| Capítulo 40- Exclusivity
Youki se giró en la cama, desesperado. El chico no había
vuelto aún. Claro, podía regresar esa noche, pero
no era seguro. Y jamás le había molestado tanto la
imposibilidad de salir durante el día como en esta ocasión.
Cada vez se preocupaba más. Odiaba no poder sentirlo, no
poder asegurarse de si estaba bien. Y para colmo, ese lugar le parecía
terriblemente incómodo.
La puerta sonó dos veces, el rubio afuera tocándose
el cuello como para asegurarse de que las marcas ya no estaban allí,
esperando, preguntándose si seguiría allí…
esperándolo o se habría hartado.
Youki se puso de pie inmediatamente, frunciendo el ceño,
aunque sabía que el vampiro no llamaría a su propia
casa y menos de día. Pero podía ser alguien que lo
conociese, alguien a quien poder utilizar. Abrió la puerta
de un golpe, quedándose algo confundido al ver de quien se
trataba y halándolo dentro inmediatamente, besándolo
con profundidad.
El rubio lo abrazó, levantándolo contra su cuerpo
y apretándolo contra sí, cerrando los ojos y sintiéndose
mejor entonces, como si le hubieran quitado un peso terrible de
encima. Se apoyó con la parte superior de la espalda en la
puerta sin dejar de besarlo, cerrándola con su peso.
- ¿En donde has estado? No sabes.... – el moreno le
acarició el rostro, observándolo como si no lo hubiera
visto en años, y besándolo de nuevo. Le parecía
increíble lo que sentía por este chico a pesar del
poco tiempo que llevaban juntos. – ¿Ya fuiste a ver
a tu hermano? – le preguntó, tratando de controlarse.
Asintió con la cabeza y sujetó la libreta pasando
una hoja para escribir –“Me llevaron con ellos”-
mostrándoselo y luego inevitablemente besándolo de
nuevo.
- Lo sé, lo vi.... – a través de una mente
– aclaró para que no pensase que no lo había
ayudado. – Estaba muy preocupado. Estás bien, ¿verdad?
¿Te hicieron algo? – preguntó, llevándolo
consigo a la cama, en medio de todas las cosas que había
tirado al piso.
El rubio se dejó llevar por él, sintiéndose
terrible de nuevo por lo que había sucedido y lo miró
a los ojos –“Bebió de mi… y tuve que acostarme
con él… lo siento”- bajó la vista sujetándole
las manos con fuerza.
- No es tu culpa, y no es como que yo sea un santo precisamente
– le sonrió, enternecido, mirándole a los ojos.
– En realidad, me alegro de que sólo haya sido eso.
Pero en cuanto a ellos, pienso matarlos.
Jisei lo miró a los ojos de nuevo, besándolo profundamente,
sujetándole la cara con las manos y apartándole más
el cabello para verlo mejor. Era realmente impresionante, su rostro
y su cuerpo, sin ningún tipo de engaño, aquellos ojos….
Lo besó de nuevo, abrazándolo y tumbándolo
en la cama bajo él, deseando hablarle. En realidad él
también deseaba que los matase… podría decir
que incluso le había hecho feliz que los odiase de ese modo.
-“¿Quieres que te escuche?” – le preguntó
en lenguaje de señas, ya que se había puesto a practicar
para mostrárselo cuando regresase. – O ¿te sientes
muy débil aún?
El rubio se estiró del cuello de la camiseta, en realidad
era lo que deseaba, sólo hablarle si no también que
bebiera de él Youki. Se apoyó en los codos esperando
y respirando ya por adelantado de forma un tanto pesada.
El moreno lamió su piel sintiendo su sabor y cerrando los
ojos antes de morderlo, la sangre fluyendo dentro de su boca, mientras
bebía de él, extasiado, escuchando su voz de nuevo,
observando sus recuerdos, sin poder evitar cabrearse al ver aquel
chico sobre él, a ambos tocándolo. “No les perdonaré”
“Ah…y yo no quiero que lo hagas…” se apoyó
más sobre él “Soy sólo tuyo… se
lo advertí, que se arrepentirían” cerró
los ojos extasiado, excitado sobre su cuerpo, la forma en que bebía
de él. Era mucho mejor que ninguna otra cosa existente, quería
explicarle más, hablarle de los demás vampiros pero
no podía, sólo dejarse llevar por sus labios, pero
el chico se detuvo, preocupado por lo débil que pudiese dejarlo.
