| Capítulo 50- For the Rest of
the Night
Gaki se pegó a Jiro, abrazándose a su espalda sin
ninguna consideración, aún con aquella sangre embadurnada
por el rostro. – Tú eres el mejor.
-Sí, lo soy- el moreno se pasó la mano por la cara,
sintiendo la sangre seca en ella, escuchando cómo los otros
chicos se alimentaban en la casa tratando de recuperarse, algunos
llorando por la pérdida de otros, pero eso a Jiro no le importaba
nada, sólo él y Gaki. Se metió en el baño
y bajó la cabeza dentro del grifo mojándose el pelo
y la cara. Limpiándose las manos y los brazos de sangre.
- Sé que hubieras ganado – Gaki lo siguió,
quitándose la ropa y mirando hacia atrás, sintiendo
los llantos al igual que Jiro, por su parte tomando la decisión
consciente de ignorarlos. – Eres fuerte. –continuó,
por no confesar que había sentido miedo.
Jiro se volteó, observándolo con el cabello goteando
por su rostro y se lo apartó hacía atrás mojado,
apartándolo de su vista –Eres mío- contestó
ilógicamente a la aseveración del otro, sujetándolo
por el cuello y lamiendo su rostro, limpiando la sangre de ese modo,
sin dejarle lavarse. Alzándolo en brazos y lamiendo su cuello,
sintiendo su cuerpo desnudo.
Gaki se sujetó con las piernas, abrazándose, y metiendo
los dedos entre su cabello, mientras el moreno lo lamía,
sonriendo un poco.
-¿Estás contento?- lo miró a los ojos, apretándole
las nalgas y acariciándolas, llevándolo con él
al cuarto y dejándolo sobre la cama mientras se desnudaba
por completo, un tanto molesto por hacerlo, ya que nunca antes lo
había hecho totalmente descubierto. Le sujetó los
tobillos, separándole las piernas, observándolo y
sintiendo su sexo palpitar –Tienes sangre por todas partes…
- Pero eso te excita, lo sé – le sonrió, travieso,
suavizando la mirada luego. – Siempre estoy contento cuando
estoy contigo.
-Sí…- sonrió de medio lado, tocándose
con la mano izquierda mientras lo observaba en la cama. Se echó
sobre él, lamiéndole el pecho, el cuello, siguiendo
las manchas de sangre en su piel blanca sin dejar de acariciarse,
rozando su sexo contra la piel de Gaki y soltándolo para
sujetar el del chico, acariciándolo y observando cómo
reaccionaba.
Gaki gimió, arqueando la espalda y tomando el sexo erguido
del moreno, masajeándolo, habiendo deseado tocarlos desde
que lo vio a él hacerlo, su sexo pulsando, dentro de su mano.
– Toda la noche – le recordó, como si hubieran
firmado un contrato.
-Si puedes aguantarlo…- el moreno arrastró la lengua
por detrás de su oreja deslizándola después
por esta e incluso un poco dentro de ella, bajando por su cuerpo
de nuevo. Apretando la mano de Gaki en su sexo, haciendo que lo
apretase más fuerte. Le mordió los pezones, tirando
de ellos y pellizcándoselos después, jugando con lo
erectos que estaban, apretándoselos –Qué ganas
tenía de jugar contigo Gaki…- observó cómo
su piel enrojecía allí por el frotamiento y bajó
la vista a su sexo –Nadie diría que tienes una polla
así con lo cute que eres…- se rió, sonriendo
de medio lado, simplemente observando aquel miembro duro mientras
jugaba aún con sus pezones, apretándole los pectorales
a ratos.
Se apartó, poniéndose de pie y le tiró de
las piernas, arrastrándolo por la cama hacia él, penetrándolo,
mientras sujetaba sus caderas para pegarlo más a él
–Separa bien las piernas… - jadeó, su mirada
pendiente del sexo que se meneaba a cada embestida. Sus dientes
apretados soportando el mostrar más allá el placer
que sentía penetrándolo a él.
