Capitulo
2
¿Estamos metidos
en un libro?
Rei salió del parque a paso lento. Se le había perdido
el manga, aunque igual no era algo de lamentar mucho, de todos modos
había pagado por él. ( - “ Genial, pagué
para que me dijeran que una puerta es una puerta” ) –
refunfuñó dentro de su propia mente.
A cada paso, se sentía algo más desorientado. Parecían
las mismas calles, pero era como si todo estuviese organizado de
distinta manera. ¿Realmente era tan malo para orientarse?
Le daba la impresión de que en vez de estar caminando hacia
delante, estaba recorriendo camino ya andado.
Sin saber ni cómo, se encontró frente al local del
que había salido en un principio. Decidió entrar de
nuevo, más por inercia y costumbre. Pero cuando entró,
era una librería jurídica. Eso no tenía sentido,
¿cómo podía cambiar tan rápido? Escuchó
una voz detrás de él y se giró para mirar
- ¿Eh, chico, no deberías estar en clases? –
Rei se giró con una media sonrisa en los labios. ¿De
nuevo con eso? ¿Cuál era la obsesión de la
gente con que fuera al instituto?
- Tatsumoto-san? No me diga que usted también...? ¿Dónde
está Tatsumoto-san? –preguntó sorprendido ante
la cara desconocida que lo miraba
- Y ¿ese quien es?
- Pues.....Tatsumoto –san, el dueño. – miró
a su alrededor algo confundido. ¿Se habría equivocado
de lugar? Pero si iba casi todos los días.
- No, yo soy el dueño. Aquí no hay ningún Tatsumoto-san.
Pero, chico, en serio.... – el hombre lo miró con una
curiosidad extraña - ¿por qué no estás
en clases?
- ¿Cómo que por qué? No me da la gana. –
Se empezaba a cabrear de que todos le preguntaran lo mismo. ¿Qué
acaso tenía cara de bruto?
- Pero....si a todos los chicos les encanta – el hombre lo
miraba como si estuviera viendo una rareza. El chico le sonrió
de medio lado, lanzándole una mirada de incredulidad.
- Sí, claro, amo el instituto.... – salió riendo
bajito, pensando lo raro que era ese tío. Pues, no se imaginaba
la clase de chicos que conocía, pero normales, seguro que
no eran.
Siguió su camino, en la dirección contraria. Probablemente
se había equivocado de camino, y sólo quería
comprobar. Igual, no tenía nada mejor que hacer. Cual no
fue su sorpresa al dar vuelta a una esquina y encontrarse al chico
engreído del instituto, en medio de la calle, sin camiseta
y con una toalla alrededor de los hombros. Sin poder aguantarse,
se echó a reír a carcajadas.
Kamio se levantó mirando al chico y poniendose la toalla
en la cabeza, hacia un sol impresionante ¿pero no estaba
lloviendo hacia nada? ¿y no estaba el en su casa hacia nada?
-¿tu de que coño te ries? – le pregunto a pesar
de que era MUY obvio.
- _Pues ¿de qué crees? Le doy vuelta a la esquina
y me encuentro con un show gratuito. – Rei continuo riéndose
sin hacer ningún caso de la cara de cabreo del otro. - ¿Que
ahora te gustas tanto que haces strip tease, para que todos te aprecien?
-Nah, sólo para que tu lo hagas ¿Que no te gusta
lo que ves? De hecho, debe gustarte si tanto lo miras- dijo poniéndose
la toalla en la cabeza y frotándose el pelo con una sonrisa
socarrona, no iba a reconocer que estaba allí porque…
¿su cama era un teletrasnportador a la calle?
- No gracias, prefiero ver otras cosas. Y si tanto lo miro, será
porque me sorprende lo mucho que te debes amar, para salir así
a la calle. – le contestó ladeando la cabeza en actitud
desafiante, y sin apartar la mirada de su rostro.
-Pues lo siento, para ver mi polla hay que pedir cita previa- dijo
chasqueando los dedos y colgándose la toalla del hombro con
el pelo totalmente revuelto, miró a su alrededor pero aunque
parecía que esa calle era la de siempre… estaba perdido
y por mas que le costase…iba a hacerlo, pedir ayuda al enano
guay…carraspeó un poco mirando al chico –¿Qué
cojones de calle es esta?
