| Capítulo 64- Hell Hath No Fury
Like a Vampire Scorned
Youki se pasó la mano por el cabello y se arregló
la ropa como si fuese a un baile de gala, sonriéndole a Jisei.
- ¿Crees que los demás ya hayan llegado? – preguntó,
tocando a la puerta del piso de Kin.
El chico abrió con precaución, relajándose
al ver quienes eran. No comprendía por qué se les
había ocurrido tomar cu piso como centro de reuniones, pero
en fin. Les abrió la puerta dejándolos pasar. –
Kanbei....
- Ya estoy aquí, ya puede empezar la fiesta – anunció
Youki, tocándole una nalga a Jisei no tan disimuladamente.
El rubio alzando la mano para saludar y poniéndose rojo
bajándola para apretarle la nalga al moreno de vuelta, como
si fuera una represalia, aunque en realidad dudaba mucho que le
molestase.
Kanbei recorrió el pasillo observando al humano y luego
a Youki –Debería quedarse aquí…
- ¿Y ese cambio de opinión? ¿Ya te conquisté?
– le guiñó un ojo, riendo, y abrazándose
a Jisei, para mirarlo. - ¿Tú no cambias de opinión?
Ya hiciste tu parte.
-Ni en una eternidad…- murmuró el vampiro observándolos
y ajustándose el kimono.
El rubio bajó un poco las cejas besando a Youki y abrazándolo
con fuerza negando después con la cabeza para hacerle ver
que iría como fuera.
Andrei los observó desde el marco ya que aún no habían
cerrado la puerta, y le pasó la mano por el pelo a su hermano
de todos modos, haciendo que se pusiera rojo y se apartase con el
ceño fruncido, recolocándose el cabello de nuevo –Buenas
noches…
- Buenas noches – le hizo eco Nebel entrando tras él
y cerrando la puerta.
- Hola..... – Kin saludó, serio, como si le costara
un gran esfuerzo saludar, mirando al chico y luego Jisei. No podía
decir que no los comprendía, lo hacía demasiado bien.
Pero sí se preguntaba si podrían con aquello.
Youki le pasó la mano por la mejilla a Jisei, como si fuese
el único allí, mirándolo a los ojos, susurrando.
– “permanece cerca de mí” – y besándolo
de nuevo.
-Bien, podemos irnos… si creen que ya es suficiente con eso…-
Kanbei les pasó por al lado, tomando la mano de Kin y haciendo
que le sujetase el brazo como siempre, mientras ya bajaban por las
escaleras seguidos de Andrei que se preguntaba para qué se
habían molestado pues en subirlas
-Vamos Jisei… deja algo para celebrarlo…
- Sólo le estoy dando un adelanto... – sonrió
Youki, sujetando la mano del chico y bajando, ambos de últimos.
Nebel miró a Andrei de soslayo, un poco serio por si acaso,
y finalmente sonriendo, mientras Kin seguía serio, nervioso.
No podía dejar de pensar en esa noche, en todos esos chicos
bebiendo de Kanbei. Claro, ahora estarían débiles.
-¿Qué sucedió durante la mañana?- Kanbei
miró al joven rubio de soslayo, esperando a que alguien se
ofreciese a relatarle lo sucedido, a poder ser de primera mano -¿Murieron
muchos en el incendio?
-No se quedaron a verlo…- Andrei lo miró a los ojos
preguntándose si no les afectaba, pensar en lo débiles
que eran durante el día… tan fáciles de asesinar
si los sacaban de su “madriguera”.
- Debieron quedarse… - murmuró molesto, caminando
un poco más deprisa, sujetando la mano de Kin con la suya
al notar su alteración y mirándolo a los ojos “Te
juré que te protegería y eso haré, no debes
temer, no sucederá de nuevo”
El chico enrojeció al escucharlo en su mente, respondiendo.
“Lo sé, pero no hagas nada extremo” Pensando
en que Kanbei era capaz de protegerlo a costa de su vida.
- No pudimos, teníamos que ir a la escuela ambos. Además
de la misión de rescate de Jisei- Nebel lo observó,
sin saber que el moreno mantenía otra conversación
ahora. – Pero las llamas cubrían toda la casa.
Youki sonrió, una vez más de una manera no muy tranquilizante.
