.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 28- The Wild Ones


El rubio abrió los ojos, acostado en el colchón de la cama de Kanki, lo observó aún sin dejar de abrazarlo –“¿Kanki?”- le susurró llamándolo por si era el quien lo estaba llamando, pero el albino no separó sus labios, respirando calmadamente, sumido en sus sueños. Se abrazó contra él con una sensación extraña en el cuerpo, cerrando los ojos y aspirando el aroma de su piel en su pecho, calmándose como si sólo su presencia fuera suficiente para conseguirlo.

Pronto aquella voz infantil y extrañamente rasgada sonó de nuevo en su cabeza, abrió los ojos seguro de que si su corazón aún latiese, estaría ahora cabalgándole en el pecho a toda velocidad, no se movió del pecho de Kanki tan asustado como si aquel chico estuviera allí mismo, observándolo.

-“¿Recuerdas que noche es hoy?”

El rubio se levantó de la cama como empujado por algo que por más que desease, no pudiera controlar, se quitó el pijama observando la ropa que había comprado con Kanki. Poniéndose aquellos jeans y la camiseta negra, procurando no hacer ningún ruido en absoluto. Miró a Kanki casi como si no pudiera verlo, de nuevo aquella voz resonando en su cabeza, rodeándole, repitiéndole el nombre del mismo lugar una y otra vez con un tono totalmente molesto, como si le molestase tener que insistir en ello.

-“Vas a arder como no te des prisa”- una risa juguetona siguió a aquella recomendación.

Abrió la ventana y saltó por esta hasta la calle, acuclillándose en la acera y echando a correr, bordeando las esquinas. Era muy temprano, pronto podría amanecer. Tenía miedo, no quería separase de Kanki pero no podía desobedecer aquella voz. Se mordió el labio inferior corriendo sin parar. Tratando de llegar junto a él a tiempo, antes de que el sol saliera.

............

- Ups! – el chico dejó caer el cuerpo sin vida al piso, con una sonrisa de picardía que delataba que no estaba completamente arrepentido, a pesar de que iba en contra de sus planes. Se pasó la mano por los labios, limpiándose la sangre, y agachándose, levantando la cabeza de su víctima por el cabello para mirarlo bien. – Tampoco estaba tan guapo. – lo soltó de nuevo con una actitud indiferente ahora y se alejó, saltando un poco. – Eh! Jiro! ¿Dónde estás?!

-¿Tú dónde crees?- el moreno apareció delante de él con la mirada cubierta por el flequillo negro y morado, sujetando a un chico por la ropa, balanceándolo un poco en el aire –No se suponía que lo matases- suspiró pegándole una patada al cuerpo para verle la cara –Aunque es comprensible…- alzó un poco el labio superior observándolo.

- Sí, ¿verdad? Y tenía hambre además... – se rió, ignorando el gesto del otro y acercándose, sus ojos plateados brillando al agacharse para observar al chico que traía Jiro en la mano. – Este sí está mejor.

-Porque tú nunca te fijas- lo dejó caer sobre el cadáver del otro y se agachó, sacándole la lengua y metiéndosela en la boca del chico en el suelo. Se levantó mirando a Gaki y sacando la lengua moviéndola un poco –Se aman hasta la muerte…

El chico se rió sonoramente, dando un saltito. – Eres genial, Jiro! – se quedó quieto por fin, observándolos. - ¿Vamos a buscar más?
-Yo sólo puedo con uno más… con este imbécil… van seis…- se tocó el cuello limpiándose la sangre seca y se guardó las manos en los bolsillos caminando sobre los charcos del suelo y mojándose los bajos de los pantalones.

- Bien, entonces yo tomaré al próximo. – lo siguió tan energético como siempre. – Prometo no matarlo esta vez.....

-A ver si es verdad, tío…- se raspó una uña raspando el esmalte negro con los dientes –Esto es una mierda, deberíamos ser más poderosos… ¿no crees? Mira eso…él sí es poderoso- sus ojos azul claro siguieron de soslayo los pasos de un vampiro lo bastante antiguo como para llamar su atención –Fíjate en cómo nos mira…- sonrió poco a poco –Ah… creo que… un cambio de planes para esta noche no estaría mal…

Gaki se sujetó el cabello celeste brillante hacia atrás, soltándolo de nuevo, mientras observaba al vampiro, sonriendo. – Soy un vampiro en crecimiento, necesito mis vitaminas.....

-Enriquecidas… te ayudan a cagar regularmente cada mañana…- repitió en tono de voz raspado el chico imitando un anuncio de la tele –Eh… papaíto…- caminó de espaldas mirando a aquel vampiro a los ojos, moviendo un poco la cabeza para dejar ver al menos uno de sus ojos azules entre su cabello -¿Estás solo?