El chico lo miró con seriedad por un momento. De veras que
era engerído. – Pues…. No es una calle nuditsta,
eso es definitivo. – le sonrió de medio lado, apartando
le flequillo con un movimiento de su cabeza. - Por cierto, ¿cómo
llegaste aquí? ¿Que no sabes por dónde caminas?
-¿No es una calle nudista? ohh no lo sabia- dijo ironicamente
mirandolo a los ojos –pues si quieres que te sea sincero estaba
duchándome…pero ahora estoy aquí en la calle
hablando con un niñato que se cree muy guay
- Pues no tienes que hablar conmigo si no quieres. Allá
tú y tus lapsos de memoria. – se dio la vuelta, aún
llevaba la mochila suspendida de un hombro. Tampoco sabía
a donde dirigirse. Había caminado miles de veces por aquellos
lugares, y ahora, no reconocía la calle. – Total, que
no soy yo el que anda caminando por ahí a medio vestir. –
continuó, aunque pronunciando la frase de una manera algo
distraída.
Kamio lo miro como si quisiera sacarle los ojos con una cucharilla
y comérselos.
–He dicho que estoy hablando con un niño que se cree
muy guay no que no me divierta hacerlo, además el echo de
que yo ande a medio vestir no es sino mas que un regalo para la
humanidad- sonrio de medio lado –coño niño,
estoy perdido se un buen freshman y dime que calle es esta, sé
correcto con tu sempai ¿si?- dijo apoyandose en el hombro
del chico como si fuera un mueble.
- Pues no te digo nada, porque no tengo idea de qué calle
es esta. – se apartó del chico, dejando caer su mano
bruscamente, y cruzándose de brazos, al darse la vuelta para
observarlo. Detestaba esa actitud condescendiente. Le sonrió
con ironía. – Pero al menos, yo recuerdo haber caminado
hasta aquí.
- Vah! Así que tú también estás perdido,
pues no sirves de nada- dijo empujándole la frente con el
dedo índice y acercando su cara a él –engreído,
enano y encima desorientado- Miró a una persona que pasaba
y miraba escandalizada su aspecto sin camiseta. Suspiró resignado
sin dejar de mirar al moreno –Pregúntale a alguien
qué calle es esta- dijo en tono de orden desinteresada.
- El engreído serás tú. ¿Qué
te crees? ¿Mi jefe o algo así? – le miró
bastante molesto por todos esos insultos. – Pregunta tú,
¿que no tienes boca?
- Si tengo boca, pero lo que no tengo es camiseta y teniendo en
cuenta que no todos son tan pervertidos como tu lo mas seguro es
que si me acerco a preguntar a alguien salga huyendo y llame a la
policia- lo señalo algo cabreado -¿Por qué
tienes que tomartelo todo por el lado malo? Tu tambien estas perdido
¿no? Pues arrea y pregunta de una vez-
- Agh…mierda – le viró los ojos con desgano.
Tenía razón, pero no era como que lo alegrase reconocerlo.
Se aproximó a una señora que pasaba, intentando ser
amable a su manera. – Perdone, ¿qué calle es
esta?-
La mujer lo miró sorprendida por el acercamiento súbito.
– Oh! Es la 54.
- ¿La 54? – esa mujer estaba más perdida que
él. – No, yo vengo de la 54. Queda para allá.
- Noo…. – la mujer lo miró como si estuviera
loco. – esta es la 54. Mira el letrero. – El chico hizo
lo que le pedía, maldiciéndose a sí mismo por
ser tan distraído como para no haberlo visto antes. En definitiva,
era la 54, pero no tenía sentido. Había pasado mil
veces por allí, y no se veía así. Además
de que estaba seguro de haber venido de esa calle. La mujer siguió
su camino, sin una palabra de agradecimiento por parte del confundido
chico.
Rei se giró hacia su compañero de instituto. –
Pues no entiendo nada.
-No, esa vieja no entiende nada, yo vivo en la 53 y esta no es
la 54 porque sino mi casa estaría al final de la calle- lo
cogió de la mano arrastrándolo con él, lo cual
hacía una pareja más que extraña.
El rubio no miraba a Rei, se limitaba a remolcarlo calle arriba
en busca de su casa. Se paró en mitad de la calle –No
está mi casa…no está mi calle- levantó
la mirada al letrero que ponia “53” –ahhhhhhhh!!!!!!!!!
