.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 49- I Need Redemption, I Need You

Yoru aún seguía abrazado a sí mismo sobre el colchón de la cama de Kanki, sin poder moverse desde que lo había llevado ahí, desde que Jiro había dejado de llamarlo, distraído en otras cosas. Pero no podía perdonarse lo que había hecho, ni siquiera quería mirar al albino. Seguía sollozando aunque había luchado contra ello, tratando de verse maduro y de afrontar su responsabilidad. ¿Pero a quién iba a engañar?

- Yoru....- Kanki lo llamó, sentado a su espalda, tratando de recuperarse. Necesitaba alimentarse pero no podía dejarlo solo y no iba a beber de él. Le pasó la mano por el cabello con suavidad. –Yoru, no es tu culpa...

El rubio sollozó un poco más fuerte como si el tacto de Kanki lo hiciera reaccionar a ello, encogiéndose más –Átame Kanki… no quiero irme…

- Si te ato aquí, podrán ver tu mente, saber donde estás.- lo abrazó por encima. Besando su mejilla húmeda, sintiendo su dolor como propio. – Te ataré a mí, ¿quieres? Así podremos seguir moviéndonos.

-No! No quiero, porque me dejas hacerte daño… deberías, deberías dejarme solo por ahí! Ya! Déjame! No te quiero conmigo!- se giró, abrazándose a él con fuerza, llorando de nuevo sin parar.

- No es tu culpa, Yoru...- susurró, abrazándolo con fuerza, llorando un poco también, besando su cabello. – No voy a dejarte nunca. Te lo prometí, ¿recuerdas? Y esta vez cumpliré.

Yoru lo miró a los ojos, besándolo, aunque no podía evitar sollozar igualmente, lamiéndolo como si le apremiase el tiempo y pasando la lengua por sus colmillos sin parar, rajándose la lengua una y otra vez.

El albino lamió de su sangre, sintiendo su calor inmediatamente, deteniéndose y dejándose llevar. “Deténte.... no quiero hacerte daño”

El rubio empujó más la lengua en su boca, deseando ese dolor, que le hiciese daño como él se lo había hecho. Se subió sobre él, rasgándose la lengua sin cesar aún, apretándola entre sus dientes para verter la sangre en su boca.

“Para!” Kanki se separó del, tragando la sangre aún en su boca, un poco resbalando por sus labios. Se la limpió, lamiéndola. – Detente, que no quiero! No quiero hacerte daño! ¿No entiendes? Te saqué de allí para protegerte.

-Sí, lo entiendo- Lo miró a los ojos fijamente –Pero…- se echó sobre él de nuevo acercando su cuello a él –Pues muérdeme…

- No quiero morderte, no por esa razón... – le acarició el cuello, a sabiendas de lo que buscaba.

-Kanki… muérdeme- insistió acostándose a su lado entonces y girándose barriga abajo en la sábana –Kanki…

- Bien, si eso deseas... – frunció el ceño, pensando que no tenía remedio, pero si eso lo hacía sentir mejor, no había caso. Le rajó la piel tan delicadamente como pudo, succionando, abrazándolo contra sí, tratando de ver lo que sentía.

-Kanki…- se abrazó a él, cerrando los ojos y dejándose llevar por aquella sensación reconfortante, excitante a la vez, como siempre que Kanki lo mordía. Alzó la mano para rozar sus labios tocándole la piel, jadeó apenas, bajito –Te voy a traer a alguien… - susurró –para que te pongas bien…

- No – el albino dejó de beber negando con la cabeza. – No quiero que salgas, es peligroso.

-Pues… no saldremos nunca más ¿entonces?- lo miró a los ojos, sintiéndose un poco cansado, haciendo un amago de molestarse –Además… no está aquí… está lejos…

- Lejos.... ¿estás seguro de que no nos han seguido? – preguntó preocupado, tocando su rostro. – No quiero que nos separen.

-No… ¿para qué seguirnos si yo hubiera ido con él ahora mismo de habérmelo pedido?- habló en bajito, casi un murmullo –Pues… me ataré yo… ya que tú no me quieres atar… y yo no me quiero ir…- se sacó la camiseta intentando atarse a la cama pero hacerlo en uno mismo no era tan fácil como había pensado.

