| Capítulo 66- No Need to Tell
You What You Already Know
Nebel se sentó en el sofá, en silencio, mirando hacia
la ventana cubierta por las cortinas, suspirando. No había
esperado sentirse así, era extraño.
-¿Ocurre algo?- el moreno se sentó a su lado ofreciéndole
una copa, aunque en realidad llevaba la botella en la otra mano.
Sabía lo que ocurría sólo que no quería
forzarlo a hablar de ello si no lo deseaba.
- No puedo dejar de verlos.... como... rotos, todos- lo miró,
aceptando la copa y tratando de sonreír un poco.- Me alegra
no haber conocido a ninguno de ellos.
-¿Rotos? Como muñecos… - susurró observándolo
y jugando con algunas hebras de su cabello y cruzando una pierna
sobre la otra –Fue bastante terrible…
- Nunca pensé ver algo así.... Y ahora sólo
puedo pensar en eso. – bebió un trago de vino, sintiéndose
extrañamente vulnerable.
Andrei se echó un poco adelante apoyando una mano sobre
su hombro e invitándolo a abrazarse con la otra –Ven…
El rubio se apoyó en Andrei, dejándose abrazar susurrando.-
¿Crees que soy débil?
-No, no lo creo…- el moreno lo atrajo con él mientras
se echaba hacia atrás en el sofá, recostándose
–Tampoco creo que mi hermano lo fuera… su reacción
fue sin duda la más natural… Tú sólo
te sientes afectado, es normal, la situación no era para
menos.
- ¿Tú no te sientes así? – preguntó,
aunque lo dudaba mucho.
-No…- susurró pensando que seguramente habría
ayudado más el que también se sintiera de ese modo
–Claro que de todos modos, también me sentí
afectado y estaba deseando irme de allí cuanto antes…
Nebel sonrió, con el rostro oculto de la vista del moreno.
– Está bien, no tienes que fingir si no es así.
Puedo manejarlo.
-Comprendo eso perfectamente, pero no pensaba fingir…- dibujó
una sonrisa pensando que no le haría mucha falta al rubio
leerle el pensamiento, con lo profundamente que lo conocía,
ya parecía hacerlo –También quería irme
y era desagradable… es la verdad…- le sirvió
un poco más de vino observando la copa y sujetándola.
Moviéndola sujeta por el borde, observando el vino manchar
el cristal, bebió un poco casi por reflejo –No sabe
a nada… - sonrió levemente.
- No como mi sangre- sonrió un poco más, alzando
la mirada y bebiendo de la copa un poco más. – Creo....
no, estoy seguro de que querrás mi sangre esta noche.
-Todas las noches… - susurró sonriendo aún
y besándole el cabello –pero no lo haré si no
quieres…
- Pero sí quiero, esta noche aún más –le
acarició el pecho con suavidad.- Quiero que sientas lo que
siento, que veas dentro de mí. Quiero ser tuyo y que seas
mío.
El moreno lo atrajo aún más sobre él, besándole
el cuello con suavidad. Sólo aquello le hacía ya desear
beber de él. Se levantó, llevándolo con él
al dormitorio y acostándolo sobre la cama. Le quitó
la camiseta y se sentó a su lado acariciándole el
pecho –Así… después dormirás profundamente…
- Te quedarás a mi lado... –le pidió, con voz
suave, aunque más parecía una exigencia.
-Por supuesto…- le besó el abdomen hasta llegar a
su pecho, deslizando un dedo a lo largo de una vena que se transparentaba
claramente bajo su piel pálida. Se recostó un poco
más sobre él, deslizando la lengua por uno de sus
pezones hasta alcanzar a lamer su cuello, mordiéndolo allí,
sin esperar un segundo más. Abrazándolo con fuerza
bajo él.
El rubio dejó escapar un gemido, deslizando una mano por
la espalda del moreno, completamente entregado. Dejándole
ver sus sentimientos, lo vulnerable y sobrecogido que se sentía,
y lo bien que comenzaba a sentirse contra su cuerpo, a medida que
Andrei succionaba su sangre.
“Te amo…” Andrei le acarició el cuello
al otro lado oliendo su piel a la vez que bebía de él,
en realidad sin detenerse, tratando de hacerle sentir cuanto lo
amaba y necesitaba, que lo protegería a costa de lo que fuera.
Comenzó a sentirlo más exhausto pero aún no
se detuvo.
“Yo también te amo. Y aún te daría mi
vida” Sonrió porque recordaba cómo se había
puesto la primera vez que se lo dijo, y subió aquella mano
más por su espalda, apretándolo contra sí.
Los labios de Andrei se separaron de su piel, su lengua acariciando
las gotas de sangre que aún resbalaban lentamente. Lo besó
aunque sabía que su boca sabía a sangre, en realidad
le excitaba hacerlo –Nebel, tu vida ya es mía…
tu muerte será mía también… recuérdalo…-
lo miró a los ojos recordando lo que habían hablado
sobre convertirlo otra persona.
Los ojos azul grisáceo del chico se fijaron en los del moreno,
un tanto nublados por el cansancio y aquella sensación tan
placentera. – No lo he olvidado. Y no lo querría de
ninguna otra manera....
Andrei le besó el cuello recostándose a su lado y
abrazándolo contra él, cobijándolo contra su
cuerpo mientras lo desnudaba lo más delicadamente que podía,
tapándolo porque estaba un poco frío –Descansa…
- Permanece a mi lado- volvió a insistir, sujetándolo
de nuevo, sonriendo, y cerrando los ojos. Estaba cansado, era una
pena tener que volver a su casa al día siguiente.
-No vuelvas…- sonrió abrazándolo con más
fuerza –Eres mío… más que suyo o de nadie.
“Tuyo, completamente y para siempre” Suspiró,
empezando a quedarse dormido entre sus brazos.
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