Capítulo 42- Captivated
Gaki se bajó la camiseta aunque igual apenas le cubría
parte del torso, y se guindó del cuello de Jiro, sonriendo.
- ¿Hoy sí salimos juntos? No me gusta ir sin ti.
-Claro, ya te dije que iríamos a buscar a un humano para
mí ¿no? Si voy yo solo, luego tendré que aguantarte
quejándote sin parar… - frunció el ceño
un poco tirando de él y subiéndoselo al hombro.
- Eso no es cierto! Yo no me quejo! – protestó contradictoriamente
pataleando un poco, pero sonriendo. – Pero que no se parezca
a Kanki.
-Qué manía le tienes a Kanki… - el moreno se
rió con malicia, sujetándolo con una mano entre las
nalgas, dejándolo bajar a su lado y sujetándolo por
encima de los hombros, atrayéndolo hacia él de forma
algo brusca al caminar, dejando colgar el brazo por su cuello.
- No le tengo manía, sólo cuando tú te le
acercas... – refunfuñó, frunciendo el ceño,
y sonriendo de nuevo. - ¿Me dejarás jugar con el tuyo?
Te dejé jugar con el mío.
-Sí, te dejaré… quiero que nos lo pasemos bien
esta noche…le mostraremos como van las cosas…- se giró
frente a él sujetándole las caderas y caminando igualmente
atrayéndolo contra él y besándolo profundamente,
haciéndole inclinar la cabeza un poco.
- Jiro... – susurró el chico, dejándose llevar
por el beso, y abrazándose a su cuerpo, sonriendo luego de
que se rompió el beso totalmente.
-¿Qué?- lo miró a los ojos aunque sabía
que no había dicho su nombre para decirle algo. Sonrió
levemente, sujetándolo de nuevo bajo su brazo y mirando a
su alrededor, buscando algún chico interesante –Busca
tú también para mí…
- Eso es un poco difícil. – confesó, pensando
que cada vez que veía uno, se molestaba, pero buscando igual.
- ¿Qué te parece ese? – preguntó, señalando
un moreno que acababa de salir de uno de los locales, se veía
algo ebrio por la manera de caminar.
-No me gustan los morenos…- lo recorrió con la mirada
de todos modos –Me gustan más pequeños además…-
se quedó mirando a un chico con el cabello rojo y lila, observando
su cuerpo delgado, ceñido por la ropa mientras bebía
de un vaso de cristal, sentado a solas –Algo así…-
susurró acercándose un poco y sentándose a
su lado –Eh…- acercó el rostro a él sujetándole
el muslo con la mano.
- Eh...? – el chico miró la mano en su muslo y luego
alzó la mirada hasta los ojos del vampiro, sonriendo un poco.
- Algo así, ¿no? – Gaki refunfuñó,
frunciendo el ceño, y se acercó, sentándose
del otro lado, y colocando su mano sobre el muslo de Jiro.
-Este me gusta… es guapo y me gusta su pelo…- se acercó,
besándolo superficialmente, acariciándole entre las
piernas y besándolo de forma más profunda a medida
que se excitaba, tocando su sexo y asegurándose de que todo
en él le agradaba. Rompió el beso observando sus ojos
aún –Levanta que te vea todo…
El chico se le quedó mirando, preguntándose si pensaba
que estaba en un supermercado, acercándose un poco. –
Y tú ¿también me mostrarás?
Gaki frunciendo más el ceño, pero resignándose.
Después de todo, no podía ser egoísta, aunque
claro, seguro que si Jiro lo hubiese acompañado a buscar
a Jisei también se hubiese molestado.
-Claro… pero ya sabes, tú primero, soy un caballero…-
el moreno sonrió de medio lado girándolo de espaldas
para verle las nalgas, levantándose y volviéndolo
hacia él, sujetándole la cara para mirarlo a los ojos
-¿Vienes? A jugar con nosotros…
- A jugar con ustedes... – los ojos del chico se dirigieron
a Gaki y luego a Jiro de nuevo. – Suena mal.... me apunto.
- Es peor de lo que imaginas... – se rió el chico
de cabello celeste, poniéndose de pie también para
pegarse a Jiro, bajando la mano a su sexo, acariciándolo.
El moreno le sujetó la mano apretándosela para sujetarse
más los genitales, besando al chico aquel de nuevo, lamiéndole
el cuello, deseando beber de él hasta la última gota
aunque finalmente volviendo a sus labios -¿Te gustan los
vampiros?...