Me desespero- dijo apoyando la espalda contra la pared y soltando
por fin a Rei –llévame a tu casa, déjame ropa-
le ordenó de nuevo muy sentencioso.
- Al menos me soltaste. ¿Que piensas que soy tu noviecita?
– refunfuñó, casi más para él
que para el rubio. – No suelo llevar hombres semi desnudos
a casa, y dudo mucho que te siente mi ropa. – echo a andar
con cara de cabreo, y se giró en la esquina por la que había
llegado allí. – Bueno, ¿que no vienes? ¿Para
qué te invitas entonces? –
El rubio no pudo evitar reírse –En el fondo te gustaría
ser mi noviecita- dijo rodeándole los hombros y soplándole
el flequillo para despeinarlo –Siempre hay una primera vez
para todo, incluso para llevar hombres semidesnudos a tu casa y
ten en cuenta que no recibirás una oferta tan maravillosa
como esta nunca más en tu vida, pack hombre semidesnudo,
desorientado y recién duchado por sólo tragarte tu
orgullo y una camiseta ¿No suena tentador?-
-Agh…deja – el chico protestó, sacudiéndoselo
de encima como mejor pudo. – No, no es tentador. Las rubias
no me van. – echó a caminar sin acomodarse el flequillo.
Tal vez si llegaba a un lugar conocido, podría orientarse
y regresar a us casa, pero ningún lugar le era familiar.
Sólo vagamente parecido a lugares en los que había
estado antes. Por fin, encontró la calle que debía
de contener su hogar, aunque se veía distinta. Y cuando se
paró enfrente de la que debía ser su casa……
Miró al rubio de nuevo. – Yo no vivo aquí.
Kamio lo miró con desdén aun cabreado porque le hubiese
llamado rubia, ya le llegaba a él con tener el pelo rubio
en Japón y más aun con su moreno de Okinawa que contrastaba
a las leguas –Pues te jodes, me alegro mucho y aunque tenga
que seguir semidesnudo me regocijaré toda mi vida de esto-
le palmeó la cabeza como si se tratase
de un niño pequeño o un gato.-¿Qué coño
hacemos? Y digo hacemos porque estamos en las mismas tu y yo…-
lo miro de arriba abajo –déjame tu jersey- le ordenó
de nuevo.
El chico se pasó la mano por el cabello, cabreado y bastante
preocupado, alborotando aún más sus mechas rojas.
- Eres un idiota. ¿Por qué voy a dejarte mi jersey?
Mejor regocíjate un poco más, a ver si sigues así
cuando llegue la noche y te conviertas en témpano.
-Me lo dejas, porque sino te lo quito. Ya sé que te agrada
verme desnudo todo el tiempo pero tengo frío y mira- dijo
señalandole los pezones totalmente contraidos por el frio
–con estos pezones puedo cortar cristales. Así que
déjame tu jersey o yo mismo te lo quitaré-
- No me extraña que encima seas abusivo. – le miró
molesto, mientras empezaba a quitarse el jersey y se lo pasó
con una mano, volteando el rostro, para molestar. – Anda,
toma, ya cúbrete tus corta vidrios, que me destruyes la imaginación.
-Pezones de diamante- dijo el rubio riéndose mientras se
ponía el jersey. Su cuerpo era delgado pero estaba fibroso
y era bastante más grande que el del otro –Mierda,
me queda ajustado, eres un enano, genial, ahora parezco un marica-
se apartó el pelo aún húmedo y tiró
la toalla a la basura –Ya estoy hasta los huevos de cargar
con esto… a ver…¿Qué coño hacemos?-
- ¿Y yo qué sé? ¿Me ves cara de manual,
acaso? No tengo idea. – le dirigió una mirada más
al sitio en donde debía estar su casa, y ahora se encontraba………otra
casa. – Aaaaaaaagh…..genial. Esto es genial. –
repitió mientras se alborotaba el cabello desesperado.
-Pues sí, no es que tengas cara de automático precisamente-
dijo riéndose sin perder la paciencia y apoyándose
en la cabeza del chico, como si fuera un estante, en actitud “pensador”
–Sí es genial…muy genial…veamos…¿tú
cómo llegaste a perderte? Yo salí de la ducha, me
acosté en mi cama, y aparecí aquí, semidesnudo
para seducirte ¿tú?-
- Hmm … - protestó Rei, intentando salirse de debajo
del otro. - ¿De veras que no te cansas, eh? – cruzó
los brazos, pensando un poco. – Pues, yo estaba en el parque,
y…cuando salí, todo ya estaba así.
