| Capítulo 44- Proof Me Wrong
and Let Our Love Be Eternal
Jisei se despertó, miró el reloj, las doce del medio
día. Era pronto para Youki pero para él, bastante
tarde teniendo en cuenta que estaba acostumbrado a levantarse a
las 8 para ir a clases. Ni siquiera los sábados como hoy
podía dormir más allá de las doce. Se pasó
un dedo por las heridas de los colmillos en su piel y se provocó
él mismo un estremecimiento.
Se giró, mirando a Youki dormir y sujetó un extremo
de la sábana, tirando poco a poco para apartarla de encima
de su cuerpo, tratando de observarlo sin que se despertase, sonriendo
un poco por su propio comportamiento infantil.
- ¿Espiando? – Youki abrió un ojo y luego el
otro, sonriendo. En realidad se había despertado al sentirlo
moverse, estaba muy pendiente de él desde la noche anterior.
Pero había preferido fingir un poco. Se sentó en la
cama, retirando completamente la sábana. – Mira todo
lo que quieras.
El rubio enrojeció, su piel morena coloreándose un
poco y neciamente mirándolo mejor, apoyando una mano en el
reposa cabezas como encerrándolo allí y observando
cuanto quería su sexo pálido y rosado –“Es
tu culpa si duermes desnudo”- escribió de pronto poniéndole
la libreta en la pierna.
- “No dije que fuera algo malo, como para llevar culpa”
– le escribió de vuelta sonriéndole y girando
la libreta para que leyese, besándolo súbitamente.
Jisei lo besó a él, empujando la lengua en su boca
y apoyando la otra mano al otro lado, en el reposa cabezas, pensando
inevitablemente que siempre lo excitaba estar con Youki. Se apartó,
rompiendo el beso y observándolo, acostándose en la
cama de nuevo –“Me gusta verte dormir”
- Y a mí me gusta dormir contigo. Había olvidado
lo que se siente. – sonrió, hablando con suavidad,
pasando un brazo por su pecho. – Has cambiado, te noto más...
seguro.
-“¿Te molesta?”- lo miró serio, aunque
estaba preocupado –“Ya no me das miedo y tampoco me
siento avergonzado de nada, sé que me quieres así”-
le pasó la nota mirándolo preocupado de pronto.
Youki sonrió, leyendo la nota y tocándole el rostro
luego. – No, no me molesta, me gusta. Llevo todo este tiempo
diciéndote que eres especial. Me alegras que por fin comprendas.
-“Ya…”- lo miró sintiéndose inseguro
de nuevo, de pronto. Todo hubiera ido mejor si no se lo hubiera
dicho, aunque él también se había dado cuenta.
Se apoyó en su propio brazo con la cara –“Te
gustaba más antes”- escribió todo retorcido
por estar acostado.
- Eso no es cierto. – Youki se sentó de nuevo, mirándolo
serio. – Me gustas más que nadie en años. Me
gustas más que nunca. Estaba asustado, aunque parezca imposible.
-“¿De qué?”- preguntó, sin creerle
nada, mirándolo sin moverse más que lo necesario para
escribir, y tapándose un poco con la sábana.
- De que pudieses no regresar a mi lado, de que estuvieras muerto...
– contestó, bajando un poco la mirada.
-“Yo tenía más miedo de que te enfadaras conmigo,
pero no quería morirme…y… tampoco era sencillo
resistirse…”- escribió lentamente, mirando a
la hoja –“Le dije que era tuyo…y es verdad, me
gustaría no tener que estar separados ninguna noche más”
Youki le acarició el rostro, sonriendo. - ¿Lo dices
por el sexo? El sexo es sólo sexo. No puedo decirte cuantas
veces lo he hecho con diferentes personas a lo largo de los años.
No me iba a enfadar por eso. Pero... a mí también
me gustaría que te quedases conmigo.
-“Ya”- se quedó mirando al techo, cruzando los
brazos tras la cabeza, molestándose casi de inmediato y dejando
la libreta a un lado porque no pensaba hablarle más en un
buen rato.
- ¿”Ya”? – el moreno se acercó
observándolo.- ¿Estás molesto? Pero ya te dije
lo que era. Está en mi naturaleza....
El rubio se encogió de hombros girándose de espaldas
a él, y cogiendo un cigarro de la mesilla, encendiéndolo
y mirando la llama como si fuera muy interesante, aunque lo cierto
era que no la miraba realmente.
- No seas así.... – protestó el chico, observando
ahora su espalda, y pasando una mano por ella, quisiera o no el
otro, pensando que nunca debió haber dicho nada acerca de
lo mucho que se había preocupado. Se sentó recto de
nuevo, desviando la mirada. – Puedes aceptar que mate gente,
pero no que me haya acostado con tantos. Debí suponerlo.
Jisei frunció el ceño apretando las mandíbulas
odiando de nuevo no poder hablar como siempre que discutía,
motivo por el que solía arreglar las cosas o bien largándose
o a hostias, pero con Youki ninguno de los métodos eran aplicables.
Alzó una mano mostrándole el dedo corazón.
Los ojos verdes del chico, lo miraron, permaneciendo fijos en ese
gesto, serios. – Sí que has cambiado, ¿ya se
te pasó la ilusión? ¿Quién creías
que era, eh?
El rubio lo miró, sintiendo su ira, preocupándose
un poco en realidad, no porque no se fiase de él si no porque
era peligroso y lo sabía. Se sentó cogiendo la libreta
y escribiendo por fin –“Me importa una mierda como si
te has follado a todo el puto universo cada jodida noche ¿Qué
crees? ¿Qué nací de una flor? ¿Qué
pienso que estabas esperando por mí en una cajita de cerillas?!!”-
clavó el bolígrafo en el papel mientras escribía
–“No es eso!”- le lanzó la libreta a las
piernas levantándose para ponerse los jeans.