- ¿Por qué? ¿Vas a morderme? – Se rió
excitándose un poco, aunque preguntándose si querían
jugar a la fantasía o algo. No le molestaba, le parecía
divertido en realidad. – Muérdeme... – susurró
aún sonriendo.
- Ya oíste, Jiro, muérdelo.... – repitió
Gaki, moviendo la mano sobre su sexo con más intensidad,
sintiéndolo erguirse contra la ropa.
El moreno separó un poco la piernas y se bajó la
cremallera del mono, mostrándole su cuerpo por aquella rendija
cada vez mayor, sujetando la mano de Gaki pata meterla por la abertura.
Jadeó contra los labios del chico –Así…
que quieres que te muerda…- se aproximó, sujetando
su sexo y besándolo, mordiéndole la lengua y bebiendo
de él, mientras su otra mano se echaba atrás sujetando
el sexo de Gaki de forma mucho más ansiosa, haciéndolo
gemir, y a su vez apretar el sexo del moreno, masajeándolo
a la velocidad en la que le daban los estremecimientos.
El otro chico, sorprendido, pero sin amilanarse. Lo cierto es que
se sentía seducido por él, ahora, como si no le pudiese
decir que no, y su sexo también se estaba irguiendo ante
aquella escena. Le devolvió el beso, dejándole beber
de su lengua sin hacer ningún intento por detenerlo.
-Vale…- Jiro se separó de sus labios, una hebra muy
fina de color rojo resbalando por su quijada –Suficiente…-
susurró con la voz rasgada teñida por el deseo –Te
vienes con nosotros…- miró a Gaki sosteniendo a aquel
chico por la cintura, pegándolo a él –Este…
límpiame… - besó al vampiro, entreabriendo los
labios para que lamiese la sangre, Gaki haciendo lo que le pedía,
de manera lenta, saboreando la sangre del ahora mareado chico, que
se recostó contra Jiro para su contrariedad, preguntando.
– Y ¿a donde vamos?
-¿Al infierno?- Jiro se rió subiéndolo en
sus brazos a horcajadas -¿Demasiado cansado para jugar? ¿Qué
dices Gaki? ¿Vamos a casa?
- Ya lo dijiste, al infierno! – se rió el chico, echando
a correr por ver si lo seguía.
El moreno echó a correr detrás de él, algo
contrariado porque se escapase así, pero excitado como siempre
por su comportamiento alocado.
Abrió la puerta de la oscura casa, subiendo por los escalones
en silencio, acariciándole las nalgas al chico que cargaba,
calentándose más, sin poder evitarlo –Después
lo llevamos con el tuyo… tal vez se hagan amigos…
Gaki se echó a reír, mirándolo. – Estás
loco, Jiro. Por eso te quiero! – se le lanzó encima
casi tumbándolo para besarlo incluso por encima del chico.
- Creo... que cometí un error, ¿no? – susurró,
pensando que de veras estaban locos, y que siempre metía
la pata.
-Sí… - el moreno se rió un poco, golpeándose
la espalda contra la pared y besando a Gaki a pesar del chico entre
ellos, notando su sexo contra el suyo –Espera…- se separó,
echando al chico en la cama y sacándole la camiseta, bajándole
los pantalones a tirones.
- Ey, espera... – el chico estiró la mano haciendo
un intento inútil de sujetarse los pantalones, sonriendo
a pesar de todo. - ¿Ni siquiera me dices tu nombre?
- No se necesitan nombres para eso... – Gaki contestó,
un poco confundido, besando a Jiro luego y saltando también
sobre la cama, finalmente.
-Puedes llamarme amo… - le quitó los pantalones y
la ropa interior por completo, riéndose por lo que había
dicho, sintiendo su sexo reaccionar a la visión de inmediato.
Le quitó la camiseta a Gaki también, bajándole
los pantalones y la ropa interior, observándolos a ambos.
Se había asegurado de buscar a alguien con el cuerpo como
Gaki, así era como le ponían caliente de veras.
Se bajó la ropa hasta las caderas, acercándose al
colchón –Gaki…- sujetó su propio sexo
esperando y llamando al otro con la mano.
El chico se puso a gatas acercándose y tomando el sexo del
moreno en una mano sonriendo y metiéndoselo a la boca luego,
succionando, colocándose sobre el otro chico para que no
pudiera levantarse.