Sabía que era capaz de dejarse llevar por el placer, ambos
lo eran, y Jisei no estaba para eso en esos momentos, aunque él
mismo lo negase. Se acostó a su lado observándolo,
acariciando su cabello y hablándole de aquella manera silenciosa.
“Iré esta noche, haré que paguen por todo. ¿Vendrás
a quedarte en mi habitación?”
“No quiero que vayas” se giró, mirándolo
a los ojos, rodeándole la cintura con un brazo y observando
su rostro, besándolo con suavidad, sintiendo el sabor de
su sangre aún y apartando los labios un poco, recostándose
de nuevo –“Son demasiados”.
“Son unos críos” contestó el moreno,
haciendo un gesto de desprecio. “necesitan unas buenas nalgadas.
Además, ¿no querías que me vengase? Te escuché....”
le sonrió, acariciando su mejilla ahora.
“No quiero que te ocurra nada… ya los encontrarás…
entonces podrás matarlos pero no te metas en esa ratonera…
hay demasiados y cada noche traen a más…”- lo
miró a los ojos sonriendo un poco por su manera de hablar
ahora.
- Jisei... ¿tienes miedo por mí? – le habló
con su voz natural, sonriendo más y besándolo con
suavidad en los labios. “Tal vez tengas razón, pero
estaré esperándolos.... Y sólo lo haré
por ti” Considéralo un favor especial. – bromeó,
pensando que por él iría apenas se ocultase el sol.
Estaba seguro de poder con ellos.
El rubio se rió un poco “Consiénteme…
no podía dejar de pensar en ti…” cerró
los labios aún sonriendo suavemente “El chico de esta
casa… en la que estamos… me ayudó a escaparme,
el albino y su novio…”
- Lo sé, los vi en tu mente – contestó, aunque
no muy contento. – Pero ¿qué hacían cuando
ese niño te llevó, eh? ¿Por qué no te
ayudaron entonces?
“Gaki y Jiro… los dos, han mordido a todos esos niños…
o algo así… y tienen que obedecerlos… aunque
no quieran, no sé cómo es eso… ¿tendría
mi hermano que obedecerte a ti entonces?” sonrió con
malicia, tocándole los labios con un dedo.
Youki se rió suavemente, ante la ocurrencia. – Claro,
si así lo quisiera, pero no lo hice para tener un esclavo....
¿Por qué? ¿Quieres convencerlo de algo?
“No… sólo sentía curiosidad, estoy tomando
notas para el futuro…” lo miró a los ojos enrojeciendo
un poco, aunque no sabía por qué tenía que
darle vergüenza su propia frase. Le acarició la cara
con las puntas de los dedos observando el cabello negro que caía
sobre su rostro “Te quiero”.
“Yo también te quiero” – sonrió,
un poco extrañado de sentirse de aquella manera, con tanta
facilidad. – Pero cuando te convierta a ti, tendrás
que obedecerme también, ¿lo sabes? – se rió,
añadiendo luego. – Y podré escucharte todo el
tiempo.
“Quiero que me escuches” lo miró a los ojos
como emocionado por aquello, aunque frunciendo un poco el ceño
pensando en si lo escucharía pensar todo el tiempo. Se giró
mirando al techo y apoyándose la mano del moreno sobre el
pecho “No voy a obedecerte…” se rió mirándolo.
- ¿Oh? No vas a tener opción. - Le guiñó
un ojo, dejándole saber mentalmente que era sólo broma.
Jamás lo obligaría a hacer nada en contra de su voluntad,
lo amaba tal y como era.
“Te aburrirías…” miró al techo
de nuevo, apoyándole la mano entre las piernas y tocándolo
como quien no hace nada, mirándolo de soslayo de nuevo, serio
“Creo que tienen un plan…”
“Yo creo que tú tienes un plan” Sonrió
tomando su mano y apretándola contra su sexo. – Dime....
¿Qué tipo de plan tienen?
El rubio jadeó un poco aunque con suavidad, apretando más
su mano allí, deslizando los dedos por él y enrojeciendo,
observándolo de soslayo “Acabar con todos los humanos,
quedarse uno para cada uno y alimentarse de ellos… acabar
también con los vampiros adultos… sólo quieren
menores…”
Youki frunció el ceño, a pesar del placer que sentía.
