Capitulo
10
Comienza la paranoia
Kamio se paró en el portal y abrió el mismo con su
llave. Comenzó a subir las escaleras, seguido por los demás
-No aproveches a mirarme el culo ahora...
- No voy a hacer eso! No soy tú!… apretó los
puños de nuevo algo molesto. – Y esta vez, toca el
timbre, que no quiero que me termine el diseño. –miró
a Yoshi, pensando que tal vez no habría debido dejarlo venir.
Por otro lado, no podía dejar de pensar en lo que le había
dicho Kamio, de si debía o no llevárselo con él.
Sonrió un poco pensando en que si hacía eso, iba a
matar de un infarto a sus padres.
-¿No quieres que te termine el tatuaje? Pero si te queda
bien sexy hombre...- el rubio se paró contra la puerta y
llamo al timbre -Somos los testigos de jeovah de nuevo y esta vez
vendemos biblias y un monaguillo...-dijo con pesadez.
Akira se levantó de la silla en la que estaba y dejo un libro
que leia, sobre la mesa. Abrió la puerta y se les quedó
mirando -Me sorprende que simplemente no hayais entrado, pasad-
- Y buenas tardes a tí también – le contestó
Rei, mirándolo con desconfianza, y sujetando a Yoshi por
los hombros.
-hum...ya veo que vienes muy calmado como siempre ¿quieres
una tila?- se sento en la mesa en la que estaba de nuevo -Podeis
sentaros si quereis- Kamio se sento al lado de Akira y miro al centro
de la mesa aunque sentia la mirada del moreno sobre el -¿Por
que somos iguales?
Kamio se giro a verlo -Yo qué sé...porque yo soy del
otro lado
-¿El otro lado?
Yoshi se sentó a la mesa también, pero Rei permaneció
de pie. No le convencía eso de relajarse delante de Akira.
– Del otro lado…..te lo dijimos ese día, ¿recuerdas?
Pero estabas muy ocupado atacándome. –cruzó
los brazos, dejando escpar un suspiro. En realidad, más bien
se lo habían comentado entre ellos que decírselo a
Akira. De todas formas, el chico no estaba seguro de querer ser
muy detallista.
Akira lo miró, cruzándose de brazos y echándose
atrás en la silla -Si crees que esa actitud engreída
y falta de respeto, te van a ayudar en algo, estás muy equivocado.
Ten en cuenta que entrasteis en mi casa con una llave que no sé
de donde sacasteis y mostrando vuestros hermosos modales...No sé
de donde venis pero mi reacción fue de lo mas normal. Yoshi
¿verdad? - preguntó mirando al pequeño le sonaba
de haberlo vsito en el instituto -¿Acaso no reaccionarías
tú de la misma manera que yo?
- Sí, creo que sí. – le contestó con
absoluta seriedad. – Pero no con Noboru, él tiene derecho
de entrar en casa, porque es mi hermano. ¿Kamio no es tu
hermano?
- Que no…! – Rei se contuvo ante la mirada del chico.
Su respuesta le incomodaba, pero tampoco tenía que lastimarlo.
– Que me llamo Rei. – se detuvo, sin saber qué
más decir.
Akira miró a Kamio -¿Mi hermano?- le coloco la mano
en el menton elevandolo un poco y mirandole la cara. De veras que
se parecían demasiado, como si fuesen gemelos -Que yo sepa,
soy hijo unico...- sonrio de medio lado cuando sintio como el rubio
apartaba la cara de su mano bruscamente.
Kamio lo miró, incomodado -No somos hermanos...No sé
qué somos, nosotros leímos un manga y vinimos a parar
a aqui ¿lo tienes? Me gustaría verlo
Akira se cruzó de brazos, divertido por su reacción
-Lo traeré -dijo levantándose.
- Genial, gracias. – Rei intentaba ser amable a su manera,
aunque no era que ese tío le inspirara mucha amabilidad.
- Yoshi permanecía confundido, sin saber por qué Kamio
le habría mentido. Además, eso de que se parecieran
tanto y no fueran familia, lo tenía desconcertado.
Akira volvió sentandose y dejo el manga en la mesa empujandolo
con dos dedos suavemente hacia el centro, lo abrio para que todos
vieranq ue la primera hoja estaba dibujada, el rubio se acerco un
poco más para observar el espejo que había en la primera
hoja, miro a Rei -No era así, Rei.
Rei se había inclinado para mirar también. –
No, no era así, Y había una puerta y… - giró
la página para ver si a su tomo le habría faltado
alguna, pero allí no había nada igual. Miró
al rubio, preocupado. – Pero es este, tiene que ser este.
Y...¿si es el segundo tomo o algo así?
Kamio subió una ceja mirandolo con una mueca de extrañeza
-Uf...ya sabía yo que no iba a ser tan sencillo y se me esta
pasando algo realmente extraño por la cabeza...aunque a estas
alturas nada es extraño, ellos beben pis de mono y encima
pagan por él- dijo señalándolos con el pulgar
-La cosa es...creo que nosotros estamos creando este manga...
- ¿No..sotros? No creo, pero ahí no….- el chico
se llevó una mano a la cabeza. Era extraño pero no
le parecía del todo descabellado. – Mierda, ¿y
si lo creamos nosotros, entonces por qué no inventamos cómo
salir?
Akira los miraba con la misma cara de asombro que Yoshi -Vosotros
escribis un manga? ¿O es que se supone que estamos encerrados
dentro de él?- hablaba totalmente calmado como si fuera lo
mas natural del mundo.
-¿Que no entiendes nada? No lo sabemos, si lo supieramos....arrrg-
Kamio se llevó las manos a la cabeza apoyando la frente contra
la mesa -Me desespero Rei...
Rei le pusó una mano en la cabeza como para calmarlo, aunque
él mismo empezaba a pensar que tal vez Oshi tenía
razón. Miró al moreno, y luego al chico de cabellos
azules. – Una vez más. – suspiró. –
No somos de este mundo. Leímos un manga….extremadamente
similar a éste y quedamos aquí.
Akira lo miro apoyando la cara en su mano -Humm...¿y que
vais a hacer?- tomó el manga repasando las hojas y mirando
atentamente -Estan todas en blanco- miro entonces a Kamio -Así
que,...¿tú eres yo?
-Más o menos...con la diferencia de que yo no voy por ahí
rajando a la gente- El rubio puso la cabeza de lado en la mesa sin
moverse no fuera a ser que Rei quitara la mano.
- Las personas aquí son el opuesto de lo que seamos nosotros.
(“Y no para bien, precisamente”) –por una vez
se tragó sus pensamientos, no fuera a ser que se enfureciera
Akira en esos momentos. Le dirigió la vista a Yoshi. –
Es por eso que me parezco a tu hermano, pero a la vez soy diferente,
¿entiendes ahora?
