Capítulo
100
Pictures of You
Akira miró a su alrededor levantándose y arrastrando
con él a Rei -Hum…diría que es la primera vez
que veo un panteón con galeria de arte, debe ser para que
los muertos no se aburran contemplando las obras- se acercó
a examinar uno de los cuadros observando la figura de Rei atravesada
por una espada negra en cada hombro colgando desnudo y ensangrentado
muerto de una pared -No diré que no tengan buen gusto…si
tratan de asustarnos con esto tendran que esforzarse más…
- Genial – el moreno se estremeció un poco, sin poder
evitarlo, y desvió la mirada. Y para colmo, tenía
que estar desnudo. Miró el cuadro de al lado, con algo de
nerviosismo por si acaso. – Pues si ese te gusta tanto, este
te va a encantar. – en el mismo, se veía a Akira con
los órganos colgando fuera de su cuerpo como si se tratase
de una macabra autopsia.
Akira miró el cuadro y se ajustó las gafas sonriendo
levemente -Omoshiroi…- el moreno golpeó un poco la
base del cuadro descolgándolo e inmediatamente lo dejó
caer doblándose por el estómago y cayendo de rodillas,
sintio como la carne se le abría y la sangre comenzo a empapar
su camisa -Dios!- soltó la mano de Rei llevándose
las manos al estómago.
- Akira! – Rei se arrodilló a su lado, completamente
asustado, sin saber qué hacer. –Mierda….. –
le abrió la camisa, para ver cómo aquella herida del
pecho estaba abierta nuevamente y no dejaba de sangrar. No tenía
idea de qué hacer. Se arrancó un troso de la camiseta,
intentando vendarla, intentando detener la hemorragia y tratando
de no imaginar lo que podía suceder a continuación,
pero la tela sólo se empapaba más y más.
El moreno trataba de ahogar el dolor apretando las mandíbulas
fuertemente, y se abrazó rodeando su propio cuerpo, como
si de aquel modo pudiese detener aquello. Se apoyó con una
mano en el suelo a cuatro patas mientras rodeaba su cuerpo con la
otra, pasaron por su mente las imágenes en aquel pasadizo,
el mismo dolor una vez más, pero no veía nada, sólo
oscuridad.
Akira en la cama del hospital se retoció sudando, la luz
de la luna entraba ya por las ventanas del hospital, se llevó
la mano al pecho ahogando un grito de dolor.
- Maldición…… - Rei lo observaba, respirando
agitado, sin saber aún cómo detener aquello. Le apretó
la improvisada venda aún más, a pesar de creer que
aquello no funcionaría. - ¿Qué está
pasando……? Se resbaló hacia atrás, tropezando
con el cuadro inadvertidamente, y doblándolo un poco.
Yoshi abrió los ojos con pereza, antes de darse cuenta de
lo que lo había despertado. Pero alv er al moreno convulsionándose
en la cama, a la vez que gemía y gritaba de dolor, todo el
sueño que pudiese tener desapareció. - ¿Akira?
Akira! – lo movió, intentando despertarlo, pero no
lo conseguía. – Kamio! Algo le pasa a Akira! –llamó
al rubio, entrando en estado de pánico, y se abrazó
al moreno. – Estoy aquí. Basta, Akira.
El rubio se despertó agitado y se acercó a la cama
de Akira rápidamente -¿Qué pasa?- trató
de apartar la mano del moreno de su pecho, para ver si había
algo allí, pero no lo conseguía, la apretaba con la
fuerza de mil demonios.
El moreno repentinamente se dejó caer de lado sobre el suelo
y tosió escupiendo un poco de sangre. El dolor había
remitido. Estiró la mano para alcanzar el brazo de Rei y
levantarse con su ayuda, se apoyó de rodillas en el suelo,
tosiendo de nuevo y escupiendo sangre. Se pasó el brazo por
los labios secándosela -Los cuadros … muestran el pasado
y lo hacen vivir de nuevo- miró a su alrededor levantándose
apoyado en Rei -Hay muchos…me pregunto si alguno mostrará
el futuro…
El moreno de gafas, de pronto aflojó la fuerza sobre la
cama y un hilo de sangre bajó de entre sus labios.
Rei miró a su alrededor, no atreviéndose a centrar
la vista en ninguno de los cuadros. Mejor será que no los
toquemos….. Ya…¿pasó? – miró
de nuevo al moreno, incrédulo de que aquello se hubiese detenido
tan súbitamente.
Con la excepciónde aquel hilillo de sangre bajando por su
mandíbula, no parecía haber nada malo con el moreno.
Yoshi miró a Kamio preocupado. - ¿Qué le sucede?
Se supone que sólo necesitaba descansar. – le pasó
una mano por el rostro, apartándole el flequillo. Suponía
que lo mejor era llamr una enfermera. – Regreso enseguida-
susurró, inclinándose sobre el moreno para lamer aquel
pequeño rastro de sangre, besándole los labios, antes
de salir apresurado.
El rubio arqueo una ceja ante lo que Yoshi acababa de hacer y se
sento en la cama al lado de Akira mirando a Rei que se veía
bastante tranquilo, miro al moreno de soslayo de nuevo, el tambien
se veía tranquilo ahora.
Akira se paseó por los cuadros observándolos -Creo
que tu torpeza me salvó- dijo refiriéndose al cuadro
que yacía roto en el piso. El resto de los cuadros que veía
hasta el momento simplemente parecian fieles reproducciones de lo
ya acontecido. La marea de sangre, el suelo derrumbándose
a sus pies… ¿no quieres ver si alguno rebela nuestro
futuro? ¿Qué tal si vemos directamente el ultimo de
la galeria? -preguntó sin esperar dirigiendose hacia alli
automáticamente.
