| Capítulo 46- Mi Calma
Kin se sujetó del brazo que le ofrecía el moreno
aunque siempre lo hacía enrojecer un poco, pero le agradaba,
su forma de tratarlo. – Es una noche tranquila, ¿no
crees?
-Siempre lo son… aunque no para ellos…- sonrió
levemente, refiriéndose a los chicos que habían dejado
sentados en un banco del parque tras beber de ellos –Ya no
siento deseos de cobrarme vidas… me siento calmado…
al fin…
- Me alegra escuchar eso. – sonrió acariciando su
brazo sin poder evitarlo. – No está tan mal para ellos
tampoco. No creo que nadie la pase mal realmente, cuando eres tú
quien bebe.
El moreno lo observó, apoyando la otra mano sobre la suya
e inclinándose un poco para besarle el cuello con suavidad,
apartándose lentamente de este -¿Nunca sientes deseos
de matarlos? ¿Ni siquiera cuando ves en ellos ciertas cosas?
- A veces, pero.... no tengo derecho, no siento que lo tenga. –
confesó, observando su mano, algo cohibido porque a veces
simplemente deseaba dejarse llevar por sus pasiones.
-¿Y ellos? ¿Tienen derecho a violar? ¿A matar?
¿Tienen más derecho ellos a matar a un inocente que
tú a matar a un culpable? Tú sabes si son culpables…
lo sabes, mejor que juez alguno… - lo miró a los ojos
–Yo jamás podré perdonar esas vidas, creo que
tengo el derecho y el deber de salvar a sus futuras víctimas
cobrándome su vida.
- El deber – sonrió un poco, pensando que definitivamente
era de otra época. –Lo siento, si no puedo seguir tus
principios. Yo no estoy seguro de saber toda la historia, ni lo
que les depara el futuro. No puedo evitar pensar en eso.
-Kin… - se rió con suavidad, observando el cielo
y luego al chico a su lado –Tienes demasiada esperanza en
la gente… pero amo eso… así que no te disculpes
por no ser como yo… si lo fueras…- le sujetó
la quijada haciendo que lo mirase –no me habrías calmado…
- deslizó los dedos con suavidad por su mandíbula.
El chico se sonrojó bastante, bajando la mirada, aunque
sonriendo. – Me alegra...eso.
El moreno bajó el rostro, besándolo profundamente,
con suavidad, lamiéndole los labios y oliendo su piel mientras
lo hacía, acariciando la nariz contra su mejilla, y susurrándole
al oído –Volvamos a casa…
- Volvamos... – accedió el chico, prefiriendo no preguntarle
por qué. Ya lo sabía. – Me has dicho que....
es mejor que no haya nacido en la época en la que eras humano,
pero, me pregunto si extrañas esos tiempos. – comentó,
de pronto, porque lo pensaba al verlo moverse.
-Tal vez… en ocasiones, antes, más que ahora…-
lo miró de soslayo mientras caminaban, observando su piel
pálida, reflejando la luz de la luna –Lo que más
añoro… es la personalidad… de la cultura…
cada vez se pierde más… quieren ser lo que no somos…
- Supongo que lo comprendo, aunque no fui criado así –
sonrió, más tranquilo gracias al cambio de conversación.
– Pero me parece algo interesante, incluso en la manera en
la que haces las cosas.
-No sé a qué te refieres…- se rió levemente
preguntándose qué había de extraño en
cómo hacía las cosas, pero decidiendo no explorar
el asunto para no sentirse consciente de sus actos. Le sujetó
la mano con la que agarraba su brazo y rodeó su cintura con
la otra, acercándolo a él y oliendo su cabello con
fuerza –Creo que será esta noche… cuando lleves
el kimono que tengo para ti…
- Ya... ¿Ya lo conseguiste? – se sonrojó de
nuevo a su pesar, frunciendo el ceño luego como para controlarse.
– Mañana.... iré a comprar ropa para ti.
-Está bien…- susurró mirándolo a los
ojos y suspirando luego, frunciendo un poco el ceño al pensarlo,
esperando no sentirse demasiado ridículo como para mostrarse
avergonzado, sus pensamientos variando con rapidez al observarlo,
abordando la visión del chico con el kimono abierto, la piel
blanca asomando entre la bordada tela negra –Te verás
tan sensual… no dejaré que te lo quites hasta la mañana
siguiente…
- Está bien, te complaceré- asintió como si
le hiciera un favor, pensando para sus adentros que así no
sería muy fácil que se metiera con él como
lo había pensado.
-No puedo esperar…- el moreno sonrió leyendo sus pensamientos
y haciendo como si jamás los hubiera escuchado.
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