Pero el chico lo miraba incrédulo. Eso no era verdad. Su
hermano había regresado por él. No había otra
explicación.
Rei volvió a observar las páginas en blanco, inclinándose
sobre Kamio, aún distraidamente con su mano sobre la cabeza
del rubio. – Y ¿ahora qué? ¿Tendríamos
que dibujar o algo así?
El rubio sólo lo miró de soslayo sin sacar moverse
-¿Escribimos lo que queremos que pase? Bueno, dibujamos más
bien-
Akira se levantó y volvió con un lápiz y una
goma en la mano -Podríamos probar...resulta interesante después
de todo- movió el lápiz entre sus dedos girándolo
-¿Alquien quiere probar o lo hago yo?- sonrió de manera
extraña y Kamio cogió el boli de su mano.
-No, que a saber lo que dibujas tú-
- Espera… - Rei quitó la mano de la cabeza de Kamio,
para ir a arrodillarse frente a Yoshi. – Yoshi, si esto funciona...¿te
gustaría venir conmigo? No sé, ¿tienes alguien
aquí a quien extrañarías? ¿Tus padres,
por ejemplo?
El chico negó con la cabeza. No le creía nada, pero
igual, sí se daba cuenta de que su hermano quería
irse. – No, nuestros padres murieron, ¿no lo recuerdas
Noboru? Y luego éramos tú y yo sólos. –
se abrazó al cuello del chico. – Y luego ya no estabas.
No te vayas, Noboru.
Rei tomó los brazos del chico, apratándolo de sí,
para que lo mirara al rostro. ¿Cuantas veces iba a tener
que repetírselo? – No soy Noboru, soy Rei. Por eso
te digo que si quieres venir conmigo. Así no estarías
sólo. – cada vez estaba menos seguro de esa decisión.
¿De veras sus padres estarían muertos? No tenía
motivo para pensar que le mentía, pero los deél estaban
vivos, y no todos los que estaban vivos allá, estaban muertos
acá. Sino, Akira no existiría. Además de que
no sabía si era posible llevarse a alguien de este mundo,
ni siquiera si estaba haciendo lo correcto, o si podría hacerse
cargo de su decisión, una vez, de vuelta. Lo miró
de nuevo. - ¿Vendrás?
Yoshi asintió, aunque seguía sin creerle, no comprendía
por qué insistía en decir que era otra persona. Todo
lo que sabía era que quería estar con su hermano.
- Está bien. – se levantó, algo inseguro, acercándose
a Kamio. – Bien. –suspiró nervioso. – Un
momento, ¿sabes dibujar, no?
Kamio se rascó la cabeza con el lápiz - De hecho...mejor
lo haces tú, no sea que aparezcamos en nuestro mundo como
dibujos de Koji Kumeta- le tendió el lápiz, seguro
de que era la mejor decisión debido a sus atributos como
dibujante.
Akira sonrió cruzando las manos sobre la mesa -Yo podría
hacerlo, dibujo cada día en la escuela-
- Ajá…….. – Rei le dirigió una
mirada de desconfianza. – No, gracias. No quiero que lleguemos
en pedacitos a nuestro mundo. – miró a Yoshi, él
podía dibujar, pero esytaba demasiado confundido. Quien sabe
lo que terminaba dibujando. Miró el libro bastante nervioso.
Kamio se llevo las manos a la cabeza -¿Qué vamos
a hacer? ¿Quien lo dibuja? Yo soy malísimo, del psicópata
no me fio, Yoshi ... es Yoshi y tú Rei ¿cómo
dibujas, mal?- se quedó parado un momento con una terrible
sensacion -Sea quien sea, que recuerde, él lleva gafas y
yo, no...no vaya a ser que se confunda esta mierda- dijo empujando
el libro.
- Está bien, lo haré yo. – Rei se sentó
a la mesa con el bolígrafo en la mano, y acercó el
libro a sí. No confiaba demasiado en sus habilidades como
dibujante, pero algo era algo, mientras se entendiera. Pensó
un rato en qué debía dibujar. Intentó a dibujar
la escena que llevaban a cabo, de una forma algo precaria. Es decir,
que en su dibujo, el único mueble era la mesa. Luego, se
dibujó a sí mismo dibujando, lo cual asi le daba dolor
de cabeza. Y por último, aquella puerta, excepto que del
lado contrario. Plasmó en el papel a Kamio y a sí
mismo sujetando la mano de Yoshi y atravesando la puerta. Después
de todo ese tiempo de dibujar, levantó la mirada, para observar
al rubio. – Pues no, no pestá funcionando. Y ahora…..
– miró sus garabatos. - ¿Y ahora qué
tal si lo dañé?
-De todos modos, no perdíamos nada probando, no íbamos
a quedarnos de brazos cruzados- El rubio se levantó de la
mesa bastante molesto. Lo cierto es que había pensado que
aquella estúpida estrategia les funcionaria, o mejor dicho
había tenido la estúpida esperanza de que lo hiciera.
Pateó un poco la silla -Mierda, mierda, mierda-
Akira sujetó el tomo, mirando el dibujo. Lo giró
un poco. La verdad es que no se podía decir que tuviera mucha
calidad, pero si aquello era así, deberia de haber servido
-Te rindes muy facilmente rubiales- le dijo a Kamio sin mirarlo
y pasando las hojas en blanco una a una, lo cierto es que no creia
que eso pudiese ser cierto pero aquel doble suyo lo confundia.
- Pues no nos hemos rendido para que sepas. Sólo porque
una idea falle, no significa que no hay alguna manera. – le
quitó el libro de las manos, algo rudamente. – Y deja
de darle vuetlas, que quien sabe qué nos haces. – le
parecía una idea estúpida, pero igual lo ponía
nervioso.
Yoshi permanecía sentado en silencio. No le veía
ningún sentido a todo aquello.
Rei miró a Kamio nuevamente. – Bueno…¿y
si nos imaginamos lo que pasa mentalmente?
Kamio se encogió de hombros -Sí vale ¿por
qué no? Total, no perdemos nada- se sentó en la mesa
-¿que nos imaginamos? Porque deberia ser lo mismo...- apoyó
la palma de la mano en el libro -apoyad la palma de la mano...No
sé, es una sandez pero quien sabe...
- No sé – Rei se encogió de hombros, apartando
una silla. – Nos imaginamos que nos vamos, de aquí.
Que…..miramos el libro y quedamos en nuestro mundo. –
apoyó una mano sobre el tomo. – No es muy imaginativo,
pero….no creo que nos debamos poner creativos con esto. Hmmmmmm…..
– miró al rubio por un momento. – No sé,
¿se supone que deberíamos agarrarnos de la mano o
algo así?
