.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 37- After All These Years

Kin se cansó por fin de permanecer acostado con los ojos abiertos, y se sentó, rodeando sus rodillas. No dejaba de pensar en lo que había sucedido, preguntándose si ese chico estaría bien. Suponía que siendo un vampiro era tonto preocuparse así por él, pero le había agradado, y conocer a su hermano, le había afectado en cierta forma. Empezaba a pensar en su familia también, en si debía volver a verlos, cuando acabase el término como había planeado, pero sería algo difícil ocultar su naturaleza. Y claro, también estaba el otro chico, el que lo había amenazado, aún no le preguntaba a Kanbei sobre él.

Kanbei se pasó una mano por el cabello, girándose sobre las sábanas y observándolo -¿Qué es lo que no te deja descansar?

- Estaba pensando.... en ese chico, en mi familia... – lo miró de soslayo, suponiendo que no le había leído la mente por encontrarse dormido. – En todo lo que sucedió esta noche.

-Ese chico…- se sentó lentamente, cerrándose un poco el yukata y cruzando las piernas -¿Te interesa?

- Sólo pienso que es buen chico, no merece esto. Y es muy distinto, atacar a un desconocido... pero luego ver a su familia, a las personas que se preocupan por él.... ¿Nunca te sientes culpable? – lo miró a los ojos intrigado.

-No los mato si no lo juzgo conveniente…- lo miró a los ojos seguro de que juzgaba que nadie podía decir si alguien merecía o no vivir -Es más sencillo beber simplemente de ellos de todos modos… ¿echas de menos a tu familia?

- Un poco... aunque igual no iba a verlos aún. – desvió la mirada, cohibido. – Pero me pregunto si se darán cuenta. O si pensarían que uso drogas – se rió ligeramente, mirándolo de soslayo y volviendo a mirar al frente. – Pero en algún momento tendré que dejar de verlos. ¿Qué crees que deba hacer?

-Exactamente eso… dejar de verlos… o mostrarles lo que eres y arriesgarte a su repulsa…- lo observó fijamente analizando sus reacciones. De todos modos, sólo había estado esperando el momento de que llegase aquella situación –De algún modo, sería de agradecer que les explicases que sigues con vida… después si no te respetan… ya es decisión suya.

- Entonces opinas que debo decirles la verdad, pensarán que me he vuelto loco. – suspiró, ya imaginando que sería difícil, pero aún podía esperar un poco más. - ¿Tenías familia, Kanbei?

-Sí, la tenía, pero ellos pensaban que había abandonado el campo de batalla, todos pensaron eso… así que para ellos fue un deshonor tenerme como hijo, jamás regresé… e hice lo correcto, pero no es lo mismo… - echó las manos atrás recogiéndose el cabello en una coleta -¿Quieres que te acompañe? Lo haría…

- ¿Lo harías? – lo miró entusiasmado, pero luego pensando. – No sé si sería buena idea, serían dos shocks en vez de uno – sonrió, observando cómo se movía, como siempre cautivado. - ¿Te dolió? ¿Qué tu propia familia te diera la espalda?

-No los culpo, lo encontré lógico. Estoy seguro de que a ellos les dolió mucho más mi comportamiento- se apoyó las manos en las rodillas cerrando los ojos pensativo -¿No saben de tu homosexualidad? ¿O es que yo soy un “shock” en sí?- frunció el ceño un poco más por haber usado aquella palabra que por otra cosa, mirándolo de nuevo.

Kin se rió un poco mirándolo. – Sí lo saben, pero eres mayor que yo, eso se nota, y no eres..... no eres el tipo de persona que se conoce en la universidad. – negó con la cabeza, aún sonriendo un poco. – Tal vez fuera muy lógico en esa época, pero yo no le daría la espalda a mi familia, dijesen lo que dijesen de ellos.

-No lo comprendes… pero es natural… no te pediré que lo hagas…- suspiró con fuerza echándose un poco sobre el respaldo de la cama –Les dirás que eres un vampiro… seguramente me odiarán…si les explicas- sonrió levemente liando un cigarro -Claro que también podría hacer que no me odiasen...

- Manipulándolos... – suspiró, pensando que no era eso lo que él quería. No tenía que decirles toda la verdad, sólo que ahora era un vampiro, y que Kanbei lo estaba ayudando.

-Haz lo que desees…- se levantó de la cama caminando hacia el baño –Voy a darme un baño…

- Espera, ¿estás molesto? – frunció un poco el ceño como si fuese él quien debía estarlo, siguiéndolo con la mirada.

-Sinceramente… sí- cogió un yukata nuevo de un armario y lo miró un momento antes de entrar en el baño y abrir el grifo del agua, mirando las ondas formarse y dejando salir el humo de entre sus labios con el ceño ligeramente fruncido también.

Kin se levantó, siguiéndolo ahora físicamente al baño y entrando sin más. – Y ¿eso por qué? ¿No di la respuesta correcta ahora?