– De veras son unos críos, qué plan más
estúpido. ¿Acaso se piensan que esos humanos serán
inmortales? Además, no podrán acabar con todos los
demás vampiros, no importa cuantos sean.
“No lo sé…” se giró sobre él,
quitándole la camiseta y sentándose a horcajadas sobre
sus caderas sacándose la suya, observándolo e inclinándose
sobre él para besarlo “¿No puedes alimentarte
de vampiros?”
- Claro que puedes, pero no sería algo fácil. Además,
si matan a todos los adultos..... – suspiró, aún
con el ceño fruncido pero dejándose hacer. –
Luego empezarán a matarse entre ellos, y entonces... ¿qué?
De todos modos, no estoy de acuerdo con que cualquiera sea vampiro.
“¿No? ¿Por qué? ¿Qué hace
falta para serlo?” lo miró a los ojos apoyando las
manos en el colchón a los lados de su cabeza.
- Por un lado, no todos lo soportan. Hay quienes no están
hechos para eso. Hay quien se ha vuelto loco incluso. Y créeme,
nadie quiere toparse con un vampiro demente. – suspiró,
como si más bien rompieran una regla de etiqueta. –
Y por supuesto, hay que tener clase, estilo, personalidad. ¿No
te parece? – le sonrió, sin ninguna modestia.
“Yo no tengo esas cosas… y tú me planteaste
serlo… para quedarme contigo” lo miró aún
a los ojos, pensando en Yoru y que no tenía ninguna de esas
cosas tampoco. Claro, que a él no lo había convertido
Youki y por otra parte su hermano Andrei sí… reunía
los requisitos.
- No, no, no, estás equivocado. – se rió el
chico, besándole los labios. – Claro que te lo propuse
para quedarme contigo, pero no me encapricho de cualquiera, y mucho
menos... me enamoro. –Lo miró más serio. –
Eres especial, Jisei, una gema para alguien como yo.
“Tal vez ya no te guste cuando sea un vampiro” se sentó
en la cama observándolo y acariciándose el cabello
hacia los ojos.
- Jisei, como vampiro, sigues siendo la misma persona que fuiste
en vida, sólo que más hermoso aún. Al menos,
tú lo serás – sonrió, alzándole
el rostro. - ¿Por qué no habrías de gustarme?
“No lo sé” lo miró a los ojos dudando
de pronto sobre varias cosas, tal vez por todo lo que había
ocurrido “Ya no beberás de mí para alimentarte”.
- Beberé de ti por otros motivos – sonrió,
acariciando los músculos de su pecho y su abdomen. –
Ya lo hago... – Lo miró a los ojos, seguro. –
No te amo porque seas humano, o porque me puedas alimentar. Te amo
por quien eres.
“Soy un humano” lo miró a los ojos no tan seguro
como él, pero seguro de poder confiar en lo que le decía
pese a todo “Seguramente mi hermano convertirá a Nebel…
lo sabes ¿cierto? ¿Cumple tus requisitos?” sonrió
un poco, recostándose de nuevo.
- Tu hermano..... sabe distinguir por sí solo. – sonrió,
más que nada guiándose en lo que había visto
hasta ahora y lo que había sentido al beber de Andrei. –
Creo que será un buen vampiro. Pero tampoco soy el juez supremo.
“Sí para mí” lo miró a los ojos,
intrigado “¿Puedes ver dentro de mí? Sin que
esté pensando en nada… ¿puedes saber lo que
siento?”
- No del todo, puedo sentir lo que sientes, en el momento. Pero
no puedo saber lo que llevas en lo más profundo de tu ser.
– sonrió de manera distinta ahora, bajando la mirada
de nuevo. De todos modos, este chico parecía llevar los sentimientos
a flor de piel.
“¿Te has enamorado muchas veces, Youki? Dime la verdad…”
lo siguió mirando, sujetándole la mano y apoyándola
en su cara, acariciándose con ella y cerrando los ojos al
tacto frío, pegándose más a él.