-Sí, como si fuera un rollo raro tipo invocación-
le dio la risa abriendo la palma de la mano para que alguien la
tomase. Mientras tanto, Akira los miraba limpiando los cristales
de las gafas, parecían unos chiflados, ni más ni menos
que eso.
- Vale, ríete, pero luego si funciona, tendrás que
agradecerme. – le tomó la mano, apretándola
nervioso y le tendió la otra a Yoshi. - ¿Vas a venir?
– un poco nervioso de que el chico no entendiera lo que había
que imaginar.
Kamio lo miro tomando la otra mano de Yoshi -Me río por
no llorar Rei, yo pruebo lo que sea, con tal de salir de aquí
de una puta vez- se echó hacia atrás apretando la
mano de Rei como si aquello les fuera a hacer estar mas conectados,
por otro lado le preocupaba que uno de los dos no lo consiguiera.
Cerró los ojos imaginándose aquello, pero no parecía
estar funcionando porque no sentía nada diferente.
Rei cerró los ojos también intentando concentrarse,pero
nada parecía cambiar. Frunció el ceño, como
si aquello le fuera a dar más fuerza a su mente. Abrió
los ojos, dejando escapar un suspiro. – Nada….
Kamio se levantó de nuevo, golpeando la mesa con el puño
-Es inútil, esto es una mierda, no sirve nada de lo que hagamos-
se apartó mirando por la ventana y apoyando la frente en
el cristal y empañándolo con su respiracion, cerro
los ojos tratando de tranquilizarse porque ya se estaba cabreando
de mas.
Akira se encogió de hombros -Parece que no ha funcionado
¿me dejas ahora mirarlo?- extendio la mano hacia Rei.
- Claro, ¿qué más da? – le extendió
el tomo a Akira, sin darle demasiada importancia. A lo mejor, y
hasta lo había dañado con su estúpida idea
de dibujarle encima. Miró al rubio, un poco cabreado por
la falta de seguridad que le daba.
- ¿Quieres calmarte de una vez?! Así no llegamos a
ningún lado! –
Kamio se encogió de hombros -Sí, lo que quieras,
estoy calmado, de puta madre...estoy de putisima madre- no se volvió
seguia mirando por la ventana, afuera habia comenzado a lloviznar
suavemente.
Akira tomó el libro es sus manos, examinando las hojas una
a una.Todas estaban en blanco, las pasó rápidamente
y le parecio que algo se movia en una de las hojas, como si un dibujo
apareciese poco a poco en tonos grisaceos, separó las hojas
pero no había nada. Se ajustó las gafas con el dedo
indice repasando las hojas de nuevo -Mira...-¨dijo llamando
a Rei porque era el que mas cerca tenía.
- Ajá… -se le acercó, aún arrastrando
la mirada por Kamio. – Sí, ¿qué? –
por fin miró al moreno y vio lo que le señalaba. Era
en el libro. - ¿Encontraste algo? – se sintió
esperanzado, y sujetó el libro con una mano aún sin
quitárselo a Akira. Lo que iba apareciendo en el libro, era
una puerta. Más extraño aún, un apuerta que
parecía hecha de espejos. Fue a avisarle a Kamio, pero se
sintió mareado, como si su propia mente se confundiera.
-Ah?...- Akira apoyó su otra mano, con la que no sujetaba
el libro en la cadera de Rei, sintiéndose tremendamente mareado
-Una puerta...-
Kamio se giró en el mismo momento que escucho eso rapidamente
-¿que?- vio cómo los chicos se desvanecian y se acercó
a ellos tratando de tocar a Rei y mirándolo a los ojos -Rei-
apoyo la mano en el vacio.
Rei apenas alcanzó a ver a Kamio por unos segundos, sus
labios formando su nombre, pero sin que el sonido llegara al rubio.
Luego, todo se volvió negro de nuevo, como aquella vez. Nuevamente
sintió cómo caía, golpeándose el trasero
con fuerza y abrió los ojos. Parecía la misma casa,
pero….
Mientras, en casa de Akira, Yoshi observaba con los ojos como platos,
el lugar en el que segundos antes, había estado su hermano.
– Noboru! –scorrió hacia allí, y alzó
la vista hacia Kamio. - ¿Qué pasó? ¿Donde
están? ¿Dónde está mi hermano? –
le preguntó con voz desesperada.
Akira se colocó bien las gafas -Pesas poco, pero aún
así, es un tanto molesto tenerte en mi estómago- dijo
el moreno con toda la tranquilidad del mundo. Miró a su alrededor,
parecía su casa...realmente lo habían hecho. Había
llegado al otro mundo. Desde luego, no era su casa, estaba llena
de mierda y ropa sucia por todas partes.
Kamio miró a Yoshi -Se han ido, se ha ido con él.
- Ah, sí? Pues tú no…..- Rei fue a contestarle
a Kamio, en la forma en la que ya acostumbraba a hablarle, cuando
se dio cuenta de que el que estaba allí, no era el rubio.
Se quitó de encima, rápidamente, aún quedándose
en el piso. – Akira…. – Miró a su alrededor
pero no habían señales de Kamio ni de Yoshi. Había
regresado, cierto, pero con el gemelo equivocado. – Mierda,
esto es genial… - golpeó el piso con su puño.
Yoshi miraba a Kamio con incredulidad, negando con la cabeza. –
No, no es cierto. No puede ser verdad. No se fue de nuevo. Y además…dijo
que me llevaría. Y tú, ¿por qué sigues
aquí? No comprendo….
-Sí...me temo que sí es verdad- el rubio tomó
el libro que había caído al suelo entre sus manos,
habia pasado de estar realmente cabreado a tener una mala hostia
encima que no se la sacaba nadie, se giro mirando la mesa -ARGGG-
le pego una patada volcandola en el suelo -Maldita sea, joder- golpeó
la pared con el puño y dejo la frente apollada en la pared,
ahora no solo seguia alli, ademas estaba solo.
Akira se levantó del suelo tendiéndole la mano a
Rei para que se levantara sin mirarlo -¿Se supone que esto
es vuestro mundo?- miró alrededor, el libro no estaba -¿Tienes
tu el libro?
Yoshi se sentó en una silla, tratando de asimilar lo que
acababa de ver. Entonces, la historia del libro, de que no era su
hermano…. Sacudio la cabeza. No, ese era Noboru, aunque hubiera
venido de otro lugar, seguía siendo su hermano. No quería
creer otra cosa. - ¿No puedes traerlo de vuelta? Tú
viniste con él. – miró al rubio seriamente.
Rei aceptó la mano que le ofrecía Akira, aunque sin
dejar de mirarlo con desconfianza.
