| Capítulo 32- All is Good and
Well, Now You're Among Us
- Jiro!!!!!!!!!!! – lo llamó escandalosamente el chico,
entrando a la casa, mientras los demás vampiros los seguían
un poco curiosos por el nuevo.
Kanki apretó la mano de Yoru, como si los fuesen a atacar.
Eran muchos, demasiados, en realidad, lo ponían nervioso.
-“Todos los han convertido ellos…”- le susurró
el rubio aprovechando la distracción de Gaki. Si no se equivocaba,
ahora se dirigía sin duda a enfadar a Jiro.
-¿Qué?...- la voz rasgada del moreno salió
del cuarto en donde estaba sentado en el marco de la ventana mirando
a la calle con tres chicos recién convertidos regados por
el pasillo aún recuperándose.
- Que ya regresé! ¿No quieres ver lo que traje? Y
también vino el novio de Yoru! – lo llamó, un
poco pasado el disgusto de antes, y dirigiéndose a aquel
cuarto, casi arrastrando a Jisei, que lo siguió bastante
mareado en realidad, apoyándose contra la pared en cuanto
tuvo la ocasión.
El moreno saltó del marco y se giró a observarlos
frunciendo el ceño enseguida -¿Eso es lo que quieres?-
miró al rubio haciendo cara de asco –Qué pequeño
es sí… sería más alto que mi padre si
no fuera porque hace tiempo no abandona la horizontal…- le
sujetó la cara a Gaki girándosela de golpe –Te
dije que no me cabrearas!- se volvió de golpe mirando a Yoru
que estaba casi encogido sobre sí mismo apretando la mano
de Kanki con fuerza –Debiste traer algo así…
como Yoru…- le pasó la mano por el pelo al rubio que
se pegó más a Kanki –Su novio… es muy
mono…
Kanki lo miró desafiante, aunque suponía que no debía,
abrazando al rubio contra sí, mientras Gaki los observaba
con cara de pocos amigos. – Ya tenemos un Yoru, y este es
para mí, no para ti. Además no es adulto, ¿no?
-Me refería a su novio no a Yoru y pues… no lo sé…
tendría que ver su puto carné de identidad para saberlo!
¿Es que no ves que es enorme?- le sacó la cartera
del bolsillo haciendo que se escurriese un poco contra una viga
resbalando hasta el suelo –Pues no… no lo es…
pero lo parece!- le tiró la cartera encima, furioso, deseando
pegarle a Gaki en realidad y apretando los puños antes de
pegarle una patada a la cama mandando un trozo de madera a volar
por el pasillo –Bueno… a mí que me importa…
es tuyo… Tú sabrás lo que recoges…
Yoru se pegó un poco más a Kanki caminando ligeramente
hacia atrás, tratando de salir del cuarto.
- Pero no puedes lastimarlo entonces! – le gritó Gaki,
molesto, por su actitud. Claro que había querido enfadarlo,
pero no precisamente así. – Y para que sepas, me atacó
un adulto! Vamos! – tomó a Jisei del brazo, halándolo
con él, sin mucha consideración y saliendo de la habitación.
Yoru se echó atrás aprovechando el momento para salir
con Kanki de allí viendo que demasiado entretenidos estaban
ellos con su propia discusión.
El moreno se paró delante de Gaki apoyándole la mano
en el pecho -¿Un adulto? ¿Y qué te hizo?
- ¿Qué? ¿Ahora te interesa? – lo miró,
haciendo un gesto con la boca, pero contestando al fin y al cabo.
– Me dijo que debería estar muerto y me lanzó
contra una pared.
Jiro apretó las mandíbulas con fuerza mirando los
ojos plateados del chico frente a él, enfureciéndose
más -¿Dónde estabas? ¿Por qué
te atacó?- insistió.
- ¿Cómo voy a saber?! Estará loco... –
suspiró, observándolo serio. – Estaba jugando
con él.... bebiendo. Frente al club donde trabaja el novio
de Yoru.
-¿Y qué club es ese?- el moreno miró al albino
notando que se iban y sujetó a Yoru por la manga de la camiseta
haciendo que el rubio se sacudiese para sujetarse más a Kanki
del susto -¿Que qué club es?! No te iba a hacer nada…
-“Rosso Rubino!”- Yoru lo miró igualmente sin
apartarse de Kanki gritándole más para que lo dejase
en paz que porque tuviera el valor de hacerlo, pero el moreno estaba
demasiado pendiente del otro asunto.
-¿Es un club gótico de esos? ¿De vampiros?
Y tú vas allí sin mí… pudiendo imaginar
fácilmente que podría haber vampiros…¿eres
idiota?! - miró a Gaki a los ojos en realidad preocupado.
- No soy idiota! Estaba buscando a alguien... como me dijiste.
– frunció el ceño, devolviéndole la mirada.
