Capitulo
15
¿Es que nada te detiene?
Rei miró al rubio, algo avergonzado por lo que iba a decir, pero
tenía que hacerlo. Era lo más probable, y lo mejor sería que Kamio
fuera consciente de ello.
–Si estamos en nuestro mundo… Pensarán que lo violaron. Lo sabes,
¿verdad? –le preguntó, justo cuando salían del parque y confirmaban
que en efectivo, estaba de vuelta en su propio mundo.
Kamio se quedó parado, un sudor frío le corría por la espalda.
–Es verdad, ¿y ahora que hago? Dios, en menuda me he metido por
pensar con la polla –se le veía el gesto totalmente compungido,
tenía miedo y estaba nervioso, se había corrido dentro de él, eso
lo empeoraba todo –. Rei, la he cagado.
–Pues…sí, que te sirva de lección la próxima –alzó la mano, deteniendo
a un taxi, aunque no recordaba si traía dinero o no, pero no podían
seguir a pie, Yoshi se veía muy débil. Desvió la vista al rubio
de nuevo –. Calma, no tienen por qué sospechar de ti. Además… tienes
que registrarlo tú, yo no puedo –no estaba seguro de nada, le estaba
dando dolor de cabeza del mareo. Lo que sí sabía era que si avisaban
a sus padres de que estaba en el hospital e iban a verlo, no podría
explicar la aparición de Yoshi.
–Creo que entonces sospecharan de mí en primer lugar, yo soy el
que lo trae –se metió las manos entre el cabello, mirando hacia
abajo. Todo esto lo estaba desquiciando –. No, hay otra manera.
Como lo examinen podrán saber que he sido yo fácilmente, no puedo
tranquilizarme, no, la he cagado y bien.
–Coño, Kamio, ¿qué quieres que haga? ¿Dejarlo a la puerta del hospital
abandonado? No puedo hacer eso –se pasó la mano por el cabello,
contrariado. Era consciente de que mientras discutían eso, Yoshi
sólo empeoraba –. Mira, no sé. No me acompañes, lo haré yo sólo.
Me inventaré un nombre o algo… –aunque ya se imaginaba lo que pasaría
luego cuando se dieran cuenta de que su nombre era falso, y con
esa apariencia que llevaba, tampoco era fácil olvidarlo.
–No, yo lo hice, ¿no? Pues lo mejor que puedo hacer es llevarlo
yo mismo, no quiero meterte en líos a ti, ya fui suficientemente
irresponsable dando pie a lo que me pedía –seguía con las manos
enterradas en su pelo –. Sólo te digo que no me pidas que me tranquilice,
porque ahora mismo es imposible –sintió como el coche se detenía
y el estómago se le revolvía por completo. Pagó al taxista y salió,
notando como Rei tomaba su brazo.
–Salimos de ese lugar, seguimos vivos. Si pudimos hacer eso… –lo
miró, como intentando decirle que todo iba a estar bien, aunque
él mismo no estaba seguro.
Apenas entraron en la sala de urgencias, fueron rodeados por enfermeras
y doctores, haciéndoles preguntas. El estado de Yoshi llamaba demasiado
la atención, como para que no fuera así.
–¿Qué sucedió? –un enfermero le quitaba el chico de los brazos a
Kamio, para depositarlo en una camilla.
–No lo sé. Lo…encontramos así –el moreno no supo qué más decir.
En cierta forma, era cierto.
–¿Y su nombre? ¿Cual es su nombre? –el doctor le preguntaba, mientras
se movían por los pasillos a gran velocidad.
–Yoshi.
–¿Yoshi? ¿Puedes oírme, Yoshi? –el hombre le alzó suavemente los
párpados, iluminando sus ojos con una linternita pequeña, pero no
hubo respuesta por parte del chico –¿Eres familia, conocido o …?
–Soy su hermano –respondió Rei, antes de darse cuenta. Estaba demasiado
nervioso para pensar con claridad. De todos modos, no podía negar
el parecido.
–Bien, ¿sabes si es alérgico a algún medicamento?
–No…no lo sé… –el chico lo miró nervioso, esperando que lo achacara
a sus nervios.
La camilla desapareció detrás de unas puertas, y el doctor se giró
para detener a los dos chicos.
–Está bien, tranquilo. Tenéis que esperar afuera. Lo mejor será
que vayáis a recepción a cubrir los papeles. Nos aseguraremos de
hacer todo lo posible –le dijo con la paciencia de quien ha tratado
con familiares nerviosos miles de veces en el pasado, y se dio la
vuelta para seguir a la camilla.