- No, no muchas, me he encaprichado varias, pero siempre supe que
terminaría. – Cerró los ojos a su vez contra
la mano de Jisei, sujetándola con una de las suyas. –
El primero.... el que me hizo vampiro. Creo que estaba enamorado
de él, no lo hubiera hecho si no. Bueno, tal vez sí,
pero muchos me proponían irme con ellos, a todos los rechazaba.
Claro que no tenían la ventaja de la inmortalidad –
se rió calladamente.
Jisei abrió los ojos lentamente observándolo y sintiéndose
un poco triste aunque había pensado que ni se inmutaría
por algo ocurrido tanto tiempo atrás. Claro, que ya había
notado que había amado aquel hombre cuando le había
contado aquello, pese a no haber dicho nada “No quiero ser
un capricho”
- No lo eres – respondió, mirándolo a los ojos
de nuevo, porque sabía que era importante. – No lo
eres, ni lo serás. No pienso abandonarte. – le aseguró,
pensando que seguramente sería Jisei quien se fuera, si se
daba el caso.
“Estoy celoso” lo miró rojo, serio, besándolo
de pronto profundamente y pegándolo contra su cuerpo, abrazándolo
con fuerza.
- ¿Celoso? ¿Del pasado? – el moreno, lo abrazó
de vuelta, sonriendo. – Fue hace siglos. Y tú, tú
eres maravilloso, no te podría llegar a los tobillos.
“Podría volver en cualquier momento, ese hombre del
que te enamoraste tanto como para dejarle que te matase” lo
miró a los ojos con cara de estar molesto y de hecho lo estaba
aunque no con Youki, claro “Quiero que me hagas como tú,
ya”
- No seas así, no creo que sea buena idea. – suspiró,
pensando que aún era algo infantil pero era parte de las
razones por las que lo amaba. – No creo que vuelva, y aún
si lo hiciera, no me importaría. Dije que lo amaba, no que
lo amo.
“¿Por qué no? Estás seguro de que quieres
estar conmigo ¿no? ¿Entonces porque no quieres hacerlo
ya?” lo miró a los ojos, no muy seguro en realidad
de querer ser un vampiro así de pronto sin pensarlo siquiera,
pero ahora demasiado inseguro y necio –“¿Y si
me muero antes?”
- No es una decisión que debas tomar así. ¿Estás
seguro tú? – lo miró, sintiendo que no lo estaba,
y suspirando. - ¿Y tu hermano, crees que sepa sobre esto?
¿Qué no le va a afectar?
Lo miró a los ojos pensando en su hermano de pronto e incluso
en sus estudios, en aquellos niños vampirizados, no podrían
crecer más… ¿estaba seguro de querer eso? Beber
sangre… no volver a salir a la luz del sol, dejar los estudios…
Había demasiadas cosas que no podría hacer. No había
sido lo mismo con su hermano y lo sabía, simplemente no había
querido pensar en esas cosas.
Youki se le quedó mirando, sus ojos verdes estudiando su
rostro, mientras escuchaba sus pensamientos. Tomó su rostro
entre sus manos, acercándolo. – Te amo, no quiero que
pienses que no te quiero a mi lado. Pero quiero que estés
seguro, que sea tu decisión, y no algo que haces de repente.
Quiero que disfrutes de todo lo que tienes que disfrutar antes de
venir conmigo.
“Mientras estoy contigo…” lo miró a los
ojos pensando en sus palabras “Ya estoy contigo…”
le besó los labios, demasiado necio para contestarle y admitir
su error, agradecido de que lo hubiera detenido, sonriendo un poco
de pronto, pensando que realmente debía amarlo.
“Te amo” Le respondió mentalmente, aunque algo
más débil ahora. Igual, no quería hacer demasiado
evidente que sabía por qué. Lo besó de nuevo,
profundizando más en su boca, y abrazándolo, desabrochando
sus pantalones, de todas maneras.
El rubio sonrió un poco, enrojeciendo levemente por lo que
estaba haciendo “Ya sé que estuviste practicando con
las manos…” se refirió a que le había
hablado de aquel modo pero usando el doble sentido, jugando un poco.
- No sabes cuanto.... – se rió el chico siguiéndole
el juego y bajando sus pantalones y su ropa interior, tomando su
sexo. – Tú dime si fue suficiente.
“Yo tengo muchos más años de práctica
en eso…” jadeó sin poder evitarlo, alzando un
poco las caderas para mover su sexo dentro de la mano del moreno,
sujetándosela con la suya por encima para apretarse más.
