| Capítulo 53- .... And That's
How The Vampire Club Started
Jisei sujetó mejor el hombro de Youki, notando cómo
lo miraba un tipo de su clase al pasar por al lado de ellos y lo
besó como para dejarle bien claro que era su novio, enrojeciendo
un poco conforme miraba a Youki al romperse el beso.
El moreno sonrió notando su mirada, y bajando una mano apretándole
una nalga, susurrando en su oído. – “Si eso no
funciona....”
-“Funciona”- gesticuló frunciendo el ceño
–“Si eres mío… no eres suyo”
- “Soy todo tuyo” – Le respondió de igual
manera, sonriendo y besando dos de sus dedos, colocándolos
sobre los labios del rubio luego, el chico abrió la boca
mordiéndoselos un poco porque sí. Soltándoselos
después y mirándolo de soslayo.
-
- -“¿Te molesta ir a verlos? Quiero sacar a mi hermano
de la cama, cuando está Nebel no hacen mucho más recorrido…”-
frunció el ceño contrariado.
- No, no me molesta ir a verlos. Además, me agradan –
sonrió, pensando que fruncía mucho el ceño,
pero aquello le hacía gracia. Era parte de su encanto. –
Aún si tenía otros planes... pero sabes, podríamos
hacer el mismo recorrido nosotros.
Jisei lo miró, enrojeciendo un poco y guardándose
una mano en el bolsillo inmediatamente, ocultando su sexo que como
siempre, había decidido actuar por cuenta propia. Bajó
un poco la cabeza dejando que el flequillo rubio le tapase los ojos
–“Ya lo hacemos día y noche… te parecerá
poco…”
- No, pero sigue siendo mi pasatiempo favorito. – deslizó
un dedo por su pecho, observándolo. – Amo pasar tiempo
contigo, aunque no hagamos nada.
-“Pero hablamos”- lo miró nervioso y a la vez
excitado, preguntándose si no usaba técnicas extrañas
con él. Lo atrajo de pronto, besándolo profundamente
y sujetándole las nalgas apretándolas para rozarlo
contra su sexo abultado.
- Mmmm.... – el moreno exhaló cuando el beso se hubo
roto, mirándolo a los ojos. – Entonces sí que
lo disfrutas.
El rubio lo besó de nuevo profundamente, metiendo la mano
por dentro de su pantalón y apretándole las nalgas,
sonriendo. ¿Cómo no iba a disfrutarlo?
Andrei abrió el portal y los observó a ambos besarse,
apoyando la mano en el cabello de su hermano que se apartó
pensando que lo tocaba a saber quien y apretó a Youki –Oh…será
mejor que Youki te proteja a ti… que tú eres el que
siempre nos da disgustos… ¿salían?
- Eso no es cierto, a mí Jisei siempre me da gustos –
se rió el chico guiñándole un ojo. –
Veníamos a verlos, que mi novio les quiere dar un tour.
- ¿Un tour? ¿A dónde? – Nebel salió
detrás de Andrei, saludándolos con la mano.
-A un sitio que no sea mi cama dice…- el moreno le tradujo
a Nebel y se rió, mirando a su hermano –Pero nosotros
salimos todas las noches, Jisei… sólo porque cuando
tú llegues siempre nos veas en la cama… no quiere decir
nada…
El rubio se quedó mirándolo rojo y luego miró
a Youki –“Tal vez debimos dejarlos en la cama”
- Tal vez debimos acompañarlos en la cama – se rió
Youki, aunque sólo lo decía por meterse con él,
Nebel sonrojándose un poco, aunque permaneciendo sereno.
- Lo siento, sólo tenemos suficiente espacio para los dos.
– contestó, como si no le importase, Youki observando
a Andrei y sonriendo.
El moreno sonrió, echando a caminar con el rubio sujeto
por la cintura –Y además del poco sitio… no nos
gusta compartir… - se rió mirando a su hermano de soslayo
que además de rojo tenía cara de contrariedad –Por
más que mi hermano se excitase observando a Nebel besándome…
Jisei lo miró de pronto con cara de querer sacarle algún
órgano y el moreno sonrió más –“Seguro
que se te puso dura cuando Youki te mordió, va… traduce
eso… venga…”
-Creo que…no, no lo haré- susurró el chico
de ojos azules reído.
