| Capítulo 58- Trial by Fire
Nebel bajó, sacudiéndose un poco el cabello, conteniendo
un bostezo y tocando a Jisei en el hombro al ver que estaba distraído.
– Buenos días.
El rubio se giró con el cigarro entre los labios y la mochila
con los libros colgando de un hombro. Lo saludó con la mano,
caminando con él en silencio y pensando que ayer cuando estaba
molesto, había sido más fácil pensar en ir
solo con él pero ahora…. Lo miró de soslayo
sintiéndose un poco incómodo, escribiendo –“¿No
vas a clase después? O es que mi hermano te da tutoría…
de anatomía y con eso te llega...”
Nebel se rió, leyendo y mirándolo a los ojos también.
– Con eso me llega personalmente, pero no creo que a mi padre
le agrade si empiezan a llamarlo para decir que ya no voy a clases.
Especialmente si se supone que estoy en una excursión.
-“Se me olvida que eres un crío”- escribió
riéndose interiormente de forma maldita y mirando a otro
lado mientras caminaban.
- No lo soy – el rubio alzó una ceja, observándolo
y notando sus intenciones. – No eres tu cuerpo, ¿lo
sabes?
-“Hum… entonces si mi hermano fuera un feo… estarías
con él igual, porque es encantador…”- se rió
tras escribir.
- No es a eso a lo que me refiero. No eres tu cuerpo, pero eso
no significa que no tengas gusto- le explicó tranquilamente.
– Y sí, tu hermano ES encantador.
- “Sí… ya lo sé ¿no crees que
Youki también?”- lo miró de soslayo sonriendo
levemente porque le parecía que ya hasta manía le
tenía.
- Sólo cuando se queda callado, que es nunca. – respondió
a secas sin poder evitarlo.
Jisei se rió, guardándose las manos en los bolsillos
y metiéndose en un taxi, recordando cuando Nebel lo había
llevado de vuelta a casa con su hermano. En ese momento había
pensado que era muy guapo, sin embargo ahora lo miraba y simplemente
no pensaba nada –“A Youki le parece atractivo mi hermano…
pero le gusto yo”
- Más le vale. No me gusta que haga esos comentarios acerca
de Andrei. – refunfuñó, aún tratando
de parecer casual en la conversación. – Si no me equivoco,
tampoco estabas muy contento anoche.
-“No, aunque hace gracia… cuando se me pasa”-
lo miró fijamente sintiendo que se le encendían las
mejillas pero neceando –“A mí tú también
me pareces atractivo”
- Gracias – desvió la mirada sintiendo que se le encendían
las mejillas y preguntándose cómo responder a eso
exactamente. – Tú también eres atractivo, por
supuesto.
Jisei se quedó mirando adelante rojo, tocándose las
rodillas con los dedos por los agujeros de los jeans sin saber qué
decir, aunque él hubiera provocado aquella situación
tan tensa. Bajándose en cuanto se detuvo el taxi seguro de
que Andrei ya le había dado dinero a Nebel para que pagase,
como efectivamente lo había hecho.
El rubio se bajó tras él finalmente, decidiendo cambiar
el tema, y respirando profundamente como si acabasen de llegar al
campo o algo así. – Nunca pensé que mis averiguaciones
me llevarían a algo así. Creo... que esto será
divertido.
-“Buf… no veas, la caña”- le mostró
el papel antes de hacer una bolita y lanzarlo a la puerta de la
casa, mirando alrededor y agradeciendo que a esas horas del amanecer
no hubiera nadie allí, por no decir que allí no parecía
haber nadie nunca. ¿Y si habían cogido a algún
humano de nuevo? Se rascó la cara dejando las bolsas con
gasolina sobre el suelo –“Tengo que ver algo antes”
- Espera, ¿qué planeas hacer? – trató
de detenerlo, aunque sin tocarlo. – Mira que no quiero darle
malas noticias a tu hermano luego.
-“Quiero ver si hay algún humano…”- se
subió a la caseta que había al lado y saltó
por las cañerías, subiéndose a una ventana,
agradeciendo que estuviera cerrada con aquellas persianas tan pesadas,
aunque era lógico y de esperar por otro lado.
Nebel suspiró siguiéndolo con la mirada. –
No podrás ver dentro.... – se debatió en i debía
seguirlo o no. No le parecía muy inteligente, pero por otro
lado, sí le parecía interesante. Y suponía
que comprendía el afán de Jisei por salvar al hipotético
humano.