- No, no se supone que es nuestro mundo. Lo es. – miró
a su alrededor, sólo Kamio podría tener su casa de
esa manera. Claro, pasaba por alto el hecho de que su cuarto no
era precisamente el modelo del orden. No veía al libro por
ninguna parte. – No, el libro no vino con nosotros o…al
menos, yo no lo cargo encima. Mierda, ¿qué hago? –
se enterró una mano en el cabello. Ahora tendría que
averiguar cómo traer a Kamio y devolver a Akira, sin contar
con el hecho de que no lo tranqulizaba nada estar a solas con ese
psicópata.
Kamio se volvió a mirar a Yoshi -¿Es que no te has
enterado de nada de lo que ha sucedido hasta ahora? No sé,
no sé, volver ¿vale? Qué mas quisiera yo que
irme a mi mundo de una vez- apretó el manga entre sus manos
y se metió en la habitacion de Akira sentandose en la cama
con los dedos mesandose el cabello.
-Hum- Akira miró a su alrededor y miro por la ventana, de
todos modos se veia lo msimo que desde la suya -todo parece igual...bueno
exceptuando que esta habitación está asquerosa.
Yoshi se quedó sentado en silencio, sin saber cómo
tomar eso. No podía perderlo de nuevo, pero él ni
siquiera entendía lo que acababa de pasar.
Rei observó a Akira, algo molesto porque criticara la habitación,
por más razón que tuviera. Pero tampoco le parecía
que llegaba a estar asquerosa. Se cruzó de brazos. –
Pues no, no es igual. Todo está al revés y aquí
la gente no está loca.
Akira lo miró ajustándose las gafas -Ya...pues tú
no pareces estar demasiado en tu sano juicio. Con ese carácter
tan extraño, diría que tienes algun tipo de alteración
de la personalidad- el moreno hablaba como si realmente entendiera
de aquellas cosas -De todos modos, no es asunto mío, lo único
que me interesa es volver a mi mundo-
Kamio comenzó a abrir los cajones repentinamente, como buscadno
algo auqneu sabia que no encontraria nada que le sirviese para algo,
pero al menso la pagaria con las cosas de Akira, se quedo quieto
en el mismo instante que se le ocurria destrozarlo todo, Rei estaba
a solas en su casa con aquel maniaco -Yoshi, tenemos que hacer algo,
ese tipo es peligroso, no puede estar a solas con Rei.
- Rei…Noboru…. – se agarró del brazo del
rubio, como si eso fuera a ayudar en algo. – Yo no quiero
que le pase nada a Noboru, quiero que regrese conmigo. – pero
no sabía cómo hacer. Lo cierto era que Akira no le
parecía estar loco, pero Rei no actuaba normal. Era posible
que hiciese algo que enfureciera al moreno.
- Pues yo también quiero devolverte, no creas. – Rei
le miró cabreado de tener que soportarlo. – Y el alterado
serás tú, con tus jueguitos de cuchillas. –
se puso nervioso inmediatamente. Sólo esperaba que no se
hubiera traído ninguna.
Akira se rió entredientes sin mirarlo –Aún
estás obsesionado con eso de las cuchillas...sólo
era un abrecartas y la culpa fue veustra por entrar en mi casa y
asaltarme de esa manera sin explicaros ni nada ¿acaso os
creiais que que leía vuestras mentes? De todos modos, eso
no tiene importancia ahora...el caso es averiguar cómo puedo
volver y traer a Kamio, vayamos al sitio donde conseguiste el libro.
Kamio apoyó la mano en el pelo de Yoshi -Esto es un desastre
... no me fio de ese tio y está solo con Rei- no es que tuviese
miedo de que el chico no supiera defenderse pero Akira era más
grande que el por no hablar de que también era más
sádico. Miró a su alrededor, lo que estaba claro es
que se quedaría en aquella casa el tiempo que hiciera falta,
sin duda Akira habría decidido hacer lo mismo.
- Bien, vamos – Rei le lanzó otra de sus miradas desconfiadas.
Era igual lo que le dijera, no le parecía normal atacar a
la gente con un abrecartas. Además, recordaba muy bien que
el moreno le había pegado primero. No había sido él
el que lo atacara. – Sígueme, pues. – se metió
las manos en los bolsillos, dirigiéndose a la puerta.
- ¿Te preocupas mucho por mi hermano? – lo miró
con curiosidad. – Noboru actúa extraño, pero
sé que sabe defenderse. A Noboru nadie le hace daño.
– sonrió con los ojos llenos de admiración.
– Y sé que regresará conmigo. Ya lo hizo una
vez, y dijo que me llevaría con él, así que
no puede dejarme.
Kamio le sonrió cogiéndolo de la mano, ¿Qué
hacía ahora en aquella casa que no era la suya con un tomo
que no comprendía como usar y un enano de su mano? -Sí,
claro que me preocupo, es mi amigo...y podría decirse que
es el único que tengo- no pudo evitar pensar en Oshi. Él
no era su amigo ya, ni siquiera se había interesado lo más
mínimo en cómo salir de allí, eso es que no
le importaba una mierda conseguirlo o no -¿Crees que Rei
vendrá a por nosotros?- le preguntó con seriedad mirándolo.
Con aquel caracter tan horrible que tenía, no sabía
qué pensar. A veces le parecía que lo odiaba -No sé
si estoy muy seguro, después de todo, él ahora está
donde quiere.
Akira lo siguió fuera de la casa bajando por las escaleras,
las calles eran las mismas, la gente era parecida pero iban hablando
por la calle y habia muchisimo bullicio. Vio a unos jovenes que
aprovechaban la llegada de la noche y corrían con bolsas
llenas de botellas probablemente de licores -Qué sitio tan
extraño.
- Extraño, será el tuyo. Al menos aquí no
te van a perseguir a balazos por beber licor. – siguió
caminando con gesto serio. Se sentía preocupado por toda
la situación, pero al menos Kamio y Yoshi estaban juntos.
No pasba nada, se cuidarían mutuamente, aunque se imaginaba
que Yoshi no sería capaz de controlar al rubio si decidía
meterse en problemas. – Mierda….. – pero al menos
en este mundo podía actuar con más tranquilidad. Sabía
a qué atenerse.
- Yoshi asintió, con expresión solemne. – Regresará.
Me dijo que me llevaría. – aunque igual, no le interesaba
demasiado irse de allí, sólo le importaba estar con
su hermano.
Akira y Rei habian pasado un buen rato recorriendo la tienda de
Tatsumoto, habian ido al jardin e incluso revisado la ciudad entera
en busca del lugar donde debia de haber aparecido el libro viajando
de nuevo, pero sin ningun éxito y ninguno de los dos habia
hablado con el otro mas de lo necesario, Akira miro al morenito
-Bueno, es tarde ya para seguir con esto, iré a mi casa,
bueno a la casa de Kamio a pasar la noche- Una chica se colgó
de su cuello, besándole la mejilla.