-Mira, escúchame … tú estabas en el parque
con tu asqueroso jersey para pigmeos…Yo también fui
al parque antes de ir a mi casa y no te ví- se pasó
una mano por el pelo pensando y se acuclilló en el suelo,
miró hacia arriba con los codos apoyados en las rodillas
–Vamos al parque!-
Rei lo miró desde arriba con un gesto de exasperación
en el rostro. – Si tanto te molesta mi.....”jersey para
pigmeos”.....pues devuélvemelo, y lárgate a
cortar diamantes. – alzó la vista hacia la dirección
de la que habían venido. – Sí, supongo que no
es mala idea ir al parque. Al menos, eso estaba igual, creo.
-Vale genio pues tú diriges la expedición…pero
era cortar cristales…no cortar diamantes…en fin no se
te puede pedir más…eres de primero- No pudo evitar
reírse del chico y su ocurrencia, era odioso –Seguro
que quieres que te devuelva el jersey para meneártela con
el aroma de mi piel recién duchada…-
- Aghhhh….asco. ¿Quién quiere meneársela
pensando en tí? Así se le baja a cualquiera. –
apretó los puños ennervado, y empezó a andar
hacia el parque sin avisar.
El rubio lo siguió con las manos en los bolsillos riéndose
entre dientes –Es genial joderte la paciencia…¿tienes
de eso?- dijo alcanzándolo y caminando a su lado, sin sacar
las manos de los bolsillos. Se giró y vio a unos chicos de
su edad trajeados de la cabeza a los pies. Se pasó la mano
por el pecho –Joder, que pijos….mirá!!- le dio
un toquecito en el hombro para llamar su atención –unos
como tú!
- Ja! – el moreno le sonrió cínicamente. –
No, mira, a mí no me metas en tus fantasías secretas
reprimidas con oficinistas…….. – pero no pudo
evitar mirarles nuevamente. De veras, qué estupidez querer
andar por ahí, vestidos de esa manera. Hasta incómodo
debía de ser.
- Bueno si son oficinistas de esa edad…los desnudas y punto
JAJAJA, pero no creo que sean oficinistas si tienen tu edad…ya
es mucho decir- se quedó mirando al frente al parque –Ese
es el banco donde yo estaba echándome la siesta- sonrió
señalándolo –y entonces empezó a llover
y salí cagando leches con el tomo en la cabeza- explicó
como si aquello fuera inteligible.
- Pues yo estaba un poco más allá. Bajo aquel árbol,
¿ves? – le explicó señalando hacia el
lugar. – Estaba leyendo…. Pero no recuerdo que haya
llovido.
-hummm…- el mayor se frotó las abdominales pensando,
o al menos haciendo que pensaba. Se sentó en el banco con
los brazos estirados en el reposaespaldas y las piernas abiertas
–Estamos jodidos…¿Qué leías? ¿Porno?-
entreabrió un ojo para mirarlo –No te imagino leyendo…
-Pues yo no te imagino imaginando. – el chico lo miró
con cara de disgusto, y cruzándose de brazos. –Porno!!
–resopló ofendido, aunque no era como si nunca mirara
el porno. – No me confundas contigo. Para que sepas, leía
un manga……pero se me perdió. Da igual, no era
la gran cosa.
-¿No? Mira mira- dijo tocándole el hombro de nuevo
y abrazándolo contra su pecho, comenzó a resoplar
con fuerza –ahh…jooder…que bien me la comes…-
se paró de sopetón separándolo un poco -¿Cómo
te llamas? Sino, no puedo imaginar bien.
Rei lo empujó con fuerza, completamente rojo. ¿Cómo
se le ocurría hacer eso? ¿Que acaso estaba loco? –
Agh….. eres un asqueroso. Ahora no te diré mi nombre,
que no quiero ser parte de tus fantasías obscenas. Y no te
la comería, aunque fueras el único que quedase en
el mundo.
-Ya…seguro…eso porque aún no me conoces bien…pero
NO! Comerla no es asqueroso, es genial. FOLLAR MOLA!! Pero claro,
tú eres un estrech…OYE! ¿No dijiste que estabas
viendo un manga que era una mierda rara?