-Gaki, no jod…as- el moreno trató de protestar, estremeciéndose
y olvidándose de quejarse al sentir lo bien que lo hacía
–Ahhh…- le pasó la mano por el cabello haciéndole
mover la cabeza a su ritmo, sus caderas moviéndose para sentirlo
mejor. Observando a Gaki sobre el otro chico, mirándolos
a ambos y excitándose aun más -¿Tienes la polla
entre sus nalgas Gaki?
- ¿Quieres que lo haga, Jiro? ¿Quieres ver? –
sonrió Gaki dejando de succionar el sexo tan sólo
para hablar, y volviendo a lamerlo, esperando su respuesta, el chico
haciendo algo de esfuerzo por levantarse pero era inútil.
-¿Lo harías? Quiero ver cómo te mueves…
- se movió en su boca con más fuerza, rasgándose
con toda la intención
–Ahg… - entrecerró los ojos un poco “¿Te
gusta que te folle la boca?” se rió extasiado, apartándose
de sus labios
–Hazlo… pero quiero verlo bien…- se pasó
un dedo por el sexo terriblemente inflamado, acariciando un poco
de sangre de la herida que ya cerraba.
- Vale... – se rió como si se tratase de una travesura
infantil, metiendo su sexo en el ano del chico de una sola vez,
con toda la intención, haciéndolo gritar, más
bien por su brusquedad, el chico sujetándose a las sábanas
con fuerza. Había pensado que lo haría el otro, pero
ahora ni siquiera sabía cual era el menor de los males. Gaki
alzó un poco las caderas, para permitirle la vista a Jiro,
embistiendo al chico cada vez más, sonriendo, y relamiéndose,
de pronto contestando como si se le hubiese olvidado hacerlo antes.
– Amo.... que me folles la boca....
Jiro sonrió, riéndose un poco, observándolo
moverse de aquel modo y acariciándose. Agachándose
a su espalda y succionando los testículos del chico con fuerza,
subiendo la lengua después por los de Gaki y empujándola
en su ano. Se arrodilló delante de ellos, besándole
los pezones al vampiro y empujando su sexo en la boca del chico
bajo él, comenzando a acariciar el sexo de Gaki -¿Cómo
es? ¿Es estrecho?
- Mucho... ¿No lo ves? – le separó un poco
más las nalgas, sin dejar de embestirlo, y luego metiendo
uno de sus dedos junto a su sexo. – Pero estira...
El moreno sonrió, pasando atrás de ellos de nuevo,
separando las nalgas de Gaki, observando su entrada pulsante mientras
penetraba al otro, sus testículos rozando la piel del humano.
Empujó su propio sexo dentro de Gaki completamente, empujándolos
a ambos para hacerlos ir como él deseaba, bajando las manos
para acariciar ambos sexos, excitándose terriblemente –Ahora
veremos cuanto se estira…
- Jiro... – Gaki gimió, dejándose mover por
las embestidas del moreno, a su vez penetrando más profundamente
al otro chico, que se había resignado a gemir, apretando
los párpados. Era mejor dejarse llevar, quien sabía
cómo se iban a poner si intentaba resistirse.
-¿Qué te gusta más? ¿Esto?- se empujó
contra él de golpe, refiriéndose a la penetración
y rozando después su sexo de nuevo, mientras entraba y salía
del otro -¿O esto? ¿Quieres follártelo conmigo?
¿Eh? ¿O prefieres que siga dentro de ti?
- No! Dentro de mí! Dentro de mí! – exclamó
entre jadeos, no porque no quisiese compartir al chico, más
bien no quería compartir a Jiro, por más que le exitase
ver cómo lo hacía.
-Yo creía que era mío…- el moreno se rió,
empujándose dentro de Gaki con más fuerza, poniéndose
de pie en el suelo, tras él y subiendo un pie al colchón
mientras lo embestía, jadeando con fuerza de forma inevitable,
y sujetándole los pectorales con las manos, tirando un poco
de él para que se apoyase contra su pecho, pellizcándoselos
y apretándolos entre los dedos antes de morderle el cuello
mientras se corría dentro de él violentamente “Gaki…córrete…córrete”
- Ah...... – Gaki gimió con fuerza, corriéndose
dentro del chico, sintiendo los pellizcos y la manera de moverlo
de Jiro, demasiado excitado para contenerse un segundo más.
Salió por fin del cuerpo del chico, su semen derramándose
por sus piernas y sobre la sábana.
