Capitulo
3
Hola ¿que tal?
somos testigos de Jeováh y venimos a venderte una biblia
El rubio abrio la puerta de la habitación con una patada
y un moreno se levantó de la cama mirándolos sorprendido
-¿Qué…?- se quedó mirando a Kamio y el
rubio hizo lo mismo. El chico que tenía ante sus ojos…se
tocó el pelo, era igual que él, pero era moreno, su
piel palida y sus ojos azules.
-Oye…tu quien coño eres? Un fan que se hizo la cirugía
estetica?- el rubio no pudo mantener la boca cerrada por muy impresionado
que estuviese de encontrarse aquella replica de el en su propia
casa.
Rei se asomó por detrás de Kamio, mirando al moreno
que los observaba sorprendido. Le lanzó una mirada recelosa
al rubio. - ¿Qué? ¿Tienes un hermano gemelo?
¿sera tan simpatico como tú?
El moreno se adelantó –no, no es mi hermano gemelo,
no tengo hermanos ¿se puede saber porque habeis irrumpido
en mi casa de esta manera?
-porque es mi casa no te jode- Kamio lo miró al rostro algo
alterado no entendia nada y comenzaba a desesperarse –que
este tío no es mi hermano…
El moreno se adelantó –No, no es mi hermano gemelo,
no tengo hermanos ¿se puede saber porque habeis irrumpido
en mi casa de esta manera?-
-Porque es mi casa no te jode- Kamio lo miró al rostro algo
alterado no entendía nada y comenzaba a desesperarse –que
este tío no es mi hermano…
- Sí que eres baka – suspiró resignado, mirando
al rubio. – Si lo que pensamos es cierto y estamos en un libro,
no es tu casa. Y él vendría a ser tu…..tu…..¿version
literaria? – se lo explicaba, ignorando completamente al que
llamaba en su mente “Kamio moreno”, como si no fuera
real. – Ya, seguro que es educado y todo. – se estremeció
de solo pensar que pudiera haber por allí alguna version
rubia de sí mismo. Mejor era no averiguar.
-¿Mi versión literaria? Mi versión puta mierda-
dijo el rubio mirando al otro. El moreno se apartó el pelo
pacientemente colocándose las gafas que se habían
escurrido por el puente de su nariz
-¿Vais a explicarme que haceis en mi casa gritandome e insultandome
o tengo que llamar a la policia?-
-Eh? – Rei lo miró como si le sorprendiera que les
hablara, aunque no era así. Simplemente, estaba demasiado
absorto en sus teorías. – Pues….buscábamos
su casa. – señaló a Kamio con la cabeza. –
Y la llave abrió esta puerta, así que asumimos….
Se detuvo, parecía que estuviera contándole “Ricitos
de Oro y los tres osos” o algo así.
-¿asumisteis…?- el moreno se cruzo de brazos.
-pues que era mi casa esta claro!, ya se ve que tu eres tonto y
yo no- sonrió de medio lado –esta es mi casa, mi cama…-
la miro estaba totalmente ordenada, miro atrás, el suelo
estaba limpio y sin basura que sortear –no…esta no es
mi casa- miro a los ojos azules del moreno.
-desde luego que no, es la mia- se acercó mas a el mirandole
la cara y estudiando su rostro –si que nos parecemos…
- Joder, sí que se parecen. Son bakas los dos. – Reo
esbozó una leve sonrisa. Aquello era cada vez más
raro, pero estaba divertido. – Que se parecen, que se parecen…..son
idénticos, solo que opuestos. Es como si te hubieran sacado
un negativo, Kamio – se echo a reír por su propia broma.
-¿Bakas?- el moreno lo miró a los ojos como si quisiera
arrancarselos -¿Qué quieres decir con eso?
- Ya veo que hasta la personalidad se la heredas. – le contestó
el chico virando los ojos. - ¿Cómo que cómo
que bakas? ¿Qué pasa? ¿No entiendes las palabras?
-No se te ocurra hablarme en ese tono en mi propia casa- el moreno
dio un paso adelante acercándose al chico, mientras Kamio
se apartaba como quien no quiere la cosa muy interesado por el show.
- Pues se me ocurre, ya se me ocurrió, ¿ves? –
le sonrió de medio lado, apartándose el flequillo
despreocupadamente. – Si no quieres que te conteste así,
no hagas preguntas obvias.
Kamio se partió de risa en la cara del moreno con las manos
guardadas en sus bolsillos -¿Era la respuesta que esperabas?