- Vale, pero di.... que mi polla también es cute... –
se rió, jadeando, y abriendo las piernas de todos modos,
alzándolas un poco y masajeando su propio sexo.
-Muy cute…- lo giró de medio lado subiéndose
una pierna al hombro para colar el brazo y sujetar el sexo del chico
por encima de la mano de Gaki, meneándosela con fuerza, penetrándolo
sin ningún control, sujetándole el brazo con la otra
mano para mantenerlo de medio lado.
- Ah...ah...! – el chico gimió escandalosamente, apretando
los párpados, sin dejar de sonreír. Le gustaba que
lo tomase así, aún sin ponerlo celoso. Eso significaba
que realmente lo deseaba.
El moreno lo giró de espaldas a él, tirando un poco
más de él, apoyándole los brazos y la cabeza
en la cama. Las rodillas en el suelo, saliendo de él, observándolo
y tocándole las nalgas mientras se rozaba contra su ano.
Le sujetó las muñecas acercando los labios a una de
sus orejas, rozándose contra su ano más fuertemente
-¿Te la meto, Gaki?
- Sí.... – murmuró, alzando la voz luego. –
Sí, Jiro, la quiero dentro! – le pidió, excitado,
moviendo la nalga, estremeciéndose.
Arrastró los labios contra su rostro y su cuello, besándole
la mejilla y apartándose, sujetándole la cintura justo
encima de las nalgas, penetrándolo –Ahhg!- sintió
cómo entraba en él completamente y lo movió
con fuerza, bajando a las nalgas y sujetándole las piernas,
frotándole los muslos y las nalgas de nuevo, separándoselas,
observando cómo entraba y salía de él
- Más fuerte! – exclamó Gaki, sonriendo, y
gimiendo a la vez, su sexo golpeando contra la cama cada vez que
lo embestía, provocándole sacudidas placenteras.
Jiro se rió, jadeando un poco, moviéndose más
fuerte y abrazándolo por debajo del pecho, sujetando uno
de sus pezones entre los dedos, apretándolo y bajando la
otra mano a su sexo, frotándolo ansioso, alzándolo
un poco hacia él con la mano que sostenía su pecho.
Le mordió el cuello bebiendo de él, sintiendo su placer,
estremeciéndose.
Gaki cerró los ojos, entregándose por completo, jadeando
y gimiendo entre sus brazos. Sentía el pezón más
allá de duro y su sexo pulsaba como nunca. Por un segundo
su mente regresó a aquella noche, la noche en la que conoció
a Jiro, volvió a ver su rostro a través de las lágrimas
y sacudió aquellas imágenes de su mente, sonriendo
de nuevo, gimiendo más duro, pero sin poder evitar pensarlo.
“Te quiero, Jiro”
La mano del moreno subió desde su pezón, arrastrándose
por su cuello y metiendo los dedos dentro de su boca, penetrándosela
con ellos, dejando de beber de él para jadear –Te…
“quiero”- se subió más sobre él,
apoyando una rodilla en el colchón y temblando, antes te
correrse dentro de él.
Gaki se corrió a su vez, sin creérselo, que se lo
hubiese dicho así, sonriendo, jadeando, susurrando luego.
– “Jiro...”
El moreno se quedó sobre él, jadeando, sin salir
de su cuerpo, apoyando la frente en su hombro y besándole
la piel sonriendo privadamente –Gaki…- susurró
serio de nuevo, saliendo de él y subiéndolo bien a
la cama, girándolo de cara arriba, observando sus ojos y
penetrándolo de nuevo, besándolo –De nuevo…
- remató sin decir lo que había querido.
Gaki sonrió, casi riendo en realidad, alzando las piernas
y devolviéndole el beso, pensando. “Y toda la noche”
-Sí…- jadeó contra sus labios, lamiéndolo
sin parar –Muérdeme… con fuerza…
Gaki lo mordió, de manera entusiasta, succionando su sangre,
sintiéndola deliciosa, ma´s que ninguna otra.
El moreno se movió con más fuerza, abrazándose
a él mientras se movía en su cuerpo, jadeando más
y más.
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