Jiro lo sostuvo, sujetándole el pecho y por fin dejando
de beber de él. Besándole el cuello y dejándolo
caer en el colchón al lado del chico. Lo volteó observando
su rostro -¿Qué? ¿Te gustó?
El chico lo observó, claramente fatigado y adolorido, tratando
de pensar bien en qué decirle, dominando su reacción
inicial de gritarle. – Ya.... ¿terminó el juego?
-No lo sé… por lo pronto… tú eres mi
juguete personal y aún no te he estrenado…- le pasó
la mano entre las piernas tocando el semen de Gaki.
Gaki lo observó, serio por un momento, molesto porque le
hubiese empezado a prestar más atención a ese chico
que a él, observando cómo el mismo se estremecía
ante el contacto con su mano. Claro, que no era de placer precisamente,
pero para Gaki daba lo mismo. Se puso de pie, rodeando la cama para
abrazar a Jiro de todas maneras, sonriendo. – Jiro nunca se
cansa de jugar....
-No… - el moreno sonrió, observando el sexo del chico
-¿No te has corrido? ¿Te duele?- deslizó dos
dedos dentro de él sintiendo el semen de Gaki.
- ¿Qué... crees? – protestó el chico,
sin poder evitarlo.
- ¿No? Pero si no lo tengo tan grande.... – se rió
Gaki sujetándose le sexo. - ¿Lo tengo grande Jiro?
-A mí me gusta… creo que es perfecto…- el moreno
se lo sujetó, acariciándoselo y apartándole
un poco la mano para tomarlo él –Deberías limpiarlo…
tiene semen… - miró al chico sonriendo un poco –Vamos…
El chico lo miró, frenándose de nuevo, y tomando
la sábana para limpiarlo, pero Gaki lo sujetó por
el cabello. – Así no.... es con la lengua, anda –
explicó colocando el sexo contra sus labios, esperando y
sonriendo al ver que obedecía.
-Al final te acabará gustando… ¿no te gusta?-
le susurró al oído, sentándose tras él
y acariciando su sexo mientras lamía a Gaki, oliéndole
la espalda y el cabello.
El chico gimió contra el sexo de Gaki, sin atreverse a dejar
de lamerlo, y el chico de cabello celeste paseó su mirada
hasta el moreno, observándolo, y murmurando. – Claro
que le gusta....
-Eso está mejor… ¿ves?... No ha sido para tanto,
ahora ya estas gimiendo… pero te haré sentir algo mejor
que el sexo… ¿quieres sentirlo?- le alzó un
poco las nalgas sobre su sexo erecto de nuevo, sentándolo
sobre él y apretándolo fuertemente, manteniendo su
miembro lo más profundo dentro de él, jadeando en
su cuello y mirando el pecho de Gaki.
- Mhmm.... .- trató de protestar el chico aunque Gaki lo
mantenía contra su sexo, ahora habiéndolo metido en
su boca. Empezaba a excitarse de nuevo y no era precisamente por
lo que el chico hacía, Sacó el sexo de su boca por
fin, observando a Jiro. - ¿No lo vas a hacer?
-Claro… - lo miró a los ojos lamiendo el cuello del
chico, sintiendo el calor de su interior y lo mucho que resbalaba
su sexo dentro de él gracias al semen de Gaki –Siéntate
sobre él… hazlo conmigo, quiero abrazarte mientras….
– frunció el ceño de pronto por haber dicho
eso, mirándolo casi de forma desafiante para que no se le
ocurriese decir nada.
- Claro, Jiro – sonrió el chico casi saltando sobre
el otro, y arrancándole un quejido al caer sobre él.
El moreno sujetó ambos sexos, excitado, moviéndose
dentro del chico y mordiéndole el cuello sin esperar más,
sujetando la cintura de Gaki con la otra mano, apretando los dedos
en su piel.
El chico gimió, hallando aquello extremadamente placentero,
muy a su pesar, y al hecho de que no parecía que lo fuesen
a dejar irse nunca. Cerró los ojos, entregándose sin
poder resistirse, mientras Gaki gemía sobre él, de
nuevo sintiendo su sexo erguirse aún demasiado sensible,
contra la mano de Jiro. Ladeó la cabeza mordiendo al chico
del otro lado de su cuello, sintiendo su sangre fluir, escuchando
sus miedos, y su indignación, pero más que nada, en
esos momentos, su placer.
Jiro subió la mano, sujetando el cabello de Gaki, manteniéndolo
contra el chico, jadeando más fuerte, sin querer detenerse.