-Ahhh, ahora veo dónde te metías, te has cambiado
el color de pelo Kamio, estás muy guapo ¿y esas gafas?-
se las quitó, probándoselas ella -Y este chico ¿quién
es?- preguntó, con las gafas puestas mirando a Rei -¿Tu
novio?- lo saludó, meneando la mano -¿Qué tal?
Soy una compañera de clase de Kamio. Sí, lo sé
es un insoportable, pero en el fondo te ama igual que a mí-
le guiñó el ojo a Rei.
...
Kamio se tiró en la cama de Akira con una botella de sake
que había encontrado en los armarios, una de las muchas que
tenía. Sería raro pero lo que estaba claro es que
al igual que a él, le gustaba el sake. Se sintió agradecido
de que aquel sake tuviese tanta gradación de alcohol, queria
emborracharse y no enterarse de nada.
- Aghhh…¿estás loca? ¿Su novio? Ni que
estuviera loco! – la miró completamente rojo, de sólo
pensar en ser novio de Akira, se le revolvía el estómago.
–Además, este no es…. – se detuvo dándose
cuenta de cómo sonaría lo que iba a decir. –
Vale, sí, Kamio se tiñe el cabello y se las da de
intelectual ahora…. -Se cruzó de brazos mirando al
moreno para que le siguiera el juego. Así sería más
fácil. Sólo esperaba que no se fuera a salir con alguna
locura.
Yoshi lo miró desde el marco de la puerta. – Bebes
de nuevo. Te enfermarás. – estaba completamente serio.
Más bien, quería irse a su casa, y quedarse en la
habitación de su hermano. Pero no estaba seguro de si su
hermano no regresaría acá. Allí era donde había
desaparecido, y parecía tener un algún tipo de lazo
con Kamio.
Akira miró a Rei, comprendiendo lo que sucedía. Obviamente,
lo más fácil sería, por el momento. comportarse
como si fuera Kamio -Sí, me he teñido el pelo- dijo,
ajustándose las gafas y mirando a la chica muy serio como
era habitual en él -pero Rei no es mi novio, sólo
es un conocido del instituto-
La chica lo miró como si fuera un fantasma y después
miró a Rei -Oye...Kamio ya vale de hacer el tonto que das
escalofríos- le cogió las manos a Rei -¿No
eres su novio? ¿De verdad? Pues haceis buena pareja ¿no
te gusta?- se abrazo a Akira dandole un beso en la mejilla con fuerza
-con lo cariñoso que es- le guiñó un ojo a
Rei.
Akira se quedó quieto sin moverse lo mas mínimo ante
aquel beso, que obviamente le estaba incomodando más de lo
inconcevible.
MIentras tanto Kamio en la habitacion de Akira levanto la cabeza
de la cama levemente -Pues si me enfermo me da igual- dijo ya semiborracho
-Bebe tú también- sonrió de medio lado.
Yoshi se acercó, subiéndose a la cama a gatas, para
tomar la botella que el rubio le ofrecía. – Eres extraño.
– bebió un pequeño trago, sin dejar de mirarlo
con su seriedad acostumbrada.
Rei dejó escapar una risita sarcástica. - Sí,
claro, muy cariñoso. – lo miró, tocándose
la cortada. – No, no me gusta. No me gusta nada. – le
respondió a la pregunta de la chica, sin dejar de mirar al
moreno. Por fin apartó su mirada. Akira se veía incómodo,
y eso lo estaba poniendo incómodo a él. Haló
a la chica con suavidad por los hombros, separándola del
moreno. – Ya, vale, que se hace tarde. Tenemos que irnos.
La chica se separó de Akira con algo de reticencia, para
tomarlo de nuevo del brazo, enroscándose en él -Pues
para no ser su novio bien que te celas- le dijo con una risita socarrona.
Akira suspiró cogiendo a Rei de la cintura y besándole
los labios suavemente.
-Ahora...ya me dejarás en paz, porque como ves, es mi novio-
le dijo muy serio como si nada. la chica lo miró toda roja
como un tomate, pero sin dejar de sonreír -Jajaja, Kamio
te ves un poco creepy- se separó echando a andar y alejándose
sin duda extrañada.
-Ya sé que soy raro- Kamio se encogió de hombros
-Era raro en mi mundo...en el tuyo debo ser aún mas raro-
dijo con la voz algo floja por el alcohol, bebio otro trago y de
nuevo le paso la botella a Yoshi apoyando la cabeza en su hombro
-Tu mundo...es una mieeeerda.
Rei se separó enfurecido, luego de algunos segundos de confusión
y le estampó una bofetada en el rostro. – No vuelvas
a hacer eso! ¿Quien crees que eres? Psicópata aprovechado!
– se metió las manos en los bolsillos y echó
a caminar con rapidez refunfuñando entre dientes. –
Coño, en algo se tenían que parecer. No me lo creo…..
– ni siquiera sabía por qué lo acompañaba
a casa de Kamio. Definitivamente no pensaba pasar la noche con ese
loco.
Yoshi bebió otro trago. – Así que de veras
vienen de otro mundo…. – ladeó la cabeza, por
encima de la de Kamio. – No…mi este mundo no está
mal, siempre y cuando esté con Noboru, las cosas son como
deben ser.
Akira se sacó las gafas limpiando los cristales, como si
nada hubiera sucedido y se las colocó de nuevo -No hacía
falta que me pegases. De todos modos, sólo era una estrategia
para deshacerme de ella, no creas que lo hice con ningun otro propósito-
se cruzó de brazos mirando a su alrededor -¿Me acompañarás
a la casa de Kamio? Creo...que me perderé si voy solo.
-Nah...tu mundo es una mierrda, ahora es dos mierrrdas porque Rei
no está y yo estoy aquí sólo- miró a
Yoshi -No, al menos tú estás conmigo, bebe- dijo dándole
la botella de nuevo -Rei no me quiere nada ¿porque? Yo soy
muy simpático, pero no saben apreciarme...ahora ya puedes
decirme cuando dejaste de ser virgen- el rubio apoyó la mano
en la frente mirándolo de medio lado.
Rei sonrió para sí mismo, mientras seguía
caminando. Sentía que tenía una pequeña victoria.
– Me da igual si tenías otro propósito o no.
Tú me has golpeado antes sin que yo tuviera ningún
propósito oculto, eh? – giró el rostro mirándolo
de reojo. – Y más te vale tratarme bien, que sino,
me voy y dejo que te pierdas. –suspiró. Probablemente
ese tipo ni siquiera entendía bromas. – Vale, te acompaño
a casa de Kamio, aunque no te lo merezcas. Pero no pienso quedarme
contigo, ¿entiendes? –
- No, mi hermano no quiere que te lo diga. Lo vi en sus ojos. No
lo entiendo. – Yoshi bebió un poquito más, sintiéndose
extraño de nuevo y fijando sus azules ojos en el vacío.
