Capitulo
11
Quizá lo hace porque te quiere.
Kamio entró en la clase -Bueno chicos, que sepais que no
va a venir hoy el profesor Akira, le duele demasiado el ojete porque
ayer le meti la tranca y se lo rebente desvirgandolo hasta limites
insospechados, asi que...- todos lo miraban como si fuera un extraterrestre
y el mismo se sentia asi pero estaba tan vabreado que le importaba
una mierda a costa de que se reía - y ahora ya se que se
mueren del morbo de imaginarse a su idolo follando con una réplica
exacta pero...la vida es injusta ya se sab...- se dio la vuelta
al sentir una mano en su hombro, detrás estaba Oshi.
-¿Dónde esta Akira, Kamio?- le preguntó el
mulato sonriendo, el rubio se sintio desconfiado pero decidio jugar.
-Lo maté- le susurró al oído.
Rei lo miró intrigado. – No dije que fuera peor, no
en todo. (“Al menos, puedes leer mangas gratis y no tienes
que ir a clase si no quieres”) –pensó para sí
mismo, aunque igual se le dificultaba encontrar otras ventajas en
aquel mundo. – Bueno, en cuanto a refrescos, diría
que sí. – se echó a reír más como
si estuviera teniendo una conversación con su propio cerebro.
Luego, se encaminó hacia el árbol en el que había
estado sentado cuando leyó el manga, y lo rodeó examinándolo.
Nada. Un árbol común y corriente, como cualquier otro.
Suspiró mirando a Akira. – Y ¿qué dice
sensei? ¿Tienes alguna teoría de por qué esto
sigue igual, mientras que todo lo demás cambia?
Yoshi se había cambiado, y había ido a clase como
todos los días. No veía por qué cambiar la
rutina. Si su hermano había regresado una vez, volvería
a hacerlo. Sólo tenía que esperar y tener paciencia.
Permanecía tarareando en su asiento, mientras dibujaba el
rostro de Rei, con una sonrisa en sus propios labios. Se peguntaba
cómo le estaría llendo a Kamio con su clase.
Oshi agarró a Kamio por los hombros sonriendo y el rubio
se dejo arrastar fuera de la clase -¿que pasa Oshi? No ves
que iba a impartir una de mis magistrales clases acerca de por qué
todos aquí son unos reprimidos majaderos...- el mulato le
tapó la boca para variar y Kamio arqueó las cejas
apartándola de su cara -¿Qué pasa?
-¿De verdad mataste a ese cretino?- le preguntó el
mulato muy serio con las manos en los bolsillos.
-Sí ¿y qué? ¿No hiciste tú lo
mismo? Fue un accidente ¿entiendes?- le dijo con la mirada
alzada como orgulloso de lo que decía.
-Lo mío también fue "un accidente"- dijo
Oshi. Kamio sintió cómo la sangre se le congelaba.
Akira se paóo la mano por el mentón sin descruzar
sus brazos -Bueno, puede que este jardin sea el centro entre nuestros
dos mundos ¿me comprendes?- le preguntó como defecto
de maestro.
- Pero entonces….¿crees que podría haber una
forma de pasar desde aquí, independiente del manga? –
le preguntó, completamente ignorando sus poses de profesor.
-No lo sé...podría ser que sí, parece como
si fuera el único lazo de unión coherente entre vuestro
y nuestro mundo...- se ajustó las gafas caminando y observando
el parque -Pero no se me ocurre nada...Tal vez, no lo sé,
es una locura, pero tal vez Kamio debería de estar en el
mismo sitio al mismo tiempo...no tiene mucho sentido, pero nada
de esto lo tiene- dijo carraspeando un tanto confuso.
Kamio sintió un escalofrío, por fin habia llegado
al punto que deseaba. Estaba claro que el doble de Oshi, no se había
muerto por un simple accidente -¿Ah sí? ¿Y
qué hiciste para que tuviera ese accidente?- le preguntó
al mulato que se cruzaba de brazos.