Youki se rió porque había comprendido, y si no, sólo
le bastaba con leer la mente de Andrei. Y Nebel lo miró,
molesto, sintiéndose excluido y como toda respuesta, sujetándose
del brazo de Andrei, que le besó el rostro susurrando a su
oído “Me decía que me excité cuando Youki
me mordía… pero pensaba en ti…” le lamió
el cuello sonriendo en su piel y Jisei desvió la mirada rojo
de nuevo. Su hermano tenía la virtud de avergonzarlo.
Nebel también enrojeció un poco, susurrando. “Lo
sé” refiriéndose a lo que le había dicho
que pensaba.
- De veras lo hacía, ¿sabes? Una y otra y otra vez.....
– Youki comento, más interesado en jugar que en ocultar
lo que ya todos debían saber, y le pasó un dedo por
la mejilla a Jisei. – Y yo... pensaba en la noche que iba
a pasar.
Jisei lo miró suspirando –“Tú te pones
duro cada vez que muerdes a alguien, no mientas”- se rió
levemente, tratando de no contrariarse para nada. De todos modos,
él también se excitaba al verlo morderles.
- Pero eso es porque sé lo que haremos luego. – se
rió, arreglando. – Y si te puedo mirar a ti mejor.
-“Cómo mientes…”- se rió negando
con la cabeza aunque interiormente le molestaba un poco –“Yo
también me puse duro cuando me mordió Gaki…”
– dijo como si fuera una extensión de sus pensamientos.
-¿Te pondrás duro si te muerdo yo?- Andrei sonrió
y Jisei le dio un puñetazo en el brazo enrojeciendo.
-“Qué asco”
- Yo me pondría duro.... – el moreno se rió,
echando la cabeza hacia atrás, y sonriendo ante las miradas
que le otorgaban ambos rubios. – No me maten, sólo
bromeo....
-De todos modos, Andrei no tendrías razones para morderte.
– comentó Nebel como mirándolo analíticamente,
y ocultando la mirada salvaje que había surgido en sus ojos
por apenas unos segundos.
Andrei sonrió mirando al moreno y luego a Nebel de soslayo
atendiendo a lo que su hermano decía con las manos.
-“Pero seguro que sí te pondrías duro, broma
o no…”- frunció el ceño
-Es inevitable…- Andrei lo miró hablando, como si
aquella frase arreglase algo.
……….
-Está cerca…- Kanbei miró al chico a su lado,
portando la katana en el kimono, como si fuera algo de lo más
normal. Si le decía algo alguien, lo pondría a dormir
y listo. La situación no era como para tomarse las precauciones
a la ligera.
Kin lo miró de soslayo, serio. - ¿De veras crees
que acepte? – preguntó, aunque en realidad pensando
que se veía impresionante.
-Si no es estúpido lo hará… así que
no tengo la seguridad la verdad…- lo miró de soslayo
sonriéndole levemente, avanzando hacia ellos –Dos humanos
y un… recién nacido… qué compañía
más selecta… cada vez estoy menos seguro…
- Yo soy un recién nacido. – murmuró el chico
de cabello violeta, sonrojándose, y más por llamarse
así a sí mismo.
Youki alzó la mirada deteniéndose de pronto al sentir
las presencias y sonriendo al ver de quien se trataba. – Vaya,
vaya.... qué agradable visita.
-No sé si podría decir lo mismo… “y sí,
pero tú eres distinto”…- le susurró luego
al chico, sujetando la mano que iba rodeando su brazo.
Jisei los miró, nervioso, sobre todo al observar a Kin y
se quedó mirándolo fijamente, tocándose el
cuello a modo de reflejo, Andrei limitándose a observarlos.
-Tenemos que hablar, Youki… sobre algo que nos atañe
a ambos…
Kin observó a Jisei, sonriendo un poco, por reflejo, pero
se alegraba de que estuviese bien.
- ¿De veras? Y ¿qué podría ser eso?
- el moreno se pegó más a Jisei, sonriendo. –
¿No quieres solicitar mis servicios, verdad? Porque estoy
retirado....
-No los solicité en tus buenos tiempos y menos lo haré
ahora que has perdido la elegancia…- el moreno le devolvió
la puñalada, Andrei comenzando a sonreír tapándose
los labios con una mano. Pero observándolos un tanto fascinado.
