| Capítulo 47- Personal Battles
Kanki sujetó la mano de Yoru, apretándola, a la vez
que caminaba nervioso. Lo mejor era que saliesen de allí
cuanto antes, no quería arriesgarse a que le leyesen la mente
al rubio.
Yoru apretó la mano del albino, saliendo con él a
las prisas, nervioso, ¿Por qué estaban todos arreglándose?
Comenzaba a preocuparse. Seguro que Jiro acababa llamándolo
y los descubría –“No… no debería
ir contigo Kanki… lo estropearé todo… ve tú…”-
se detuvo en seco, nervioso y asustado.
- “No estropearás nada, y no te quiero dejar solo”
– Se detuvo mirándolo, preocupado. Tal vez tenía
razón, tal vez la mejor manera de protegerlo era fingiendo
así, pero no quería cometer el mismo error dos veces.
El rubio negó con la cabeza soltándolo –“Tengo
que quedarme… ya… ya no soy un crío, no me pasará
nada… mira, los está reuniendo a todos y siento cómo
me llama… si no voy se enfadará, me buscará
y lo echaré todo a perder…”
Kanki suspiró, sujetando su rostro. –“Vale,
pero ten cuidado, y trata de no pensar en eso. Piensa.... piensa
en lo que haremos cuando regrese.” – Lo besó
apasionadamente, sonriendo al separarse. – “Regresaré,
Yoru”
El chico le sujetó el brazo nervioso y lo atrajo hacia
él de nuevo, besándolo profundamente y mordiéndole
un poco la lengua, probando su sangre y rasgándose con sus
colmillos la propia, tratando de establecer un vínculo, temblando
un poco y apartándose por fin –“Te quiero, me
voy… me está llamando”
“Te amo” Kanki se dio la vuelta, echando a correr ya.
Después de todo, a él no podrían leerle la
mente, sólo Yoru. Se preguntaba si sería capaz de
encontrar a ese vampiro con facilidad.
-Ya era hora, Yoru! Que siempre llegas el último a todo,
joder!- el moreno le dio un golpe en la nuca con la palma de la
mano y el rubio se apartó contrariado mirando a los demás.
-Quita…- protestó aunque sin mucha fuerza en realidad,
tanto, que Jiro ni lo escuchó -¿Dónde vamos?
-Joder! Vamos a donde me dé la gana… qué gilipollez
de pregunta ¿no?- se rió mirando a Gaki de soslayo
–Vamos… a mostrarle al mundo qué es lo que les
espera…
El chico se rió, pegándose a Jiro y mirando a Yoru.
– Será divertido ¿ne? –miró tras
él, curioso. – Y ¿tu novio?
-No quería venir- el rubio se encogió de hombros.
-¿Y eso por qué?! ¿Eh?! ¿Se cree que
puede hacer lo que le dé la gana?!- Jiro lo miró frunciendo
el ceño, escuchando cómo Yoru pensaba que de hecho
sí, podía hacer lo que le diera la gana –No
me hagas demostrarte que no… más le vale no tocarme
los cojones- le sujetó la quijada a Yoru soltándosela
de golpe –Vámonos! Id saliendo todos!
.............................
Kanki se detuvo por fin, al llegar a aquella calle en donde lo
había visto. Sabía por experiencia propia que los
vampiros solían frecuentar ciertos lugares, al menos por
un período de tiempo. Empezó a caminar con más
clama tratando de percibirlo.
-Diría… que no estamos solos…- el moreno siguió
mirando adelante, notando la presencia de otro vampiro cerca, demasiado
joven para tan siquiera llamar su atención lo suficiente
para voltearse a mirar. Aún así, colocó a Kin
unos pasos por delante de él sin soltarlo –¿Lo
sientes? Debes acostumbrarte a hacerlo.
- Sí... lo siento – asintió aunque no se hubiese
dado cuenta de no habérselo dicho Kanbei, no iba prestando
atención.
Kanki abrió los ojos, al verlo por fin, a ambos chicos,
los recordaba. – Tú! – lo llamó, sin saber
su nombre acercándose.
-¿Tú?- el moreno lo miró, sus ojos amatista
reconociéndolo al instante como aquel chico que iba con el
que Kin había pedido que ayudase -¿Qué es lo
que quieres?- preguntó a la defensiva, sin descuidarse un
segundo.
- Lo siento, no sé tu nombre. – se excusó acercándose
más, pero no demasiado. Miró al otro chico, volviendo
su mirada al mayor, nervioso. – Necesito tu ayuda. Ese chico
que atacaste ayer.... es parte de otro grupo de vampiros y.... necesito
detenerlos. –explicó sin demasiada coherencia por superocupación.
