| Capítulo 43- To Belong and to
Possess
- ¿Estás bien? – Nebel sonrió, observando
al moreno, sus ojos azules, bajando la mirada por su cuerpo, sin
poder evitarlo.
-Por lo que parece, tú crees que lo estoy…- el moreno
sonrió, pasándose la mano por la inscripción
plateada en su pecho sobre la camiseta negra, sujetando la copa
de vino del rubio y jugando con el contenido en ella. Le sujetó
la cara con la otra mano, deslizando un dedo por sus labios para
que los entreabriese y aún apoyando los dedos en su quijada
mientras alzaba la copa vertiendo un poco de aquel líquido
en sus labios, dejándolo correr por su lengua y su garganta.
Nebel bebió, exhalando un poco, con los ojos fijos en los
del moreno, tomando su mano y bajando la copa con la otra, mojando
los dedos de Andrei en el vino, para luego llevarlos de vuelta a
su boca, succionando.
-Ah… - el moreno sonrió observándolo, pensando
que no había nada más sexy que él –Seduciéndome…-
lo miró acusadoramente, con una sonrisa de malicia en los
labios, acariciando los del rubio con suavidad gracias a lo húmedos
que estaban -¿No sabes que soy una mala compañía?
- No importa, siempre me he sentido atraído hacia los pervertidos...
– se rió con suavidad, acercándose y besando
sus labios. – Nunca he deseado lo que los demás chicos
desean.
-Hum… ¿no sabes que a mí me desean todos?...-
lo miró a los ojos besándole los labios él
ahora.
- Creo poder adivinarlo por las miradas de odio que me envían
algunos...... – sonrió, algo rojo, pero manteniendo
su actitud. – Exactamente ¿qué hacías
con estos chicos antes de conocerme?
-Beberme su sangre…aunque no exactamente- sonrió ligeramente,
observando sus ojos azul plateado.
- No exactamente... no sé si me gusta cómo suena
eso – sonrió a su vez, subiéndose un poco sobre
él.
-Debía darles algo a cambio si quería beber de ellos
¿no crees? Era el precio justo por su fluido vital…
- lo observó subirse sobre él, con aquella sonrisa
ladina en el rostro. Excitándose un poco por su forma de
hacer hasta el mínimo de los gestos y movimientos.
- No me gusta eso, ahora... tendrás que pagarme a mí
por lo que les diste a ellos – bromeó, besándolo
con suavidad, apenas superficialmente.
-Pero ellos nunca han tenido lo que tú tienes… - lo
miró a los ojos besándolo de vuelta –y no lo
tendrán nunca…
- No, no lo tendrán ¿cierto? – le preguntó,
mirándolo a los ojos, de pronto sintiéndose un poco
preocupado. Con tantas emociones, no habían tenido tiempo
para estar juntos, en calma, realmente. Él estaba seguro
de lo que sentía, pero se preguntaba si Andrei comprendería
eso.
- ¿A mí? No… claro que no…- sonrió
observando sus labios antes de besárselos profunda y lentamente,
succionándole el labio inferior al separarse y arrastrando
levemente un colmillo contra él, haciéndole una pequeña
rajita y observando cómo resbalaba la sangre al echarse atrás.
Nebel se lamió la sangre, observándolo y sonriendo,
decidiendo olvidar sus dudas por el momento, rodeando su cuello
con los brazos, para besarlo, apretando un poco la herida contra
su boca, provocando que sangrase un poco más.
-Ahhh…- succionó su labio con fuerza empujando después
la lengua en su boca, disfrutando del sabor y el calor de aquel
líquido rojo. Le sujetó la cintura con las manos,
bajándolas a sus nalgas y recorriendo sus muslos fibrosos
–Deberíamos estar en mi casa…
- No hay necesidad de estar en tu casa- se apretó más
contra él, pasando la lengua por sus labios de nuevo y susurrando.
– “Pero podemos irnos ya, si quieres”
-No hay necesidad de estar en mi casa…- sonrió dejando
escapar una carcajada suave, sintiendo su aliento cálido
en los labios –Entonces vayamos a otro lugar… ¿es
lo que quieres?... No pienso permitir que te vean… vayamos
a aquel lugar… donde estuvimos besándonos toda la noche…-
sonrió sujetando la copa y ofreciéndosela para que
la terminase.