- ¿Qué quieres, chiquillo? – le preguntó el vampiro, claramente con un aire de superioridad.

- No, ese soy yo- se rió Gaki, jugando un poco con su propio nombre, y guindándosele del brazo, con confianza, poniendo gesto de inocencia. – Nada...... es que estamos solitos también.

-¿No te gustan los chiquillos? Es curioso… creí que os encantaba la sangre como la nuestra…- le sujetó la ropa por el cuello de la camisa, trepándose un poco hacia su rostro, haciéndolo bajar hacia él y besándole los labios con fuerza, estirándole del labio con los dientes observando sus ojos –A mí me encantan los papaítos… porque…- subió la rodilla rozándola contra su sexo.

-Chicos… ir a jugar a otro lado…- murmuró el vampiro entre molesto y excitado.

-No puedo… todo esto es donde yo juego, tendrás que irte tú, si no quieres jugar…

- No, él quiere jugar, pero es tímido... – se rió Gaki, tocándole el sexo y notando que estaba algo inflamado. - ¿Quieres ver el mío?

-Somos muy buenos… - el moreno le sujetó la mano llevándolo con él, haciéndolo entrar bajo el puente –Enséñaselo, Gaki…- miró de soslayo al chico mientras le bajaba la cremallera del pantalón al mayor. Le bajó la cintura del pantalón exponiendo su sexo, observándolo con algo de envidia transformada en furia disimulada, lo sujetó con una mano apretándolo.

- Mira... – Gaki se bajó el pantalón, mostrando felizmente su sexo. – Está bien ¿no? Seguro hubiera sido enorme... – comentó, exagerando y acariciándoselo a sí mismo, como si fuese de lo más natural.

El hombre se dejó acariciar, sujetando el sexo del chico con la mano, acariciándolo y acercando la mano a Jiro, que se apartó sujetándole la muñeca aunque fuera más fuerte que él, llevándola a Gaki para que lo tocase a él. Le pasó la mano por el pelo al chico y se paró a su espalda susurrando –“Muérdele la polla…”

Gaki se rió con suavidad de nuevo, extrañamente más excitado por sus palabras que por las caricias de vampiro, agachándose, y observando cómo sonreía el mayor al ver cómo el chico se introducía su sexo a la boca, succionándolo y lamiéndolo por unos breves segundos, finalmente mordiéndolo, la sangre inundando su boca, inmediatamente.

- Ah! Mierda, chiquillo... – el vampiro se agitó colocando las manos en su cabeza y tratando de quitárselo de allí, pero el chico continuaba prendido a su sexo, succionando, confiado en que por más fuerza que tuviese, no se atrevería a arrancarlo bruscamente en esa posición.

Jiro sonrió con maldad, pasando la mano por el cabello de Gaki, apretándoselo un poco, apartándose y parándose atrás del hombre, bajándole más los pantalones con brusquedad y entrando en su cuerpo sin dilación alguna, apretando las mandíbulas, riéndose al escuchar su grito de protesta. Le sujetó el cabello con la mano, echándole la cabeza atrás y mordiéndole el cuello, bebiéndose su sangre como si no hubiera nada más en el mundo, sintiendo su poder y su sabiduría inundarlo, al igual que su garganta se inundaba del líquido denso.

-Está prohibido! ¿Es que no sabéis nada!?- gritó el hombre tratando de sacárselos de encima ahora como fuera, pero apoyándose en la pared sin fuerza.

-Sólo atiendo a mis reglas!- el moreno le gritó al oído con los dientes ensangrentados al igual que los labios, mordiéndolo de nuevo.

“Al menos disfruta... que no hago esto para todos.” Susurró Gaki dentro de su mente, sonriendo, pero sin dejar de succionar, bajando una mano a su propio sexo, masturbándose y gimiendo un poco mientras tragaba su sangre.

Jiro apretó los dientes con fuerza, aplicando toda la que tenía, cortando su carne sin dejar de beber de él, escuchando los gritos. Apartó los labios ensangrentados de él, rodeándole el cuello con un brazo de forma asfixiante, ayudándose a penetrarlo con más fuerza gritando de forma ansiosa al correrse dentro de él, clavando las uñas en su pecho y rajándolo.

- Jiro! – protestó el chico en el suelo, soltando por fin su sexo, al sentir cómo caía la sangre sobre su cabeza, miró hacia arriba, riendo sin dejar de masajearse con más fuerza, y levantándose un poco, lamiendo la sangre que resbalaba desde la herida en su pecho, gimiendo y corriéndose por fin, mojando la pierna del vampiro, y restregándose un poco contra su cuerpo inerte, exprimiendo hasta lo último de placer.