El moreno le entregó su ropa como si hubiera ido allí para aquello y se metió en la bañera apoyándose en los bordes de loza –No sé a qué te refieres con eso… Si no querías saber si estaba molesto, no debiste habérmelo preguntado y si querías saberlo… entonces no te molestes.

- Pero ahora te estoy preguntando por qué estás molesto. Y no me contestas. – protestó, exasperándose con tanta retórica y apretando su ropa entre las manos con no pocos deseos de lanzarla al suelo.

-Lánzala si quieres, de todos modos pensaba lavarla…- sonrió apoyando la cabeza atrás entrecerrando los ojos y mirándolo de soslayo –Creí que no querías que te dejase… incluso te prometí protegerte… pero tú te avergüenzas de que tus padres me vean… no creo que debiera sentirme orgulloso- apartó la mirada, cerrando los ojos de nuevo.

El chico suspiró, bajando la ropa un poco, toda su furia disipándose en ese momento. No es cierto, no me avergüenzo de que te vean. Es sólo.... que no quiero que te odien. Por eso pensé en decirles sólo que me ayudas.

-Pero no es la verdad, lo cierto es que te deseé para mí…en ese mismo momento. Por más que no desease admitirlo y ahora no me avergüenzo de lo que hice… Si no aceptan que desees permanecer conmigo… es que no te aceptan a ti…- lo miró a los ojos alzando una mano hacia él, aún con el codo apoyado en el borde de la loza.

- ¿Por qué eres tan necio? – suspiró el chico, dejando la ropa a un lado y acercándose, aunque algo cohibido igual, arrodillándose al lado de la bañera. – No puedes esperar que le digas a tus padre “Este es el que me mató y ahora lo amo”.... – se quedó callado, desviando la mirada por lo que acababa de decir.

Kanbei se giró hacia él, sujetándole la cara con la mano para que lo mirase y lo aproximó, besándole los labios profundamente por largo tiempo, separándose lentamente de ellos –Tan sólo con decirles… “nos amamos” sería suficiente… el hecho de que sea mayor o de cómo nos conocimos… eso es algo que sólo nos pertenece a nosotros… deberías estar aquí conmigo…

- Siempre estás tratando de bañarme – sonrió, aún rojo. – Y ese chico... el otro vampiro, ¿vas a decirme quien es?

-Sólo si vienes conmigo…- sonrió, tirando un poco de su mano y besándosela –Mojado te ves aún mejor… debe ser por eso…

- Está bien, pero sólo porque siento curiosidad. – lo miró desconfiado, poniéndose de pie y de espaldas para quitarse la ropa, siguiendo la filosofía de que le daría menos vergüenza si no lo miraba.

El moreno se levantó a su espalda, besándole la nuca y ayudándole a terminar de desnudarse, acariciándole el pecho mientras besaba su cuello. Lo cogió en brazos de pronto, besándolo mientras lo llevaba con él al agua templada de la bañera. Sentándolo entre sus piernas y recostando su espalda contra el pecho, acariciándole el cuello –Es algo más joven que yo… unos siglos tal vez… no lo sé… no nos conocemos tan bien…

- Pero parecían conocerse de antes. Nunca... tuviste nada con él ¿o sí? – preguntó inseguro, pensando que era más guapo que él. Era una tontería, claro.

-Es una furcia…- le aclaró como toda nota –Todavía parece comportarse como una, algunas cosas jamás cambian…

- Una furcia... – repitió el chico, algo sorprendido de que utilizase esa palabra, pero más tranquilo ahora. – Estaba muy molesto por lo del chico, a pesar de decir que no era su sirviente. Claro, yo tampoco soy tu sirviente.

-Tal vez se haya encaprichado… es un caprichoso… todos los hombres como él lo son… sólo les interesa eso…- le pasó las manos por los brazos, besándole el cuello de nuevo y oliendo su piel –Si no hubiera estado tan disgustado, seguramente se hubiera divertido haciendo alguna broma vulgar que seguro encontraría muy chistosa… sólo él.

- Es obvio que no lo aprecias... – sonrió el chico, ladeando la cabeza y dejándole besar su cuello, cerrando un poco los ojos, aunque ahora se preguntaba si habrían tenido algún desacuerdo en el pasado. Lo cierto es que eso no le interesaba mucho ya, no parecía ser importante.

-No… no puedo decir que me agrade ese tipo de persona… tan egocéntrica…- le pasó las manos por los brazos, alzándoselos para que le rodease el cuello y bajando las manos por su pecho, acariciándolo con suavidad -¿Eres feliz?

- Creo que lo sabes – contestó, estremeciéndose un poco tan sólo ante aquel contacto.

-Quiero escucharlo…- le besó el cuello de nuevo bajando la mano a sus caderas, acariciándole la pelvis con los dedos.

- Oh... – Kin bajó el rostro al emitir aquel gemido, susurrando. – “Claro que soy feliz, ¿no lo eres tú...?”