Kamio se sentó junto a Rei, que cubría los papeles, angustiado por
el estado de Yoshi.
–Tranquilo, va a estar bien –no soportaba los hospitales, pero en
aquella situación menos aún, apoyó la frente en su mano –. Dijiste
que era tu hermano –lo miró de soslayo –, espero que lo haya oído.
Rei lo miró, ladeando la cabeza un poco. Tenía los ojos algo aguados,
aunque no lloraba.
–¿Crees que hice bien? No pude evitarlo –le sonrió un poco, volviendo
a bajar la cabeza. No hubiera querido pasar por algo así de nuevo,
pero no era igual. En esa ocasión no había habido hospitales, y
Shiori había muerto instantáneamente, aunque él había permanecido
junto a su hermano por horas –. No sé qué poner.
Kamio lo miró sin saber muy bien cómo reaccionar, no sabía que debía
hacer y de algún modo se sentía mal por haberse preocupado por sí
mismo. No podría evitar que el carácter de Rei le hiciese pensar
que no le preocupaba tanto Yoshi como en realidad era.
–Oye...voy a abrazarte –el rubio lo rodeó con ambos brazos contra
su pecho –. Yo creo que hiciste bien, ya tendrás tiempo de repetírselo
cuando se despierte, ¿de acuerdo? Será lo primero que le digas y
con eso se le pasará todo.
–Gracias, Kamio –Rei suspiró, dejándose abrazar y tocando la espalda
de Kamio con la mano que no sostenía el papel. Lo cierto era que
lo necesitaba. Se separó un poco, sintiéndose mejor –. Ahora… ayúdame,
¿quieres? –miró el formulario, intentando ser más fuerte –No puedo
poner mi apellido, si investigan, llamarán a mis padres. Y…no puedo
poner el tuyo. No lo sé… ¿O tal vez deba mentir acerca de mis padres?
No lo sé – volvió a repetir agobiado.
–Sinceramente, yo pondría el mío, para ti es tu hermano, ¿no? No
digo que substituya a tu hermano verdadero, sino que lo sientes
como un hermano para ti –le sonrió un poco sin muchas ganas –. No
creo que investiguen, no si él no lleva a cabo una denuncia, cosa
que no creo que haga. Creerían que estamos locos si hablamos con
alguien de esto, además podrían cargarnos lo de Akira.
–No lo sé…creo que tienes razón –lo miró y suspiró –. En todo caso,
puedo decir que mis padres están fuera o algo –se inclinó sobre
la mesa, llenando los papeles. Luego tendría que hablar con el chico,
explicarle. Estaría muy confundido. Relajó los hombros, al menos
estaban de vuelta.
Kamio se levantó, cogiendo una lata de café en una maquina expendedora,
aliviado por una cosa tan estúpida como poder comprar cosas normales
en las maquinas.
–¿Quieres? –le preguntó sin esperar, apoyándoselo en los labios
según lo abrió –Este no tiene pis de mono, pero si lo echas de menos,
yo puedo mear para ti.
–Idiota…No digas asquerosidades –le reprendió, sin poder evitar
sonreírle un poco. Extrañaba aquello, aquella “normalidad”, por
más que en circunstancias habituales, le irritara un poco.
Kamio le dio la lata de la que había estado bebiendo.
–Lame mi saliva –le dijo sonriéndole y abriendo la otra para beber
de ella también –. Ahora sólo puedes lamerla o lamerla –levantó
una ceja, mirándolo, sólo quería que el tiempo que estuviesen allí
esperando a que les dijeran algo de Yoshi fuera lo menos agobiante
posible.
–Agh… siempre con tus guarradas –pasó el borde de su camiseta por
la tapa de la lata, antes de beber.
Kamio lo miró frunciendo el ceño.
–Así no era el trato, te pago la lata y ni siquiera lames mi babas
–le hizo una seña para que se acercara –. Ven, hay algo que quiero
decirte –una vez cerca, le lamió la mejilla de nuevo –. Kiss –dijo
apartando la mirada y bebiendo se su lata.
Rei se apartó, algo rojo, limpiándose con la mano.
–Mierda, ya empiezas de nuevo. ¿Es que nada te detiene? –se dejó
caer en el asiento.