- No dije que fuera asqueroso comerla, el asqueroso eres tú.
– Rei lo miraba de lado, con los brazos nuevamente cruzados
sobre su pecho. – Pues, no dije que fuera una mierda rara……
- ese tío sacaba conclusions muy aceleradas. – pero
sí, lo era. Era extraño y no tenía autor, ni
se entendía nada. ¿Por qué?
-Pero era una mierda rara si o no?? Es que yo encontre un tomo
en este banco y lo use para taparme del sol mientras dormía
pero empezó a llover…- se levanto del banco –y
me lo lleve para casa, me duche…me puse el pantalón
y me tire en la cama a leer … no, es una memez…
- Que ya te dije que sí. ¿Y me dices desorientado
a mí? La primera página estaba en blanco y casi no
se podían leer las letras en la Segunda….. Espera ¿lo
estabas leyendo cuando tuviste tu lapso de memoria y te fuiste a
exhibir en mitad de la calle? ¿Es eso? – lo miró,
pensando que tal vez estaban llegando a algo.
-Sí…estaba intentando leerlo mientras me secaba el
pelo con la toalla ¿pero que insinuas con eso?- el mayor
lo miro escéptico -¿Qué historia vas a contarme?
- No pienso contarte ninguna historia – le miró con
recelo, probablemente si le decía en lo que estaba pensando,
pensaría que era un idiota. Bah! Si ya lo pensaba. –
Bueno, está bien. Es que cuando estaba leyendo eso…..me
pasó algo extraño. Y pensé que me había
desmayado o algo así, pero no recuerdo haber estado inconsciente,
y luego me caí y me golpeé el trasero. Pero ese es
el asunto, yo estaba sentado en el suelo, no me puse de pie, y por
consiguiente, no tenía modo de caerme. ¿Ves a lo que
me refiero?
-Te explicas como la mierda…pero si te entiendo porque a
mi me paso lo mismo ¿quieres que te masajee el trasero? No,
olvidalo igual no lo haria a no ser que me pagaras- se rio un poco
analizando la situación –a pesar de que yo estoy pensando
lo mismo que tu …¿no crees que es una imbecilidad imposible?
- Aaaaajá, y tú te explicas como los dioses, ¿no?
Y si te pagara por sobarme el trasero, tendría que suicidarme
luego. Idiota….. - - se rascó la cabeza, como pensando.
– Pues no sé, eso parece…pero….. Mira,
lo único que recuerdo, es que tenía una puerta dibujada
con un letrero, y en el decía “Esto es una puerta”
y yo pensé que era una bobería, y luego…sucedió
todo lo demás.
-Sí y yo pensé, eso es obvio ¿Qué se
creen, que somos imbeciles?- el rubio se sentó en el banco
de nuevo -¿Estamos metidos en un libro? ¿Y qué
más?-
- ¿Yo qué sé? – protestó Rei,
sentándose al lado del moreno. - ¿Cómo vamos
a estar metidos en un libro? Eso no es possible. ¿No sera
que lo que tenía el libro encima, no era polvo sino droga?
Y ¿si estamos teniendo una alucinación? – se
lo quedó mirando por un momento. - Mi nombre es Rei, por
cierto.
-oh…ya me has dicho tu nombre ¿significa eso que quieres
que tenga fantasías contigo?...Pues lo siento no estas a
la altura, eres un paranoico y me quieres volver loco- se rió
a carcajadas –Kamio- dijo extendiéndole la mano muy
educado, él.
Rei no le sacudió la mano, más bien se encogió
en el asiento, cruzándose de brazos. – No gracias,
seguro que te la meneabas en el baño. Y para que sepas, eres
tú quien no está a la altura de tener fantasías
conmigo.
EL rubio se rió mirando la mano que el otro le habia obligado
a dejar en el aire –ah…qué fino ni que tú
no te la hayas meneado nunca vamos…seguro que tienes cayos
de tanto hacerlo porque con ese carácter no te aguanta ni
tu madre- se acercó a el y le pasó la lengua por la
mejilla babeandolo –besito de vaca!!- dijo antes de partirse
de la risa. Si estaba encerrado en un libro mejor que mejor, eso
era divertido.
- Wakala! – el chico entreceró un ojo, limpiándose
la saliva de la mejilla con una mano, para después pasársela
por el pantalón. Oye, ¿estás loco o qué?