Nebel se bebió el líquido de un trago, enrojeciendo
un poco y aclarando al finalizar. – tampoco pensaba hacerlo
aquí. - Se puso de pie, extendiendo su mano para que lo acompañase.
– Vamos allí.
-No… porque si enseñas mi cuerpo por ahí…
tendré que matarte…- sonrió, sujetándole
las nalgas y apretándolas mientras se levantaba, deslizándolas
por su espalda, besándolo de nuevo.
- Ahora es tu cuerpo, ¿no? – meneó la cabeza,
aún con aquel leve rubor, recostándose un poco contra
él.
-Sí, lo es…- lo sujetó llevándoselo
con él hacia la calle, paseando de nuevo por aquel lugar,
bordeando la playa –Continuaremos hoy… con lo que aquella
noche me hubiera gustado hacerte…
- ¿Debería preocuparme? – sonrió maliciosamente
el chico, rodeando su cintura con una brazo, y dejándose
llevar. – No te lo tomes a mal, pero asumiré que este
cuerpo es mío también.
Andrei se rió entre dientes bajando la mano a sus nalgas
y acariciándoselas, apretándoselas un poco mientras
caminaban –Te regalo el mío… para que hagas con
él lo que quieras…
- Andrei...- lo llamó como si estuviese siendo un ingenuo.
– Yo ya estaba hablando de tu cuerpo.
-Perdona… soy un iluso, a veces pienso que eres más
inocente, debe ser por el color de tu cabello… no sé…-
se burló un poco, lamiéndose los labios que dibujaban
una sonrisa. Lo sujetó en brazos y saltó sobre la
muralla que separaba la playa de la acera y bajó a la arena,
dejándolo caminar de nuevo.
- Soy inocente, pero no tonto – le devolvió el chico,
sintiendo cómo se hundía la arena bajo sus pies, y
escuchando el murmullo de las olas. – Tiene sus ventajas tener
un novio vampiro.
- Alguna que otra… pero no puedes presentárselo a
tus padres sin que piensen que es un excéntrico o…
salir de compras… - caminó de espaldas a sus pasos,
mirando al rubio –o ver el amanecer…tan romántico…-
se rió dándole la espalda al chico y quitándose
la camiseta lentamente, dejándola caer sobre la arena y mirándolo
de soslayo –Ni envejecer juntos…
- Pero no envejeceremos juntos, nos quedaremos jóvenes juntos.
¿No es ese el plan? – preguntó el rubio acercándose
y abrazándolo por detrás, acariciando su pecho. –
Y Puedes mostrarme cosas que el resto de la gente no vería
normalmente.
-Te mostraré lo que quieras…- se dejó acariciar,
girándose para quitarle la camiseta y abrazándolo
de nuevo, deslizando las manos por su espalda suave –Y sí…
ese es el plan… ese… y ver…- le abrió el
pantalón tirando de los extremos para bajárselo hasta
las caderas –cómo luces mojado… manchado por
el nácar y la arena…
Nebel sonrió, pasando dos dedos por los labios del moreno.
– Pues te mostraré. – Se separó de él,
quitándose los pantalones por completo y luego la ropa interior
y dirigiéndose hacia el agua, avanzando hasta que la misma
estuvo al nivel de sus caderas. Se giró, extendiendo una
mano hacia él.
Andrei avanzó hacia él, deshaciéndose de la
ropa y pasándose la mano por el cabello antes de entrar en
el agua, observando su cuerpo y posando la mano debajo de la del
chico, alzándola un poco para besar su palma, tan cálida
y suave…. Lo atrajo de pronto, besándolo profundamente
mientras sus manos recorrían su cuerpo, sintiendo su piel
despertar -¿Hace frío, Nebel?
- Sólo un poco.... pero espero que tú cambies eso.
– susurró, pensando que estaba inmerso en el agua fría
en mitad de la noche, pero no le preocupaba demasiado. Recostó
su rostro contra el pecho del moreno, respirando un poco agitado
al sentirlo así.
El moreno sonrió, alzándolo en brazos y rozando sus
sexos, haciéndolo moverse contra el suyo mientras sus lenguas
se cruzaban, lamiéndose el uno al otro -¿Me deseas
ya?... dentro de ti…
- ¿De qué otra manera entraré en calor? –
sonrió, su respiración aún más entrecortada,
besándolo apasionadamente luego.