– Siempre me agradó ver el fuego.
Jisei lo miró de soslayo un tanto dudoso además de
rojo por culpa de Nebel “No iba a dejarlo morirse ahí
¿sabes?”
-Dice que no iba a dejarlo morirse ahí…- tradujo Andrei
saltándose el “¿sabes?” pensando que estaba
de sobra aguantarse una discusión completa mediante intérprete.
Kanbei los miró de soslayo pensando que no se tomaban nada
en serio, ni siquiera si sus vidas corrían peligro. Se detuvo
unas calles antes de llegar, alzando una mano y mirando a Youki
–Huele a sangre…
- No me refería a eso... – le aclaró Youki
para que no se molestase, ya que había comprendido el “¿sabes?”
perfectamente bien. Alzó el rostro, mirando a Kanbei y luego
adelante. – No sólo huele, es como si hubiera un bar
de sangre allá delante.
Kin apretó la mano del moreno con fuerzas, aunque no era
su intención.
- Tal vez así huele cuando mueren muchos vampiros. –
aventuró Nebel, interesado, y deseando que empezasen a caminar
de nuevo.
- No, ese no es el olor... – lo miró Youki, mirando
luego a Jisei por ver si tenía miedo, pero el rubio lo miró
de vuelta, observando sus ojos y preguntándose qué
habría ocurrido.
-Y mucho menos si han sido quemados…- Kanbei rodeó
a Kin por los hombros dándole sensación de protección
lo más discretamente que podía, para no dañar
su orgullo
-“¿Qué pasa, Youki?”- comenzó
a preocuparse al observar su rostro y cómo protegía
a su pareja.
-Tal vez se han despertado con hambre…- aventuró Andrei
que sonreía levemente encontrando todo aquello muy lógico.
Sujetó a Nebel y saltó sobre uno de los edificios,
pensando que lo llevaría con él quisiera o no, sería
mucho más estúpido dejarlo solo.
Jisei tiró de la camiseta de Youki como para que se fijase
en lo que hacía su hermano y no lo dejase ir.
El moreno asintió, serio. Más bien olía como
si fuese un campo de batalla. Sujetó a Jisei contra su cuerpo,
saltando también. – Andrei! Detente!
Kin miró a Kanbei. - ¿No debemos ir con ellos? Tal
vez... nos estén esperando.
-¿Tienes miedo?- preguntó Andrei a Nebel mientras
corría hacia allí inconscientemente atraído
no sólo por la curiosidad, si no también por el olor
de la sangre a raudales. Se relamió los labios mirando adelante
y observando luego a Youki con Jisei, abriendo más los ojos
al encontrarse al moreno a su lado como si se hubiese detenido por
minutos allí –Increíble… - susurró.
Kanbei corriendo por debajo de los edificios, con Kin de la mano.
Si los estaban esperando mejor ir por separado, eso estaba claro.
El olor de la sangre se hacía cada vez más intenso.
- Te dije que te detuvieras. Para una vez que te ordeno algo –
suspiró Youki, acercando a Jisei consigo. – Puede ser
peligroso, una situación así.
- No tengo miedo. - Contestó por fin Nebel, mirando sólo
a Andrei.
- Eso no importa, es peligroso, tengas miedo o no. – se adelantó
Youki, - Vamos juntos.
Mientras, Kin corría junto a Kanbei, deteniéndose
abruptamente al ver el charco de sangre que aún se extendía,
y dejando escapar un ligero grito, por más que le fuese a
dar vergüenza horas más tarde.
-Ahora ya sabes que ocurre cuando me ordenas algo…- le sonrió
Andrei a Youki sin preocuparse demasiado por lo que fuera a suceder.
De algún modo, se sentía seguro con aquellos dos vampiros
que sentía tan poderosos.
Kanbei frunciendo el ceño, observando la sangre que manchaba
la acera y la carretera, las paredes, alzando la vista a los cristales
de donde colgaban cadáveres no sólo de vampiros si
no también de humanos –¿Qué clase de…?
- Sus pasos recorrieron el charco de sangre, sintiendo cómo
pringaba sus pies, la tela absorbiendo el líquido rojo y
frío. Había un coche de policía frente a un
local, uno asesinado en la puerta y el otro con las ropas rotas,
tendido sobre el capó del coche.
