.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 38- At the Speed of Light

-Yoru.... ¿quieres ir a ver cómo está ese chico? – le preguntó Kanki, ya que le daba pena. En realidad estaba en una situación mucho peor que la de ellos.

-Vale…- el rubio se levantó con él, preguntándose si estarían dormidos Jiro y Gaki , deseando que sí, nunca se sabía qué podía hacerlos enfadar. Le sujetó la mano a Kanki como si la distancia fuera mucha –Creo que Gaki te tiene celos…

Jisei se sentó en la cama al escuchar que alguien se acercaba y dejó lo que estaba haciendo, tratando de encontrar un modo de salir de la casa.

- ¿A mí? No sé por qué.... Sólo me gustas tú – le aseguró, pensando en que probablemente no era por él en sí y prefiriendo no pensar en otras posibilidades, al menos, por el momento. Empujó la puerta con cuidado, cerrándola una vez hubo pasado Yoru.

-No lo sé… será porque ve que eres más guapo… y más fuerte que él…- se rió el rubio sintiéndose un poco maldito, mirando a Jisei luego y la cara que tenía de no haber roto un plato, mientras encendía un cigarro -¿Hacías algo raro?

El chico negó con la cabeza sintiéndose un poco descubierto. Claro, que si eran ellos, no había ningún peligro. Habían estado llevándole comida todo aquel tiempo.

- Está bien, no diremos nada, aunque es peligroso. – Kanki se acercó, meditando que para él era igual de peligroso quedarse sin hacer nada. - ¿Te sientes bien?

Se encogió de hombros y tomó un papel escribiendo “Me quiero ir, a poder ser hoy mismo… voy a usar la ventana para salir de aquí…Estoy seguro que en cuanto se canse de mí me liquida… y el moreno querría liquidarme ahora mismo”- les mostró el papel y se giró hacia la ventana.

Yoru lo observó sintiendo bastante pena por él –No vayas a abrirla!- de pronto se levantó parándose delante de las persianas y Jisei se rió pensando que no iba a hacerlo.

- No, no lo hará. – sonrió Kanki, notando el gesto del chico. – Te deseo suerte, pero creo que lo lograrás. No podrán seguirte de día, y seguramente prefieren buscar uno nuevo. – le aseguró, aunque ya de antemano sentía lástima por quien fuera. Lo más seguro es que se desquitasen con él.

Jisei miró al albino y sujetó la libreta de nuevo, escribiendo –Pero no os recomiendo seguir con ellos cuando Youki se entere de lo que me han hecho…

-Pero yo no puedo irme!- el rubio se tapó la boca con el brazo por haber gritado y se sentó al lado de Kanki sujetándole la mano con la suya. Pero el chico soltó su mano, claro que sólo para rodear sus hombros y pegarlo a él. – No dejaré que nadie te haga daño. – miró a Jisei, serio. – Pero es cierto, no podemos irnos. Ese novio tuyo, ¿es muy fuerte?

Jisei asintió con la cabeza, escribiendo después -“Puedo intentar detenerlo… pero aunque yo no le dijera lo sucedido, lo verá…” – la verdad es que se preguntaba si ahora querrían dejarlo irse de todos modos, no lo había pensado en un principio. Andrei tenía razón… siempre decía lo que pensaba, estúpidamente.

Yoru se mordió un poco un labio –Dile que nos ayude también! Si va a venir… que nos ayude…

- Sí, por favor – asintió el albino, algo cohibido de pedir aquello, pero porque se sentía débil. Pero no había mucho más que pudiese hacer él solo.

El rubio los observó fijamente sin saber qué hacer. En realidad, no quería que Youki fuera, a poder ser lo evitaría. No quería que se enfrentase a toda esa cantidad de vampiros, era imposible salir impune de algo así –“Le hablaré de vosotros”- escribió finalmente, apoyando la espalda contra la pared –“¿Puedo salir por otro cuarto que esté más abajo?”

-Si saltas cuatro pisos te partirás algo…- Yoru lo observó tratando de pensar, pero todas las habitaciones estaban ocupadas según recordaba.

- Al fondo del primer piso, creo que por allí podrías encontrar algo. Noté que nadie iba hacia allí. Es probable que no esté del todo protegido. – le aconsejó, esperando estar en lo correcto.