JAJAJA- Ya sabía perfectamente que Rei le iba a salir con
alguna delicadeza de las suyas, se giró rascandose la nuca
y vió el tomo sobre la cama
El moreno se giró a mirarlo y después miró
a Rei estampándole un puñetazo y partiendole el labio
–Esta claro que la educación no es no es tu fuerte-
Rei lo miró con furia, limpiándose la sangre con
el dorso de la mano y le dirigió una miradita al rubio, cabreado
con su impertinente risa, antes de volver a mirar al moreno.
- Pues el tuyo sí, ¿no? Mira qué golpe más
educado. Imbécil! – se lanzó contra él,
sujetándolo por la cintura para lanzarlo al piso.
El moreno cayó al suelo con el chico encima y estiro la
mano sujetando un abrecartas y colocandoselo en el cuello a Rei
–quietecito-
Kamio se echo adelante -¿Qué haces? Estas loco? Dejalo!-
¿en que mierda se habían metido?
El chico se había quedado petrificado al sentir el frío
del metal en su piel. Posó sus ojos negros en los azules
y determinados del otro. ¿De veras? ¿Estaba loco?
Era claro que no bromeaba.
-Puede que lo esté, pero yo no estoy hablando de cosas sin
sentido y no he entrado en casa ajenas a insultar a sus propietarios-
se levantó, arrastrando y levantando al moreno con él.
Kamio lo miró sin saber qué hacer, no se quería
ir así como así de ¿su casa? Pero tampoco sabía
que hacer –bueh…pues ahí os quedais yo me las
piro… -dijo dándose la vuelta para salir.
- Vale, ya nos vamos, ¿o.k.? Fue una confusión, eso
es todo. No hay problema..... – Rei alzó las manos,
en gesto de darse por vencido, a la vez que se cagaba mentalmente
en Kamio por su maravillosa ayuda.
El moreno le pasó el cuchillo por la piel del cuello rasgándola
con suavidad antes de soltarlo bruscamente apartandolo de el, Kamio
sonrió, se imaginaba que lo soltaría si tomaban aquella
actitud –te dejo ese recuerdo por si se os ocurre volver-
dijo limpiando el abrecartas con un pañuelo blanco.
-Que va!! Fue una visita agradable, pero lo bueno si breve…ya
se sabe- dijo abriendo la puerta.
Rei se apartó, tocándose la herida con una mano,
sin dejar de mirarlo con cara de resentimiento. Realmente no veía
la necesidad de haber hecho eso. – Ya calla, y mueve.... –
empujó a Kamio, levemente hacia fuera. Quería salir
de la casa del psicópata, y encima estaba cabreado.
-OK me la muevo…pero después cuando estemos en un
lugar intimo- dijo mientras cerraba la puerta a su espalda como
si acabase de hacerle una visita al vecino, bajó las escaleras
en silencio, aun seguía llevando el maldito “jersey
condón” era ridículo –oye…¿te
duele?-
Rei le miró con disgusto, alzando la pierna, y estampándole
el pie en el trasero. - ¿Contesta eso a tu pregunta? Claro
que me duele! – le pasó al lado, adelantándose
y lanzándole una mirada cabreada. – Gracias por tu
fenomenal ayuda.
Kamio lo siguió sonriendo con las manos en los bolsillos
–Oye, oye, oye ¿acaso tú te hubieras jugado
el pellejo por mi? No me hagas reír.
- Pues al menos hubiera intentado resolver la situación,
no hubiera dicho simplemente “Me piro”- le miró
con seriedad, girándose de nuevo, y caminando, aunque no
sabía a dónde. – Me hubiera podido matar, ¿sabes?
Ese tío está loco. Pero vaaaaaaaaale, la próxima
vez que pase algo así, por mí te puedes desangrar.
-uff…pero mira que llegas a ser antipático…lo
hice porque me imagine que si hacía como que me dabas igual
te soltaría ¿y ves? Funcionó!- dijo siguiéndolo
aún sin sacar las manos de los bolsillos -¿no será
que viste muchas películas? Yo no soy “ El Pacificador”
- Genial, tómate riesgos con mi vida. Al final, si te equivocas,
no pasa nada ¿cierto? - se cruzó de brazos, dándose
la vuelta para mirarlo. – La próxima vez que quieras
hacer experimentos, hazlos con tu propia vida, ¿quieres?