-Se me ocurren algunos modos alternativos pero ninguno es tan…
apasionante- salió de las olas, dejándolo sobre la
orilla, observando cómo lo rozaban las ondas que llegaban
a la arena. Bajó sobre él, pasando la mano por su
pecho, observando cómo brillaba el agua y el nácar
en la piel pálida del rubio. Tal era por su nueva naturaleza,
tal vez porque cada noche que pasaba lo amaba más, pero encontraba
su visión impresionante –Muéstrame… qué
es lo que quieres…
- Pero sabes muy bien lo que quiero, Andrei – meneó
la cabeza, como diciéndole que pedía mucho, besándolo
de nuevo, y bajando una mano por su abdomen hasta llegar a su sexo,
masajeándolo, abriendo las piernas, y echándose hacia
atrás.
-Sí…ah… lo sé…- jadeó contra
sus labios sonriente –Pero no me pidas que renuncie a verte
así…- le sujetó un tobillo, alzándole
la pierna y besándosela, sujetándosela con una mano
contra su pecho mientras lo penetraba lentamente, moviéndose
dentro de él cada vez más fuerte, sonriendo un poco
y besándole la pierna de nuevo, lamiéndosela entregado.
- No te pido nada.... – jadeó el rubio sonriendo,
moviéndose al ritmo de sus embestidas. Definitivamente ya
no sentía frío. Bajó una mano a su propio sexo,
acariciándoselo contra el abdomen de Andrei, gimiendo ahora.
-¿Quién dijo que pudieras tocar mi cuerpo?- los ojos
azules de Andrei bajaron hasta la mano delicada que se movía
en el sexo de Nebel. Salió de él y lo hizo girarse
cara abajo, separándole las nalgas con las manos y observando
antes de penetrarlo, sintiendo cómo llenaba por completo
su cuerpo. Le sujetó las manos notando cómo ambas
se hundían un poco en la arena, sonrió un poco besándole
la cara mientras se movía sobre él –Te amo…
- También.... te amo – respondió excitado a
más no poder, sonriendo a pesar de los gemidos y su manera
de sujetarlo. – Lo que es tuyo es mío....... ¿no?
-Noh…- sonrió mordiéndole el cuello y sujetando
ambas manos con la suya mientras la otra bajaba hasta sujetar su
sexo, acariciándolo con fuerza, sintiendo la arena mojada
sobre él y el agua que iba y venía rozando su miembro
y su mano “Tú sólo eres mío…”
“Eres egoísta.... pero quiero ser tuyo” Nebel
dejó escapar un leve gemido, su sexo pulsando contra la mano
del moreno, las sensaciones incrementadas gracias a la mordida de
Andrei, su manera de succionar la sangre, y de llegar dentro de
él, incluso hasta a los lugares que ocultaba a los demás.
El moreno bebió más apasionadamente de él,
cerrando los ojos para sentir mejor al rubio. Lo llevó con
él mientras se arrodillaba, haciéndolo quedarse arrodillado
delante de él sin dejar de penetrarlo ni de beber de él,
incluso cuando comenzaba a sentirlo cada vez más abandonado
a él “Déjate ir…”
Nebel cerró los ojos, concentrándose sólo
en él, en lo que sentía, sujetándose a él.
“No me sueltes” Le pidió, aferrándose
a él con toda su alma, movido por sus embestidas, su sexo
aún rozándose cálido contra la piel fría
del moreno.
“Sabes que no lo haré” deslizó la lengua
por su cuello, besándolo y succionando de nuevo al notar
que inevitablemente se correría, haciéndolo con más
fuerza y embistiéndolo al tiempo de forma mas urgente. Empezando
a sentir los primeros estremecimientos del orgasmo, a la vez que
el rubio, Nebel gimiendo, completamente entregado, el líquido
blanco derramándose por su sexo erecto, mojando el abdomen
de Andrei y el suyo propio. “Eres todo....”
-Ah… te amo…Nebel…- separó los labios
por fin de su piel, besándole la mejilla y luego los labios,
jugando con su lengua y acariciándole el cabello –Que
los años trascurran rápido… quiero tener cada
noche a tu lado.