Le desabrochó los pantalones también, tirando de estos
y masajeando su sexo, soltando el propio “Creía que
los vampiros no tenían deseo sexual”
- No lo tenemos, es tu imaginación... – bromeó,
guiñándole un ojo y masajeando con más fuerza,
excitado. Como si hubiese podido sobrevivir sin sexo, él.
“Tengo mucha imaginación…” Sólo
tenía eso antes…, remató en su mente, enrojeciendo
levemente y subiéndose sobre él para rozarse contra
su sexo, alzándole las piernas y rodeándose la cintura
con ellas. Mirándolo a los ojos excitado y bajando a besarlo.
Youki gimió, apretándolo con las piernas, para que
el roce fuese más intenso aún, acariciando su rostro
mientras lo besaba, y subiendo la mano luego para sujetarlo por
la nuca. Pensar que casi lo había perdido, no se le iba a
olvidar fácilmente.
“Youki…” pensó en su nombre sin poder
evitarlo, una y otra vez, sintiendo que le sudaba la piel, calentándose
por la excitación y el esfuerzo. Se giró, dejándolo
sobre él y apretándole las nalgas, deslizando los
dedos en su cuerpo y acariciándolo por dentro, notando lo
prieto de su piel, aquel espacio tan pequeño. Jadeó,
deseando estar dentro de él, sentir cómo presionaba
su sexo, envolviéndolo. Le alzó las nalgas un poco
sobre su sexo, rozándose contra su ano, jadeando más,
ansioso, penetrándolo un poco y saliendo de él varias
veces hasta bajarlo contra su sexo totalmente, estremeciéndose
sin dejar de observarlo.
- Eres perfecto... – jadeó el moreno sobre él,
sonriendo, moviéndose con bríos, haciendo que lo penetrase
con más profundidad, observando su rostro, sin apartar la
mirada ni un momento, su sexo pulsando con cada embestida.
“Tú sí eres perfecto… te deseo…”
entrecerró los ojos aún así, sin poder dejar
de mirarlo, como hipnotizado, su sexo balanceándose con los
movimientos, su cabello azabache cubriendo parte de aquella mirada
tan salvaje. Lo atrajo hacia él de pronto, bajando la cabeza
y lamiéndole los pezones, mordiéndolos un poco y cerrando
los ojos por fin contra su piel, moviéndose con más
ahínco dentro de él.
- Nh... Ji...sei... jadeó, casi en un susurro, empezando
a gemir luego sin control como siemrpe, apretando su sexo dentro
de su cuerpo. – Te amo.... – lo miró a los ojos,
tomando una de sus manos y guiándola hacia su sexo, pulsante.
El rubio frunció un poco el ceño por el placer, al
sentir cómo apretaba su sexo, un estremecimiento recorriéndolo
al escuchar cómo le decía aquello con esa voz tan
jadeante. Sujetó su sexo con la mano, apretándolo
con fuerza y moviéndola sobre él mientras lo penetraba
“muérdeme” Movió los labios tratando de
decírselo de ese modo, inconscientemente, como si hubiera
olvidado que leía en su mente. No estaba precisamente como
un roble en aquellos momentos, pero ni lo pensaba, sólo lo
deseaba.
“¿Seguro?” Preguntó sonriendo malicioso,
a sabiendas de la respuesta, y mordiéndolo cuidadosamente
luego, saboreando su sangre, su sexo pulsando más aún,
mientras escuchaba al chico con fuerza de nuevo, sintiendo su pasión,
corriéndose al instante sin poder ni querer evitarlo. Jisei
sujetándole las nalgas con la mano libre, apretándoselas
ansioso, acariciándolas y jadeando entre dientes, moviéndolo
aún más deprisa sobre él, cerrando los ojos
y mordiéndole un poco el hombro para aguantarse. Nunca se
había corrido con tantas ganas. Se derramó dentro
de él sintiendo como si no fuera a acabar nunca "Youki..."
“Te amo, Jisei” Youki abrió los ojos, lamiéndolo,
y separándose para observar sus ojos, sonriendo. - Te amo.
“Te amo” se tocó el corazón mirándolo
a los ojos y luego su sonrisa. Abrazándolo fuertemente contra
él.
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