– Tampoco soy un inútil. – murmuró, bajando
la voz, mientras Kanki sujetaba a Yoru contra sí, atento
también a la discusión.
-No lo busques en un sitio así! Al menos no sin mí…
podría haberte matado…- fue bajando la voz también
porque de pronto lo veía afectado –Bueno… ¿me
vas a enseñar cómo es o qué?- alzó la
cara a Jisei que comenzando a encontrarse mejor, todo aquello le
parecía hilarante y lo peor de todo era que creía
que ese tal Jiro… lo iba a matar en cuanto tuviese la ocasión.
- No puede hablar y ya sé que no es tu tipo...- sonrió
más contento, acariciando el rostro del rubio. – Tiene
novio...
-Pues que se joda- murmuró el moreno observando a los ojos
grises del rubio preocupándose un poco de pronto de nuevo
-¿Qué clase de novio?- Jisei sonrió levemente
sin poder evitarlo y sin apartar la mano de Gaki ya que obviamente
necesitaba su protección -¿Por qué sonríe?
- Porque le empiezo a gustar...- sonrió también el
chico acercándose y besando su mejilla de broma.- No, está
pensando en su novio. Creo que es alguien muy fuerte, pero no estoy
seguro. El tío ese me interrumpió.
-Pues que te lo diga ya… ¿Quién es tu novio?!-
le sujetó la cara sin hacer fuerza, en realidad por no molestar
a Gaki de nuevo, ya que le habían atacado y de pronto había
estado preocupado de que hubieran podido matarlo.
Jisei apartó la cara. Dudaba mucho que lo conocieran de
algo en realidad, además se preguntaba si podría sacarlo
de allí. Ahora que veía lo plagado de vampiros que
estaba. Ya fueran pequeños o no, tantos… no tenía
idea…
-No puede hablar…- le recordó Yoru para que no fuera
a hacerle daño, él al menos tenía a Kanki a
su lado, pero imaginaba el miedo del chico aquel.
- Sí, ya telo dije. De todos modos, nadie puede derrotarnos
y ni que supiera donde estamos. Ya le preguntaré luego de
otra manera... – Gaki le aseguró, con rostro malicioso.
-Está bien… tú sabrás… espero
que no tengamos que arrepentirnos de tu forma de escoger…
tíos con pinta de viejos…- se apartó volviendo
para su cuarto sentándose de golpe en el colchón guardándose
para sí mismo el cabreo que tenía encima para no desvelarse
-¿Y tú?- señaló a Kanki mirándolo
a los ojos, varios vampiros más jóvenes empezando
a entrar en el cuarto con la llamada de quien los había convertido
–Tú eres bastante mayor… ¿no crees? de
aquí…- se señaló la cabeza observándolo.
- Creí que sólo les importaba la apariencia. –
contestó el albino, manteniendo a Yoru cerca, aún
más al ver que los rodeaban y tratando de no verse nervioso.
- Ha.... regresaré luego para dormir! – le gritó
Gaki frunciendo el ceño porque le prestase atención
al otro y halando de nuevo a Jisei.-Vamos.
-Vale! Guárdatelo para ti solo si te da la gana!- protestó
el moreno por su parte frunciendo más el ceño y pensando
que era él quien se había ido, él no lo había
echado. Miró al albino de nuevo –Mientras te portes
bien es lo único que me importa… tu apariencia…
si no… ya veremos que puede hacer Yoru para ayudarme…
- le sonrió con maldad, observando al rubio y llamándolo
mentalmente, ordenándole que se acercase.
Yoru se acercó a él sin poder evitarlo sentándose
a su lado y siguiendo sus órdenes aunque mirando al suelo
de la humillación que sentía viéndose obligado
a obedecerlo frente a Kanki, apretó las mandíbulas
y las manos sobre la sabanas después.
- No tienes por qué hacer eso. Ya estamos aquí, queramos
o no. – protestó el albino, dando un paso hacia delante,
preocupado por Yoru, mientras Gaki se alejaba refunfuñando,
deseando ofrecerle que lo compartiesen, pero ahora se vería
como un tonto si regresaba.
-Chst… no te acerques… - Yoru se levantó parándose
delante de él –De todos modos, no puedes hacernos nada
sin que ellos nos protejan ¿ves? Sólo quería
que lo supieras… que tus “años” de poder
no te valen de nada… ya puedes largarte Yoru… vete a
tu cuarto…
El rubio se apartó por fin, sujetando la mano de Kanki y
arrastrándolo casi con él al cuarto, sintiéndose
furioso de que lo manipulase así, debió haberlo pensado
antes de traer al albino consigo.
- “No importa... no nos separarán de nuevo”
– susurró el chico, notando la cara de Yoru y deseando
tranquilizarlo.
-Ya- el rubio le apretó la mano, entrando en su cuarto con
cara de contrariedad aún, sentándose de golpe en aquella
cama que no identificaba como suya.
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