| Capítulo 62- Touch and Tell
Youki se paseó por la habitación una vez más.
Ya sabía que Jisei tenía que ir a clases pero aún
así deseaba asegurarse de que todo hubiese salido bien. Debía
haberle pedido que lo llamara, tal vez debía conseguirse
un móvil para que le dejase mensajes de texto.
El rubio entró en el cuarto del hotel y dejó las
llaves en la entrada, tirando la mochila al suelo y pasando hacia
el dormitorio, imaginando que allí estaría. Se quedó
mirándolo, notando que estaba de pie y preguntándose
qué hacía. Lo abrazó sin más, tirándolo
a la cama con él.
Youki sonrió, abrazándolo y besándolo, la
bata que llevaba puesta, abriéndose hasta la cadera. –
Estaba preocupado.
-“No pasó nada malo”- se giró un poco
en la cama, recostándose a su lado para poder hablarle mas
cómodamente y volvió a girarse para sujetarlo y subirlo
sobre él, pensando que ya podía ir más tapado,
sintiendo su sexo reaccionando en su contra como siempre –“Había
un humano”
- Un humano..... ¿murió también?- le preguntó
mirándolo a los ojos.
Negó con la cabeza mirándolo de vuelta –“Lo
sacamos antes de prenderle fuego a la casa”
- Bien, entonces – le sonrió pensando que era muy
tierno. – Yo creo que después de todo... fue muy apropiado
que lo hicieras tú.
-“¿Salvarlo o quemar la casa? Nebel y el chico me
ayudaron”- le cogió las manos apoyándolas en
su pecho y mirándolo atento como si estuviera haciendo algo
interesante.
- Quemar la casa – se rió, echando la cabeza hacia
atrás. – Supongo que para el chico también fue
bueno. Aunque yo también me divertiré esta noche.
-“No sé si quiero verlo”- lo miró a los
ojos mientras usaba las manos para hablar –“No es que
me sintiese bien quemándola…”
- ¿No? ¿Por qué no? Ellos te hicieron daño....
– lo miró serio, aunque no molesto, más bien
curioso. – Yo siempre me quiero vengar de quien me hace daño.
-“Porque creo que todo es culpa de Jiro”- le besó
una mano apoyándosela contra la mejilla para acariciarse
–“Igual que Yoru estaba ahí porque le obligaban…
además habría así otros… seguro”
- Cierto, pero es lo que decidimos hacer. Aunque estuviesen allí
contra su voluntad, todos ellos nos habrían atacado de igual
manera. Los hubieran usado de escudo, y al final seguro habríamos
tenido que matarlos. – le acarició el rostro con suavidad.
– Lo comprendes, ¿cierto?
-“Ya sé que había que matarlos, pero igual
dan un poco de pena y también Gaki me da pena aunque me hiciera
eso. También pienso que es culpa de Jiro”- alzó
las manos atrayéndolo, la verdad es que quería hablar,
pero también abrazarlo y tocarlo. Lo apretó contra
él pensando en cuando ambos fueran vampiros y pudiesen hablar
normalmente… dentro de lo posible.
- Tú eres un buen chico, mucho mejor que yo, incluso cuando
estaba vivo – sonrió, dejándose abrazar. –
Yo hubiese deseado venganza por sobre todas las cosas, aún
la deseo.
Jisei le acarició la espalda pensando en aquello y le besó
una mejilla antes de poner la mano sobre su cabello, aproximándolo
a su cuello y enrojeciendo un poco.
- ¿Estás bien? – susurró, preocupado.
Tal vez sí había tenido razón y debería
de haberlo detenido.
El rubio se quedó aún más rojo de que no lo
hubiera comprendido. Frunció el ceño levemente y le
mordió el cuello con suavidad, llevándolo a su propio
cuello de nuevo, esperando a ver si ahora le mordía.
Youki sonrió comprendiendo y lamiendo su cuello antes de
morderlo con suavidad, aquel sabor tan distintivo llenando su boca,
los pensamientos fluyendo dentro de su mente.
Jisei entreabrió los labios abrazándolo con fuerza
contra él y excitándose sin poder evitarlo, estirando
más el cuello para él –“Estoy bien, mejor
ahora…”- sonrió aún rojo tocándole
las nalgas sobre la ropa –“Es sólo que no quiero
tener que dejar de tocarte cada vez que quiero hablar contigo”
“No lo hagas, yo tampoco quiero que dejes de tocarme”
Le habló aún bebiendo de él, observando sus
recuerdos de esa mañana, el lugar en llamas, aquel chico.