El rubio sonrió, dejando escapar poco a poco una risa suave,
acariciando su rostro y apartando el cabello que el viento nocturno
levaba hacia el mismo. – Te amo, Andrei... Eres el único
al que podría amar.
-He bebido mucho de ti esta noche Nebel…- sonrió,
observando sus ojos como si no existiese nada más -¿Te
sientes bien?
- Perfecto – echó la cabeza hacia atrás, aún
sonriendo. La verdad es que se sentía algo mareado, pero
era una sensación agradable, como si hubiese bebido demasiado.
-Te ves bien… más que bien, en realidad…- le
acarició la mejilla notando el gesto embebido de su rostro
–Oh… cuando seas vampiro también te dejaré…
drenarme a fondo…- se rió mirando sus ojos.
Los ojos azul grisáceo del chico se fijaron en los del moreno,
aquella leve sonrisa aún en su rostro. – ¿Cómo?
Creí que habíamos aclarado que ese cuerpo... es mío
– señaló, tocando el pecho de Andrei con un
dedo.
-Tú eres mío y yo soy mío…- sonrió,
siguiendo el movimiento de su dedo por el pecho –Venenoso…
siempre estás al tanto para poder contrariarme… me
seduces… con cada palabra… con cada movimiento…
Como vampiro… serás arma peligrosa.
- Tú ya lo eras como humano... – le devolvió,
susurrando.-“Egoísta”
“Lo sé…y te encanta…” le besó
el cuello hundiéndolo en la arena mojada de nuevo y girándose
para tenerlo sobre él -Sabes… que siendo vampiro…
no me canso…
- ¿Es eso una proposición más? – le
sonrió, observándolo. – Siendo humano y adolescente,
tengo bastante energía.
-Hum… porque vas a pasar la noche conmigo… y mi piel
está muy fría si no me la calientas…- se rió
con suavidad, deslizando un dedo por sus labios, poniéndose
serio poco a poco –Pero debo beber… o no sé si
podré contenerme…
- Aún me pongo celoso, cuando te veo beber de otros –
le confesó, un poco rojo.- Pero prefiero eso a que lo hagas
solo. ¿Quieres volver al club?
-No… lo haré de camino a casa…- le pasó
la mano por el cabello con suavidad –Estés o no…
no voy a traicionarte, ni siquiera de pensamiento… ¿me
crees, cierto? Ojalá pudiera beber sólo de ti…
sería perfecto…
- Te creo, cuando acabas de beber de mí, siempre te creo....
– le sonrió, pensando que podría convencerlo
de casi cualquier cosa.
Se rió, observando sus ojos –No tengo prisa porque
seas vampiro… ninguna prisa…- le pasó la mano
por el pecho preguntándose si su sangre seguiría siendo
igual entonces, si sería el mismo placer cuando ya no escuchase
el palpitar de su corazón excitado.
- Te gusta tenerme bajo tu poder. ¿Es eso? – suspiró,
cerrando los ojos, y pegándose a él, aún sonriendo.
-No… seguirás bajo mi influjo entonces… yo seré
quien te convierta, eso te hará más mío que
nunca…- lo miró, sonriendo con suavidad y abrazándolo
más, disfrutando de su sonrisa.
- Espero que eso no signifique que eres de ese vampiro... –
protestó, medio celoso aunque sabía que no tenía
razón.
Andrei se rió sin poder evitarlo –Sabes que no…
ni siquiera es mi tipo…- le apartó el flequillo de
la frente –y yo no soy el suyo, lo sabes también…
¿has visto a mi hermano? Tan bruto… y tan mono a la
vez… ese es su tipo… - sonrió mostrando un poco
los colmillos –Pero escucharte celoso me hace querer hacértelo
de nuevo… así que… mejor será que nos
levantemos y te des un baño caliente al llevar… yo
te ayudaré… para mantener el agua a temperatura idónea…
Nebel lo miró un poco cohibido de que se riera de sus celos,
pero sonriendo él mismo al final. – Está bien,
supongo que un baño me sentará bien. Pero tampoco
estaba celoso en serio...
-Lo sé…- mintió el moreno, que sí lo
había sentido celoso –Sólo jugaba...
|