Capítulo
16
Horario de Visitas
Una enfermera, se le acercó, hablándole en tonos bajos.
–Disculpe, su hermano despertó. Pregunta por alguien
llamado…¿Noboru?
Rei sonrió, resignado. – Soy yo, es…un sobrenombre.
– se levantó para ir a ver cómo estaba.
El rubio atravesó las puertas de cristal del hospital, vio
como les pedían a la gente las tarjetas de visitante y dio
unos pasos atrás para salir de nuevo, chocó contra
una mujer que entraba
-gomen obachan, gomen- dijo haciendo varias reverencias totalmente
rojo, entro de nuevo, era una imbecilidad pero creía en el
destino, puede que el echo de que aquella vieja le empujase no fuera
muy romántico pero el estaba huyendo como un cobarde, decía
que debía afrontar su responsabilidad pero aun no lo hacía
–soy imbecil...-se acercó a la entrada
-vengo a hacer una visita- dijo apoyándose en la ventanilla
-¿eres familiar?- la mujer lo miro por encima de las gafas
-no…solo soy un amigo- dijo pasándose la mano por
el pelo, la señora no parecía prestarle mucha atención
y charlaba con otra mujer despreocupadamente -¿puedo pasar
o no?
-no, solo los familiares- dijo mirándolo con indiferencia
-genial- se mesó el pelo mirándola -¿Por qué
no?- preguntó de nuevo, la mujer puso cara de estar siendo
muy molestada y ni siquiera lo miró, el rubio golpeó
la ventanilla suavemente con los nudillos
-¿Cuándo ingresó?- le pregunto finalmente
-ayer noche- Kamio la miro fijamente, la hubiera mandado a tomar
por culo si no fuera porque le convenía que le ayudase
-no, no puedes- dijo mirándolo de nuevo a los ojos, Kamio
se quedo mirándola con un gesto que lo decía todo
¿juzgaba quien podía y quien no, solo por cuando habían
ingresado?
-vale…gracias…- dijo dándose la vuelta –puta-
dijo mirándola de soslayo largándose por donde había
entrado.
ante la cara de estupor de la mujer y su compañera.
Se quedó mirando la entrada sin saber que demonios hacer
para entrar, se mordió la uña del pulgar sin dejar
de moverse y sus ojos se pararon en un hombre que entraba solo en
urgencias con bastante dificultad -¿le ayudo?- preguntó
-si, gracías- el hombre le sonrió, era bastante mayor
y parecia haberse dañado la pierna, un enfermero se acerco
a ellos
-¿Qué sucede?- preguntó con urgencia acercando
una silla de ruedas
-al abuelo, le pasa algo en la pierna- dijo preocupado aunque no
por el abuelo
-de acuerdo, cubre los papeles en la ventanilla mientras lo atendemos-
dijo
largándose con el señor.
Kamio se paso la mano por la frente ¿Cuántas veces
habia mentido en tan poco espacio de tiempo? Últimamente
se estaba luciendo, resopló colándose escaleras arriba
y corrió por los pasillos, solo esperaba que no hubiesen
cambiado de habitación a Yoshi y sobre todo que estuviese
bien.
Se paró en la salida del ascensor donde había visto
a Rei la noche anterior sin despedirse de el, había girado
la cabeza, recordó aquel momento.
Se quedó parado sin atreverse a dar un paso, se sentía
imbecil pero también egoísta, tenía que ir,
tenía que ver que estaba bien puede que no fuera bien recibido,
de echo era lo mas seguro pero tenía que afrontarlo.
Se paró en la sala de espera, Rei no estaba, el corazón
le golpeaba con fuerza en el pecho, aunque le desconcertaba porque
había esperado encontrárselo de alguna extraña
manera sintio alivio, se sentó en una de las sillas de plástico
cruzando las piernas y apoyándose en ellas, esperaría…a
algo…no sabía muy bien a que, tal vez a estar harto
de hacerlo.
Rei entró en la habitación, con cuidado. Yoshi estaba
vendado por casi todo el cuerpo, también tenía algunas
cortadas en el rostro, pero no eran de gravedad. El chico, aunque
débil, le sonrió, apenas lo vio. –Noboru, estás
aquí….
Rei le devolvió la sonrisa, pensando en las palabras de
Kamio, la noche anterior. – Por supuesto, soy tu hermano,
¿no? – vio cómo se ensanchaba la sonrisa del
chico, y se sintió feliz de haberle dicho eso. - ¿Cómo
te sientes?
- Me duele todo. Tú estás…?
- Estoy bien, no me pasó nada. – se sentó en
una silla, acercándola a la cama. – Yoshi, ¿sabes
lo que sucedió? – la mirada de terror del chico se
lo dijo todo.
Yoshi negó con la cabeza. – No…no recuerdo bien….Yo….
- Shhhhh – Rei lo interrumpió, al ver lo agitado que
se estaba poniendo el chico. – Tranquilo, no tienes que hablar
de eso ahora, si no quieres. Ya estás a salvo. – estiró
una mano, apartándole el flequillo con delicadeza.