- ¿Un grupo de vampiros? – Kin lo miró, curioso,
ahora preguntándose si el chico al que habían ayudado
estaría bien.
-Es algo básico decir tu nombre primero si pretendes saber
el de otro…- contestó el moreno al parecer sin hacerle
mucho caso a su historia, pero sí a su mala educación,
un grupo de vampiros ¿Por qué debería importarle
a él eso? No le impostaba si se reunían, si hacían
fiestas ridículas o si les daba por bailar desnudos... él
no tenía nada que ver con aquellos "vampiros" ridículos.
- Kanki, mi nombre es Kanki. Lo siento... – se disculpó
de nuevo, un tanto molesto, pero sin demostrarlo. - ¿Crees
que podríamos hablar en un lugar menos público?
El moreno miró a su alrededor suspirando con fuerza, molesto
de que lo interrumpieran con esos asuntos cuando lo que deseaba
era pasar la noche con Kin –Kanbei, y de acuerdo, pero sé
breve…- saltó sobre el mismo edificio en el que estaba
llevando a Kin con él, caminando por el tejado y esperando.
- El mío es Kin. Trata de explicar desde el principio...
– suspiró el chico, tratando de ser más amable.
- Gracias... Esos chicos, son vampiros nuevos, todos creados por
dos chicos sólo. Y... piensan convertir el mundo entero en
vampiros como ellos, eliminando a los más antiguos, a los
que se vean adultos y a la mayoría de los humanos. Mi novio...
el rubio que estaba a mi lado anoche.... fue convertido por ellos.
– aclaró Kanki, no fueran a hacerle daño a él.
Kanbei lo miró a los ojos, pasándose la mano por
la mandíbula, a sus labios asomando una sonrisa que se abrió,
estallando en una sonora carcajada que pronto se silenció
dando paso a la indignación –Qué estupidez!
¿Quieres decir que acabarán con todos los adultos
vampiros o humanos? Y pretenden vivir sólo ellos… junto
a un grupo de humanos… ¿Cómo se puede ser tan
estúpido?! ¿Es que ni siquiera son conscientes de
que algo así no pasará desapercibido? Creen que porque
son vampiros de tres al cuarto se han convertido en dioses…
¿Que los humanos no harán nada?
- Son muy jóvenes y son muchos. Además.... no sé
cuantos de ellos estén de acuerdo y cuantos sean obligados
a seguirlos. No puedes desobedecer a quien te hizo. – El albino
lo miró un poco nervioso por su comportamiento, dando un
paso hacia atrás.
- Pero... tú puedes detenerlos ¿verdad? – Kin
miró a Kanbei, pensando que jamás lo había
visto así. – No creo que puedan contigo.
-Por desgracia, nadie es invencible…- el moreno los miró,
serio, pensando en que de hecho, ya había sido vencido una
vez –Depende de cuantos sean… del tiempo como vampiros
que tengan y también de quien hayan bebido en este tiempo…-
se cruzó de brazos pensando. Lo cierto es que aquel problema
atañía a todos los vampiros, esos estúpidos
crearían alarma y llamarían la atención sobre
los de su naturaleza, por no hablar de cosas peores, los humanos
eran totalmente indefensos ante ellos. Por fin pareció reaccionar
-¿Dónde residen?
- ¿Me ayudarás?! – exclamó el chico
emocionado.-Puedo llevarte, no está....
- Es mejor que nos digas donde- interrumpió Kin, de pronto
preocupándose. ¿Qué tal si era una trampa?
- No... está muy lejos. Si no confían en mí,
pueden leer mi mente.- el albino apretó un puño, nervioso
de nuevo, pero daría lo que fuera por ayudar a Yoru.
El moreno lo atrajo sin más preámbulo, mordiendo
su cuello y cerrando los ojos, imágenes del rubio cuando
era humano, de su conversión en vampiro. Aquella casa deplorable,
repleta de vampiros amontonados como ratas, mordió con algo
más de fuerza a causa de la repugnancia, vio a Jiro y a Gaki
llevando humanos al interior como animales.
Kanki apretó los labios, al sentir el dolor, relajándose
sin embargo, tratando de transmitirle lo que deseaba, y a Yoru,
claro, lo mucho que deseaba protegerlo.
Kanbei se apartó por fin, soltándolo y pasándose
un dedo por los labios –Repulsivo… por no decir decadente…-
murmuró con el ceño fruncido, claramente molesto –No
sé si podré con todos ellos, en todo caso iré…
Kin, vete a casa…
- Claro que no! ¿Estás loco? Y ¿luego de decir
que no sabes si podrás? – lo miró serio, necio,
no pensaba ceder. – No me iré a casa, iré contigo.