-Si te ve alguien estás perdido… tal vez deberíamos mirar antes… si hay alguien…- se levantó mirando a Kanki –Voy a ver…

- Ten cuidado. – le pidió el chico, mirando luego a Jisei. – Te acompañaré, hasta donde pueda.

-“No tienes por qué hacerlo, ya me habéis ayudado bastante, te meterás en problemas si te ven”- lo miró a los ojos tras mostrarle la notita y desvió la mirada para seguir al rubio que salía nervioso del cuarto.

Yoru salió del cuarto lentamente, mirando a su alrededor nervioso, pero era tarde y la mayoría parecían estar dormidos o “demasiado ocupados” como para que les importase lo más mínimo quien caminase por los pasillos. Entró en la cocina, estaba vacía y allí había una ventana.

Kanki lo observó, de todos modos levantándose. Si lo veían a él lo matarían en el acto probablemente, no podría esconderse sólo con la suficiente rapidez. Y no podía evitar preocuparse por las pesquisas de Yoru.

El rubio volvió al cabo de un rato con cara de estar nervioso, pero sonriendo un poco inevitablemente, probablemente por sentirse útil delante de Kanki, para algo que no fuera crear problemas –“Abajo está la cocina y no hay nadie… pero tienes que bajar hasta el primer piso… y algunos no duermen, están… yo qué sé…”- explicó enrojeciendo un poco

-“Con esa cara, creo que sí que sabes”- Jisei lo miró sonriendo un poco pensando que claramente el rubio era un niño no sólo en apariencia. Se encogió reído cuando el chico le dio con el codo.

- No me lo perviertas – Kanki sujetó a Yoru contra sí sonriendo. – Deberías apresurarte, y nosotros.... podemos ayudarte de otra manera.

Jisei sonrió levemente y aún más extrañamente para él, abrazándolos a la vez, con fuerza antes de separarse para salir del cuarto. Podía escuchar jadeos y movimientos en la oscuridad del interior de la casa. Miró hacia debajo de las escaleras y se volvió a mirar a Kanki y Yoru, escribiendo con una letra terrible –“Es que no veo los peldaños”.

Kanki sonrió, halando a Yoru consigo para acompañar al chico. – Te ayudaremos, como dije. La próxima vez no seas necio. – bromeó, en susurros, tomándolo de un brazo.

El chico caminó junto a los vampiros, deseando ser tan silencioso como ellos para caminar, escuchando ruidos en uno de los cuartos y pegándose a la pared según Yoru tiró de él, trepándose un poco sobre su pecho y sujetándose de su cuello como si bebiera de él.

Uno de los vampiros que salía del cuarto los observó sonriendo antes de entrar en otro –Te reñirá Gaki…- canturreó cerrando la puerta, Jisei palideciendo terriblemente.

Kanki suspiró, sonriendo un poco, por el alivio. – Creo que nos vio el indicado. – Suponía que si no había dado la voz de alarma, es que no le interesaba mucho.

-Creo que estaba en vías de algo más interesante que nosotros bebiendo del esclavo de Gaki…- el rubio se rió en bajito llevando con Kanki a Jisei, como si fuera necesario que lo hicieran entre los dos, el rubio caminando aún de forma más sigilosa tratando de recuperarse del susto.

Yoru abrió la puerta de la cocina revisando y le señaló la ventana –Tendrás que salir por ahí.

- Y trata de no andar solo de noche, de ahora en adelante – le recomendó el albino, sonriendo un poco. Se sentía bien ayudar a alguien.

Jisei sonrió apoyándose en la encimera para escribir “gracias, no lo olvidaré” y les dio el papel cerrando la puerta frente a ellos para no dañarles con la luz del sol. Subió las persianas y levantó la ventana saltando a la calle casi incrédulo de sentir la luz de nuevo, echando a correr tan rápido como podía.

-Mejor será que volvamos a mi cuarto lo antes posible…- Yoru sonrió mirando a Kanki.

El albino se acercó para besarlo suavemente, sonriendo. – Vamos – susurró, tomándolo de la mano y echando a correr escaleras arriba.

 
 

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