- ¿Cuando puedo irme a casa? Quiero irme a casa, Noboru.
- No, aún no puedes. Pero llámame Rei, ¿sí?
– hizo una pausa, mirándolo a los ojos. - Escucha Yoshi,
hay ciertas cosas que tengo que explicarte….Ya no estás
en tu mundo. ¿Recuerdas que dije que te llevaría conmigo?
Pues…. – procedió a explicarle lo mejor que pudo
acerca de cual era su situación. El chico sólo lo
miraba con una expresión atónita. Cuando finalizó,
le puso algo nervioso que el chico no dijera una sola palabra. Además
de quere hacerle más fáciles las cosas, le preocupaba
que fuera a decir algo a los doctores o a las enfermeras, que los
fuera a meter en líos. – Yoshi, ¿entiendes lo
que te acabo de explicar? Ya sé que..te costará trabajo
adaptarte, pero…estamos juntos ¿no? – esperaba
que aquello lo tranquilizara y así fue. Yoshi sonrió,
intentando estirar los brazos para rodearlo, pero desistió
por el dolor.
- Sí, estamos juntos….
- Tranquilo, no hagas esfuerzo, todo está bien. – fue
Rei quien se inclinó para depositar un beso en su frente.
Se sentía exhausto, tanto física como emocionalmente,
pero no podía evitar el ser cariñoso con el chico.
No después de todo lo que había pasado. – Me
acabo de levantar. Voy…a buscar un café, ¿vale?
- No me dejes sólo. – Yoshi se aferró a su brazo,
y el moreno le sonrió.
- No te preocupes, sólo busco algo de desayuno y vuelvo.
No te voy a abandonar ni nada así. –lo miró
a los ojos para tranquilizarlo. – Suéltame, ¿quieres?
No pasa nada.
El chico por fin lo soltó, y Rei salió de la habitación,
deteniéndose un momento para colocarse un mechón detrás
de la oreja, cansado. Caminó una vez más, hacia la
sala de espera.
El rubio levanto un poco la cabeza al ver que alguien salia de
la habitacion, cuando vio que era Rei se sintio agitado, le daba
miedo cual fuera a ser su reaccion pero se levanto, no llevaba mucho
tiempo esperando despues de todo -Rei...bueno ya se que tal vez
no debi venir, solo quiero saber como esta- aunque realmente tambien
le interesaba conocer el nivel de cabreo que Rei sentia por el.
- Kamio… - lo miró algo sorprendido. No había
esperado verlo allí, pero igual se alegraba de que hubiera
regresado. Aunque no comprendía por qué decía
que no debió venir. - Está bien. –le sonrió
de manera irónica. – Bueno, sigue igual de maltratado,
pero….. ya despertó. Le he explicado todo. Creo….creo
que comprendió, no lo sé. – se dejó caer
en el sofá, hundiendo la cabeza entre las manos. –
Estoy cansado…..
-Bueno...no creo que le sea facil entender muy bien nada ahora,
pero habra comprendido mas o menos, despues de todo él sabe
lo que nos paso a nosotros- miro el sofa y se sento a su lado -¿y
ahora? ¿Esta dormido aun?
- No, ya despertó, acabo de decírtelo. ¿Que
no me escuchas? – lo miró de reojo, sin sacarse la
mano de la cara, sintiéndose algo mal de haberle hablado
así, pero era la forma en la que estaba acostumbrado a hablar.
Y más con el estres que llevaba encima. Suspiró –
Sólo salí a buscar algo de café o cualquier
cosa. Le dije que regresaría pronto.
-Sí, sí, ya te escucho, que mira que eres borde-
el rubio suspiro mirandolo de soslayo, se veia fatal, no tenia ni
idea de que habia pasado con su hermano real pero tal vez esto era
como vivirlo de nuevo, levanto la mano para atraerlo hacia él
pero la aparto de nuevo apoyandola en su nuca -Y tú...¿cómo
estás? Aparte de muy cansado- le sonrio un poco ya le daba
miedo que le dijera de nuevo que no le escuchaba.
- Si sabes que estoy cansado, ¿para qué me haces
repetir? No soy borde… - refunfuñó, bajando
la voz. Se echó hacia atrás, destapando su rostro
por fin. – No sé como estoy. Confundido, supongo? Yo…..
–suspiró de nuevo. – quiero ayudarlo, protegerlo,
pero…no sé si alimento una fantasía con eso
de que soy su hermano. En cierta forma lo soy, pero…. –
intentaba explicarle al rubio lo confuso que estaba todo, aunque
ni siquiera sabía por qué se lo decía. De todos
modos, ni era capaz de terminar sus ideas. – Y aún
no tengo idea de lo que sucedió. Además, esto es culpa
mía también. Lo solté, permití que se
lo llevaran, y le hicieron todo eso….. Lo solté, -
se miró la mano abriendo la palma. No pensaba en Yoshi ahora.