El rubio sonrió al ver que subía con él y
se sujetó del marco de la ventana en donde lo habían
tenido a él encerrado. Golpeó la madera, esperando,
deseando no encontrarse con una sorpresa, pero no tenía otro
modo de saber si había alguien allí o no. De todos
modos, si era un vampiro, claramente no podría abrirle la
persiana.
El chico en la cama se sobresaltó, mirando hacia la puerta.
No solían ir a esa hora, pero nunca se sabía. Se sentó,
sintiéndose un poco mareado por la sangre perdida y comprendiendo
de pronto que los golpes venían de la ventana, dirigiéndose
allí, para mirar hacia fuera, aunque ya había revisado
anteriormente. Se quedó quieto al ver al chico afuera, sin
comprender.
- Estás de suerte... – susurró Nebel, viendo
la cara de confusión del chico y luego a Jisei. - ¿Podrás
bajarlo?
El rubio asintió, subiéndose con las manos al marco
de la ventana y lo atrajo con un brazo, mirándolo a los ojos.
Bajar no era tan fácil como subir, o al menos no sin matarse
en la operación. Le sujetó una mano con fuerza esperando
a que comprendiese y confiase en él, para descolgarse de
su mano hasta donde estaba Nebel, que se echó hacia atrás,
al ver que el chico los seguía, sonriendo un poco, aún
sin decir nada por miedo ilógico a que los fuesen a descubrir.
Jisei bajó como pudo hasta donde estaba Nebel y se lo cargó
de nuevo contra él, ayudándolo a bajar al tejado del
cobertizo y luego al novio de su hermano, bajando él mismo
después. Frotándose las manos al pantalón sintiéndolas
un tanto doloridas –“¿Estás bien como
para ayudarnos? ¿o necesitas sentarte?”- escribió
en un papel mirando a aquel chico, notando lo pálido que
estaba.
El chico leyó lo que escribía, más confundido
aún y comprendiendo que el chico era mudo. – Ayudarlos,
¿a qué?
- Vamos a quemar esta casa... Acabar con ellos. – le explicó
Nebel, también observando la cantidad de mordidas que tenía.
- ¿No quieres vengarte?
-“Yo también estuve ahí… por eso pensé
que habría alguien encerrado”- le mostró cogiendo
una botella de gasolina y acercándola a él.
- O.K. – sonrió el chico, aliviado. – Me preguntaba
quienes eran ustedes. ¿Tú también?
- No, yo no. –contestó Nebel sin más explicación.
– ¿Lo harás?
- Sí – asintió, tomando la botella y frunciendo
un poco el ceño a pesar de que sonreía aún.
- Definitivamente.
Jisei sujetó otra y la abrió, rociándola
por la casa y lanzando el combustible lo más alto que podía
por la pared, pensando que eso se iba a poner bastante feo cuando
empezasen a arder, aunque había visto muchas películas
y en algunas aún quemándose no morían. Debía
haber hablado más con Youki de eso en lugar de hacer otras
cosas. Sintió que se ponía rojo y siguió con
otra botella, frunciendo el ceño.
El chico hizo lo mismo aunque no tenía muchas fuerzas, el
combustible llegando apenas a una mitad que el que había
lanzado Jisei.
- Da igual, lo que importa es que arda. – le aseguró
Nebel al ver su cara, tomando su propia botella para rociarla tanto
como podía, y sacando una caja de fósforos aunque
suponía que Jisei tendría un encendedor.
El moreno cogió unas hojas de periódicos enroscándolas
y mojándolas también en combustible, pasándolas
por las paredes y por todas partes por donde llegaba y veía
aquello. Lanzando una botella por la ventana de la cocina que sabía
estaba abierta. El fuego ardiendo y extendiéndose rápidamente.
Se echó hacia atrás y cogió de nuevo su mochila
para ir a clase, escuchando algunos sonidos extraños adentro.
- ¿Deberíamos...?
Nebel sonrió, observando las llamas y luego miró
al chico, que cómo observaba el fuego como alucinado. –
Deberías ir a casa, es lo que deberías hacer. –
suspiró, alejándose también, sin ningunas ganas
de ir a la escuela. En realidad, lo que más le apetecía
era regresar junto a Andrei y meterse bajo las sábanas.
Jisei miró al chico y abrió la bolsa, entregándole
la comida que llevaba para almorzar –“Te acompañaré
a casa, come, que seguro que no te han dado nada”- lo miró
serio y un poco rojo como si le estuviera entregando algo malo.
- Gracias – sonrió el chico tomando la comida, y casi
tragándola sin masticar, un poco avergonzado, pero se estaba
muriendo de hambre.
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