– le lanzó una mirada de exasperación, ante
la cara de bromitas que tenía. – Aghhhh! …..
eres desesperante… - se dio la vuelta, echando a caminar de
nuevo.
-aghhhh!....- dijo imitándolo deliberadamente –Me
lloras como si fuera tu novio- sonrió sacándose el
llavero del bolsillo y haciéndolo girar en su dedo índice
–Yo no quiero que te mueras- dijo abrazándolo por la
espalda con voz dramatizada de película barata dándole
un besito inocente en la mejilla –Me quedaría solo-
se rió soltándolo y prosiguiendo en su labor de perseguirlo
a donde quiera que fuese.
- ¿Será por eso que me sigues a todos lados? –
se detuvo, limpiándose la mejilla nuevamente, y se dio la
vuelta apretando los puños, completamente rojo. – Y
no lloro! Y no me imites!
-¡Genial tomate riesgos con mi vida! ¡si te equivocas
da igual! ¡no te importo! ¡miras a otros!- dijo imitandolo
y haciendo drama –Sí lloras, sí, yo lo entiendo
me ves inalcanzable, tienes razón es que para ti lo soy-
lo rodeo por los hombros achuchandolo a lo bruto –pero a ver
¿Qué hacemos? Ya follaremos luego.
- Eres un estúpido! – lo empujó apartándolo.
- ¿Que no piensas en otra cosa? – se metió las
manos en los bolsillos, bajando la cabeza. –Pues no sé.
No encontraste nada en la casa del psicópata ¿verdad?
–alzó la vista inquisitivamente. – Podemos ir
a mi casa y conocer a mi yo psicópata. Así te enteras
de una buena vez de si estoy dispuesto a ayudarte o no. ¿Quieres
hacer ese experimento, eh? – le sonrió con sorna. En
realidad, no tenía deseos de verse de rubio, pero le daba
igual si era por molestar a Kamio.
-ah…pues sí, vamos, pero seguro que también
la toma contigo como mi psicópata JAJAJA oh igual has salido
de paseo y podemos robarte un jersey de mi talla- se metió
las manos de nuevo en los bolsillos -¿Serás tu rubio,
albino, tendrás los ojos blancos?- puso una mueca extraña
–Espero que no…o te verías más creepy
aún.
- ¿Más creepy aún? ¿Insinúas
algo? – le miró fijamente con sus negros ojos. –
Y por supuesto que no tendría un jersey de tu talla. ¿Acaso
crees que me guardo ropa para cuando tú decidas salir a pasear
desnudo por las calles? – echo a andar sin muchos deseos,
aunque en cierta forma, le daba curiosidad, y no se le ocurría
adonde más ir.
Kamio llevaba las manos cruzadas tras la cabeza con aire distraido
-¿quieres un pitillo?- dijo sacando uno y contando que solo
le quedaban 7 en el paquete -¿falta mucho para llegar a tu
casa o es que te has perdido tío? Llevamos andando un buen
rato…¿te has perdido si o no?
- No fumo. – se encogió de hombros. – Y no estoy
perdido. Por si no te das cuenta, lo que está perdido es
todo lo demás. – Alzó la mirada, deteniéndose
frente a un lugar. – Mira, allí es. Ahora…observa
y aprende. – se acercó a la puerta, tocando el timbre.
No tenía ningunos deseos de sera agredido por sí mismo.
-Observo y aprendo…a veces tienes modales…impresionante-
dijo, apoyándose en los hombros del chico con sus manos y
haciéndole masaje como si fuera a boxear –te relajo
los músculos para el primer round.
Rei soltó un suspiro exasperado. – Sí que molestas.
– se escucharon unos pasos que corrían hacia la puerta,
poniéndolo un poco nervioso. ¿Para qué le había
sugerido semejante tontería al rubio? Mejor se hubiera quedado
callado. Pero cuando la puerta se abrió, no se vió
a sí mismo albino ni mucho menos. Lo que surgió de
detrás de ella, era un chico algo menor, de cabellos azul
oscuro y ojos igualmente oscuros, pero por cualquier otro rasgo……
Rei retrocedió como si le hubieran dado un golpe, y ambos
se miraron con los ojos totalmente abiertos por la sorpresa. –
Tú eres….no…eres igual….pero….
-No puede ser… -el otro chico parecía igual de confundido
– pero tú estás…..