- Dice aquel que no puede obtenerme – contestó el
chico, sin perder la sonrisa, mirando a Kin luego y cómo
fruncía el ceño.
-Cualquiera puede, Youki… ese es sólo uno de tus muchos
defectos…- el moreno lo miró a los ojos, desviando
la mirada a Jisei –Tu despensa se está alterando…
pero… pasando a algo más importante que discutir sobre
tu ego… vayamos a un lugar más privado…
- Y tu despensa se está encendiendo. – Youki alzó
una ceja, acariciando el brazo de Jisei y logrando que Kin frunciese
el ceño, aunque sí estaba rojo. – Lo siento,
cariño, Kanbei aún no aprende del todo cómo
tratar bien a un chico.... Veamos de qué quieres hablar,
entonces.
-¿Mi despensa?… Yo no me alimento de la persona a
la que amo, tu necedad te ciega tanto que no puedes distinguir ya
a un humano de un vampiro…- el moreno echó a caminar
delante de los otros cuatro chicos.
Jisei mirando a Youki aún rojo con eso de cariño
–“¿Vas a ir con él?”
-¿Quieres que te acompañemos?- Andrei lo observó
aun sonriendo levemente.
- ¿Por qué no? No tengo que interrumpir mi noche
porque a su majestad le da la gana. – se encogió de
hombros el chico siguiéndolos, ahora sí molesto porque
le dijera esas cosas. No tenía idea de lo que sentía
por Jisei.
Nebel miró a Andrei, suspirando y sonriendo un poco, al
menos era interesante, por su parte, Kin preguntándose si
realmente valía la pena hablarle a ese chico.
Kanbei acarició el cabello de Kin antes de ofrecerle su
brazo de nuevo, acercándolo a él -“Si te preguntas
algo tanto como para pensar que te arrepentirás de no haberlo
hecho… entonces simplemente hazlo…”
-¿Y a dónde se supone que vamos?- Andrei suspiró
con fuerza observando la espalda de Kanbei y los dibujos del kimono
sobre la tela negra.
-Lejos de donde saben que frecuentamos… lógicamente…
- No se preocupen, no va a atacarnos si eso es lo que piensan.
Los tíos como él no funcionan así – les
aseguró Youki.
Nebel lo miró, y luego al otro desconfiado. – Aún
así, me gustaría saber...
Los ojos castaños de Kin observando al rubio que iba al
lado de Youki, sonrojándose, no por eso, si no, porque siempre
le sorprendía Kanbei y su habilidad de leerle la mente. Era
como si jamás se distrajese. Se acercó a Jisei, tan
sólo un poco, susurrando serio. – “Lamento lo
que te haya hecho pasar.”
El rubio lo miró sorprendido, Kanbei caminando delante como
si nada. De todos modos sabía que no le harían nada,
porque extrañamente se respetaban… de algún
modo. Desde luego no muy consciente –A la casa de Kin…
Cogió una libreta de su bolsillo escribiendo –“Es
igual ya… me conformo con que no me hayas matado”- sonrió
levemente enrojeciendo un poco, sorprendido de que se hubiera acercado
a hablarle.
Andrei los observó y luego a Youki pensando que ese chico
debía ser más o menos de la edad de su hermano.
- No deseo matar a nadie, y menos.... luego de ver en tu mente.
Pensé que no lo merecías. – contestó,
aún serio.
Youki le sonrió a Andrei al ver que lo miraba, y se encogió
de hombros. Le iba bien a Kanbei, alguien así. No le extrañaría
que hubiese sido virgen incluso. Y en cuanto a Jisei.... no era
el momento de pensar en eso.
- “¿Estás bien?” - Nebel susurró,
siguiendo la mirada de Andrei. En realidad suponía que no
era muy inteligente dejar que ese vampiro los guiase, aunque Youki
confiara de aquella manera.
-Sí, estoy bien, sólo estaba pensando que…
“son un show” sólo nosotros somos normales…
eso…- se rió, pasándole la mano por el cabello
–Pero confío en Youki. Si él cree que no nos
harán nada, debe ser cierto. De todos modos, estamos casi
en igualdad de condiciones diría, no hay que temer.