- Entonces ¿qué es? – le preguntó, mirándolo
confundido, aún con la libreta en la mano, poniéndose
en pie y colocándose en frente suyo. - ¿Qué
te sucede?
Apartó la cara mirando a un lado, sujetando el cigarro entre
los labios y cerrándose los jeans, le cogió la libreta
de la mano –“ El sexo es sólo sexo… eso
has dicho, pues me voy a ver si hecho un polvo, total, a ti no te
importa ¿no? Es como hacer deporte o ir a la sauna porque
como ya lo has hecho tantas veces…”
- Pero nunca he ido a la sauna – bromeó, sujetándole
el rostro con las manos y haciendo que lo mirase.- No es lo mismo,
porque tú no eres como yo. Y no es lo mismo contigo, pero
me pregunto si está bien que telo diga.
Le apartó las manos, aunque estaba rojo ahora, pero quería
seguir enfadado, ilógicamente, además no podía
escribir sin mirar el papel –“¿Qué me
digas el qué? No te entiendo nada”- le mostró
el papel avergonzado. Fumando como para despistar el hecho de que
estaba rojo.
- Lo que acabo de decirte, que es distinto contigo. – le
explicó pacientemente. – Que no suelo sentirme así,
y no suelo confesar lo que siento. Pero estúpidamente, no
quiero que te vayas.
-“Ya… ¿pero es cierto que te da igual? ¿No
te importa que me acueste con otros?” lo miró a los
ojos, apagando el cigarro y frunciendo el ceño igualmente
sin tener las ideas muy claras.
- No es así, pero esto es distinto, no es tu culpa. No iba
a exigirte cosas en esta situación, intentaba hacerte sentir
mejor. – bajó la mano por su cuello hasta su pecho.-
Además, lo que realmente me importa es que siempre regreses
a mí.
-“No me hace sentir bien que me digas que no te importa si
te pongo los cuernos o no”- lo miró a los ojos tras
escribir –“Y no quiero que te acuestes con otros si
estás conmigo, si no, simplemente no estés conmigo…
y follemos… sólo eso… pero no tengo ganas de
sufrir por gusto, para mí es importante y aunque folle toda
la eternidad, seguirá siéndolo”- le mostró
la hoja rascándose un poco la cara con la mano y ocultándose
tras su flequillo bajando la vista.
Youki sonrió, leyendo y mirándolo luego en silencio,
dejando la libreta a un lado para rodear su cuello. – Perdóname...
no estoy acostumbrado a los chicos como tú. Ya te lo dije,
los chicos como tú..... no se quedan con chicos como yo,
una noche tal vez, o dos. Pero nunca me verían como me ves
tú. –Deslizó una mano por su cuello para alzarle
la quijada.- No he estado con nadie desde que estoy contigo y no
planeaba hacerlo. Tengo más que suficiente aquí.
Jisei siguió la trayectoria de la libreta con la vista,
pensando que así no podría contestarle aunque tampoco
le hacía falta en ese momento. Le sujetó la cintura,
atrayéndolo con firmeza y mirándolo a los ojos, besándolo
mientras los cerraba, lentamente conforme se perdía más
entre sus labios. Le bajó la cara rompiendo el beso y acercándolo
a su cuello, ofreciéndose.
Youki lamió su cuello, mordiéndolo, en contra de
su mejor juicio, pero deseaba escuchar su voz, comprender lo que
sentía. “Jisei, te quiero”
“Te amo… y no quiero que estés con nadie más”
lo abrazó con fuerza, levantándolo para cogerlo a
horcajadas en su cintura “y si vas a hacerlo… dímelo
antes, pero no me engañes… no quiero odiarte”
“No te mentiré, no quiero que me odies tampoco”
Lo besó de vuelta, sujetando su rostro con delicadeza, más
vulnerable de lo que se había sentido en siglos.
“La eternidad es demasiado tiempo… ¿para amar
a la misma persona?” lo sujetó más contra su
cuello, temblando un poco sin desear que dejase de beber de él.
El moreno saboreando su sangre cálida, succionando. “Pruébame
que estoy equivocado, Jisei. Quiero estar equivocado.”
“Yo no lo sé…” sintió que le bajaba
una lágrima por la mejilla aunque no la había notado
hasta ese momento y abrió los ojos como sorprendido por eso.
Dio unos pasos atrás para sentarse en la cama porque le flojeaban
las piernas, pero inclinó un poco la cara hacia él
“No dejes de beber…”
“¿Seguro?” Continuó bebiendo aunque un
poco preocupado, subiéndose sobre él, sintiendo la
humedad en su mejilla y deteniéndose por fin. “No me
apartaré de tu lado, hasta que me compruebes si estoy equivocado
o no. Pero será tu decisión”
“Yo sé que te querré… siempre, yo no
me aburro de las cosas que me gustan…” se recostó
en la cama observándolo, sintiéndose cansado, el corazón
latiendo lentamente en su pecho, pero se sentía bien, como
embebido en un placer intenso y adormecedor “Si dejas de quererme
puedes matarme…al menos sería agradable”
- No, no lo sería, y no podría hacerlo, así
que no pidas cosas irrazonables. – le sonrió, acariciando
su rostro nuevamente. – En este momento, creo honestamente
que será imposible dejar de amarte.
El rubio sonrió alzando la mano, sintiendo como si pesase,
sujetándole la nuca para acercarlo. “Si no puedes hacerlo…
no dejes de quererme entonces” se rió sin provocar
ningún sonido, besándolo después.
“Buena idea” Sonrió el chico contra sus labios,
devolviéndole el beso, y cerrando los ojos.
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