-Nada...- dijo mirandolo fijamente, el rubio aparto la mirada no
queria que descubriese que estaba nervioso o lo hecharia todo a
perder
-¿Cuánto tiempo hace que sucedio?- le dijo pensando
que esa pregunta era mas light y tal vez si fuera respondida
-Este año- dijo el chico -Ya no lo soportaba más.
- Bien…. – Rei observó el césped, analizando
la teoría de Kamio. No le parecía tan descabellada.
– Si tú estabas en tu habitación cuando Kamio
desapareció….Y yo……No, pero mmi doble no
pudo haber estado en el parque, está muerto. – dejó
caer los brazos suspirando cansado. Sólo parecía que
daban vueltas y más vueltas y no llegaban a ningún
lado. – Esto no tiene fin, mejor vamos a la tienda. Quiero
ver si Tatsumoto tiene algún registro de ese tomo.
Akira lo siguió, aunque no sabia de que les serviria ese
registro -Tal vez era tu hermano el que estaba ahi, o mejor dicho
el espejo de tu hermano...de todos modos vamos a allá aunque
no sé de qué nos puede servir ese registro-
El rubio estaba nervioso, de verdad lo habia matado, si hubiera
sido un accidente no le habria dicho que no lo soportaba más,
era imposible, Oshi habia matado a alguien era algo que no podia
asimilar, pero lo cierto es que de el Oshi al que el conocia al
que era habia un abismo, antes se reía los dos se pasaban
el tiempo haciendo bromas, por no hablar de que era un mujeriego
empedernido sin embargo ahora ni siquiera lo habia vistro mirar
a una sola mujer -¿tu no quieres volver verdad Oshi?-
- No lo sé. Supongo que si averiguamos de dónde vino,
tal podríamos encontrar a quien sea que lo hizo, ¿no?
Tal vez podamos saber….. se detuvo un poco exasperado. Sonaba
a cliché de historia fantástica. Se giró como
si el moreno tuviera la culpa de aquello. - ¿Acaso se te
ocurre una idea mejor? Porque sino es así, bien podrías
dejar de quejarte, ¿no?
-Qué desagradable eres- dijo sin más, como si le
hubiera dicho lindo -No tienes por qué alterarte de esa manera,
solo comentaba que seguramente no servira de nada, pero tampoco
se me ocurre nada mejor, tal vez quien lo hizo esta ya muerto o
tal vez no es de tu mundo...y la verdad, si tenemos que contar con
la paciencia de Kamio no creo que salga de aqui jamás.
-No...no quiero- Oshi no lo miró, siguió caminando
sin más, aunque Kamio se habia parado, se detuvo al ver que
no lo seguia -¿que pasa? ¿para que deberia de volver?
-¿Para qué quieres quedarte? ¿Ella ya no te
importa?- el rubio lo miró claramente enfurecido -Aun esta
esperándote...
Los ojos del mulato parecieron empequeñecer al oir aquello
-ella estaba con el...
- No soy desagradable….sólo estoy preocupado y no
haces más que poner obstáculos. – le replicó,
aunque sin muchas ganas. Con ese desgano con que lo insultaba, ni
ganas daban de contestarle. – Además, si vas a hablar
de la paciencia de Kamio, yo no vi que tú hicieras mucho.
Sólo fue un golpe de suerte. (“Y de mala suerte”)
– pensó para sí.
Akira entró en la tienda, y saludó con una reverencia,
mientras esperaba que Rei entrase sujetándole la puerta -Fue
un golpe de suerte, pero si no fuera por mi paciencia no habria
llegado, aunque no sé, suerte para mí no, desde luego-
Kamio miró a Oshi -¿pero no te das cuenta? Ella está
en nuestro mundo ¿Te has vuelto chiflado? ¿Dónde
esta la doble de Kazumi?- Oshi miró a otro lado.