–No, nada, cuanto más triste y serio te veo, más me motivas a hacerlo,
a lo mejor es que soy malo, o a lo mejor es por otra cosa... –se
encogió de hombros, cruzándose de brazos –Espero que salga pronto
ese médico a decirnos algo bueno.
Rei lo miró de reojo, con curiosidad, repitiendo esas palabras en
su mente “Otra cosa…” Miró hacia el frente, nervioso.
–Tienes razón, tarda demasiado.
–No, no creo que se esté tardando demasiado, esas cosas llevan su
tiempo, ¿no? Mejor que se lo tomen con calma, y tenía cortes y esas
cosas que aunque eran superficiales, tienen que limpiar y desinfectar
.Esas cosas llevan tiempo –se calló un segundo, estrujando la lata.
Ya no sabía que más excusas poner para justificar el tiempo que
estaban tardando, pero él también estaba nervioso. Haber dejado
allí a Akira, tampoco se le iba de la cabeza, era un imbécil engreído,
pero jamás le habría deseado algo así, su rostro estaba muy serio
y un escalofrío recorrió su cuerpo al recordar la imagen.
A Rei no se le escapó la expresión del rubio. Estaba apunto de preguntarle
en qué pensaba, cuando vio que el doctor venía hacia ellos. Se puso
en pie inmediatamente.
–¿Cómo está? –contuvo la respiración.
–Está fuera de peligro, por lo que parece. Pero tendrá que pasar
la noche en cuidados intensivos, ¿comprendes? Sólo es por precaución.
–Sí, claro –Rei suspiró aliviado, pero el rostro del doctor seguía
algo grave.
–Y ¿tus padres?
–Están fuera del país –mintió, tensándose –. No... No los puedo
localizar ahora.
–Está bien, te daré los detalles a ti entonces. Pero lo más aconsejable
es que contactes a tus padres, en cuanto puedas, ¿sí? –al médico
le parecía un poco duro para un chico tan joven, tener que ocuparse
de algo así. Rei sólo asintió –Escucha, tu hermano… Estaba muy grave,
no te voy a mentir. Tiene cortadas y golpes por todo el cuerpo,
aunque no tiene ningún hueso roto. Pero sí tiene una herida muy
profunda en el pecho. Si hubierais llegado un poco más tarde, no
hubiéramos podido salvarlo –el médico intentaba suavizar un poco
los hechos. El chico parecía haber sido atacado por algún animal
salvaje, por la forma en la que se encontraba. Sólo que esas heridas
no habían sido hechas por ningún animal. Hay…una cosa más. ¿Puedo
hablarte en privado?
Rei suspiró más tenso aún. Ya sabía lo que le iba a decir. Asintió
una vez más, sin decir nada, y siguió al médico hasta una esquina
algo apartada, luego de mirar a Kamio, nervioso.
Este le sonrió con resignación, se sentía totalmente ardiendo por
los nervios, todo parecía haberse detenido, sólo tenía miedo de
lo que iba a pasar a continuación. Había estado bromeando, pero
no se lo había quitado de la cabeza, vio como Rei se iba apartando
con el doctor y se levantó, observando por la ventana. La luna apenas
se veía, cobijada por las nubes. No sabía a que nivel empeorarían
las cosas para él, pero aquello no iba bien, nada bien, además,
tenía la marca de sus dientes en el cuello. Se pasó la lengua por
ellos, como para sentir lo doloroso que aquello debía haber sido,
se arrepentía de todo, tenía ganas de vomitar.
–¿Sí? ¿Qué…sucede? –el chico miró al doctor, una vez a solas, nervioso,
fingiendo no saber nada.
–Mira…no sé cómo decirte esto –le puso la mano en el hombro, como
para darle apoyo –Encontramos… –se detuvo. No quería darle detalles,
ya era suficientemente duro así –parece que alguien abusó sexualmente
de tu hermano. Probablemente, la misma persona que le hizo todo
lo demás, aunque no podemos estar seguros.
Rei permaneció con la cabeza baja, esperando, por lo que el médico
asumió que estaba en shock.
–Escucha, sé que es duro, pero tienes que ser fuerte por él. En
esta clase de casos, lo mejor es que intentes contactar a tus padres,
y que presenten la denuncia de inmediato. Mientras más tiempo pase,
más difícil será.
–Entonces… –Rei levantó la mirada. Tenía los ojos aguados, pero
no por lo que el doctor se imaginaba.
–Lo siento, nosotros no podemos hacer nada sin su consentimiento.