Su sexo palpitaba demasiado ansioso dentro de él y su sangre
estaba terriblemente caliente, incluso su indignación le
excitaba, apretó más sus sexos, acariciándolos,
sintiéndolos arder.
Gaki succionó con más fuerza, como si pudiese establecer
un vínculo extraño con Jiro de aquella manera, el
chico estremeciéndose, ya sin mucho control de sí
mismo, corriéndose, con violencia, Gaki corriéndose
de nuevo a su vez, como si fuera contagioso, aún pegado a
su cuello.
El moreno acarició sus sexos, sintiendo el semen que los
mojaba, moviéndose con más fuerza, apartando los labios
del chico para no matarlo a pesar de que deseaba seguir bebiendo
de él- Se dejó caer en el colchón hacia atrás,
corriéndose también en su interior, alzando la voz
un poco mientras gemía.
Gaki se separó de su piel a la vez, aunque el chico estaba
inconsciente, y se quitó de encima suyo, poniéndose
de pie, y arrodillándose junto a la cama para besar a Jiro.
-“¿Qué?”- susurró el chico apartándose
el flequillo del rostro para verlo bien, sus ojos azules observándolo
fijamente mientras lo besaba –Estabas celoso…
- Claro que no lo estaba.... – protestó, haciendo
una mueca con la boca, a pesar de que se le notaba a leguas que
mentía.
-Sí lo estabas…- Jiro frunció un poco el ceño
y se volteó sobre él –Lo estabas… y a
mí me ponía cachondo…- lo besó con fuerza
de nuevo sujetándole las muñecas y soltándoselas
para sujetarle el rostro.
Gaki enrojeció, devolviéndole el beso con tanta fuerza
como podía, sonriendo luego. - ¿De veras? –
preguntó, sin siquiera darse cuenta de que se delataba.
-No me hagas repetirme…- frunció el ceño levantándose
y sujetando al chico humano con un brazo bajo la cintura –Se
lo llevaré de regalo a tu hombrecito… tal vez tengan
crías… quien sabe… - se rió entre dientes,
sacándolo de allí con aquella urgencia más
que nada, porque ahora ya le molestaba, subiéndose los pantalones
con la otra mano mientras caminaba.
Gaki lo siguió riendo con aire de travesura, tomando una
de las sábanas para cubrirse como siempre, al descuido. Se
pegó a Jiro, contento. – Yo creo que se pondrá
feliz.
-Por mí como si se tira de la ventana…- frunció
el ceño y abrió la puerta, casi lanzando al chico
a la cama y girándose para mirar a Gaki –No está!
- ¿Cómo que no está? – sonrió
el chico entrando en la habitación, y cambiando su expresión
al ver que en efecto, el rubio no estaba. – Pero.... Oye!
¿Dónde estás?! – preguntó, agachándose
bajo la cama por si acaso, y saliendo a toda prisa de la habitación.
- ¿Alguien lo vio?!
-¿Quién coño lo dejo escapar?! Cómo!
¿Cómo es posible, panda de anormales!?- el grito de
Jiro resonó por toda la casa, los chicos asomándose
a los marcos de las puertas de forma cohibida -¿Es que nadie
lo vio? ¿Nadie lo vio huir? Porque por algún lado
tuvo que salir ¿no? ¿O salió volando?!
- No, yo creo que alguien lo ayudó, él no iba a irse!
– protestó ingenuamente el otro vampiro, pateando el
suelo. – Hay que revisar la casa.
Kanki abrió los ojos, escuchando los gritos y apretando
más a Yoru contra sí, susurrando. –“Creo
que se dieron cuenta.”
-“Tengo miedo”- el rubio lo abrazó con fuerza,
sujetándole la mano. –“No vayas…”
-Yoru!!- el moreno se giró, notando que no estaba –Yoru,
ven aquí!
-“No… va a saber lo que pienso… no quiero ir…”
el rubio se abrazó a sí mismo nervioso –“Me
mata…”
- No lo permitiré.... – tomó su mano, guiándola
hacia su sexo a pesar de lo inadecuado de la situación. –“No
pienses en eso, piensa sólo en esto. Piensa sólo en
mí. ¿Crees que puedas? Hacíamos el amor, por
eso no llegamos rápido”
- Pues no viene... – señaló Gaki, frunciendo
el ceño, seguro de que habían sido ellos, ahora.