-No! No eres más que un recién nacido!- el moreno
frunció el ceño mirándolo a los ojos –Irás
a casa y me esperarás allí! No importa si no puedo,
al menos mataré a muchos de ellos, no podemos permitir que
lleven a cabo esa locura…- lo miró aún del mismo
modo.
- También soy una persona individual! Lo sabías cuando
me hiciste! No voy a dejarte solo, tonto! – Se sujetó
de su kimono, desesperado y algo moelsto en parte claro.
Kanki permaneció en silencio, sintiéndose algo incómodo
ante aquella discusión obviamente personal.
-¿Quieres morir? ¿Quieres que me maten por tratar
de protegerte? No sabes nada de cómo es una batalla!…-
lo miró furioso de que no le hiciera caso cuando quería
protegerlo pero observó sus ojos, sintiendo su desesperación
y le sujetó las manos apoyándolas en su pecho, abrazándolo
con fuerza, susurrando –“Tú que odias la muerte
y matar… mataré inocentes, sólo porque me atacan
y no tienen voluntad para contrariar a su hacedor como tú
lo haces… Sé que quieres protegerme, pero no puedes,
ve a casa”
“No entiendes nada.... Dijiste que no me dejarías,
Kanbei” Le respondió de la misma manera aferrándose
a él. “Tú me diste esta vida. No tengo nada
si no es a tu lado”
-“¿Qué puedo hacer? ¿Esperar a que se
hagan más fuertes y nos maten?”- lo abrazó más
fuerte, oliendo en su cabello, besándole la mejilla con fuerza
–“Tú sabes que quieres que vaya… los humanos…
los tratan como juguetes… los tienen allí encerrados,
beben de ellos y los violan… apenas se preocupan de alimentarlos…
¿no odias eso? ¿Quieres darle la espalda a eso?”-
lo alzó del suelo con los brazos besándolo profundamente
“Te amo, haz lo que te pido”
-No soy tan débil como piensas – frunció el
ceño, dándole la espalda. Claro que no quería
permitir eso, y seguía pensando en aquel chico, tal vez por
ser su primera víctima. Por lo que había visto en
él. Pero ese no era el asunto. – Si no has regresado...
pronto, iré a buscarte.
Kanbei lo observó, alzando una mano y apoyando la mano en
su cuello, acercándose a su espalda. Dolido de que se volviese
para no mirarlo “Me das la espalda, antes de irme a una batalla…no
podré pensar en otra cosa” habló dentro de él,
susurrando. Guardándose de que alguien más escuchara
sus palabras hacia Kin. Se apartó de él mirando al
albino –Vámonos…
- Gracias... – murmuró el albino, sonriendo un poco,
confundido. Pero lo ayudaría, eso era todo en lo que tenía
que pensar.
Kin se giró para mirarlo, aunque hubiese preferido que no
viera su mirada de miedo. – Regresa. – sentenció,
serio.
El moreno lo miró de soslayo –Iré a protegerte,
es lo que te juré que haría- apartó la mirada
aún dolido aunque lo comprendía.
...............
Gaki se adelantó a los demás, señalando. –Por
aquí, por aquí! Estoy seguro de que lo vi por aquí,
¿ne, Yoru? Tú debes recordar....- preguntó,
olvidando que no le habían dicho a qué iban.
-¿El qué?- el chico, que tenía cara de estar
pensando en a saber qué, lo miró recibiendo el empujón
de Jiro en el culo con un pie.
-Epabila,joder! Estamos buscando al vampiro que jodió a
Gaki cuando iba contigo… memo…
-No! No sé…- se quedó callado, alterándose
de inmediato, deseando decirle a Kanki de algún modo que
se alejase de él. Egoístamente.
- Pero sí sabes, tú y tu novio me guiaron aquí.-
Gaki se acercó ,mirándolo a los ojos, como escudriñándolo.
– No es amigo suyo, ¿verdad?
-¿Cómo va a ser mi amigo un viejo?! Yo sólo
tengo un amigo además de Kanki ! Y! Y no es un vampiro!-
le gritó por pensar en otra cosa y no desvelar nada, nervioso,
sintiendo la mirada de Jiro fija en él, sin atreverse a mirarlo
-Es igual, Gaki… déjalo, si su novio está con
él… lo mataremos y punto…- observó al
chico temblar un poco y se rió.
-No te preocupes, si te sientes solo, traeremos a tu amigo, el
no vampiro. – le guiñó un ojo el chico de cabello
celeste, riendo luego y colocándose junto a Jiro.- Lo siento,
alguien poderoso.