-“¿Dónde vives?”- lo miró un momento
mientras escribía –“Nunca habías mordido
nadie antes que a mí ¿verdad?“
Kin negó con la cabeza, sonriendo, un poco relajado. –
Fue la primera vez.... ¿Cómo lo sabes? ¿Fui
muy brusco? - preguntó, consciente de pronto.
- Como tú digas – contestó nebel, por su parte,
sin confiar en nadie más que en sí mismo y en Andrei.
Jisei negó con la cabeza porque además no lo recordaba
muy bien –“Porque él te estaba indicando”-
se rió un poco –“Acababa de librarme de que Youki
me mordiese y lo hiciste tú…”
Kin carraspeó, enrojeciendo, y sonriendo de nuevo, ligeramente.
– Pero al final, parece que no tienes que preocuparte.
-“Es mi novio”- le explicó por si no era obvio
–“Ya me han mordido tres vampiros diferentes…
mi hermano dice que tengo un imán con eso…”-
frunció un poco el ceño preguntándose después
por qué decía todo lo que pensaba con lo cansado que
era además escribirlo.
-Es aquí… Kin… ¿puedes abrir la puerta?-
Kanbei los miró pensando que parecían llevarse bien.
Claro, que era un humano y eso no le agradaba.
- Por supuesto – Kin asintió, seguro de que sí
debía tener algún tipo de imán, y abriendo
la puerta. – No hagan ruido al entrar por favor – les
pidió, pensando que seguro no le hacían caso.
- No te preocupes, soy un experto en complacer.... – susurró
Youki, sonriendo y mirando luego a Kanbei por ver si lo había
molestado.
-Algunos se complacen con mucha facilidad…- el moreno pasó
por delante de Youki a la casa y se quedó mirando los sillones
del salón, tratando de concentrarse para sentarse en uno,
sintiéndose extraño y subiendo las piernas al cojín
también terminando por apoyarse en el reposabrazos como si
estuviera en el suelo.
Andrei pasó junto a Nebel, sentándose lo más
lejos del vampiro posible, el rubio sobre sus piernas –“No
suelo entrar en las casas con un tambor y maracas ¿y tú?”-
bromeó con él, privadamente.
- No, y menos desde que cesé de ser entretenimiento –
se rió suavemente el rubio, en complicidad con él.
Kin cerró la puerta sentándose junto a Kanbei y buscando
con la mirada por si tenía algún otro cojín
que ofrecerle.
- Y algunos fingen que no les agrada lo que sí les agrada....
– sonrió Youki, llevándose a Jisei del brazo
para que se sentase con él, recordando la cantidad de tipos
que lo habían mirado altivamente en el pasado, para luego
adorarlo en privado.
-Y algunos creen que pueden agradarle a todo el mundo, incluso
a alguien que odia lo vulgar…- le devolvió sonriendo
para nada sinceramente y pasando la mano por el brazo de Kin, acariciándolo.
Jisei se apoyó en Youki entrecerrando los ojos chasqueando
los dedos para llamar la atención de su hermano y gesticulando
por detrás de Youki con las manos –“Yo ya creo
que se aman ambos” Andrei se rió susurrándole
a Nebel.
-Y… ¿van a decirnos para qué estamos aquí?
Kanbei los miró pensando que de buena gana les habría
hecho confesar qué tanto hablaban a escondidas, pero decidió
centrarse en lo que debía –Es sobre esos vampiros que
llevaron a tu humano con ellos.
-Se llama Jisei- Andrei lo miró a los ojos alzando una ceja.
-Jisei… pues… - murmuró el vampiro que no parecía
verse muy interesado.
- ¿Qué hay con ellos? ¿Los has visto por aquí?
– Youki se echó hacia delante, sonriendo de una manera
muy distinta.
- Sí.... la otra noche. A.... nos atacaron – se corrigió
Kin, por no herir el orgullo de Kanbei, menos delante de Youki.
Ya sabía que no le agradaría nada.
-De hecho, eran más de 40 niños vampiro… niños…
menores de edad humana- se corrigió al mirar a Nebel –Como
él o más pequeños…- lo señaló,
serio, pensando en lo sucedido.
Andrei sonrió abiertamente incrédulo de que llamase
niño a Nebel, riéndose contra el cabello rubio sin
decir nada al respecto. Tratando de ocultarlo -¿Y qué
sucedió?
