. Vete.

-No quiero irme- el rubio apoyó los labios contra el cuello de Rei -Me da igual que lo seas, quiero estar contigo, perdóname, por favor, estaba nervioso...- el chico lo apretó sin dejarlo escaparse de el -No llores ¿vale? no quiero que llores- le besó la mejilla, estaba caliente por las lágrimas -He sido un imbecil.

- Tonto. Eres un tonto. – se volvió a cubrir el rostro con las manos. Además, le daba verguenza que lo viera llorando. - ¿Por qué no te vas? Sólo te hare daño, es lo que hago. Intenté decírtelo. Te dije que no gustaras de mí. Te lo dije.

-No es verdad- el rubio bajo las escaleras arrodillandose frente a él y lo abrazo acariciando su pelo y pegándolo a su pecho -Es verdad que me has hecho daño y yo también a ti, pero también me has dado mucho más, tú me gustas de verdad ¿vale? Es la primera vez que alguien lo hace, no voy a irme ni por esto ni por lo que pueda venir- le besó el pelo mirándo hacia la pared, no quería verlo llorar pero igualmente le levanto la cara para besarle los labios -Me gustas, me gustas mucho...siempre me pareciste muy guapo- sonrió un poco recordando algunas cosas.

Rei no pudo evitar sonreír un poco, aunque se sintiera por el suelo. – Estúpido. – intentó secarse algunas lágrimas con el revés de la mano. – Me llamabas enano engreído. No creas que no me acuerdo. – lo miró un poco más serio. – No solo me siento culpable por lo de Shiori. También soy culpable por Yoshi, y por tí, incluso por Akira. Si yo no hubiera estado buscando mangas raros y mareantes, nada de esto hubiera pasado. Ese libro hubiera permanecido allí hasta quien sabe cuando. Probablemente nadie lo hubiera notado, Akira estaría vivo sin idea de nada y ustedes seguirían su vida, tranquilos y felices, cada uno en su mundo. –hizo una pausa. – Ni siquiera es un libro entretenido. – se rió cínicamente por su propia broma.

Kamio sonrió ante aquella tonteria -Pero tampoco nos habríamos conocido- el rubio le apartó el flequillo de la cara -tal vez suene egoista pero me alegro de que todo esto sucediera si asi hemos llegado a esto- le agarró las manos -yo no era especialmente feliz...ahora sí, por mucho que discutamos quiero estar contigo todo el tiempo, así que me alegro de que seas raro y busques mangas extraños y polvorientos- apoyó la frente en los labios de Rei y despues se abrazó a él -tú me haces feliz, por eso bromeo, quiero verte sonreir como tú me haces a mí, hacerlo.

- No es cierto. Haces bromas que me enojan, a propósito, baka. Eres un malintencionado. – se pegó más al cuerpo del rubio. Realmente necesitaba un abrazo en esos momentos, aunque era algo que no iba a decir, claro. – Como te atrevas a burlarte luego de esto, te mato. – cerró los ojos, suspirando. – Creo que te traeré mala suerte.

-Ya...es verdad, pero es que me hace gracia- se rió un poco -pero no pienso meterme contigo por esto, no tiene ninguna gracia, tenía miedo de que te hubieras cabreado demasiado- le pasó la mano por el pelo -tendré más pàciencia ¿vale? y trataré de ser más serio- lo último no se lo creía ni el pero de todos modos lo propuso –hoy, sí vas a comer no creas que te escaparás como ayer-

- Vale, cuida mi alimentación mamá. – le sonrió sinceramente. – Cuando seas más serio, lo tomaré como señal del apocalipsis.

El rubio se levantó tirando de las manos de Rei -Qué poca fe tienes en mi- le dijo cogiéndolo por los hombros -y no me digas mama, lo que pasa es que no quiero que te quedes sin culo por no comer- dijo palmeándole el trasero -mejor que te laves la cara que pareces Maria Magdalena

El chico le miró de medio lado. – Y ¿me dices que te tenga fe? Bobo. – lo empujó levemente, en realidad no con muchos ánimos. Estaba feliz por el momento. Comenzó a subir las escaleras hacia el baño.

 
 

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