– Rei…… -le costaba algo de trabajo llamarlo así
– Creo que Rei…sí te quiere….
-Todos me quieren...- el rubio se dejó caer en la cama con
la cabeza como un bombo totalmente incrédulo -Es que soy
encantador, ¿a que tú también me quieres?-
se agarró a su cintura apoyando la cabeza en sus piernas
-Sí...claro que me quieres- se rió sólo con
la borrachera.
-Entiendo- Akira metió las manos en los bolsillos -De todos
modos, no me importa estar sólo, es lo mas normal para mí-
dijo con total indiferencia -Aunque sea este mundo, eso no cambia
mucho, estaré como en mi casa, sólo que será
la de Kamio- miró a Rei, se veía bastante molesto
por aquel beso. No lo entendía, sólo habia sido una
bobada.
El chico bebió otro trago, mareándose algo, y se
inclinó un poco sobre Kamio, apartándole el flequillo.
– Te diré esto…..no me desagradas. Pero…..todo
depende de qué intenciones tengas con Noboru, y de cómo
reaccione él. ¿Quieres a mi hermano, Kamio?
- Pues perfecto, entonces. – Rei continuó su camino,
aún con las manos en los bolsillos. – Y más
te vale no dañar nada.– se preguntó cómo
la estaría pasando Kamio. Bueno, al menos ahora podía
dejar de quejarse y cambiarse de ropa. Probablemente estaba despotricando
contra él por haberlo dejado en ese mundo.
El rubio abrió los ojos una rendija para observar los ojos
de Yoshi, solo estaba bromeando pero Yoshi iba en serio con aquella
conversación y algo en su tono y su mirada lo ponian nervioso
-no veo que tenga que ver Rei en esto- dijo sonriendo como si nada
ocurriese, yo no tengo ninguna intencion con él, es mi amigo,
eso es todo- se llevo la botella a los labios bebiendo un gran trago
y sujetandola despues colgando fuera de la cama.
Akira se encogió de hombros sonriendo cínicamente
-Los accidentes ocurren, quien sabe lo que podria resultar dañado,
eso me ocurre hasta en mi propia casa- se aparto el pelo con la
mano mirando a Rei -en fin...mañana no trabajaré que
lástima.
Rei lo miró incrédulo. Apesar de saber quien era,
igual esa actitud no la comprendía. – Pues sí
que soys aburridos los de tu mundo. – ladeó la cabeza,
dejando que varios mechones rojos y negros entremezclados cayeran
de lado. – Y ¿sabes una cosa? Espero que a Kamio también
le ocurran muchos accidentes….. – sonrió de medio
lado.
Yoshi observó a Kamio atentamente, dejándose caer
luego hacia atrás en el respaldar de la cama, sin decir una
palabra. No estaba acostumbrado a beber. Le hacía sentirse
descontrolado.
Akira se quedó parado sin poder evitar que la imagen de
Kamio destrozándole la casa cruzase por su mente. Después
de ver cómo se había puesto porque lo del libro no
funcionaba, seguro que cuando ellos se habían ido al otro
mundo y él no, se había enfadado aún más
-¿Crees que Kamio se habrá enfadado mucho?- preguntó
por la seguridad de su casa.
Kamio se levanto de las piernas de Yoshi y lo miró apoyandose
sentado a su lado, giro la cara mirando la cara del chico, realmente
Rei y el se parecían mucho. Debía de ser bastante
doloroso encontrarse con un doble de tu hermano muerto y mas aun
cuando te culpabas de haber provocado tu aquella muerte ¿pero
por qué? Eso era imposible, una extraña idea cruzo
su mente -Yoshi...¿por qué murio tu hermano?
Rei le dirigió una mirada escudriñadora a Akira.
¿estaría nervioso por su casa? Una sonrisa maliciosa
cruzó su rostro. – No lo sé….tal vez……
Kamio se enfada mucho, ¿no ves como siempre estamos peleando?
– se colocó las manos detrás de la cabeza, en
un gesto inocente.
- ¿Mi hermano? – Yoshi se lo pensó un poco.
– Fue un accidente…..- por un momento se vio triste,
pero luego miró al rubio, sonriendo. – Pero mi hermano
no está muerto. Puede llamarse distinto ahora, y actuar extraño,
pero sigue siendo mi hermano.
Akira frunció el ceño -Espero que no la emprenda
con mi casa al menos si es lo suficientemente inteligente como para
darse cuenta de que yo estoy en la suya, no creo que lo haga- se
quedó parado un segundo - Aunque teniendo en cuenta cómo
tiene su casa...- sacudió la cabeza un poco suspirando.
Kamio se quedó mirando a Yoshi ...un accidente, eso no le
había aclarado mucho y lo único que hacía era
recordarle lo que Oshi le habia dicho de su doble, allí todos
eran raros -¿Quieres que te lleve a tu casa Yoshi?- no le
apetecía porque estaba borracho pero si no le quedaba mas
remedio, lo haría.
- Pues, ¿cómo va a saber si tú estás
cuidando bien de su casa? Hace un rato no sonaste muy confiable.
“Los accidentes ocurren…” –sonrió
imitándolo. Se le ocurrió una idea. – Más
vale que dejes todo como está. Recuerda que allá pasa
lo contrario de acá. A lo mejor si ordenas, luego tu casa
se vuelve un área de desastre. – sonreía cínicamente,
pero se estaba muriendo de risa por dentro. Ya se imaginaba lo incómodo
que sería para alguien como Akira, pasar la noche entre el
desorden de Kamio.
- Yoshi le sonrió un poco. – No hace falta que lo
hagas. Puedo ir sólo, sin ningún problema. Es sólo
que…. – lo miró dudoso. – no sé
si deba. ¿Y si Noboru vuelve aquí?….¿Contigo?
Akira se paró en la puerta del portal, abriendo –Tranquilo,
que no pienso recoger su desorden...sabe Dios la de asquerosidades
que eso me obligaría a tocar...- se llevó la mano
a la frente -Ya me llegará con tener que dormir en esa cama
en la que sólo Dios sabe con quién habrá estado.
-Está bien, quédate aquí si quieres- el rubio
se metió la botella entre las piernas jugando con el tapón
enroscandolo y desenroscandolo -Duerme en mi, bueno en la cama de
Akira si quieres, yo iré a ducharme- se levanto tambaleandose
y abrio los armarios buscando ropa, bajo las cejas ante el armario
hiper ordenado y limpio del moreno, pantalones negros, camisas de
seda, corbatas, uniformes -COÑO!!- cerró las puertas
de una patada y comenzó a buscar ropa interior, cogio unos
calzoncillos negros, con el ceño fruncido a mas no poder
-Voy a ducharme!