-No lo sé, no he vuelto a verla- dijo el chico con tristeza.
-Ella no es Kazumi ¿no te das cuenta?- le gritó, acercándose
a él –Kazumi está en casa esperándote!!-
Oshi lo sujetó de la camiseta levantandolo unos centímetros
del suelo -No tienes ni puta idea!! Yo llevo aqui dos años!-
- ¿Paciencia? No, más bien, curiosidad, admítelo
de una vez. – el chico lo miró de lado, pasando por
enfrente. – Y tampoco estoy muy feliz con lo ocurrido. –
se dirigió al mostrador.
- Rei, de nuevo por aquí? – el hombre le sonrió.
- ¿En qué puedo ayudarte ahora?
- ¿Lleva algún registro de la mercancía que
vende?
Akira se quedó al lado de Rei esperando con los brazos cruzados
para ver aquel registro -¿Acaso ves que yo no tenga paciencia?-
le preguntó de forma desinteresada.
-Me da igual- Kamio sujetó las manos de Oshi sin poder soltarse.
La gente del instituto los miraba impresionados de que algo asi
estuviese sucediendo -Eres un cabrón! ¿Crees que Kazumi
estaria feliz de saber que tu no la esperas? Esa no es ella!!- le
grito en la cara enfurecido, la novia de Oshi habia sido siempre
una de sus mejores amigas -cabron!!-
Oshi lo levanto golpeándole la espalda contra la pared.
- Pues sí, pero…¿por qué preguntas?
- Es que….. estoy buscnado un manga raro, y necesito ver los
registros de hace dos años.
El hombre le sonrió incrédulo. – Chico, estás
loco si piensas que yo tengo algún libro aquí desde
hace dos años.
- No es eso, sólo quiero ver la editorial, por si…lo
puedo mandar a pedir. – Rei sabía que aquello haría
efecto. Casi pudo ver el brillo de “venta” en los ojos
del señor Tatsumoto.
- Vale chico, ya los busco. – el hombre se alejó, a
la vez que Rei se giraba para encarar a Akira.
-Pues, mucha paciencia no demostraste cuando nos conocimos, ni durante
la primera clase a la que fuimos….. – se quedó
pensando en los arranques de Kamio, mucha paciencia no debía
tener y si este era su gemelo opuesto, pues, él sí.
Pero aún así, Kamio debía ser bastante paciente
como para no haberlo mandado a la mierda aún. ¿O sería
que sólo seguía con él porque era él
único que compartía su experiencia? Volvió
a mirar al moreno. – La verdad, no me importa si tienes paciencia
o no. Me importa solucionar esto.
Akira se rió -Jajaja si eres encantador ¿será
que eso es ser encantador aquí en tu mundo?- se apartó
el flequillo con suavidad -Dime ¿es acaso Kamio tu pareja?-
El rubio se dobló un poco al sentir el dolor en su espalda
-¿Qué vas a hacer? ¿Vas a provocar un accidente
conmigo también?- el mulato lo sujetó con una mano
levantando el puño a la altura de su cara -Venga!! Mátame
a mí tambien! cabron- Oshi le estampo el puñetazo
en el estómago haciendo que se doblase y la saliva se resbalase
por su mentón, se dobló, vomitando el sake, pues no
había probado bocado.
- Aghhh, no! Claro que no! – Rei lo miró con gesto
de disgusto. - ¿Cómo se te ocurre? Kamio es sólo…..
un amigo, un…..compañero. – ¿Un compañero?
Desvío la mirada, a la ves que aceptaba los libros polvorientos
que le entregaba el señor Tatsumoto. Un compañero.
Tal vez era eso, tal vez sólo estaban en un extraño
viaje y cuando terminara, volverían a la normalidad. Miró
al moreno nuevamente. – Igual, no es asunto tuyo. Mejor ayúdame
a buscar.