Kanki sonrió sin poder evitarlo. – Creí que ibas a salir.... lo sujetó, quitándole la camiseta y atándolo de mejor manera, con suavidad para no hacerle daño. - ¿Contento ahora?

El rubio se puso rojo, sin mirarlo, pensando que eso había sido porque estar pensando en dos cosas a la vez y neceando con ambas sin decidirse en una –Ya… pues… sí… pero cambié de idea- mintió, ligeramente, tirándose en la cama y pensando que estaba incómodo. Se puso rojo, aún más –Kanki…

- Yoru.... – el albino se subió sobre él, acercándose más. - ¿Recuerdas.... que te dije que pensaras en lo que haríamos cuando regresase? ¿Todavía quieres?

Yoru lo miró riéndose un poco de pronto –sSe supone que estés cansado y herido… eres un pervertido…- se burló, aunque se le había levantado con sólo escuchar la propuesta -¿Así atado?

- Así atado.... – asintió el chico, sonriendo más. Haría lo que fuera por hacerlo feliz, por verlo sonreír así. – Tú me quieres pervertido, ¿no es así?

-Yo te quiero de todos los modos…- sintió que enrojecía más, mirándolo –Así no te puedo tocar…- protestó a medias porque igual le parecía divertido, extrañamente.

- Pues no toques... – se rió el chico lamiendo su pecho, y subiendo para besar sus labios, bajando luego, desabrochando sus pantalones.

-Espera!- se rió aún más rojo, revolviéndose un poco –Así me da vergüenza…

- A él no le da pena... – bromeó, bajándole la ropa interior y observando su sexo erguido, escuchando la voz del chico. Se lo introdujo a la boca, lamiendo con suavidad.

Yoru se agarró a la tela con las manos, temblando un poco al sentir el calor y la suavidad de su lengua en el sexo. Jadeó bajito, observando cómo los labios rojos iban rozándose contra su piel pálida. Los entrecerró de nuevo, moviendo un poco las caderas para aumentar el placer, Kanki envolviendo su sexo por completo, extendiendo las manos a lo largo de su torso acariciándolo y masajeándolo.

-Kanki…- el rubio se quedó quieto, dejando que lo tocase, bajando un pie hasta tocar su sexo apretado por el pantalón contra las sábanas, lo rozó con fuerza, jadeando más –También quiero…

- No te voy a castigar.... – Kanki se puso de pie, quitándose el pantalón para que lo viese, acariciándose, sin tocarlo.

- ¿No? Pues… - lo miró sintiéndose terriblemente excitado –Entonces ven…quiero lamerte…

- Ya iba... – se rió, colocándose sobre él, y retomando su sexo, lamiendo y succionando de manera más apasionada.

La lengua de Yoru saliendo de entre sus labios empapada, lamiendo la punta de su sexo, sintiendo cómo la mano del albino sujetaba su sexo hacia atrás, arrastró la lengua también por sus delicados dedos, metiéndose al fin el sexo en la boca, lamiéndolo con fuerza dentro de ella y succionándolo, sintiendo cómo llenaba toda su boca, la saliva resbalando de entre sus labios mientras su mirada no se apartaba de los testículos firmes y pálidos que se movían suavemente.

Kanki gimió contra el sexo del rubio, succionando con más fuerza, su sexo pulsando entre los labios de Yoru. Acarició sus muslos, apretándolos un poco, jadeando.

Finalmente, la lengua de Yoru subió por su sexo, recorriéndolo, alcanzando sus testículos con ella y lamiéndolos, Kanki agachándose a las lamidas y haciéndole sentir su sexo sobre el pecho, caliente y mojado. Jadeó con fuerza, lamiendo su ano y succionando la piel rosada, empujando la lengua dentro de él cuanto podía mientras su sexo le hacía temblar de excitación, forzando las lamidas de su lengua aún a ser más fuertes.

- Dime, Yoru.... ¿quieres.... quieres seguir así hasta el final o.... prefieres sentirme? – le preguntó el albino deteniéndose un momento, excitado a más no poder, jadeando con fuerza mientras hablaba.