-“Nunca antes me he sentido tan feliz…”- le giró la cara con la otra mano para besarlo mientras acariciaba su sexo bajo el agua, notando el calor en este y la dureza al erguirse –Eres muy sensible Kin…- sonrió levemente besándole el cuello de nuevo, succionando su piel –Amo eso en ti…

- Pero no tienes que decirlo... – protestó, enrojeciendo, su sexo pulsando en la mano del moreno, mientras el chico luchaba por no gemir.

-Tampoco por qué callarlo…- le lamió el cuello con suavidad, besándolo de nuevo, sujetándole las piernas y subiéndoselas a los lados de la bañera antes de deslizar los dedos en su cuerpo, su propio sexo apretándose cada vez más duro entre las nalgas del chico, sintiendo cómo entraba algo de agua en su cuerpo junto al movimiento de sus dedos.

Kin echó la cabeza hacia atrás, gimiendo por fin, aunque suavemente, prefiriendo no seguir con aquella conversación, ya que sólo parecía ponerse más vergonzosa para él, sintiendo cómo sus dedos mojados entraban y salían de él, su sexo cálido apretándose contra su cuerpo.

El moreno apretó más la mano que sujetaba su sexo, acariciándolo todo lo intensamente que podía antes de morder su cuello suavemente, probando su sangre “Tu sangre me excita más que ninguna otra…” lo alzó con una mano bajándolo sobre su sexo, sentándolo en él y notando cómo entraba apretado por su cuerpo.

- Kanbei... – jadeó el chico, tan excitado por aquello como el moreno, pero sin decir nada, al menos, no en palabras. Cada vez que lo mordía se sentía más cerca de él, su sexo pujando dentro de su cuerpo, y su propio sexo pulsando cada vez con más fuerza. Cerró los ojos, entregándose por completo, permitiéndose gemir con algo más de libertad.

-Ahh…- apartó los labios de su cuello, lamiendo la sangre de estos y girando un poco la cara de Kin, besándolo y haciendo la lengua del chico rozarse contra sus colmillos para seguir bebiendo de él. Embistiéndolo y acariciando la punta de su sexo, ayudado por el agua, succionando su lengua y empujando la propia, rozándose contra los colmillos del chico.

Kin rajó un poco su lengua, sin pensarlo, llevado por el deseo, sintiendo ambas sangres mezclarse mientras bebía de él, a su vez, aún gimiendo, su rostro rojo por el deseo, y la excitación, su sexo caliente aún bajo el agua templada.

Kanbei jadeó en sus labios, envistiéndolo con más pasión, ambas manos acariciando su sexo totalmente dedicadas a ello, apartándose de sus labios, mordiendo su cuello al otro lado, succionando con fuerza, empapándose de sus sentimientos. Se rasgó la muñeca con la uña, subiendo la mano a lo largo de su cuerpo, manchándolo con su sangre hasta frotarle los labios con ella, aproximando su muñeca a él, borracho de aquella pasión “No existe otro placer mayor… que tu cuerpo, tu pasión, bebe de mí, Kin, sólo tú puedes ver lo que siento…y lo que he sentido”

El chico tomó su mano pegándola a sus labios, bebiendo ansiosamente, sintiéndolo, la manera en que lo amaba, la forma en la que sólo él lo veía, aquellos sentimientos tan puros de cierta manera. “Eres... como un imposible” Gimió contra su piel, aún bebiendo a pesar de que el orgasmo ya se apoderaba de su cuerpo, su sexo derramando el semen bajo el agua, su cuerpo entero estremeciéndose y apretando el sexo de Kanbei dentro de sí.

El moreno se estremeció al sentirlo, su mano sujetando sus genitales mientras se empujaba aún dentro de él hasta derramarse por fin en su cuerpo, lamiendo su cuello hasta que se hubo corrido por completo. Abrazándolo entonces contra sí y recostándolo sobre él, deslizando un dedo por su cuerpo y su propio sexo, aún dentro de él, dejándolo salir, acariciando su entrada con los dedos –Después de tantos años…- Kanbei se rió con suavidad.

- ¿Qué? – Kin se giró un poco para mirarlo de soslayo, aún agitado. - ¿Qué sucede después de tantos años?

Kanbei le sujetó la mejilla con la mano besándolo con suavidad y acariciándole el pecho. –Me has hecho sentir todo esto…

Kin bajó el rostro, un poco rojo, a pesar de lo que acababan de hacer.- No soy yo... eres tú. Nadie antes me había visto así.

-Así… como eres, tal vez no se lo habías mostrado a nadie para mi suerte…- sonrió un poco al observar sus mejillas. Lo abrazó por la cintura y el pecho besando su sien –Yo tampoco le he mostrado a nadie esto antes…

- Yo también debo tener suerte entonces – sonrió a su vez, sujetando sus brazos contra sí.

 
 

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