Rei alzó la vista al cielo, como si estuviese calculando
algo. – Veamos….. tomando en cuenta que en este mundo
sucede lo contrario que en el tuyo…..Y que tú eres
el doble opuesto de Kamio….yo diría que…. ajá…..Kamio
habrá estado con muuuuuuchas personas en esa cama. –
le sonrió burlonamente. – Que tengas dulces sueños,
Akira. – casi le susurró con malicia, mientras se daba
la vuelta y empezaba a caminar de nuevo, saludando con la mano sin
mirarlo. – Hasta aquí llego. Me voy a mi casa. Mañana
seguimos averiguando.
Yoshi se acostó de medio lado, aún observando al
rubio hacer sus aspavientos. No lo comprendía, le parecía
que actuaba demasiado violento por cualquier tontería. Pero
su hermano también parecía actuar así desde
que había regresado. Se preguntaba si Kamio tendría
algo que ver en eso. Dejó ecapar un suspiro, dándose
la vuelta y cerrando los ojos.
Akira se quedó sin saber qué decir y subió
por las escaleras entrando en su casa réplica en sucio. Entró
y se sentó en la cama ¿Qué habría querido
decir Rei con aquello? Él había estado con muchas
personas en su cama ¿Quería decir eso que Kamio no
habría estado con ninguna? -No tiene sentido- se levantó
abriendo los armarios -me ducharé- se quedo perplejo mirando
lo que habia en el interior, un montón de ropa arrebujada,
uniformes a medio descolgar totalmente arrugados -Qué asco...-
frunció el ceño cerrando el armario cuidadosamente
de nuevo, tomó ropa interior de un cajón y se metió
en la ducha.
Kamio salió del baño en ropa interior frotándose
el pelo mojado con una toalla. Suspiró, mirando al chico
que parecía haberse quedado dormido en su cama y desde luego,
no tenía más habitaciones. Era un piso de estudiante.
Se colgó la toalla de los hombros y cogió a Yoshi
en brazos. Abrió la cama depositándolo entre las sabanas
y quitandole los zapatos, lo arropó con las sábanas
y se sentó a su lado en la cama. Se acostó por encima
de las sábanas para no tocarlo y suspiro apoyando la cabeza
en su mano sobre la almohada ¿Estaría bien Rei?
Rei caminó por las calles con algo de prisa, las manos aún
metidas en los bolsillos. Hacía algo de frío. Apenas
llegó a su casa y entró, se sintió extraño.
Casi esperaba ver a Yoshi o a Kamio salir de alguna habitación.
La única diferencia, era que su casa en este mundo parecía
abandondada. La única habitación que realmente utilizaba
era la suya. Se dirigió precisamente allí, tomando
el teléfono y marcando un número algo desacostumbrado,
pero el haber estado en otro mundo, le hacía sentir nostálgico.
La voz al otro lado de la línea parecía provenir de
un lugar distante. – Buenas? – Sí, buenas? Mamá?
– Hubo un silencio de sorpresa al otro lado. -¿Rei?
¿eres tú?
– Sí, ya sé que es tarde para llamar. Sólo
era para que supieran que estoy bien….
– ¿Por qué? ¿Sucedió algo? –
Rei dejó escapar un suspiro, ni cuenta se habían dado.
– ¿Qué no se enteran de nada? No he estado en
los últimos dos días…..
– Sí, bueno hijo…-la voz al otro lado sonó
incómoda - ¿cómo íbamos a saber? Nunca
llamas, ni vienes a visitar, ni….
– Bueno, ya, está bien, tengo cosas que hacer ¿sí?
- el auricular al otro lado, cambió de manos y env ez de
la voz de su madre, apareció una voz masculina.
– Rei, ya está bueno de preocupar a tu madre. ¿Hasta
cuando vas a estar así? Tienes que sobreponerte. Ya me enviaron
el informe del instituto, casi no vas, y sacas malas notas. Y cuando
te dignas a ir, sólo sabes meterte en peleas. Empiezo a pensar
que fue un error dejarte vivir sólo…. – El chico
lo interrumpió.
– Fueron ustedes los que quisieron irse de esta casa, yo no
tengo por qué cambiar de vida…
– Mira, papá, mejor cuelgo que…
– Rei? Rei, no te atrevas a cerrar el teléfono, Rei.
Escucha…
– Ajá…. – Rei viró los ojos en un
gesto de exasperación. Había sido un error llamar.
– Sí, buenas noches, papá. – cerró,
interrumpiendo la letanía de regaños. Siempre lo mismo.
Se dirigió a la ducha, desnudándose, y dejando que
el agua tibia lo recorriera desde la cabeza. Se lo hubiera pasado
mejor bebiendo sake con Kamio.
Akira se había despertado muy pronto, agradecido de poder
encontrar café en la cocina del rubio. A pesar del asco que
daba su casa, al menos la cocina estaba limpia y tenía comida
para un regimiento. Se preguntaba si Rei vendría a buscarlo,
para seguir tratando de devolverlo a su mundo. Sino lo hacía,
él mismo iría sólo a ver que podía hacer,
pero no iba a quedarse allí de brazos cruzados sin hacer
nada.
El rubio se revolvió en la cama. Sintió su sexo duro
contra la pelvis, se dio la vuelta rodeando a Yoshi con su brazos.
Sintió el cuerpo calentito y lo atrajo hacia él como
si estuviera aún soñando, apretándolo, abrio
los ojos de una cuarta al sentir que aquel sueño era demasiado
real -COÑO!- soltó a Yoshi como si quemase.
Rei se dio la vuelta, pegando un pueñtazo distraído
y fallido cerca del colchón. – Ahhh…..eres un
idiota, Kamio….. – las palabras salieron torpes de entre
sus labios, a la vez que tumbaba el despertador, que más
parecía de adorno, que de cualquier otra utilidad. Habrí
olos ojos asueñado, para recordar lo que había sucedido
el día anterior, y se incorporó en la cama, con pereza,
retregándose los ojos. Ahora tendría que ver al pesado
de Akira, y ni sabía cómo le iba a hacer para regresar
las cosas a la normalidad. Se paró de la cama en dirección
al baño.
Yoshi despertó al sentir cómo Kamio lo soltaba bruscamente.
Había estado bastante cómodo hasta ese momento. Lo
miró con ojos asueñados. -¿Qué sucede?
-No...nada- el rubio lo miró, contento de ver que no se
había enterado de su accidente con la "trempa mañanera".
Suspiro con las manos en la cara -¿Qué estara haciendo
Rei ahora?- le pregunto mirandolo de soslayo mientras se levantaba
y se ponia de nuevo la misma ropa de siempre -Me pregunto si estará
bien, me preocupa que este solo con ese...
Akira bajo por las escaleras del portal, ya era tarde y Rei no
aparecia, no podia estarse sin hacer nada, necesitaba trabajar o
hacer algo,lo que fuera, vio a los jovenes que iban hacia clase
jugando y haciendo escandalo -Qué extraños...
