Capítulo 18
“Los Hermanos no Follan”
Kamio y Rei se dirigieron por los pasillos a la nueva habitación,
ya que los enfermeros se habían llevado a Yoshi en una camilla.
–¿Crees que le molestara que vaya a verle? –Kamio se metió las manos
en los bolsillos –¿No te dijo quien le hizo eso, verdad?
–No –bajó la cabeza, negando –. No creo que lo sepa, la verdad.
Estaba demasiado oscuro, y dice que no recuerda bien. En todo caso,
no quise inquietarlo más –se pasó la mano por el rostro, recordando
aquella mirada de terror en sus ojos azules.
–Vale, no le preguntaré nada, será lo mejor –el rubio giró en una
de las esquinas, con Rei a su lado –. ¿Se sabe si fue un animal
o una persona? –le preguntó inquieto.
–¿Cómo voy a saber eso? –sonó molesto, pero no era con Kamio –El
doctor parece asumir que se trata de una persona, aunque no sé si
es por lo… por lo otro –lo miró nervioso, no quería ahondar en el
tema –. Parece incómodo cuando le pregunto sobre sus heridas, como
si hubiera algo… –sacudió la cabeza –. No lo sé, aún no las he visto,
sólo sé que está muy lastimado.
–¿Cómo si ocultase algo? ¿Te refieres a eso, Rei? –el rubio lo sujetó
del brazo para que se detuviese, mientras metían al chico en la
habitación –¿Estás pensando en algo? Quiero decir... no, no sé qué
quería decir –el chico soltó a Rei y miró hacia la puerta –. Mejor
entremos, ¿vale?
–No creo que oculte nada... –se encogió de hombros –No sé lo que
le pasó, pero ya se acabó. Está bien, y estamos en nuestro mundo,
y jamás me acercaré a ese lugar de nuevo. Eso te lo aseguro –Rei
se dio la vuelta, y alzó la cabeza, empujando la puerta con una
sonrisa de alegría un tanto exagerada –¡Hola! Adivina quien vino
a verte.
Kamio entró en la habitación algo preocupado, una porque no soportaba
ver a la gente llena de tubos, y otra porque no sabía cómo reaccionaria
al verlo. Se acercó a la cama y le besó la frente.
–¿Qué tal estás? –le preguntó, acariciándole la mejilla –Te ves
muy bien.
–Estoy bien, pero me duele todo –lo miró con su acostumbrada seriedad,
pero luego le sonrió un poco –. ¿Por qué te fuiste? –le preguntó
a Rei, mirándolo a él ahora.
Rei se sentó en una silla a su lado, sosteniéndole la mano.
–No seas dramático, sólo fui a comer. Ya te dije que no te voy a
dejar –le sonrió un poco.
Kamio se sentó al lado de Rei, cruzando las piernas mientras se
frotaba la rodilla Se sentía un tanto tenso.
–Lo siento, yo lo rapté para no comer solo.
Yoshi apretó un poco la mano de Rei, y el chico le devolvió el apretón.
–No te preocupes, la próxima vez comemos contigo, ¿sí? –sabía que
Yoshi se preocupaba cada vez que despertaba y no lo veía.
Kamio se quedó mirándolo, realmente sí que parecían hermanos.
–Bueno, tal vez debería dejaros solos, ¿no? –se levantó, la situación
era muy incomoda, y aunque quería quedarse con Rei, tampoco quería
agobiarlos.
Yoshi miró a Kamio y luego observó la expresión de cansancio de
Rei.
–No, quédate si quieres. No me molesta.
–Vale. ¿Por qué no duermes un poco? –le preguntó a Rei, apoyando
la mano en su pelo –Yo me quedaré despierto por si algo sucede,
¿vale?
Rei le lanzó una mirada a Yoshi, sin saber si sería bueno, pero
el chico le sonrió, aunque débilmente.
–Está bien, me has cuidado desde que llegamos. Yo también creo que
deberías descansar.
–¿Seguro que estarás bien? –el moreno lo miró inquisitivo, como
examinando que no estuviera diciéndole mentiras, sólo para hacerlo
sentir bien.
El chico le sonrió, asintiendo, y Rei se puso de pie, para extender
el sillón que tenía al lado.
–¿Seguro que puedes, verdad? –le preguntó a Kamio. No quería obligarlo
a cuidar de Yoshi, si tenía mejores cosas que hacer.
–Sí, claro que puedo, ya te dije que no tengo nada que hacer, así
que... me quedo, tu descansa –Kamio movió un poco el otro sillón,
y se tiró en él, la verdad es que le apetecía ir a echar un partido
y tratar de que su vida fuera normal de nuevo, pero Rei era su amigo,
no un conocido como sus compañeros –. Nosotros nos contaremos chistes
mientras tanto –dijo con cara de risa, pues con lo serio que era
Yoshi, eso ya de por si era un chiste.
Rei sonrió, pasándose una mano por la cara.
–Está bien, lo dejo en tus manos –le espelucó el cabello a Yoshi
–. Pórtate bien, ¿sí? Y tú… –agregó, mirando a Kamio –sobre todo
tú, compórtate –se dio la vuelta, acostándose en el sillón.
El rubio le echó un corte de mangas, aprovechando que no lo veía.
¿Qué pensaba que iba a hacer? ¿Tirarse a un convaleciente? Por mucho
que le gustase al chico el dolor, eso ya era un tanto bizarro, y
sólo de pensar en volver a hacerlo con él... se le encogía el estomago.
