| Capítulo 59- Ashed Coloured
Hearts
Uno de los chicos de abajo, se despertó, oliendo extraño.
Se levantó de golpe al sentir el calor y el olor del humo.
Abrió la puerta, pero estaban totalmente rodeados por las
llamas. –Hay fuego!!- gritó haciendo que el resto de
la habitación se levantara deprisa, entrando en plena histeria,
uno de los recién convertidos alzando la persiana para salir
por la ventana, lanzando un grito de dolor y sorpresa al verse cegado
y quemado por el sol.
Gaki abrió los ojos, frunciendo el ceño y enseguida
la nariz al percibir aquel olor. Lo había sentido, como uno
de los que había convertido él era quemado. Se sentó
de golpe comprendiendo y remeciendo al chico a su lado. –
Jiro! Jiro! Nos vamos a quemar! Jirooooooooooo!
-¿Qué?!- le gritó por despertarlo así,
observando su expresión de pánico, y levantándose
al oler el humo, corriendo hacia la puerta, observando a algunos
que corrían ardiendo hacia él como para que los ayudase.
La cerró de inmediato de golpe, trancándola como si
eso fuera a resolver algo, respirando agitado y mirando a Gaki,
golpeándose la frente y bajando la vista al suelo, tratando
de pensar.
- ¿Qué vamos a hacer, Jiro? No me quiero morir! –
gritó Gaki, terminando de ponerse la ropa, y completamente
asustado. Era pleno día, no tendrían a donde escapar.
-No, yo te voy a salvar Gaki…tranquilo… sólo…
sólo cállate un poquito…- se dedicó a
dar vueltas por el cuarto, sintiendo cómo se quemaban los
chicos afuera, poniéndose aún más nervioso
–Callad! Callad!- les gritó golpeando la puerta. Abriendo
el armario de aquella casa que no era realmente de ellos, sacando
un abrigo de piel de señora y cubriendo a Gaki con él
por completo. Le sonrió un poco, metiéndose con él
bajo las pieles aunque mucho menos cubierto. Lo abrazó contra
él –No vamos a morir.
- ¿Seguro que esto va a funcionar? – preguntó
el chico, nervioso, apretándose a Jiro y besándolo
de pronto, susurrando contra sus labios. – “Te quiero”
-“Yo también” y funcionará- zanjó
aunque no estaba tan seguro como hacía ver. Apretó
las pieles sobre ellos –Ya… no mires…- lo pegó
contra él, apoyándose detrás de la pared, tratando
de recibir poca luz al abrir la persiana, aún así
sintiendo dolor. Lo abrazó más sin pararse a abrir
la ventana para no quemarse y se lanzó con él, sujetándolo
y sintiendo cómo caían, quemándose con el sol,
gritando y sujetando más a Gaki, dejando salir otro quejido
entre los labios al atravesar el tejado del alpendre, rodando por
el interior y jadeando, quemado y ensangrentado -¿Gaki?
El chico gimió bajito por el dolor, aunque se había
estado aguantando luego del grito inicial. Y salió de debajo
de la tela en muchas mejores condiciones que Jiro, a pesar de llevar
una que otra quemadura. – Jiro! – gritó al verlo,
sin saber si tocarlo o no, los ojos aguándose a su pesar.
- ¿Estás bien? No.... pero estás bien ¿verdad?
-Sí…- mintió, tocándose la cabeza y
notando que tenía una brecha en la parte de atrás.
Entrecerró los ojos mirando al chico –Estoy quemado…-
alzó las manos mirándose los brazos, los había
usado para sujetar el abrigo –No me voy a morir por esto…
soy… un vampiro…
- No, claro que no. Tú eres Jiro además. –
sonrió débilmente, pasándose una mano por los
ojos fingiendo, y luego abriéndose la muñeca con uno
de sus colmillos. - ¿Quieres beber? Te hará sentir
mejor, y yo.... yo estoy bien – lo miró implorante,
a sabiendas de que sólo estaba bien porque él lo había
protegido.
El moreno le lamió la muñeca, bebiendo de él
con suavidad y mirándolo a los ojos. Nunca se había
herido tanto. Se tocó la cabeza de nuevo, notaba mucha sangre
en el suelo, se preguntaba si estaba cerrándose la herida
o no. Si podía morirse, tenía miedo… después
de tanto tiempo –Aguantaré hasta la noche… entonces…
tráeme a alguien… Ya, estoy mejor- apartó el
brazo de su boca cerrando más los ojos.
- NO! Bebe más! Yo estoy bien, bebe.... – le insistió,
asustado el chico, de todas maneras. – Buscaré a alguien
esta noche, alguien.... como los que te gustan a ti.
-No… coge al primero que veas…- lo miró entreabriendo
los ojos de nuevo, comprendiendo que se había asustado al
ver que los cerraba. Se tapó la cabeza con la mano, como
si así pudiera detener aquello –Siempre me gustan…
los que se parecen a ti…- susurró, siendo sincero,
para variar y sólo porque no sabía lo que iba a pasar
–Y tú siempre tienes que escoger… a esos tíos…
que me sacan dos cabezas…- sonrió levemente.
Gaki dejó correr las lágrimas, ya incapaz de aguantarse,
en realidad llorando como un crío, y pasándose las
manos por los ojos de nuevo. – Sólo los escojo porque
te pones celoso y así.... siento que realmente te importo,
aunque ya lo sé...
-Imbécil…- frunció el ceño aunque aquello
acababa de quitarle mil complejos de encima. Suponía que
ahora ya no tenía importancia de todos modos. Alzó
la mano para tocarle la cara, apoyándole los dedos en la
mejilla –Déjame dormir…
- No, no te duermas, los vampiros no nos cansamos, ¿recuerdas?
– insistió Gaki, debatiéndose en si necesitaba
descansar o era mala señal. – No quiero que me dejes....
– susurró, sin medirse en lo que decía.
- No seas idiota… no me voy a morir…sólo voy
a dormir un poco…- susurró en bajo escuchando los gritos
afuera -¿Se salvará alguno?...
- No lo creo.... no hay a donde escapar. – negó con
la cabeza, pensando en que aunque consiguiesen huir hasta algún
refugio, estarían demasiado débiles para alimentarse.
Se quitó la camiseta, limpiando el rostro de Jiro, con suavidad.
– Yo te cuidaré.
-Lo sé…- sujetó la camiseta del chico, apoyándosela
sobre los labios y cerrando los ojos de nuevo –Huele bien…
Gaki sonrió, más calmado, acariciándole donde
le tocaba el flequillo, repitiendo. – Yo te cuidaré.
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