– Lo solté…. – volvió a repetir
con mirada ausente.
El rubio lo miro sin entender muy bien, lo cual era logico pues
ni Rei mismo se entendia -puede que sea una fantasia o puede que
sea una nueva oportunidad, en todo caso yo no la dejaria pasar,
si pudiera recuperar a alguien que perdí. Tranquilizate un
poco- le rodeo los hombros por fin apretandole un poco el hombro
contrario -ninguno de los dos lo soltó...nos lo arrebataron,
no es lo mismo.
-Bueno, como sea……– suspiró con fuerza
de nuevo, sin estar del todo convencido. – El caso es que
está vivo. – sonrió un poco, agradeciendo mentalmente
el que hubiera vuelto. Eso significaba que no lo trataba solamente
porque estuvieran en aquel lugar extraño. – Y..¿cómo
se siente? El estar de vuelta.
-La verdad...- el rubio se echo hacia atras en el respaldo -no
he dormido nada aunque, me alegro de estar de vuelta...pero nada
ha vuelto a la normalidad, aunque algunas cosas me gustan mas ahora
pero ...- se paró un segundo mirando hacia la ventana -lo
sucedido con Yoshi y bueno...Akira...esta muerto, no es algo que
pueda asimilar facilmente, fue como verme a mi mismo...no sé.
Rei se sorprendió por un momento. No era la respuesta que
había esperado, más bien se esperaba algún
chiste sobre el pis de mono o algo así. Pero era normal.
Hasta Kamio era afectado por una experiencia así. Miró
al rubio, pasando de mencionar lo de Yoshi. – Akira…..tampoco
le deseaba algo así, ¿sabes? – . Aún
recordaba la horrorosa imagen del moreno abierto de esa manera.
Le tocó la mano, nervioso por el contacto. – Y si para
mí fue malo, para tí debe haber sido… El caso
es que no eras tú, sin importar lo iguales que fueran. Y
eso…me alegra. – se sintió terriblemente egoísta
de decir aquello, pero no podía evitar sentir de esa manera.
-Ya...pero de todos modos, nose...aunque fuera un capullo- sonrio
un poco al decir aquello -no se merecia eso, solo era un poco insoportable,
nada más...de todos modos, si tenia que ser alguien no puedo
evitar decir que me alegro de que fuera el y si suena mal...- se
encogio de hombros -es lo que siento- saco la mano de debajo de
la de Rei algo nervioso, no le apetecia que notara que le temblaba.
- Supongo que deberias volver con Yoshi- se levanto del sillon y
lo miró desde arriba.
Era cierto, el chico se preocuparía, y aún no había
desayunado. Alzó la mirada. – Te...¿te vas?
–
Kamio se sintio aliviado por un momento, se alegraba de ver que
no era el unico que deseaba no separarse –No sé, si
tienes que volver con Yoshi...tal vez es lo mejor, yo no sé
si puedo entrar, pero si quieres vengo a la hora de comer y te hago
compañia...- Se pasó la mano por el pelo guardandose
las manos en los bolsillos -quiero seguir estando contigo, aunque
eso ya haya pasado, me caes bien...quiero decir que para mí
eres mi amigo.
- Gracias, Kamio. – Rei le sonrió con sinceridad.
–Para mí también….También te considero
mi amigo. Me alegro que no fuera sólo por….. –
le quitó la cara algo rojo por estar haciendo tantas confesiones.
– Por eso. – se puso de pie, decidiéndose por
comprar un café en la máquina de allí mismo.
– Entonces… ¿vendrás a almorzar conmigo,
verdad?
-Verdad- le repitio pero aseverando y le sonrio -Rei el borde tambien
pasa verguenza a la hora de decir segun que cosas...- no pudo evitar
meterse con el, se lo habia puesto a huevo y era inevitable, lo
vio agacharse para coger la lata y le palmeo el culo -te veo luego-
dijo aprovechando que lo miraba auqnue no precisamente con amor
y le echo un beso sonriendo de medio lado -bye.
-Eres….- Rei se levantó mostrándole la lata,
como si se la fuera a tirar. – Eres un idiota, Kamio! Y un
aprovechado! Y no me sonrojaba! Me puse tojo, porque tengo….tengo
calor! – le gritó desde donde estaba. Una nefermera
se acercó, tocándole el hombro, y el chico se giró
con brusquedad. - ¿Qué?!!
La mujer se sobresaltó, pero luego recuperó su aire
de serenidad. – Joven, le voy a pedir que baje la voz. Esto
es un hospital, no una discoteca.
- Sí, sí, claro. – Rei se mordió el labio
nervioso, recordando en donde estaba.
Kamio se giro al escuchar como el amonestaban y sacudio la mano
como si le dijese que se merecia unas cachetadas por niño
malo. Sonrió en la puerta del ascensor y levanto la mano
para despedirse volviendose por fin, dejo escapar un suspiro en
el interior, a ver qué arreglaba para entrar de nuevo a la
hora de comer...de nuevo por urgencias.
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