Jisei apretando la mano de Youki al observar desde los edificios
los pasos de Kanbei entre aquella matanza.
Kin permanecía con los ojos redondos, siguiendo al vampiro,
más para no separarse de él que por querer meterse
entre todo aquello. Era espantoso, espantoso y masivo.
- Debo bajar, ¿quieres quedarte aquí? – le
preguntó Youki a Jisei, su expresión completamente
cambiada, seria. Dudaba mucho que aún estuviesen allí.
El rubio negó con la cabeza, sujetándole la mano
aunque realmente no quería bajar, pero tampoco separarse
de él. Era horrible, nunca antes había visto a alguien
fallecido, mucho menos de formas tan brutales.
Kanbei sujetó a Kin contra él, evitando que siguiese
observando aquella carnicería. Había visto cadáveres
de chiquillos en el suelo, destrozados, esta vez no habían
perdonado la vida a nadie. Giró al chico hacia él,
pegándolo a su pecho caminando hacia Youki –Hay vampiros
entre los humanos… también los han matado… ni
siquiera han bebido su sangre… No los siento… pero aún
así deberíamos buscar… por aquí cerca…
Andrei observó a Nebel a los ojos tras seguir la mirada
del vampiro a aquel desastre -¿Quieres bajar?- preguntó
observándolo fijamente –No creo que debas…
- Bajaré contigo. – asintió serio, reacio a
alejarse de él, aunque sus ojos no mantenían la misma
entereza que el resto de su rostro. Por más que lo encontrase
interesante y por más que supiese a lo que venían,
no había esperado encontrar algo así. Era más
de lo que podía imaginar.
- Lo sé, yo tampoco los siento – Youki miró
a Kanbei a los ojos, y luego recorrió la matanza de nuevo
con la mirada, sin que le afectase demasiado que hubiesen cadáveres.
Lo que sí le impresionaba era la crueldad de sus muertes,
la cantidad. Sujetó la mano de Jisei con más fuerza,
apretándola. – Vamos, rodearemos esta calle. –
decidió, tanto por revisar, como por sacarlo de allí.
- Bajaré contigo. – asintió serio, reacio a
alejarse de él, aunque sus ojos no mantenían la misma
entereza que el resto de su rostro. Por más que lo encontrase
interesante y por más que supiese a lo que venían,
no había esperado encontrar algo así. Era más
de lo que podía imaginar.
- Lo sé, yo tampoco los siento – Youki miró
a Kanbei a los ojos, y luego recorrió la matanza de nuevo
con la mirada, sin que le afectase demasiado que hubiesen cadáveres.
Lo que sí le impresionaba era la crueldad de sus muertes,
la cantidad. Sujetó la mano de Jisei con más fuerza,
apretándola. – Vamos, rodearemos esta calle. –
decidió, tanto por revisar, como por sacarlo de allí.
El rubio lo siguió bastante mareado en realidad y totalmente
pálido, sin decir nada aunque sentía que sus pasos
no estaban siendo muy firmes precisamente. Se apoyó contra
la pared con una mano vomitando quisiera que no y sintiendo que
lo recorría un sudor frío
Kanbei lo miró de soslayo, pensando que era normal. Él
también había vomitado durante la primera matanza
que había visto, desvió su mirada al sentir la presencia
de dos vampiros cerca –Vampiros- susurró haciendo que
Andrei que acababa de llegar con el rubio de la mano junto a ellos,
se acercase más aproximándose a su hermano para pasarle
la mano por la espalda -¿Son ellos?
Youki se puso enfrente de Jisei, por protegerlo, listo para defenderlo
en cualquier caso.
Pero los dos chicos que aparecieron no eran los mismos que habían
comandado a semejante ejército. Kin soltó la respiración,
al ver que se trataba del albino y el rubio que les habían
pedido ayuda. Se veían tan sorprendidos como ellos.
- Ustedes..... ¿Fueron ellos? – preguntó Kanki
con rostro descompuesto, sujetando a Yoru contra sí.
-¿Está vivo?- preguntó el rubio dejándose
cubrir por el albino, nervioso aunque no podía sentirlo,
había dejado de hacerlo antes y ahora… eso… Eso
lo había hecho él… porque sólo ellos
dos podrían haber hecho algo así.