-Quiero… no sé….- jadeó un poco mientras hablaba, lamiendo sus nalgas y besándolas –No… quiero ver cómo entra en ti … y luego… luego me abrazas…- sus mejillas se encendieron y se mordió el labio a pesar de estar sonriendo y de que no lo veía así.

- Como tú desees... – le respondió el albino, apartándose el mechón negro de la cara y levantándose, para girarse sobre él, tomando su sexo e introduciéndolo en su entrada poco a poco hasta penetrarse por completo, tratando de dejarle el mayor campo de visión que podía, y finalmente moviéndose sobre él, gimiendo.

-Humph!- el rubio cerró los ojos después, moviendo las caderas dentro de él, jadeando al soltar su labio inferior. Buscando sus labios para besarlo, sintiendo cómo lo cabalgaba y jadeando con fuerza aún mientras lo besaba, sus ojos verdes observándolo de nuevo, sintiendo el mechón negro acariciarle la cara.

Kanki lo besó apasionadamente, sin dejar de moverse sobre él, aprisionando su sexo entre ambos, acariciando sus brazos, pensando en desatarlo, pero conteniéndose por un momento más, jugando con su lengua, y apretándolo dentro de sí.

Yoru alzó un poco el abdomen para sentir mejor el sexo del albino, acercándose a su oído, lamiéndolo con suavidad -¿No quieres que te toque?

- Siempre.... quiero que me toques – jadeó, deseoso, desatando sus manos, aún besándolo mientras lo hacía.

El chico le pasó las manos por la espalda y las nalgas, apretándolas, moviéndolo contra él, ansioso por acariciarlo. Le acarició el rostro con ellas y se giró en la cama sobre él, penetrándolo con más fuerza, apoyándose en una mano y arrastrándose contra su cuerpo para frotar su sexo, sus labios cerrándose contra sus pezones, succionándolos intensamente. Su mano bajando a sujetar el sexo duro y caliente.

- Ah... Yoru... – gimió Kanki, permitiendo que tomase el control por fin, su sexo deseando liberar su pasión. Se estremeció, moviéndose contra su cuerpo, estirando las puntas de los dedos.

-Te quiero, Kanki…- el rubio apenas se distrajo un segundo para hablar, antes de volver a succionar sus pezones erguidos y duros, casi como si fuera una droga sentirlos, mordiendo un poco su pecho, con delicadeza y lamiendo la sangre mientras lo lamía. Enrojeciendo por haber hecho eso y aún más sin percatarse.

- No... así me gusta... – gimió, al sentir su vergüenza, estremeciéndose de nuevo, y corriéndose contra su abdomen, gimiendo cada vez más, abrazándose más al rubio, haciéndole sentir lo mucho que lo amaba.

Yoru lo observó a escasos centímetros de sus labios ahora, sin besarlo porque adoraba su expresión. Frunció un poco las cejas excitado, moviéndose con más urgencia hasta también liberarse dentro de él, besándole el cuello repetidas veces y succionando su piel mientras se apretaba contra él, con toda la fuerza posible aún terminando de eyacular.

Kanki exhaló, cansado, dejándose caer sobre el rubio, completamente, sonriendo. – Te amo, Yoru... Debería atarte más a menudo.

-Pervertido… - el rubio se rió, girándose de nuevo sobre él, besándole los labios y la quijada, moviéndose dentro de él para molestarlo y creando un estremecimiento en sí mismo por culpa de su aún sensible sexo. Salió de él con gesto de contrariedad y lo apoyó empapado sobre el del albino, observándolos entre ambos, rozándolos un poco –Estamos pringados…

Kanki se rió, totalmente relajado, como si nada de lo de antes hubiese sucedido. – Siempre podemos tomar una ducha juntos, si te preocupa.

-No, me da igual…- se pasó la mano por el pelo rubio, alborotándolo un poco –Pero nos bañamos… para acariciarnos y sobarnos… y todo eso…- sonrió abiertamente, obviamente también olvidando lo anterior en pos de lo bien que se sentía ahora.

- Me vuelves loco, ¿lo sabías? Estoy loco por ti, Yoru. – le sonrió, besándolo de nuevo, y otra vez, más suavemente, poniéndose de pie, y tomándolo de la mano. – Vamos, a ducharnos, acariciarnos, sobarnos, y todo eso...

 
 

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