-¿Sí?...- el moreno se excitó terriblemente
aunque él aún no lo sentía, y se rió
entre dientes olvidándose del asunto de Kanki por completo,
rodeando a Gaki por detrás y sujetándole los genitales,
apoyando su sexo erguido entre sus nalgas mientras caminaban. –Atención
gilipollas! Atacad a quien nosotros ataquemos…Si van a hacernos
daño, nos protegeréis… si van a matarnos…
os dejareis matar para salvarnos ¿comprendido?- un uniforme
conjunto de asentimientos, de aquellos vampiros jóvenes,
niños todos ellos de no más de 16, zumbó en
los oídos de Yoru que temblaba cada vez más, deseando
correr, abrazarse a Kanki… huir lejos -¿Qué
pasa Yoru? ¿Has meado tus pantalones?!- el moreno se rió
más alto aún, el rubio negando con la cabeza, caminando
entre los otros, avanzando para ir delante de todos tratando de
ver a Kanki antes que nadie, pedirle que huyera. Jiro deslizó
la lengua por el cuello del chico de cabello celeste –Gaki,
Gaki…- susurró como jugando, metiéndose con
él entre el montón de chicos, camuflándose.
Kanbei se detuvo, mirando abajo y después a lo lejos, pasó
una mano por delante de Kanki, frenándolo –Están
cerca… sígueme- echó a correr después,
saltando sobre los edificios, deseando haber tenido su katana, ya
que luchar sin ella se hacía extraño, como si estuviera
desnudo. Los observó caminando a lo lejos, estudiándolos
-¿Dónde están? Los líderes…
- Son esos dos, los que van adelante. ¿Los distingues? –
señaló el albino, paseando su mirada por el grupo,
hasta fijarla en Yoru, conteniendo su aliento, deseando ir a sacarlo
de allí cuanto antes.
-Puedo verlos… claramente- su mirada se cruzó en ese
mismo instante con la de Jiro que tras haber sentido la presencia
del vampiro había alzado la mirada de inmediato –Ahí
esta! Arriba!
Kanbei saltó hacia el suelo entre la maraña de vampiros
que se habían abalanzado hacia él mientras los dos
supuestos líderes permanecían atrás, algunos
de los vampiros atacando a Kanki. El rubio corrió hacia el
albino, deteniéndose, girándose en dirección
a Kanbei y atacándolo a él también. Jiro se
rió abiertamente –Bebed su sangre! Olvidaros del otro!
El moreno se los sacaba de encima como podía, pero realmente
eran demasiados.Les partía el cuello, los atravesaba con
la mano, pero no dejaban de venir a él, sentía las
mordidas en sus piernas, sus brazos, en todo su cuerpo, olía
a sangre, a la suya
y a la de los vampiros, eran como ratas hambrientas. En sus labios
se esbozó una sonrisa, su mirada se tornó distinta,
se golpeó contra las paredes, aplastándolos sintiendo
los huesos crujir. Arrancó a un vampiro de su cuello, sus
dedos atravesando los globos oculares liberando el gelatinoso.
Kanki no prestaba atención a esto, por supuesto, ya suficiente
tenía con apartar los que se empeñaban en morderlo
a él. Lanzó a uno contra la pared, girándose
inmediatamente, por un momento confundido al vera Yoru saltarle
encima, tumbándolo. Lo sujetó de los brazos tratando
de detenerlo sin dañarlo. – Yoru! – gritó,
sintiendo cómo le mordían una pierna.
El rubio le mordió el cuello, aflojando según sentía
su sangre, sintiendo su dolor terrible, golpeando al que estaba
en el suelo mordiéndolo, pero sus labios de nuevo cerrándose
en torno al cuello del albino sin poder evitar succionar una vez
más de él. Obedeciendo.
Jiro se abalanzó entre los vampiros caídos y los
que aún mordían a Kanbei, sus colmillos clavándose
en la piel de su cuello, sus manos aferrándose a la fuerte
espalda, clavando las uñas en ella. El moreno soportó
el dolor, apretando los colmillos con tanta fuerza, que la sangre
bajaba entre sus labios mientras luchaba por librarse de ellos,
cada vez más débil.
Kanki abrazó al rubio contra sí, hablándole
directamente a su cabeza. “Te voy a sacar de aquí.
Lucha, Yoru”.
- Kanbei! – Kanki alzó la mirada al escuchar el grito
del chico de cabellos violeta. Había decidido seguirlos después
de todo. Lo vio saltar, e hizo lo mismo, reuniendo todas las fuerzas
que le quedaban, que no eran muchas, gritando al sentir los colmillos
volver a rasgarle la piel, sujetando al rubio contra sí a
pesar de que le hacía daño.