-“¿Qué…?- Yoru lo miró, enrojeciendo
terriblemente, respirando con fuerza porque estaba asustado, comenzando
a acariciarlo y excitándose poco a poco, tratando de pensar
en Kanki y sólo en él. Agachándose en el suelo
y abriéndole el pantalón con las mejillas terriblemente
rojas, mirando sus ojos un momento antes de meterse su sexo en la
boca y succionarlo con fuerza, pensando sólo en eso, lamiéndolo
casi con desesperación y aferrándose a sus nalgas
con las manos temblando.
-No… no viene… hijo de puta…- frunció
el ceño el moreno golpeando la pared –Yoru! Ven aquí!-
se quedó quieto, caminando por los pasillos –Está
en su cuarto…
Kanki gimió, sin poder evitarlo, excitándose, dejando
que el rubio tomase el control de lo que deseaba hacer. De todos
modos, así se concentraría más, y a él
le gustaba mucho sentirlo así.
-Vamos, pues, a lo mejor se esconde porque te tiene miedo –
se rió Gaki pasando de una emoción a la otra, en cuestión
de segundos.
-Pues hace bien…- murmuró el chico golpeando la pared
mientras caminaba, abriendo la puerta de golpe, el rubio amarrándose
más a las nalgas de Kanki al escuchar el sonido brusco, antes
de levantarse sin pensarlo y apretarlo contra él, de espaldas
al moreno, tapándolo -¿No oyes que te llamaba?...-
su mirada se dirigió a Kanki y el rubio lo apretó
más contra sí, olvidándose incluso de lo que
trataba de ocultarle en pos de no dejar que lo viese.
-Ya voy- lo miró molesto, completamente alterado como jamás
se había sentido antes, apretando las manos en los hombros
de Kanki y temblando pero de rabia ahora deseando gritarle que le
arrancaría los ojos como siguiera mirando.
Jiro riéndose a más no poder al escuchar lo que pensaba
–No sabes cómo me gustaría que hicieras eso…
si pudieses… claro.
- ¿Qué? ¿Qué cosa? – preguntó
el otro chico, ya que no se enteraba, frunciendo un poco el ceño
al verlos, aunque comentando luego. - ¿Y ya lo hicieron?
¿Vieron a mi humano?
-Arrancarme los ojos….- el moreno miró a Yoru y al
albino, escudriñando su mirada, pero en la mente del rubio
sólo estaba el empeño por proteger a Kanki de su visión.
Sonrió de medio lado, observando a Kanki, parecía
que todos estaban empeñados en que le gustase ese vampiro.
-Sí lo hicimos!- gritó Yoru de pronto como si aquello
lo declarase más formalmente su novio –Y no lo vimos,
estuvimos en el cuarto todo el tiempo…
-Pues se ha escapado… y no sé si morderte de nuevo…
¿recuerdas lo mucho que te gustó aquella vez, Yoru?
¿Lo recuerdas? Te corriste encima…- el moreno se acercó
a él, presionándolo, el rubio apartando la mano que
iba a tocarlo, dándole la espalda a Kanki para mirar a Jiro
de frente aunque estaba rojo y se sentía un tanto humillado
frente al albino. Se mordió el labio haciéndolo sangrar
con los nervios.
- Muérdelo, Jiro! Quiero saber donde está mi humano...
– neceó Gaki, casi saltando un poco.
Kanki se sentó, abrazando a Yoru contra sí, y mirando
al moreno por encima de su hombro. – No vimos nada. Ya te
lo dijo, puedes leer su mente sin necesidad de morderlo.
-Cállate! Haré lo que me salga de los huevos! - señaló
al albino, mirándolo furioso, empezando a hartarse de que
le mandasen o recomendasen cosas, sobre todo porque estaba cabreado
de que se hubiera escapado. Claro, que para él era mejor,
que desapareciera ese saco de músculos –Mañana
lo quiero de vuelta, así que a ver cómo os las apañáis!-
sujetó a Gaki por la cabeza con la mano.
Gaki sonrió, mirándolos maliciosamente, y dejándose
guiar por la mano del moreno, finalmente abrazándose a él
cuando hubieron salido de la habitación.
Kanki suspiró, apretando más a Yoru contra sí,
aliviado de que a él no le pudiesen leer la mente, y besando
su mejilla. – Todo está bien...
-“No quiero traerlo…”- el rubio se abrazó
a él, subiéndose a sus piernas y abrazándolo,
asustado ahora incluso de sí mismo, de haberse puesto así.