En caso de que Yoshi fuera huérfano, ya hubiéramos llamado a las
autoridades, pero… Claro, que también depende de él. Si… –aquello
siempre se le hacía difícil sugerirlo, por más veces que lo hubiera
hecho –si…hay algún problema con la familia, la prioridad siempre
es con la víctima, ¿comprendes lo que digo? No estáis solos.
–No, no hay nada de eso. Yo…yo hablaré con él. ¿Puedo verlo?
El doctor respiró aliviado de haber terminado con eso.
–Aún está bajo la anestesia. Pero puedes pasar si lo deseas. Si
quieres quedarte a dormir aquí, puedes hacerlo, pero tendrías que
quedarte en la sala de espera. En realidad, te recomiendo que vayas
a casa y descanses un poco, y vengas por la mañana. No harás nada
con preocuparte toda la noche.
–Gracias, doctor, lo tomaré en cuenta –le dio la mano, agradecido,
y mucho más tranquilo, dirigiéndose a donde estaba Kamio.
El rubio se giró al sentir como alguien se le acercaba, sintió como
todo el cuerpo le temblaba. Se metió las manos en los bolsillos
para ocultarlo, no quería mirar a Rei a la cara, el sabía lo que
había pasado, lo había visto, y Yoshi le había dicho que había sido
porque él lo deseaba, pero ahora, después de lo ocurrido estaba
demasiado avergonzado. Él debería de haber sido el que tuviera la
cabeza suficiente para frenar aquello, lamentarse ya no serviría
de nada, miró de soslayo, sólo para ver si se trataba de Rei. Cuando
vio los ojos llorosos del chico sintió deseos de huir de allí, pero
no lo hizo, se apoyó en la pared y bajó la cabeza esperando a que
Rei le hablase.
Rei se acercó lo suficiente para hablar sin que los oyeran.
–Puedes tranquilizarte. Piensan… que fue violado, pero no harán
nada. Legalmente tienen que esperar a que mis padres o Yoshi, presenten
una denuncia. Y eso no pasará –permanecía serio. Estaba cansado,
y las palabras del doctor sólo le habían vuelto a traer a la cabeza
las imágenes de Kamio con Yoshi. Sabía que el chico lo había deseado
así, pero aún así le afectaba –. Yoshi está bien. No, no lo está,
pero…no morirá. Iré a verlo ahora, tal vez me quede a dormir, no
lo sé – llevaba las manos en los bolsillos.
–Entiendo –el rubio seguía sin mirarlo, ¿qué iba a decir? ¿Lo siento?
Eso se quedaba demasiado corto para la gravedad de las circunstancias,
parecía que llegaba el momento de desaparecer de allí y tal vez
era lo mejor, sintió que le temblaban los labios y le costaba hablar
–. No puedo quedarme, ¿verdad?
–No, no puedes hacerlo. No creo que dejen pasar más que a la familia,
y… –él tampoco era su familia realmente. Además, ni siquiera podría
quedarse a su lado, pero necesitaba verlo al menos, comprobar con
sus propios ojos que estaba bien.
–Ya, vale, no digas nada más, lo entiendo perfectamente –el rubio
levantó la mirada –. Ojalá no te hubieras ido –apoyó la mano en
el hombro de Rei, dispuesto a irse de allí, pero sus dedos apretaron
el hombro del chico –. Quiero quedarme contigo –dijo a su lado,
pero mirando al contrario –. No vas a decirme nada, ¿verdad? –aflojó
la mano en su hombro.
–Kamio, yo… –no sabía qué decirle, él tampoco quería que se fuera,
pero se le hacía difícil admitirlo, y más aún después de lo que
había sucedido –Supongo…supongo que te veré mañana.
El rubio se apartó de Rei, guardándose las manos de nuevo en sus
bolsillos. No dijo nada, la verdad, dudaba mucho que mañana fueran
a verse. Él desde luego no iría, estaba claro que le había dado
largas finamente, seguramente ahora mismo su cara era lo que menos
tenía ganas de ver. Atravesó los pasillos del hospital, y apretó
el botón del ascensor sin poder evitar mirar atrás.
Rei aún estaba mirando al rubio marcharse, cuando este se volteó,
desvió un poco la mirada sintiéndose pillado, y se dio la vuelta
para ir a ver a Yoshi. No sabía cómo actuar en esa situación. Había
demasiadas cosas confundiéndole. Se alejó por los pasillos con la
cabeza baja, preguntándose si el rubio regresaría al día siguiente.

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