¿Qué te pasa para andar por ahí babeando a
la gente? Y para tu información, el que me la haya meneado
o no, no tiene nada que ver con que no quiera infectarme con tus
líquidos! !!!!
Kamio se levantó –vamos a buscar mi casa!! ¿estamos
en un libro? Pues genial puta madre, se ve divertido ¿no?
En la portada habia un espejo, yo vivo en la calle 53 pero en esa
no esta mi casa…pues vayamos a la 35, ya sabes no? Modo dislexia!!
- ¿Crees que todo gira acerca de tí? ¿Por qué
mejor no buscamos la mía? – sepultó su cabeza
en su mano, con desesperación. – Ah…da igual,
vamos con tu modo dyslexia, pues…. - de cualquier manera,
no veía qué más hacer. No reconocía
nada, y ya estaba cansado de pensar.
-Eres un repelente tío…quiero ir a mi casa porque
por si no lo notas llevo un jersey que parece un puto condón
de lo ajustado que me queda- lo miró con sarcasmo –ya
me tienes harto, eres un insoportable ¿Qué te he hecho
yo? Ademas en mi casa esta el libro ¿noe s más logico
que vayamos a ella?-
- ¿Que soy insoportable? ¿Que qué me has hecho?
Pues…. –empezó a contar con los dedos. –
Además de mirarme feo cada vez que nos encontramos……me
has llamado enano engreído, pigmeo, bruto que solo mira porno,
me amenazaste para quitarme el jersey, me lamiste la cara, me usas
de recostadero…. ¿quieres que siga? Porque creo que
me dejo unas por fuera….. – le miró, resoplando,
de manera que su flequillo se movió un poco.
-¿Yo te miro mal?- se levanto señalandolo –eres
tu el que va por ahí mirandome mal!! Esta es mi cara- dijo
poniendo su cara seria –no me gusta la gente, no me gusta
el colegio y me aburro, ademas tu te reiste de mi- lo miro de soslayo
-¿vienes a mi casa o me voy solo?
-Pues esta también es mi cara. – le contrarestó
el chico, señalándose a sí mismo. -¿O
te crees que falto porque me encanta la escuela? Ya estoy hartod
e que me digan lo que tengo que hacer. Y tú también
te hubieras reído si hubiera sido el caso contrario., o ¿me
lo vas a negar? – se metió las manos en los bolsillos,
refunfuñando. – Mueve, pues, que no soy adivino. –
Kamio lo miro de soslayo –de veras que eres un mal follado…¿Por
qué no te quitas la camiseta y te tiras en el suelo y miras
mi reaccion?- siguió caminando sin mas hacia donde imaginaba
que estaria la calle 35.
- Ahhhh…mierda! Te dije que no me imaginaras! – continuó
detrás de él, sin mirarlo siquiera, más bien
mirando el cemento bajo sus pies.
-Tarde…ya te imaginé de todas las maneras posibles…¿Cuánto
te mide? Es que sino…se me hace difícil- se rio con
las manos en los bolsillos, ya quedaba poco por lo que parecia mirando
los carteles de las calles.
- Genial, ni eso puedes imaginar. ¿Ves? – le sonrió
de medio lado. – Pues no te digo, quédate con las ganas.
– finalizó, sacándole la lengua con deliberación.
-OH DIOS!! Tienes dientes!! Y sonries!. Se paro en el portal que
no era de su casa pero según su teoria caotica si debia serlo,
metio la llave en el portal y se abrió –se abrio!!-
miro al chico y subió escaleras arriba al segundo piso –bueno
¿abro? Es que no es mi casa…si es pero no es-
- ¿Cómo que abro? Si ya estás adentro. –
lo miró con cara de “Tío, qué raro eres”,
pero él continuó al pie de las escaleras, sin atreverse
a subir. – Y si ya estamos en tu casa, me devuelves mi jersey
que a mí sí me queda.
-Joder…ni tiempo me das a coger uno nuevo y ya estas deseando
verme el topless otra vez- se quitó el jersey y abrió
la puerta –ven pasa…vamos a ver el tomo ese, que lo
deje en mi habitación-
Rei no dijo nada. Se limitó a subir con expresión
seria y algo de lentitud. Pues sí, que todo era extraño.
¿Cómo era possible que una teoría tan loca
como la de Kamio fuese cierta? Pero allí estaban y era su
casa.
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