Kin sujetó a Jiro por el cabello halándolo, tratando
de quitárselo de encima al moreno. No le importaban sus razones,
no pensaba dejarlo solo y menos en la situación en la que
estaba. Sintió cómo alguien se le subía salvajemente
encima, Gaki mordiéndole el hombro gritándole en su
mente “¿Quién es el que debería estar
muerto, eh?!”
Kanbei sintió como si se le helase la sangre al escuchar
la voz de Kin, su mano alzándose, cerrándose en el
cuello de Gaki como podía, Jiro sujetando su mano tratando
de liberar al chico. Sacó una barra metálica hundiéndola
en el brazo de Kanbei una y otra vez hasta clavarlo contra el muro,
Kanbei gritando sin poder evitarlo, pero sin soltar al chico de
cabello celeste. Lanzándolo por encima de ellos al otro lado
de la calle, desgarrándose el brazo por completo.
Jiro lo miró a los ojos, furioso, mirando sólo un
momento a Gaki antes de lanzarse contra Kin, mordiéndole
la mejilla, lo primero que alcanzaba.–Ayudadme!- los vampiros
se abalanzaron como recuperando las fuerzas, mordiendo a Kanbei
que trataba de apartar a Jiro con la mano libre.
Gaki se sentó, mareado y adolorido, furioso, mientras Kanki
aún escapaba, tambaleándose por la sangre perdida.
Gracias a la orden de Jiro, habían dejado de perseguirlos,
pero ahora tenía que luchar contra Yoru y su afán
de ir a ayudar al otro vampiro.
- No! – Kin, frunció el ceño, como si eso le
quitase el dolor, pateando a diestra y siniestra, sujetando el tubo
aquel y sacando fuerzas de quien sabe donde, para arrancarlo del
brazo de Kanbei, blandiéndolo y golpeando a Jiro en la cabeza
con todo lo que tenía, sosteniendo al moreno contra él,
tratando de sacarlo de allí.
-Vete…- el moreno lo miró, pero había perdido
mucha sangre y apenas sentía las fuerzas suficientes para
mantenerse en pie o tratar de luchar inútilmente contra los
vampiros que mordían su cuerpo.
Jiro se cayó al suelo, mareado, levantándose lentamente,
observando de pronto cómo Kanki huía con Yoru que
sin razonar en algo, seguía mordiendo al albino y tratando
de liberarse de su agarre para volver en ayuda de Jiro –Kanki!
- Jiro! – Gaki lo llamó preocupado, corriendo hacia
él, en vez de mirar hacia donde miraba el moreno, sosteniéndolo,
momento que Kin aprovechó para sujetar a Kanbei contra sus
hombros, saltando con fuerza, a pesar de que jadeaba de la debilidad,
huyendo en dirección contraria al albino.
El moreno se dejó llevar por él, casi perdiendo
la conciencia por completo, imágenes de soldados muertos,
regados por el suelo, la lluvia cayendo sobre el metal de las armas.
Trató de abrir los ojos, sin fuerzas, sintiendo cómo
la oscuridad se cernía totalmente.
Jiro se apartó, sujetando a Gaki, mirando alrededor, buscando
al vampiro -¿Dónde esta? ¿Dónde estás?!!!
- Se fueron.... – murmuró el chico, decaído,
sujetándose más a Jiro. Se había asustado mucho
al verlo caer.
El moreno lo miró a los ojos fijamente y después
la cantidad de vampiros muertos por el suelo. Apenas quedaban unos
seis en pie, pero no le importaba una mierda. Se rió pisando
la cabeza de uno de ellos, aplastándola contra el suelo,
sintiéndose terriblemente poderoso, si no estaba muerto,
poco le faltaría, ese vampiro viejo y engreído. Sujetó
el cuello de Gaki, pasándole la mano por la cara y embadurnándolo
de sangre, atrayéndolo hacia él y lamiéndole
la cara por todas partes.
El chico sonrió débilmente, dejando que las lágrimas
bajasen por sus mejillas sólo porque las ocultaba la sangre,
besando a Jiro apasionadamente. – Aún me vas a hacer
el amor.
-Toda la noche…- Jiro lamió las lágrimas al
sentir el sabor salado, sin decirle nada al respeto pero rozando
los labios en sus pestañas –Vamos…- comenzó
a caminar, haciéndolo andar de espaldas, su sexo ya abultándose
en la ropa. Besándolo, empujándolo con la fuerza con
la que embestía su boca.
|