- Él estará bien, estoy seguro de que sabe cuidarse…
- Yoshi le sonrió, recordando en ese momento que él
tampoco se había llevado nada de ropa propia. Se levantó
como si nada, notando que no llevaba los zapatos puestos e imaginándose
que Kamio debía habérselos quitado durante la noche.
– Debo ir a casa a cambiarme de ropa, tengo que ir a la escuela.
–
Rei caminaba con pesadez por las calles, con el cabello totalmente
revuelto y vestido con unos vaqueros y una camiseta algo destrampada.
Al menos, había podido dormir en su propia cama, y ya no
tenía que andar usando ningún estúpido uniforme.
Divisó a Akira en el portal de su casa, y se llevó
una mano a la boca, bostezando.
Akira se acercó al chico, que venía hacia él
vestido como un pordiosero. Lo miró de arriba a abajo -Curiosa
vestimenta- dijo analizándolo -¿No te preocupa perderte
las clases?- el moreno llevaba la ropa de ayer, lo que venía
a ser un pantalón de traje negro y una camisa azulada -Siento
dejar a mis alumnos por esta inconveniencia...
Kamio se apartó el flequillo de la cara -Bueno...pues tú
mismo...Yo no pienso ir- se tiró en la cama cerrando los
ojos, no queria ver a Oshi y Rei no estaba con lo cual no le quedaban
motivos para moverse de allí. Cogió el tomo de la
mesilla pasando las paginas -Puta mierda.
Rei lo miró con fastidio. - ¿Me vas a dar el discurso
del buen profesor? – volvió a llevarse la mano a la
boca, ahogando otro bostezo. – Es por eso que falto al instituto,
para no tener que escuchar idioteces. Pareces un viejo reprimido.
Yoshi se quedó mirando al rubio, un poco sorprendido, aunque
a esas alturas, ya no debía estarlo. - ¿De veras no
piensas ir? ¿Qué vas a hacer todo el día?
-Nada...me quedare aquí a morirme del asco- dijo con una
sonrisa burlona en la cara como quien pasa de absolutamente todo
-¿A qué quieres que vaya, dime? Además, no
tenemos profesor por si no lo recuerdas, en este caso sería
yo...- se rió de lo que acababa de decir.
-No pienso darte ningún discurso- dijo Akira a Rei –Sinceramente,
no tengo ni idea de lo que se considera o no correcto en este mundo,
así que no sabría qué es lo correcto o lo que
no, pero dime ¿Por dónde piensas que podríamos
buscar ahora? Yo no tengo ni idea como es obvio...
- Y ¿por qué no lo intentas? Puedes suplirlo mientras
no estás – el chico de cabellos azules, lo proponía
como si fuera lo más lógico del mundo, sin ningún
tipo de sarcasmo o ironía. – Tal vez Akira esté
haceidno lo mismo en tu mundo.
Mientras, Rei se encogió de hombros. – Pues yo tampoco
lo sé. Sólo se me ocurre el parque. Allí fue
donde desaparecí yo, y……es lo único que
permanece inalterable en tu mundo. – aunque se le estaba ocurriendo
otra idea también. Si Oshi había desaparecido desde
hacía dos años, y se había encontrado el tomo
en la tienda de Tatsumoto, podía ser que el dueño
tuviera algún registro de esa época de la mercancía
que le hubiera llegado.
Akira se encogió de hombros -Está bien, vamos allá
entonces, supongo que no perdemos nada por intentarlo y menos tratándose
de este mundo, digamos que mi tiempo aqui se desperdiciaría
de todos modos- se cruzó de brazos observando el aspecto
de la gente, eran demasiado diferentes a ellos.
Kamio se echo a reir y a los dos segundos se quedo absolutamente
serio -¿Cómo que supliéndome? ¿Quieres
decir que él podría estar ahora mismo suplantandome?-
la idea de que pudiera hacer algo descabellado se le cruzo por la
cabeza y el hecho de recordar la cara del moreno con aquella extraña
sonrisa no ayudaba, se alegro por una vez de que sus padres estuviesen
en Okinawa y haberse ido a estudiar solo fuera de las islas.
Cogió el tomo deseando darle una patada y lanzarlo por la
ventana, pero eso seria una genial estupidez que arruianria su unico
modo de salir de alli -Rei, Rei, Rei- dijo pasando las paginas de
manera apresurada, estaban en blanco le ponía enfermo aquella
sensacion de impotencia -Rei sacame de aqui, no te olvides de mí.
Rei se cruzó de brazos, exasperado ante la actitud de superioridad.
– Oh, sí, olvidaba que estoy ante la presencia del
increible y mágico, todo poderoso Akira sensei. –dejó
escapar un ruidito sarcástico, dándose la vuelta.
– Supongo que te debes sentir extraño sin que te pidan
autógrafos y te besen el trasero.
- Él va a regresar. Dijo que me llevaría, y yo le
creo. – Yoshi le confirmó totalmente serio, aunque
se preguntaba qué le habría hecho tanta gracia al
principio. – Tiene que ser así.
Kamio lo miró a los ojos, levantandose y guardandose el
tomo bajo el brazo –Sí, mira voy a ir a clase a ver
si veo a Oshi, pero no pienso impartir yo las clases, eso ni lo
sueñes. Esas cosas me dan alergia- se rió guardandose
las manos en los bolsillos -¿Cómo demonios iba a ir
Rei a buscarlos, él tenía el libro y se suponia que
era la unica manera de viajar entre los dos mundos, era una tontería
suponer que Rei podia llevarlo a su mundo de alguna manera.
Cuando Akira y Rei llegaron al parque, el moreno miró a
su alrededor. Exactamente igual que en su mundo. Era tan similar,
que no le parecía posible que estuviesen en otro, se salía
de lo que su imaginación le permitía. Se acercó
a una maquina de bebidas -En mi mundo esto también esta aquí-
lo miró más fijamente -pero estas bebidas...son muy
raras.
- Está bien. – Yoshi se dirigió a la puerta
camino a su casa. –Los alumnos de Akira se decepcionarán.
–lo dijo más para sí que para el rubio.
- ¿Extrañas? ¿Qué tienen de extrañas?
Al menos no son desechos orgánicos de animales. – Rei
observó a su alrededor, sin comprender. De veras que era
extraño. ¿Por qué el parque seguía igual?
Debía de haber estado al revés.
-Tienen de extrañas todo...nunca las había visto
¿Qué quieres decir con desechos orgánicos?-
miró al chico atentamente sin saber a que se refería.
Se quedó un segundo parado y se percato -ah! ya bueno- sonrio
un poco -simplemente es otra cultura, no por ello es peor que la
tuya, solo diferente- le dijo ahora serio caminando por el parque
-esto todo es perfectamente igual.
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