Jisei se pasó la mano por la frente nervioso y avergonzado
por haberse puesto así, dejando que su hermano le pasase
un paño por el rostro, sintiendo su propia piel congelada.
Kanbei observó a los recién llegados -¿No
lo sabes tú? Yoru… él te convirtió…
¿no te llamó para que lo protegieses?...- frunció
un poco el ceño incrédulo, el rubio pasando un poco
tras Kanki disimuladamente, apretando el brazo del albino preguntándose
por qué tenían que cargarla con él, que no
tenía culpa de nada.
-Estaba atado a la cama!- se defendió frunciendo el ceño
molestándose y asustado a la vez, mirando alrededor, hacia
donde recordaba que Jiro lo había mandado ir. Sujetó
la mano del albino reuniendo fuerzas y arrastrándolo de la
mano, abriendo el alpendre y observando en el interior dos cadáveres
-¿Jiro?...- preguntó nervioso.
- Yoru... – Kanki lo siguió, nervioso, por si acaso,
aunque no era posible que aún estuviesen vivos. No lo creía.
– No son ellos, son humanos, reconozco a ese chico... –
comentó, observando al chico que había rescatado Jisei
aquella mañana, y a un desconocido, de cuerpo similar.
Youki se acercó dejando a Jisei con su hermano y Nebel,
que a pesar de toda su valentía inicial, ahora prefería
mantenerse al margen. – Estos no tienen sangre. Los usaron
para alimentarse. – explicó, reconociendo al chico,
de la mente de Jisei, y prefiriendo no rebelar de quien se trataba.
Seguramente lo afectaría demasiado.
- ¿Están vivos entonces?! – soltó Kin
sin poder controlarse más, frunciendo el ceño luego,
como aferrándose a eso. – Son unos bastardos.
Jisei se giró, siguiendo los pasos de Youki con la mirada
y deseando ir con él, Andrei sujetándolo porque imaginaba
que si estaban allí tanto rato, era porque no estaban viendo
nada bueno –Para… no querrás marearte de nuevo
¿verdad?- el rubio lo miró a los ojos apoyándose
en la pared después, mirando al suelo aunque el fuerte olor
de la sangre le seguía revolviendo el estómago.
Kanbei se acercó, observando los cadáveres y volteándolos,
acuclillándose para observarlos bien, observando la boca
de uno de los chicos, llena de algo. Separó sus labios tirando
de una tela blanca, tal vez parte de su propia ropa, sobre ella
había escritas algunas palabras “En la realidad siempre
ganan los malos ¿No lo sabias imbécil de mierda?
Youki se rió tratando de mantenerlo a un volumen bajo para
no espantar a Jisei, ni atraerlo con él, Kanki observándolo
espantado sin comprender qué era lo gracioso. - ¿De
veras piensan que soy uno de los buenos? Más vale que recen
porque no los encuentre. – murmuró el moreno, acallándose
de nuevo, nada contento en realidad.
Kanbei lo observó de soslayo, serio en un principio y sonriendo
con malicia después. Apartando la mirada para no verse de
acuerdo con él -¿Entonces quien se supone que gane?...-
susurró saliendo de allí con Kin, ya que no había
nada que hacer por esos dos chicos ni por nadie más.
Andrei observándolos fijamente, preguntándose qué
demonios sucedía.
- Nos vamos – anunció Youki como si nada, acercándose
a Jisei de nuevo.
- Esperen, ¿qué pasó? – Nebel lo miró,
confundido, ahora curioso de nuevo.
- Que no están aquí y no hay nada que podamos hacer
por ahora. Nos han dejado un mensaje. Están.... – el
chico suspiró, mirando a Kanki y a Yoru que también
salían de allí, con aquellas caras de trauma. –
No creo que vuelvan a esta ciudad, al menos, en mucho tiempo.
Jisei los miró, aproximándose a Youki sin saber qué
ocurría y encontrando su gesto reconociéndolo como
un tanto excitado. Le sujetó la cintura con fuerza aunque
sin percatarse de que lo hacía. Limitándose a ir con
él sin más.
Andrei mirando a Youki preguntándose qué ocurría
allí y confiando en el juicio de ambos vampiros cuando decían
que debían irse –Vámonos…
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