El moreno frunció más el ceño y miró
a Youki –Que bebieron mi sangre hasta casi matarme…
su intención es matarnos a todos, humanos y vampiros incluidos…
- Jisei me dijo algo de eso.... tremendamente estúpido,
¿no? Por no decir corriente. – argumentó Youki,
moviendo la muñeca como diciendo que no eran nada. –
Y supongo que estás pensando en lo mismo que yo, por segunda
vez en tu vida.
Nebel mirándolos entre rojo, y molesto, totalmente serio
y silencioso.
-Hay que matarlos- el moreno habló rotundamente, observando
los ojos verdes del vampiro frente a él. - Cuanto antes,
mejor, si reúnen más ratas a sus órdenes peor
será…diría que sobrevivieron unos 10 o algo
más… sin contar a esos chicos…- miró a
Kin entonces, hablando de aquellos dos vampiros que también
habían huido. Colocándole el cabello y acariciándole
el rostro antes de prestar atención de nuevo.
- ¿De qué chicos hablas? – preguntó
Youki observando a Kin, que se había sonrojado, y recordando
algo de pronto. – Oh! Hay dos chicos, tus amigos, ¿no
es así, Jisei? –preguntó mirándolo. –
Uno albino y el otro rubio...
- Son esos! El albino nos pidió ayuda.... – Kin lo
miró, olvidándose de la vergüenza. – Ellos
huyeron, pero.... creo que el rubio lo estaba atacando.
- Es el que trabaja en el club ¿no? – le susurró
Nebel a Andrei, no queriendo interrumpir aunque estaba curioso.
-El albino, sí- Andrei los miró tocándose
la mandíbula con las yemas de los dedos –El rubio es
su novio…
-Pero está a las órdenes de uno de ellos…por
eso ataca a su propia pareja…
Jisei los observó y miró a Youki –“¿No
tiene voluntad si el que lo convirtió le dice que haga algo?”
El moreno lo miró, negando con la cabeza. – Si realmente
se lo ordena, no tiene otra opción más que obedecer.
– No pudo evitar mirar a Andrei y guiñarle el ojo,
por más que la mirada de Nebel se tornase sumamente fría.
Pero aquello le divertía.
- Huyeron, pero no sé qué sucedió después.
– sentenció Kin, sin explicar siquiera que era porque
había estado mucho más preocupado por Kanbei.
Jisei se levantó, molestándose de nuevo y caminando
hacia la ventana, mirando afuera. Lo cierto es que además
ya le estaban rallando con esa conversación de vampiros
-Entonces… vosotros también huisteis ¿no es
así?- preguntó Andrei reído, apoyando un codo
en el reposabrazos y jugando con los dedos en la tela, mirando a
Kin atentamente y desviando la mirada a su hermano que se acercó
ofreciéndole su mano a Nebel.
- Un samurai nunca huye, ¿no has escuchado eso? –
comentó Youki, no sin su pizca de veneno, aunque lo cierto
es que le sorprendía un poco.
- Kanbei no huyó, yo lo saqué de allí. No
era posible ganarles.... eran demasiados. – contestó
Kin, completamente serio, mirando al moreno de soslayo.
Nebel aceptó la mano que le ofrecía Jisei, sorprendido,
pero por otro lado, tampoco le agradaban demasiado aquellas bromas.
-“Tengo hambre y estoy hasta los huevos de los dos ¿me
acompañas abajo?”- miró a Nebel tras escribir
y mostrarle, aunque rojo por si le decía que no.
Andrei sonrió cruzando las piernas aunque realmente también
estaba sorprendido de ver a su hermano relacionarse con alguien
que no fuera él por propia voluntad -¿Y no serán
demasiados también para nosotros cuatro? Kin y yo tal vez
no seamos de mucha utilidad… ¿me equivoco?- miró
al chico aunque por lo que su cuerpo se veía, no parecía
precisamente un luchador nato.
- Yo no voy a abandonar a Kanbei- soltó el chico de cabello
violeta, como si alguien le hubiera dicho aquello.
- Andrei, me voy a comer con tu hermano. Trata de comportarte mientras
no estoy. – interrumpió Nebel, aceptando claramente.
Por más que le interesase aquello, probablemente no aguantaría
mucho más aquellas bromas sin hacer algo, y por supuesto,
no era inteligente de su parte.
