Capítulo 20
I don't believe in being brave
Rei despertó algo confuso, aintiendo como una mano acariciaba
su cabello. Alzó la cabeza y vio que era Yoshi, con su habitual
expresión de seriedad. Sin embargo, sonrió apenas
vio que lo miraba. Se había quedado dormido en la silla,
con la cabeza apoyada en la cama, al lado del chico convaleciente.
Se levantó, desperezándose.
- ¿Estás despierto hace mucho?
- Sí, ya trajeron el desayuno y todo.
- -Oh… - había dormido un poco más de la cuenta.
Después del cansancio acumulado, le había sido necesario.
Se acercó a la ventana mirando hacia afuera. Se sentía
extraño. Sabía que había soñado con
Kamio, aunque no recordaba el qué, pero sí tenía
una sensación incómoda por dentro. (- “Bah,
seguro es por la estupidez de la adivinanza esa”) –pero
aún seguía preguntándose qué sería.
La voz de Yoshi lo sacó de sus pensamientos.
- ¿Estás bien?
El chico se giró, sonriéndole. – No, nada,
sólo estoy perezoso.
- ¿Pensabas en Kamio? – el chico lo miraba como si
quisiera leer dentro de su alma.
- No...no. ¿Por qué dices eso? – Rei lo miró
nervioso, recordando lo que el rubio le había contado la
noche anterior. ¿Acaso Yoshi estaba celoso? ¿De veras
lo veía de esa manera? Sus azules ojos, seguían observándolo
fijamente, y abrió la boca para hablar.
- Kamio…… - pero fue interrumpido por un golpe en la
puerta.
- ¿Puedo pasar?
- Sí, claro. – Rei respiró aliviado cuando la
puerta se abrió, y pasó una enfermera, sonriendo.
- Espero no molestarles, pero es hora del cambio de vendajes. ¿Listo,
Yoshi? – Era obvio que intentaba animarlo, como si aquello
fuera un juego. El chico sonrió con expresión grave,
y Rei se encaminó hacia la puerta para no molestar, pero
una voz asustada lo detuvo.
- No, por favor…quédate.
El moreno volvió a girar para ver el mismo rostro vulnerable
que había visto el día anterior. Le sonrió
para tranquilizarlo. – Vale, me quedo. – se acercó,
tomándolo de la mano, mientras la enfermera retiraba las
sábanas. –Está bien, ¿verdad? –
la mujer le sonrió tiernamente.
- Claro, y así me ayudas un poco.
Comenzó a retirar los vendajes viejos, limpiando las heridas,
y aplicándoles un unguento. Rei se mordió el labio
espantado al ver aquellas laceraciones. Parecían hechas sin
ningún sentido, de una manera totalmente salvaje y agresiva.
De veras que sugerían el ataque de un animal salvaje, pero
a excepción de la mordida en el cuello, aquellas marcas no
eran de dientes ni garras, ni nada por el estilo. Sintió
el apretón en su mano, y miró a Yoshi con detenimiento.
Tenía los ojos aguados, y también se mordía
el labio, pero no había ninguna señal de placer. Fueran
cuales fuesen sus gustos en la cama, ese no era un tipo de dolor
que estuviese disfrutando.
La enfermera le pidió que la ayudara a voltearlo, para tratar
las de su espalda y el resto de su cuerpo. Eran iguales. No se explicaba
lo que le había sucedido. Pero casi no había parte
de su cuerpo que no estuviese lastimada.
La mujer finalizó de vendarlos, y lo dejó recostado
sobre la cama. El chico se veía exhausto, respiraba agitado.
Le acarició la cabeza, sonriendo, antes de salir. –
Eres muy valiente Yoshi. Tu hermano se ha de sentir orgulloso de
tí.
Una vez la enfermera los hubo dejado solos, Rei se sentó
en la cama, al lado de Yoshi, tomando su mano, y acariciando su
cabeza. En esos momentos, no pensaba en lo que había discutido
con Kamio. Sólo lo veía sufrir y más bien pensaba
en las palabras que le hubiera gustado decir a Shiori. –Es
cierto, eres muy valiente. Lo eres.
- ¿Por qué dices eso? – el chico lo miró
sin mover la cabeza, sólo alzando la vista.
- Porque lo eres, ¿por qué más? – apretó
su mano, respondiéndole a manera de hecho. A veces, lo desconcertaba
un poco. Se preguntó si Kamio regresaría ese día
también. (- “Más vale que lo haga, no aguanto
otro día así. Y como halla tocado algo…”).
Sin embargo sonrió para sí, estaba seguro de que sí
lo habría hecho.
|