-Oh siiii, si puede ser ¿Qué creias? ¿que
yo tenia la exclusiva? Pues no…- sonrio al chico de pelo azul
–hola ¿Qué tal? Somos testigos de Jehová
venimos a venderte una biblia
El chico de cabelos azules lo miró con la boca abiertsa,
sin salir de su asombro. Rei sacudió su cabeza., tenía
que recordar donde estaban, por más impresionado que estuviera.
– No seas idiota! –le metió un codazo con ganas
a Kamio. Miró al chico- Mierda....... mira sé que
estás confundido, pero..... – no pudo terminar, antes
de que el chico se le lanzara encima abrazándose a su cintura.
– Regresaste! Estabas muerto, y aún así regresaste
por mí! - Rei lo apartó un poco.
– No, yo no estoy muerto, mira..... - ¿por qué
tenía que verse así? Hubiera preferido encontrarse
a sí mismo. El chico no se le despegaba.
– Sí, pero lo estabas. Yo te ví. – Ajá....
– lo empujó un poco más logrando desprenderse.
– Y yo te ví morir a ti, pero no........... –
giró los ojos exasperado sin saber cómo explicarse.
-Vale…ahora viene cuando yo no entiendo nada…o cuando
entiendo todo, no somos testigos de Jehová, somos muertos
y venimos a buscarte para llevarte al infierno con nosotros ¿vienes?
– dijo haciendose el serio y cruzándose de brazos,
en ese mundo todos estaban chalados.
El chico lo miró asustado con sus oscuros ojos azules, y
retrocedió un paso. Cierto, eran tan reales como él,
pero no podia negarlo. Él debía estar muerto, estaba
seguro de eso. Y ¿si lo que decía el rubio era verdad?
Rei miró a Kamio, enfadado. – Calla, lo estás
asustando. –luego miró al chico. – No es cierto.
Es un idiota, y como tal, se la pasa diciendo idioteces. Mira, lo
que pasa es que venimos de otro lado, ¿ves? Y allá
tú estás muerto, bueno, no tú, otra version
de tí. Y acá…parece que el muerto soy yo. –
se detuvo. Aquello debía sonar a cuento de locos. Miró
a Kamio con seriedad. –El que murió….era mi hermano.
-A ver…no me entero de nada tio, te explicas como el puto
culo ¿Quién esta muerto? ¿tu si tienes un hermano
gemelo pero la diñó? Y era igual que este ¿no?-
dijo señalando al chico en cuestión
- Joder, que no entiendes nada. –le miró exasperado.
– No era gemelo, era menor. Eso es obvio. Y sí, era
igual….solo que mi hermano, tenía el cabello rojo,
no azul.
-Ah joder!! Perdona que no reparase en que este es un poco mas
pigmeo que tu chico… bueno como es tu hermano y lo quieres
mucho y blablabla, nos dejas pasar ¿a que si guapisimo?-
miro al chico de pelo azul que aun tenia cara de alucinado.
- Yo..yo…¿Noboru? – el chico miró a Rei
como esperando que le dijese algo a lo que atenerse. No entendía
nada.
- No, me llamo Rei, ¿ves? En realidad no soy tu hermano.
Sólo me parezco. –lo miró a los ojos. –
¿Nos dejas pasar?
-Sí.......pasen- el chico se hizo a un lado dándoles
espacio, más porque aún no se recuperaba de la sorpresa.
-Pues no deberias dejar pasar a extraños en tu casa- dijo
entrando pese a lo que acababa de decir –dejame una camiseta-
dijo muy decidido como si fuera un amigo de toda la vida
- No le hagas caso, déjalo que se quede con esa. Le sienta
perfecta. –le lanzó una mirada maliciosa al rubio.
– Además, imagino que todo lo que tienes es de la talla
de tu hermano, ¿no?
- - Sí.....la tuya – aún lo miraba confundido.
Era como hablar con un fantasma, pero ¿por qué se
comportaba así?
- Aghhh..que no soy tu hermano. ¿No me ves nada distinto?
- Pues, sí. Estás cambiado. Tu cabello.....era rubio,
y no usabas eso en la cabeza.....y no eras tan....
- Son mechas! No tiene nada de malo....-estaba harto de que lo criticaran.
– Y en cuanto a mi forma de ser........ – desvió
la mirada un poco. Sabía que no era el verdadero, pero igual
le resultaba difícil mirarlo. – Anda, mejor búscale
una camiseta a este, que me está dando escalofrío
verlo así. –señaló con la cabeza a Kamio.
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