- Akira! Espera! ¿Estás loco?! – Rei lo siguió
alterado. – Mira, no sé tú, pero yo no tengo
ningunos deseos de morir, ¿sabes? – De pronto, se sintió
terriblemente mareado, y tuvo que apoyarse con una mano en la pared,
para no caer al suelo. – Akira….. –miró
a su alrededor con la vista nublada, sin comprender lo que estaba
pasando. Súbitamente, se irguió y su mano se extendió
hacia adelante, a la vez que caminaba hacia donde se encontraba
el moreno, con paso firme y decidido, pero Rei no deseaba hacer
eso. No estaba en control de su cuerpo.
Yoshi regresó con una enfermera, que procedió a examinar
a Akira, asegurándoles que no encontraba absolutamente nada
malo con su cuerpo, y que a lo mejor estaba teniendo una pesadilla.
La mujer salió de allí, y el morenito volvió
a ocupar su puesto en la cama, mirando a Kamio, e imaginando que
estaba pensando lo mismo que él.
El rubio se levantó de la cama, para volver con Rei. Eso
no le estaba gustando nada, mientras pensaba que algo malo iba con
Akira, sinceramente no le había afectado mucho. Pero si tenía
que pensar que Akira y Rei estaban a saber dónde, perdidos
en la inconsciencia, la cosa cambiaba. Le pasó la mano al
morenito por la cara y miró a Yoshi -Mierda…- dijo
como todo comentario e imaginándose que lo comprendería
perfectamente.
Akira extendió la mano hacia Rei, sin siquiera mirarlo y
entrelazó sus dedos con los del chico -Hum…de momento,
todos siguen pareciéndome del pasado, iremos a la última-
dijo dirigiéndose hacia allí finalmente. Observó
las tumbas corroídas por el paso de los años, tal
vez estaba observando un futuro demasiado lejado -Interesante ¿no?
Yoshi paseó su mirada por el rostro de Rei y luego el de
Akira, para volver a mirar al rubio. - ¿No podemos hacer
nada? – tomó la mano de Akira entre las suyas.
- A…… - Rei intentaba advertirle, pero le resultaba
un esfuerzo increíble tan sólo abrir la boca. Sacudió
el brazo, soltándose de Akira con demasiada fuerza para provenir
de él, y elevó la mano hacia el cuadro, colocando
su palma sobre la pintura.
Akira lo miró y le abofeteó la cara, apartándolo
del cuadro -¿Eres imbécil? ¿Te molestaría
pensar un poco por una vez?- preguntó recordando lo que le
había pasado a él al tocarlo. De pronto, la enorme
lámpara de brazos de cristal, en el techo se balanceó
con un chirrido precipitándose al suelo. El chico de gafas
sujetó a Rei apartándolo del medio y pegándose
contra la pared sumido en la oscuridad de nuevo.
Kamio miró a Yoshi encogiéndose de hombros -¿Como
qué? No podemos hacer nada ¿volver allí a ver
si nos llevan a nosotros tambien? Porque si es eso, no cuenetes
conmigo…
Rei se puso de pie en la oscuridad, como si supiese a donde debía
ir. De pornto, alzó el brazo, una enorme espada apareciendo
en su mano, aa la vez que la negrura en su hombro se extendía
en medio de la oscuridad. Se acercó a Akira, halándolo
por el cabello, y elevó la espada en el aire, bajándola
con rapidez, hacia el cuello del moreno. A duras penas, logró
desviarla en el último moento, clavándola en la pared.
Pero inmediatamente, volvió a perder el control, y su mano
se alzó de nuevo, espada en mano.
- No me refería a eso. No creo…..que estén
realmente allí. No es posible…. – Yoshi bajó
la mirada, el flequillo cubriendo sus ojos, y alzó la vista
de nuevo. – Pero…..¿no te importa lo que le suceda
a Rei? Akira…… - le pasó dos dedos por la mejilla.
– No quiero que mueran.
Kamio se apartó el pelo de la cara -Claro que me importa,
pero no pienso dejarlo aquí solo y llevármelo conmigo
sería un suicidio. Así que no, de todos modos no creo
que consiguiesemos nada de esa manera. No sé qué podamos
hacer Yoshi…Sólo esperar aunque se sienta demasiado
patético.
Akira le sujetó la pierna a Rei, tirándolo al suelo
y liberándose de su agarre -Lo que faltaba…- dijo sin
apenas ver en aquella oscuridad, percatándose de que aquel
no podía ser Rei e incluso planteándose que lo hubiera
sido en algún momento. Se escabulló en la oscuridad
pegándose a la pared contraria y avanzando sin saber muy
bien la dirección.
El chico se acostó al lado de Akira, nuevamente, abrazándolo,
y pegando su cabeza de modo que sus cabellos azules se confundieron
con los del moreno. – Tengo miedo.
-A…..Akira…. – Rei protestó desde el suelo,
aún intentado recuperar el control. Le dolía un poco
el hombro y sentía que se quedaba sin respiración,
y el muy maldito, lo estaba abandonando. Su mano se movió
sobre la espada, sin que pudiera detenerla. Y se puso de pie nuevamente,
arremetiendo contra la pared contraria como si realmente pudiese
ver adonde estaba el moreno.
|