- Extráñame Jisei.... – Youki lo miró,
sonriendo, un poco más serio después. – Tengan
cuidado. – advirtió, mirando luego a Andrei y respondiéndole.
– Son unos críos, no creo que ninguno de ellos sea
lo suficientemente fuerte, se esconden tras sus números.
Jisei le sonrió, aunque no muy naturalmente –“Tú
si me extrañas, ya tienes a Andrei que te consuele”
-Básicamente atacan como perros hambrientos, sin más,
se lanzan todos a beber de ti hasta que ni siquiera puedes moverte.
Tampoco iba armado…- suspiró mirando a Youki –E
irás, Kin… es comprensible que quieras hacerlo.
-Yo también iré… aunque no me seduzca la violencia…
tenemos a Nebel y a Jisei, podríamos aprovecharnos de ello
para atacarlos durante el día de algún modo…
un plan… inteligente… en lugar de lanzarnos sin más…
- propuso el moreno, sonriendo levemente porque había visto
a su hermano.
Youki suspiró, pensando que tendría que arreglarlo
luego. – Eso suena muy astuto, pero no estoy seguro de querer
que Jisei actúe así.... –“sin que yo pueda
ayudarlo” continuó en su mente.
El rubio se quedó parado en la puerta junto a Nebel. Si
iban a hablar de él, ya no tenía tanto interés
en irse –“Puedo hacerlo, Andrei”- le tiró
de la camiseta al moreno haciendo que lo mirase y acercándose.
Miró a Nebel como para que él también pusiese
de su parte.
- Yo también apoyo la idea. Me parece muy interesante...
– sonrió, imaginando lo que deseaba, pero era cierto.
- Y ¿yo qué, Jisei? – Youki se puso de pie,
observándolo. – ¿Cuántas veces te han
atacado ya? ¿Crees que quiero que te arriesgues de nuevo?
-Yo creo que no les ocurrirá nada, confío en ellos…-
el moreno sujetó el muslo de Nebel con la mano subiéndola
entre ambas piernas.
Jisei miró a Youki a los ojos, aunque seguía molesto,
por no decir celoso –“¿Y yo tengo que quedarme
de brazos cruzados dejando que te arriesgues tú, porque soy
humano?”- frunció el ceño con fuerza.
Kanbei se cruzó de brazos y miró a Kin pensando que
se pasaban demasiado tiempo discutiendo por cualquier cosa. Kin,
sin embargo, tomaba decisiones, no parecía que contrariarlo
llevase a ningún punto.
El chico le devolvió la mirada preguntándose qué
estaría pensando, Nebel bajando el rostro para que no se
le notase lo sonrojado, aún así, sin detener a Andrei
para nada
- No, porque te amo y no quiero perderte. – Youki le sostuvo
la mirada, preguntándose si aún no lo comprendía
del todo.
-“Y yo a ti y tampoco quiero perderte”- lo miró
igual de serio sosteniéndole la mirada aunque le incomodaba,
desviándola un momento casi imperceptiblemente y mirándolo
de nuevo –“¿Qué pueden hacernos por el
día?”
-Estás dañando su orgullo, si quiere luchar por ti,
deberías dejarlo… ¿o es que no confías
en el hombre que amas? Es extraño… - los ojos amatista
de Kanbei lo observaron –Si muere por ti… al menos no
lamentará no haber hecho nada por evitar tu muerte…
- Mi opinión se sostiene, no sabes tratar bien a un chico
– murmuró Youki, aunque sin sonreír esta vez,
acercándose a Jisei, debatiéndose entre lo que sentía
y lo que sabía era la verdad, aunque no le gustase su forma
de decirlo. – Hemos hecho cosas durante el día ¿no
es así? No me has visto débil en esos momentos. Ten
cuidado.
Jisei lo miró enrojeciendo un poco. Aunque estuviera advirtiéndolo,
sentía como si lo estuviera seduciendo de alguna manera y
no quería cambiar de opinión, se guardó las
manos en los bolsillos observándolo y las sacó de
nuevo recordando que debía usarlas para hablar –“Me
mantendré en la luz… pensemos algo…”
-Algo que los haga salir de su madriguera…- completó
Andrei aunque parecía más atento a las manos del rubio
que a la conversación y las acariciaba con las suyas observando
sus dedos finos.
