.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 65- Beautiful Dolls

El albino se pasó la mano por el mechón negro, apartándolo y abrazó a Yoru por la cintura, ya lejos de aquel escenario tan horrendo. - ¿Estás bien? Creo.... que si lo que dijo ese vampiro es cierto, deberíamos quedarnos aquí tanto como podamos.

-Estoy bien… pero no sé por qué debemos quedarnos aquí… aquí saben donde estamos ¿no? ¿Crees que ellos se han ido de la ciudad o algo así?- lo miró confundido rodeando su cintura también y metiendo la mano en el bolsillo trasero de su pantalón de cuero pensando que siempre había querido hacer eso.

- Sí, creo que es lo más probable. Aquí no pueden seguir, hay demasiados vampiros interesados en ir tras ellos. Por eso lo decía. – lo miró de soslayo, sintiendo cómo lo tocaba y sonriendo un poco. – O podemos irnos lejos, muy lejos, pero.... nosotros no sabemos donde están ellos.

-Mejor nos quedamos en tu casa que me gusta- sonrió mirándolo a los ojos y pensando que no ocurriría nada –La próxima vez que lo sienta o que lo escuche, no te lo ocultaré nada y nos iremos lejos muy lejos… no sé a donde… - se quedó mirando las estrellas y pensando que la gente cuando se iba lejos siempre eligió sitios donde hacía sol e iban a la playa, aunque ese pensamiento no tuviera mucha lógica.

- Muy lejos... vale. – asintió, apretándolo y besándole la mejilla. - ¿Sabes? Creo que fue él quien dejó mi piso así, cuando nos ausentamos. Probablemente buscaba a Jisei.

-Oh…- lo miró recordando lo desastrado que estaba el piso cuando llegaron y riéndose un poco, pensando que debía creer que estaba dentro de los cajones pues –Youki está loco… ¿crees que nos volveremos locos?

- No – se rió el albino, pensando que también lo había creepeado cuando se empezó a reír. – Y si me vuelvo loco, seguiré loco y enamorado, así que me tendrás que aguantar.

-Mientras no te rías como un psicópata…- el rubio lo miró torciendo un poco la cabeza reído y tratando de imaginárselo, prefiriendo mejor borrar esa imagen de su mente porque no era precisamente muy tranquilizante –Eh!- le saltó a la espalda rodeándole el cuello con los brazos y caminando tras él –Hagamos eso de morderle a alguien juntos! Otra vez!

Kanki se rió de nuevo, alegre, sujetándole las manos. – Hagámoslo, pero esta vez lo eliges tú.

El rubio se puso rojo atrás de él y se rozó la cara con la suya –No… eliges tú…

- ¿Por qué? – miró de soslayo, continuando el camino. – No pasa nada si lo eliges tú, no me voy a celar.

-Pero me da pena… hum…- miró alrededor sin soltarse del albino, y señaló a un chico que miraba un escaparate de muñecos. Se veía bastante mayor que ambos pero sólo lo había elegido porque parecía agradable y fácil de engañar –Ese… ¿te parece? No me gusta…- advirtió no fuera a pensar mal.

- Ya sé, te dije que no me iba a celar. – se rió con suavidad, llevándose una de sus manos a la boca para besarla, y dirigiéndose hacia el chico. – A mí me gusta ese – señaló uno de los muñecos, iniciando la conversación.

-Ah! Mira, Kanki! Ese se parece a ti!- el rubio se pegó al vidrio observando un muñeco con los ojos de cristal azul y el pelo albino, vestido de cuero negro, llamando tanto su atención que lo hizo desviarse por completo del chico, que se rió un poco de su actitud emocionada, haciéndolo mirarlo enrojecido. Le sonrió sujetándole las manos -¿Me lo compras?- preguntó mirándolo fijamente aún sin volver a centrarse en el tema consiguiendo un…

-claro…- casi automático del chico que le hizo sonreír.

- Gracias... – sonrió Kanki, aunque se le hacía extraño que lo comprase si lo tenía a él ya, pero también le parecía encantador. – No,... te lo agradeceremos luego de la compra.

Yoru lo miró sonriendo, siguiendo luego al chico dentro de la tienda y parándose a su lado un poco inquieto mientras veía que lo metían entre papel rojo en una cajita de cartón. –No! Lo llevaré en la mano…- se espantó un poco al observar que cerraban la caja y lo sujetó con cuidado.

-¿Y si llueve?- preguntó el hombre que aún así había esbozado una sonrisa por el cuidado con el que lo cogía.

-No sé… lo tapo…- aventuró el rubio sonriendo mientras el otro chico pagaba, saliendo como si nada, felizmente.

Kanki tomó la cajita de todos modos, sonriendo. – No se va a asfixiar, ¿sabes? Te amo.... – Miró al otro chico luego, sujetándose de su brazo, y preguntando. - ¿Podemos ir a tu casa? – Ya que ahora no quería dejarlo tirado en cualquier lado.

-Claro- el chico sonrió como embobado.

Yoru lo miró, celándose un poco de que lo agarrase y sujetándose a Kanki de la mano –“¿Y a su casa por qué?”- susurró rojo y además preocupado porque Kanki era sólo para él.

- “Porque fue agradable contigo y ahora no quiero que le pase nada luego” – le susurró de vuelta tranquilizándolo.

-Ah… vale!- sonrió más contento de nuevo, volviendo a mirar el muñeco y pensando que podía ponerle el mechón negro él mismo al llegar a casa.

Entraron al rato en un edificio que había cerca, esperando a que viviese solo, por suerte así era, ya que se veía el piso de un estudiante.

Kanki se acercó a un estante que tenía repleto de muñecos, observándolos, maravillado. – Ah, los coleccionas... – sonrió, interesado ya que jamás conocía a sus víctimas de aquella manera.

- Sí, me parecen hermosos. – contestó el chico igualmente fascinado por los dos extraños.

-Se ve… creepy…- Yoru sonrió mirando los muñecos, tantos juntos, en distintas posturas y con ropas personalizadas. Se acercó más para ver y se guardó la mano en el bolsillo cogiendo el dinero que le había costado el muñeco al chico y dejándoselo sobre la mesilla, ahora le caía demasiado bien para quitárselo. De todos modos lo que él no quería era comprarlo, ya que le había dado vergüenza. Lo miró notando cómo los observaba -¿Te parece que somos como esos muñecos?

El chico los observó sonriendo –Un poco…

Yoru se acercó apoyándose la mano del chico en la mejilla y enroscándose en su brazo hasta abrazarse a él. Alzó la cara juntando los labios como para que lo besase.

Kanki observó cómo lo besaba, sin sentirse para nada celoso, acercándose también. – Tal vez lo somos, nos quieres tanto que quisimos conocerte... – susurró, jugando un poco. Pero también le agradaba crear aquellas fantasías. Los abrazó a ambos, besando el cuello del chico, lamiéndolo, esperando por Yoru, que se sujetó de los hombros del chico para poder alzarse hasta su cuello, notando lo excitado que estaba y sonriendo un poco aunque le daba vergüenza.

-¿De verdad?- preguntó sonriendo y jadeando con suavidad al sentir cómo la lengua de Yoru y la de Kanki se enlazaban sobre su cuello. El rubio le mordió con delicadeza cerca de la garganta sintiendo como tragaba saliva.

Kanki succionando de la sangre que se le escapaba a Yoru, mordiéndolo luego también, suavemente. “Sólo por esta noche, es verdad”

 


 
 

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