-Sólo era curiosidad por saber si mi doble era monógamo-
dijo con unas risas que se escapaban de los labios -puesto que ayer
dijiste algo que me hizo sentir muy contrariado- comenzó
a examinar uno de los libros, buscando él también.
Kamio apoyó la espalda contra la pared viendo como Oshi
se largaba por los pasillos -Hijo de puta- dijo tosiendo después
doblado por el estómago, apoyó la mano en el suelo
tratando de levantarse pero desistió sonriendo -Mejor espero
un poco más- tosió de nuevo frunciendo el ceño,
le dolía mucho.
- ¿De veras? – el chico lo miró de reojo, con
la curiosidad reflejada en sus ojos negros. Y luego siguió
buscando en las listas de libros. Pero no pudo evitar una leve sonrisa
triunfal al pensar que había logrado confundir a Kamio. -
¿Qué será lo que dije?
Yoshi subió por las escaleras tranquilamente. Había
decidido ir a ver cómo le iba a Kamio en sus clases, ya que
al no estar con su hermano y con el temperamenteo que tenía,
no le sorprendía que se metiera en problemas. Por lo tanto,
no fue mucho su asombro al encontrárselo arrodillado en el
piso, sujetando su estómago. Se acercó y se agachó
frente a él. - ¿Qué sucedió Kamio? ¿Quieres
que te ayude?
-Me dijiste que como nuestros mundos estaban al revés, por
la cama de Kamio, debían haber pasado muchas personas- pasó
otra página sin mirar a Rei mientras hablaba -Eso no tiene
mucho sentido, ávida cuenta de que yo he estado con muchas
personas casi a diario- para él era un tema de lo más
normal y corriente.
El rubio le sonrió un poco -¿Tú qué
crees?- tomó su mano ayudándose para levantarse -Digamos
que no estoy aquí tirado mojándome en vómitos
de sake por pasatiempo- tosió de nuevo un poco, apoyándose
en la pared. Oshi estaba loco, de veras que lo estaba.
- Genial eres un playboy. ¿Quieres guardar tus intimidades
para ti solo? – sopló un mechón de su cabello
que le caía en la cara, recorriendo una página del
libro con su dedo. ¿Con muchas personas casi a diario? Pues
con esa actitud de frígido, no lo parecía. ¿Significaba
eso que Kamio era virgen o algo así?Pues qué virgen
más salido. Rió un poquito pensando en lo que le diría
el rubio si estuviera allí, y le lanzó una miradita
a Akira, antes de volver a su tarea. – Para ser profesor,
eres corto, Akira. Sólo intentaba enfadarte. No tengo idea
de con cuantas personas se haya acostado o no, Kamio.
Yoshi soportó el peso del rubio, mirándolo de medio
lado, curioso. – Te hubiera ido mejor si no hubieras tomado
tanto sake. O al menos hubieras comido. ¿Quieres ir a la
enfermería?
-Sí, me habria ido genial. De esa forma, en vez de rebozarme
en sake, me habría rebozado en vómitos bien condimentados
con a saber qué- frunció el ceño -Nada de enfermerías
que a saber lo que me hacen allí, quiero irme a mi casa,
o a la casa de ese chalado más bien, poco me importa- dijo
cabreado -Acompáñame al baño, por favor- hablaba
cabreado, ya se le había agotado la paciencia disponible
para el resto del día.
Akira no lo miró, siguió viendo el libro, tras ver
la sonrisa dibujada en sus labios -no me insultes haz el favor-
dijo sin mas cerrando el libro y tomando otro comenzando a examinarlo
marcando los nombres que iba leyendo, con el dedo -¿Encuentras
algo?- pregunto a Rei mirandolo ahora -Te quejas mucho de mí
pero tú tampoco es que seas un modelo de conducta- se ajustó
las gafas.
Oshi acompañó a Kamio al baño como se lo pedía.