De todos modos, ya no podía verlo como antes, al principio le parecía
extraño, ahora sabía que lo era.
Miró a Rei, que parecía estar quedándose por fin dormido, y sacó
una de las sabanas del armario, tapándolo.
–Tienes que recuperarte pronto, así vivirás con Rei –le dijo a Yoshi.
–Quiero irme ya. No me gusta estar aquí –Yoshi lo miró con seriedad.
Se sentía un poco prisionero de estar siempre en esa cama, pero
igual le dolía cualquier movimiento –. ¿No te molesta que viva con
Noboru? Pensé que te pondría celoso.
–¿Eh? –el rubio lo miró fijamente –Rei y yo sólo somos amigos, nada
más. ¿Por qué piensas otra cosa? No creo que ninguno de los dos
haya dado señales de lo contrario.
–No lo sé. Pensé que te gustaba mi hermano, eso es todo –le contestó
de igual manera, manteniéndole la mirada.
–Está bueno –dijo el rubio como toda justificación de sus actos
–. Aún así, no tengo derecho a celarme, y si lo hiciera no sería
de su hermano.
–¿Por qué no?
–Porque los hermanos no follan, es otro tipo de amor, tío. Los hermanos
no joden con sus hermanos –Kamio se echó atrás en el asiento, tapándose
los ojos con la palma de la mano, pero ya era tarde, se lo había
imaginado.
–Estás equivocado –fue toda la respuesta del chico, que simplemente
se dejó deslizar un poco más en la cama, subiéndose la sábana.
–Tío... tú estas muy mal, ¿te gusta tu hermano, verdad? Estás enamorado
de él, por eso eres tan posesivo –lo miró a los ojos, sin poder
creérselo.
Yoshi bajó la mirada, con un gesto algo triste en el rostro.
–Yo sólo quiero que me quiera como antes. No tiene nada de malo
–apretó un poco las sábanas con sus manos, y miró a Rei, que dormía
de espaldas a ellos –. Al menos ya no me aparta de su lado.
–¿Como antes? ¿Te refieres a que tú y Noboru... os lo montabais?
–se acercó un poco más a la cama, la mar de interesado por el cuento.
El chico lo miró serio por un momento. No le gustaba mucho que lo
dijera de aquella manera.
–Claro que sí, Noboru me quería mucho, y yo a él –miró al chico
dormido, de nuevo –. Es lo más natural, ¿no? Fue con él. Mi primera
vez, fue con él.
El rubio se quedó mirándolo fijamente.
–No, no es lo más natural. Lo más natural es que te quiera sí, pero
de ahí a que se te folle... pues eso ya no. ¿Te hacía daño? –miró
a Rei, recordando lo mucho que se había escandalizado y eso que
no había sido para tanto lo suyo.
–Claro, me quería. Ya te lo dije. Además, fue él quien me enseñó
–lo miró algo resentido –. No veo qué tiene de extraño. Si puedes
hacérselo a los demás, ¿por qué no lo vas a hacer con alguien a
quien amas?
El rubio lo miró sin poder evitar sonreír de medio lado, debía de
quererlo de cojones si lo maltrataba. Con razón al chico le gustaba
que le hicieran daño, seguramente el tal Noboru era un sádico. Se
acordó de Akira y tuvo un escalofrío. Seguro que también era un
sádico en la cama.
–Pero Rei nunca te haría algo así –dijo esperando que de hecho no,
miró a Rei dormido –. No creo que hacer daño sea una señal de amor.
–¿Cómo lo sabes? Rei… Noboru, es mi hermano. Y… tú lo hiciste. No
pareció molestarte entonces –lo miró de soslayo, muy serio. Volvió
a bajar la mirada –. El que te hagan daño es… Tú no lo comprendes.
Noboru sí me quería. Lo hacía porque quería poseerme por completo,
todo, inclusive mi dolor. Sí me quería –cerró los ojos, suspirando.
Kamio se levantó y le apoyó la mano en el pelo acariciándolo suavemente.
–Tienes razón yo no tengo ni idea, pero estoy seguro de que sí te
quería –muy a su manera, pensó para sus adentros –. Y yo no quería
hacerte daño, eso no me va, ¿entiendes? Lo hice sólo porque quería
complacerte, y después... me deje llevar – finalizó algo molesto
al recordar el sabor de la sangre de Yoshi en su boca, no podía
negarlo, aún le excitaba.
–No importa –lo miró algo más calmado –. Eso fue sólo sexo, es distinto.
Aún así… lo haces bien, para ser alguien que no quería.
–Bien, supongo que eso es un cumplido –el chico se volteó, mirando
al techo y deseando haberse ido a jugar al fútbol, para no haber
tenido aquella conversación bizarra jamás. Le dio la risa sin poder
evitarlo, pero al segundo se le pasó al imaginarse la cara de Rei
cuando se lo contara. Seguramente pensaría que había estado interrogando
a Yoshi sobre sexo de nuevo, tampoco iba tan desencaminado después
de todo, pero es que la historia era demasiado escabrosa para ignorarla
–. Duérmete un poco.
–Eres extraño –Yoshi cerró los ojos, pensando que todos eran raros
en ese mundo. No entendía por qué Kamio se ponía así, por un simple
cumplido, ni por qué se ponía nervioso con una conversación de lo
más normal. Noboru también le había pedido que no le mencionara
a nadie lo de él y Kamio, como si fuera algo malo. Era desconcertante.

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