“Después… podremos hablar así todo el
tiempo ¿cierto?” preguntó, girándose
en la cama sobre él, sujetándole la cabeza para que
no se apartase de él y apoyándose un poco sobre su
cuerpo.
“Todo el tiempo” Se pegó a él, aunque
pensaba que debía dejar de beber del chico. No era muy bueno
para controlarse cuando se excitaba. “Lo acompañaste
a su casa”
“Sí” la mente del rubio se llenó inevitablemente
de los recuerdos de haberlo sacado de allí y lo que habían
hablado por el camino “Ese sí era mi tipo” sonrió
queriendo decir alguna maldad para fastidiarlo en venganza.
Youki dejó de beber de él, separándose de
su cuello y utilizando su cuerpo para voltearlo de manera que él
quedase arriba ahora. – No es lo suficientemente bueno, te
besó en la mejilla... Yo te hubiera besado en los labios.
Y te aseguro... que no te hubieras marchado tan rápido.
Jisei se quedó mirándolo, enrojeciendo de nuevo por
lo que decía y frunciendo el ceño porque lo voltease
así. Se tocó el cuello observando la sangre en sus
dedos y la lamió “qué asco” pensó
inevitablemente desconcentrándose de lo que hacía
“Me habría marchado igual, porque tengo novio y mucho
más guapo además” le sonrió observándolo
y apartándose los mechones rubios de delante de los ojos.
Una sonrisa completamente sincera iluminó el rostro del
moreno, que se inclinó, besándolo profundamente. –Y
no perdería tan fácilmente. ¿Seguro que quieres
ser un vampiro? Tendrás que beber eso...
-“No me importa, quiero estar contigo y también quiero
que escuches mi voz. Ni siquiera me importa que sepas lo que pienso…”
se avergonzó un poco, preguntándose si no sería
un poco autodestructivo dejarle saber lo que pensaba todo el tiempo,
aunque de todos modos no le ocultaba nada. Lo miró a los
ojos y sonrió un poco “Tu sangre me gustará”
- Tendré que alimentarte yo entonces. – se rió,
besándolo con suavidad, pensando que no podía esperar
y susurrando. – “No es autodestructivo, tus pensamientos
son hermosos. Y a ti, jamás te haría daño.
Deberías saberlo ya.”
“En realidad estaba pensando en lo mucho que ibas a meterte
conmigo…” sonrió sujetándolo por la cintura
y besándolo con fuerza, girándose de nuevo sobre él
en la cama, pensando en su cuerpo desnudo tendido sobre las sábanas.
Se arrodilló, abriéndole la bata y observándolo
excitado, recostándose de nuevo sobre él. Acariciándole
el pecho con los labios y oliendo su piel antes de subirlo sobre
él, girándose una vez más “Te quiero…
¿puedes alimentarme tú?”
- Tal vez, tendré que alimentarme mucho, eso sí.
Pero por ti, cariño, lo que sea – le guiñó
un ojo, riendo suavemente y pasando las manos por su nuca, acariciándolo.
– Me meteré contigo, pero ya de por sí me dices
todo lo que piensas. Es parte de tu encanto.
“Calla…” protestó, pegándole una
cachetada floja y pensando que entonces mejor se alimentaba de quien
fuera, tal vez no fuera tan malo, cuando eres un vampiro. Youki
siempre bebía de cualquiera con ansias, excitado. Frunció
el ceño un poco, meditando y abrazándolo contra él,
pensando que no tenía ganas de que lo viera excitarse por
morder a alguien.
- Siempre y cuando, los beneficios posteriores los reciba yo....
– canturreó, riendo y bajando las manos hasta sus nalgas.
El rubio sujetó sus nalgas también, deslizando los
dedos entre ellas para sujetarlas mejor frunciendo un poco el ceño
“¿Quién si no?” Le apretó más
las nalgas recordando la primera vez que lo habían mordido
y pensando que por poco se corría encima, esperando que por
Dios no le pasase eso al revés y menos delante de Youki “Deja
de leer mi mente!”
“Es imposible, y además, es encantadora” Le
habló directamente a su mente de nuevo, excitándose
al sentir cómo lo tocaba.
“Pues no te dejaré estar cuando beba de alguien por
primera vez” se rió, aunque estaba rojo.
- No creas que me voy a perder eso, no te librarás de mí.
– se rió, deslizando un dedo por la rojez de su rostro.
“Eres lo más atractivo que he visto en mi vida”
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