| Capítulo 67- I Believe
Youki se quitó la camiseta, dejándola sobre un sillón
y pasándose la mano por el cabello. No estaba complacido
claro, no le agradaba nada que se hubieran ido así sin recibir
su merecido. Sin dar la cara siquiera, pero ya los atraparía.
Se giró de pronto recordando cómo se había
puesto Jisei en ese lugar, y yendo a su lado, acariciándole
el rostro. Lo demás podía esperar.
El rubio lo observó antes de quitarse la chaqueta y tirarse
en la cama, llevándolo de la mano para que se quedase a su
lado –“Estás furioso, lo sé”
- Odio que me tomen por tonto, es todo. Lo único que han
conseguido es empeorarlo – se sentó a su lado finalmente.-
Y ¿tú? ¿Cómo te sientes?
-“Creo que se han salido con la suya… y no quiero que
vayas a buscarlos o algo así…no eres… no sé…”-
se acercó un poco, sentándose a su lado para verlo
mejor.
- ¿Qué no soy? – le sonrió con dulzura.
– Sólo conoces mi lado bueno, ¿no, Jisei? Y
no evadas la pregunta.
-“No quiero conocer el otro… no creo….”-
se apoyó en su hombro bajando un poco la cabeza y recordando
a toda esa gente muerta –“Pero tú no harías
algo así”
- No, no haría algo así. – le tranquilizó,
acariciando su cabello. – Soy más acerca de la venganza
que de la crueldad sin sentido.
-“Tal vez se detengan después de lo de anoche…
¿no crees?”- lo miro a los ojos. Lo cierto es que estaba
asustado, no quería que le ocurriese algo, mucho menos tras
ver todos aquellos muertos.
- Tal vez... por un tiempo al menos. – le devolvió
la mirada, notando lo asustado que estaba y sintiéndose estúpido
por estar hablando así. – Pero tal vez se detengan,
al fin y al cabo nadie quiere arriesgar su vida y saben que los
estaremos vigilando.
-“Querría que te olvidases de ellos, no me importa
si es injusto o no… o si no es lo que debería hacerse…
si te pasa algo… ¿a mí qué más
me dará si te has vengado o no?”- frunció el
ceño mirándolo a los ojos –“Cabreándolos
sólo hemos conseguido que matasen a toda esa gente…no
es como que se asusten de algo… no piensan como la gente normal”
Youki permaneció mirándolo a los ojos, serio, sorprendido
de que esa fuese la razón de su miedo. En realidad, si cualquier
otro hubiese insinuado siquiera que esos chiquillos podían
ganarle, ya tendría una sordera temporal, por lo menos. Sin
embargo a Jisei le respondió con voz calmada, cariñosa
incluso. –No me sucederá nada. ¿Crees que no
se asustan? Entonces ¿Por qué huyeron?
-“No lo sé… tal vez simplemente no querían
quedarse… tal vez esa no sea su forma de luchar y prefieran
vengarse matándonos a Kin y a mí…”- lo
siguió mirando a los ojos aunque no tenía miedo por
él realmente. No pensaba salir de noche sin Youki de todos
modos –“Espero que se hayan ido bien lejos…”
El moreno lo besó apasionadamente de pronto, mirándolo
a los ojos luego, más serio que nunca.- Jamás dejaré
que nadie te lastime. Y si alguien se atreve siquiera a mirarte
con malas intenciones, le arrancaré los ojos. – sonrió
como si no hubiese dicho nada fuera de lo común. - Estoy
seguro deque Kanbei haría lo mismo por ese chico.
-“Es lo más romántico que me han dicho”-
lo miró a los ojos riéndose y aún así
enrojeciendo, aunque había sido claramente irónico.
Se subió sobre la cama de rodillas con la piernas de Youki
entre las suyas y lo miró a los ojos bajando la cara después,
pensando que la postura sería más cómoda al
revés. Se inclinó hacia él, tirándose
del cuello de la camiseta para que lo mordiese.
Youki metió los dedos entre el cabello de su nuca, sonriendo.
– Vamos a escuchar esa hermosa voz tuya – susurró
sin ningún dejo de burla, mordiéndolo con delicadeza,
succionando su sangre.
El moreno levantándose un poco de encima de sus propias
piernas, jadeando. Ya no sentía ningún tipo de dolor
cuando le mordía, incluso aquella sensación de los
colmillos atravesando su piel era deseada y anhelada. Le sujetó
el cabello con suavidad, pegándolo mas y sintiendo su lengua
en la piel morena, preguntándose si podría oír
su propia voz, si mordiese a Youki siendo ya vampiro.
“Tal vez, sí, lo harás” contestó
a sus pensamientos, lamiendo la herida y succionando de nuevo, su
mano recorriendo su espalda ahora bajando cada vez más. Jisei
le sujetó las manos con las suyas haciéndole pasarlas
por sus nalgas, enrojeciendo y haciéndole apretarlas. Se
echó hacia delante, pegándose más a él
y acariciando su espalda desnuda, sentándose de nuevo al
sentirse más cansado.
Youki le acarició el rostro, deteniéndose, y lamiendo
sus propios labios para no desperdiciar. – Está bien,
creo que es suficiente por esta noche.
“No lo es…” sonrió recostándose
en la cama de todos modos, dejando más que claro que si no
era suficiente poco le faltaba para serlo “Si pruebo tu sangre…
no me convertiré en un vampiro ¿cierto?”
- No, aún no, te dejaré probar sólo un poco.
– le sonrió, rajándose el cuello y acercándose
sobre él, su negro cabello acariciando su rostro.
El rubio observó la sangre deslizándose por la piel
pálida y tragó saliva, sintiendo el olor dulzón,
metálico. Era muy roja, no como la sangre de aquellos cadáveres,
pero no se atrevía a probarla. Algo le frenaba por más
que le molestase estúpidamente el hecho de que su hermano
hubiera bebido de él. Deslizó la mano por su pelo
y una gota caliente cayó sobre sus labios, deslizándose
entre ellos. El chico entrecerró los ojos acercándose
y bebiendo de él, excitándose, nervioso a más
no poder.
“Sólo a ti te dejaré beber así”
Sonrió, excitándose al sentir los labios del chico
contra su cuello, cómo lamía su sangre de aquella
manera tan deseosa a pesar de no necesitarla.
Jisei lo miró enrojeciendo al ver que sonreía mientras
decía aquello. Deslizó la lengua a lo largo del fino
corte notando cómo se iba cerrando, encontrándose
a sí mismo deseando más. Lamió su piel hasta
limpiarla por completo y se separó, mirándolo a los
ojos, succionándose un poco el labio inferior para limpiárselo.
Lo abrazó con fuerza contra él, recostándolo
–“Te quiero”
“Te amo” Respondió en silencio el vampiro, cerrando
los ojos, y sintiéndose emocionado, sus ojos incluso empañados.
“Lo creo, que puede durar para siempre”
“Durará para siempre” lo miró por largo
rato, comprendiendo que estaba emocionado y abrazándolo con
más fuerza, pasándole incluso una pierna por encima
mientras se giraba de lado en el colchón.
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