Una vez dentró, se separó de él, para que hiciera
lo que tenía que hacer. - ¿Con quien te peleaste?
- Nunca dije que lo fuera. – encogió los hombros sin
mirarlo. – El asunto es que no justifico mis acciones, ni
intento probar que son lógicas, si sólo estoy cabreado.
Simplemente…..no me agrada que me molesten. Y no, no encuentro
nada aún. – le contestó mientras continuaba
buscando.
Kamio cogio un monton de papel de secarse las manos empapandolo
y frotandose la pierna del pantalon con el para limpiarse, ahora
si que iba a tener que usar la ropa rancia de Akira, suspiro lavandose
la cara y mojandose el pelo -con Oshi...y no me pelee seria mas
exacto decir que simplemente yo me las comi todas y el se fue tan
campante- se levanto la camiseta girandose y mirandose en el espejo
- Me ha dejado la espalda marcada, qué cabrón, mira-
le dijo a Yoshi mostrándole la zona morada en su espalda.
Akira se encogió de hombros -Eres realmente insoportable...En
fin...espero que encontremos eso de una vez. No sé cómo
Kamio puede soportarte sin duda debe ser por el hecho de que no
tenia nadie mas con quien estar allí.
- Una marca… - Yoshi pasó la punta de sus dedos por
el morado de la espalda de Kamio, y una leve sonrisa cruzó
su rostro. - ¿Sabes? Quizá lo hace porque te quiere.
Tal vez sólo quiere ayudarte porque te comportas extraño,
y eso le preocupa.
Rei lo miró furioso. Aquello sí le había tocado
profundo, directamente a sus temores. - ¿Ah, sí? Pues
tú no eres ningún picnic para mí ¿sabes?
La única razón por la que te ayudo, es porque no puedo
esperar a devolverte a tu estúpido mundo y no tener que ver
tu cara de imbécil nunca más en la vida!
Kamio se tapo la espalda y lo miró -¿me pega porque
me quiere? Tú no estás bien ¿Que no me va a
matar porque soy suyo también?- suspiró, estaba cabreado
y eso era sinonimo de que iba a ser desagradable -quedate en clase
yo me iré a casa de Akira a ponerme su estupida ropa de anciano-
le dio una patada a la puerta del baño abriendola y saliendo
con las manos en los bolsillos caminando sin despegar la mirada
del suelo y con instintos "asesinos" hacia Oshi.
Akira le sonrió -No veo que tanto tiene que molestarte mi
presencia aqui, podrias limitarte a ignorarme ¿no es así?-
cerro el libro en sus manos -bueno tiene que estar en el que tu
tienes, si es que esta en alguno.
Yoshi se apoyó en la pared del baño, lanzando un
suspiro. No tenía por qué ser grosero con él,
si lo que le había dicho era de lo más normal. Además,
que no tenía ninguna obligación de ayudarlo. Se encaminó
hacia clase, sin darle más pensamiento a aquello.
- No eres precisamente ignorable. Nunca te callas. – Rei
lo seguía mirando enfadado. Hubiera querido dejar eso, y
largarse y que se perdiera además. Pero en vez de eso, miró
una vez más en el libro. – Nada. Parece que el destino
quiere joder conmigo.
Akira lo miró extrañado por aquella "educadísima"
expresión -¿El destino quiere joder contigo? Qué
expresión tan maravillosa, un gran dialecto- sonrió,
sabiendo que aquello le repatearía el hígado a Rei.
Cuando Kamio llegó a la casa, se quitó el pantalón
y lo metió en la bañera. Miró a su alrededor,
preguntándose qué debía echar para lavarlo
y al final decidió echarle champu para el pelo –sonrió,
mirando la bañera llena de espuma -Qué gilipollez-
se apoyó en el borde con la frente en la loza -Esto es una
mierda- se levantó de nuevo poniéndose unos pantalones
un tanto pijos, pero lo menos rancio que tenía Akira en el
armario.
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