- No será fácil, sacarlos en plena luz del día.
Nadie quiere ir hacia su propia muerte. – Youki extendió
una mano hacia Jisei pidiéndole que se sentara con él
de nuevo, tratando de prometerse a sí mismo, ser bueno, al
menos por un rato.
- Siempre podemos incendiar su madriguera. El fuego mata a los
vampiros, ¿no es así? – casi susurró
Nebel sentándose también de nuevo, y mirando sólo
a Andrei, seguramente pensando en algo que nada tenía que
ver con el plan.
-Me gusta… - el moreno le besó las manos y después
el pecho, alzando la vista a sus ojos mientras se erguía
y besando sus labios.
Jisei se sentó al lado de Youki casi dejándose caer
a plomo a su lado –“Con un poco de suerte, nos detendrán
por pirómanos e iremos a la cárcel…”-
aportó tratando de hacerles llegar cordura, subiéndose
un poco por encima de Youki para tirar del brazo de su hermano,
que siguió besando a Nebel con una sonrisa hasta que decidió
que era el momento de hacerle caso.
-Viven en una zona casi abandonada, Jisei… y tendrán
que huir… - se colocó la camiseta hablándole
calmadamente.
-“Sé donde viven… joder”- giró
la cara frunciendo el ceño.
Youki lo miró, sin decir nada. No se creía que le
preocupara más ir a la cárcel que morir. – No
irás a la cárcel – dijo finalmente.
- También podríamos ir cortando cabeza tras cabeza,
pero creo que eso... se vería aún más sospechoso.
– se rió Nebel, que estaba de buenos espíritus
ahora, besando a Andrei de nuevo.
“Desearía que se detuviesen” Pensó Kin,
enrojeciendo, y preguntándose hasta donde llegarían.
-Bien… hagamos eso… así serán menos quienes
nos ataquen… - susurró apenas alzando la voz observándolos
y pensando que tenían un comportamiento realmente extraño
–Sobre la cárcel… estoy seguro de que Youki sabría
evitar eso… fácilmente…
-¿Cuándo?...- preguntó Andrei, sujetando las
nalgas de Nebel con las manos, un tanto excitado.
Jisei mirándolos y rogando porque parasen de una vez, observando
a Kin y comprendiendo su expresión.
- Creo que debemos hacerlo tan pronto como sea posible. Luego del
encuentro con Kanbei, estarán débiles, no habrán
podido crear nuevos vampiros. Si esperamos... – Youki se encogió
de hombros, siguiendo la mirada de Jisei, y rodeando su cintura
de pronto. – Además, yo no quiero esperar.
- Mañana.... mañana por la noche- sugirió
Nebel, en una voz no tan casual, apretándose contra Andrei.
-Mañana…- repitió Kanbei, preguntándose
si ya estaría completamente recuperado para entonces, aunque
imaginaba que sí. De hecho, se sentía ya casi perfectamente
hoy –Vosotros prended fuego a la casa por la mañana…
así no podrán atacaros aunque os retraséis…
y seguramente dormirán…
-Sí… será lo mejor…- susurró Andrei
besando el cuello del rubio, entreabriendo los labios sintiendo
difícil contenerse, haciéndolo finalmente.
Kanbei los miró aun intrigado y luego miró a Youki
–Eso era todo…
- Creo que esa es nuestra señal de salida. – sonrió
nebel poniéndose de pie y sujetando la mano de Andrei, mirándolo
a los ojos. – “Me iré en un viaje escolar...”
– susurró, dejándole saber la excusa que pensaba
utilizar con su padre para quedarse aquellas noches con él.
- Quiero que regreses a mí, apenas acaben. – Youki
miró a Jisei a los ojos de nuevo, serio. – Te estaré
esperando.
-Ohm… ¿y soy yo tu profesor?- preguntó Andrei
susurrando un adiós al salir.
-“Sí… mi señor…”- el rubio
gesticuló, levantándose y caminando a su lado mientras
salían, mirando a Kin y diciéndole adiós con
la mano en una actitud inconscientemente infantil.
Kin saludó de vuelta, sonriendo un poco, aunque estaba algo
preocupado la verdad. Se puso de pie para cerrar la puerta tras
ellos, sentándose luego junto al moreno de nuevo, recostándose
contra su hombro.
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