Realmente había deseado saltarle encima y matarlo.
- “No pienses en eso. No lo traeremos, en vez de eso, iremos
a pedir ayuda, ¿comprendes?” – le susurró,
pensando que al final el chico, sí les había dado
una oportunidad ya fuera que hablase con su novio o no.
-“Vale…”- lo miró a los ojos enrojeciendo
un poco –No quería que te viera…- se rascó
la mejilla mirando a un lado y de nuevo sus ojos azules –No
sé por qué me puse a hacer eso…- miró
abajo pensando ahora en el sexo de Kanki y cómo lo había
lamido tan desesperadamente, pensando sólo en eso.
- Pero funcionó ¿o no? Y lo tomaré como un
cumplido además. – sonrió, acariciando su mejilla
y luego su pecho. – Sabes, no tiene que ser una mentira....
-¿El qué?- lo miró a los ojos nervioso por
cómo lo miraba y le acariciaba el pecho, bajando la vista
tímidamente para seguir el movimiento de su mano como quien
no quiere la cosa.
- Lo que hacías, no tiene que ser una excusa, puedes seguir...
si quieres. – le aclaró, sonriendo un poco más,
aunque tratando de no cohibirlo, cosa que era casi imposible de
todas maneras.
Yoru enrojeció más, agachándose de nuevo en
el suelo para volver a lamer su sexo, observándolo mientras
lo hacía, cada vez con más intensidad, empezando a
succionar la punta y cada vez más de él, apretándole
las nalgas con las manos.
Kanki dejó escapar otro gemido, acariciando su cabello,
sonriendo, sin apartar la mirada. – Te amo... Yoru...
-Yo también….- lo miró a los ojos, bajando
los labios a su sexo de nuevo, besándolo sin parar y oliéndolo
intensamente mientras lo hacía, dejando escapar la respiración
entre los labios con fuerza de cada vez, tiró de sus pantalones
poco a poco, quitándoselos con cuidado. Manteniéndose
arrodillado y un poco alejado, mientras lo observaba, respirando
profundamente.
Kanki se estiró hacia delante, abarcando su espalda ahora
con sus caricias, gimiendo con más abandono, sintiendo su
cuerpo caliente a pesar de su condición de vampiro, aunque
sabía que aquello estaba en su mente, pero no le importaba.
-Te quiero…- le repitió de nuevo, alzándose
un poco a sus labios directamente, tirándolo al colchón
y subiéndole la camiseta hasta arriba del pecho, succionándole
los pezones y bajando la mano para tocar entre sus nalgas, empujando
un dedo lentamente, sintiendo sus músculos contraerse y apretarlo,
haciéndolo jadear contra la piel suave y rosada.
- Y yo a ti... – contestó el albino, jadeando, su
entrada respondiendo al contacto, al igual que sus pezones, endureciéndose.
Movió las caderas contra él, como llamándolo
rozando su sexo con suavidad.
Yoru se levantó, quitándose la ropa mientras lo observaba,
poco menos que lanzándola, de la prisa con la que se deshacía
de ella, su sexo completamente erguido y a pesar de todo, arrodillándose
en la cama y mirándolo rojo antes de acostarse para observar
su ano, besándolo y lamiéndolo, sintiendo el sabor
de su piel caliente allí, rozándose un poco contra
las sábanas.
- ¿Te gusta...? Ah... – Kanki se estremeció.
Lo cierto es que se sentía extraño, como si hacerlo
con Yoru fuera completamente distinto de todo lo que había
hecho antes, un nuevo comienzo. Bajó las manos hasta sus
nalgas, sujetándolas con los dedos, para dejarle observar
mejor.
-Sí…- contestó casi sin apartar la lengua de
él un segundo, metiendo dos dedos dentro de él y moviéndolos,
casi como buscando en su interior, rozándolo por dentro.
Sacándolos y lamiéndose la mano antes de meterlos
de nuevo, ahora tres, apretándose más contra las sábanas,
deseando penetrarlo y a la vez sin querer dejar de tocarlo y lamerlo.
- Yoru... – jadeó el chico arqueando la espalda, y
moviendo las caderas al ritmo de los dedos del rubio, sintiendo
cómo jugaban dentro de él, apretándolos un
poco, su sexo pulsando deseoso, completamente erguido.
El rubio le lamió el sexo, observando cómo su cuerpo
se arqueaba de aquella forma tan sensual, escuchándolo gemir,
mordiéndose el labio de nuevo y subiendo sobre él,
sujetando su propio sexo, buscando la entrada de Kanki y empujando
las caderas hacia él, logrando penetrarlo poco a poco y después
totalmente, echándose sobre él y embistiéndolo,
buscando rozarse contra el sexo del albino tanto como podía,
excitado por lo duro que se sentía contra su abdomen.
El albino subió las piernas rodeándolo y apretándolo
contra sí de aquella manera, su sexo atrapado entre ambos
cuerpos, humedeciéndose al rozarse. Kanki gimió con
fuerza, ahora sintiendo el sexo de Yoru pulsar dentro de sí,
abriéndose paso, y deslizándose cada vez más
profundo. Acercó su rostro besándolo apasionadamente.
Yoru bajó la mano, sujetando su sexo entre ambos, aún
así empujándose dentro de él, sin poder evitar
tocarlo mientras tanto, gimiendo dentro de su boca, rompiendo el
beso para mirarlo a los ojos y besándolo inmediatamente de
nuevo, notando cómo sus testículos chocaban contra
las nalgas del albino, estremeciéndose y empujándose
más profundo dentro de él. Saliendo de su cuerpo y
subiéndose en el chico, empujando su sexo dentro de su boca
y tomando el de Kanki, sujetando sus testículos y temblando
al sentir la lengua del albino en él.
El albino succionó su sexo con fuerza, saboreándolo,
acariciando sus nalgas y sus caderas, gimiendo acalladamente a pesar
de todo, envolviendo el sexo con su lengua, completamente excitado.
No iba a poder contenerse mucho más, pero el rubio aquella
vez trataba de aguantarse todo lo posible para no hacerlo antes
que él. No quería avergonzarse de nuevo o sentirse
crío.
De cualquier modo movió más las caderas aunque con
suavidad, moviéndose en su interior, arrepintiéndose,
bajando la mano y sujetando su propio sexo, sacándolo de
la boca de Kanki, apretando el propio con la mano mientras succionaba
el suyo con más fuerza, temblando un poco por aguantarse.
Deseando sentir su lengua de nuevo.
- No.... lo apartes... Yoru... – le pidió el chico,
jadeando, y entregándose a los gemidos de nuevo, pasándose
una mano por la cabeza, mientras la otra seguía sujetando
la cadera del rubio, su sexo pulsando aún más. Dejó
escapar un gemido agudo, corriéndose dentro de su boca, apretando
la cadera, al sentir el orgasmo, estremeciéndose sin poder
controlarse.
El semen entró en la garganta del rubio, deslizándose
caliente por ella y derramándose un poco de sus labios al
seguir succionando, su propio sexo temblando un poco al verse liberado,
expulsando el semen sobre los labios del albino mientras trataba
de entrar en su boca de nuevo, gimiendo con el sexo de Kanki aún
en su boca al sentir su lengua rozarlo mientras aún se corría,
Kanki abriendo los labios y succionando el sexo, ayudándolo,
lamiendo su semen apasionadamente,
Yoru dejó salir el sexo de su boca, jadeando aún
agitado, dejándose escurrir sobre él cuerpo de Kanki
un poco, estremeciéndose al sentir su sexo contra el pecho
del albino y girándose acostado en la cama mirando al techo,
respirando fuerte buscando la mano de Kanki con la suya y sujetándola.
Sonriendo y girándose de medio lado, abrazándose a
uno de sus muslos mientras se reía.
Kanki sonrió observándolo, siempre contento de escuchar
su risa, lamiéndose los labios para terminar de limpiar el
semen. – Hum... delicioso... – bromeó, girándose
de lado, mientras sujetaba su mano.
-Kanki…- el rubio protestó, enrojeciendo más
y girándose aparatosamente, subiendo hacia la almohada de
nuevo, mirándolo a los ojos –Eres un pervertido…
asalta cunas… y pervertido…- se rió abrazándose
a él rojo a más no poder, besándole el pecho
y los labios. Sujetando una sábana y tapándose hasta
por encima de la cabeza, como ocultándolos a ambos.
- No soy asalta cunas, ni pervertido, baka. Es que tú me
gustas mucho – sonrió, abrazándolo bajo las
sábanas y pegándose a él. – Y sólo
tú.
-Y a mí sólo tú…- le besó los
labios de nuevo, succionándole el inferior, más como
juego que otra cosa, besándoselos otra vez y girándose
para tenerlo encima. |