El moreno se cerró los pantalones antes de soltar el cadáver y se lamió los labios, pasándose la mano por la quijada y el cuello para limpiarse, observando el cabello de Gaki manchado de rojo –Tal vez deberías ponerte mechas rojas…

- ¿Tú crees? – el chico se alzó un mecha ensangrentada con la mano, sosteniéndose los pantalones con la otra, sonriendo a Jiro de manera dulzona. - ¿Me veo bonito...? – parpadeó, riendo luego y terminando de abrocharse los pantalones, relamiéndose. – Y eso es lo que pasa cuando nos subestiman.

-Mejor…- lo observó en el suelo y lo empujó con el pie volviéndolo hacia el suelo, apretándole las nalgas para ver cómo salía el semen –Le pondría una flor, pero no llevo ninguna en la solapa…- se guardó las manos en los bolsillos del mono negro –Vamos…

- Jiiiirooo... – canturreó siguiéndolo y abrazándose de su cuello, por detrás, de pronto. - ¿Te he dicho lo mucho que me divierto contigo?

-Alguna vez que otra sí…- alzó una mano sujetándole un brazo y estirando un poco el cuello a un lado, colocándose mejor –Debiste seguir con su polla… tal vez estaba buena la mezcla… nata con sirope de fresas…

- No creo que se corriera, seguro era frígido.... – se quejó el chico, porque claro, no era posible que fuese porque lo estaban atacando ellos. Le pasó la lengua por el cuello, sonriendo. – Y no la tenía tan grande después de todo.

-Tú parecías muy feliz con ella- el moreno frunció el ceño dejando que lo lamiese –Y no me fijé- mintió apartándose el cabello de nuevo, moviendo un poco la cabeza -¿Vas a convertir a alguien más esta noche o volvemos a la casa?

- No! Quiero convertir a alguien más, pero uno realmente guapo.... – le besó la mejilla, a sabiendas de que sí se había fijado, sonriendo. – Uno alto.....

Jiro se apartó de él con cierta brusquedad aunque de todos modos nunca era delicado para nada –Pero que no sea mayor, o lo mataré… así que tú verás…

- No será mayor, vale. Pero no seas tan gruñón. – frunció el ceño de broma, saltando un poco a su lado de nuevo.

-Pues deja de joderme!- apretó las mandíbulas volviéndose hacia él y mirándolo –Acordamos algo… nada de adultos… nadie mayor que nosotros… tú ya te has saltado esa norma varias veces…

- Pero algunos adultos son divertidos... Y nosotros somos muy chicos.... – se rió, sólo por meterse con él, aunque le parecía que igual no le hubiera gustado crecer. – Vaaaaaaaaaaaaale, no adultos.

-¿Divertidos?! Divertidos ¿para qué?! Para follártelos… - aventuró mirándolo y parándose en mitad de la calle, serio, furioso -¿Quieres tomarte esto en serio? Si lo que quieres es que los adultos jueguen contigo… mejor busca a uno por tu cuenta… seguiré con esto solo…

- No! Ya, sí eres un gruñón – frunció el ceño también, observándolo. – Sólo estaba jugando. Ya te dije que iba a buscar alguien joven!

-Pues yo lo escogeré!- estiró el brazo amarrando a un chico que caminaba sujetando su carpeta contra el pecho cerca de ellos tratando de pasar desapercibido. Gritó del susto, dejando caer las cosas y el moreno lo empotró contra Gaki -Este

-No, a mí no!- gritó el chico que ni sabía de lo que hablaban.

-Cállate!- el moreno alzó el puño apretándolo sin llegar a pegarle sólo porque se había quedado como si estuviera mudo.

- Vale! Asintió Gaki aunque con cara de estarlo retando a quien sabe qué y se acercó al chico. – Pero si te vamos a dar algo bueno, así que quédate quieto. – lo amenazó, mordiéndolo y apretándolo contra sí al sentirlo luchar. Lo soltó finalmente, rajándose el cuello, y colocando sus labios contra la herida, de manera brusca. Sabía que bebería, ninguno quería morir.

Jiro lo miró, tranquilizándose un poco al ver que le hacía caso, y tocándole las nalgas al chico aquel mientras el otro le mordía, sujetando con la otra mano las de Gaki y pegándolos el uno al otro. Apretándole las nalgas al chico de pelo celeste como venganza por lo de antes.

- Ah.... me vas a dejar agotado... – se rió el chico, echando la cabeza hacia atrás, dejando que bebiera aún más, y para colmo sintiéndolo excitarse contra su cuerpo. – Bésame, Jiro..... – canturreó, sonriendo.

El moreno hizo cara de suplicio, apartándose el flequillo con un dedo para verlo y se apretó contra las nalgas del chico entre ellos, escuchándolo jadear y apoyando una mano en la frente de Gaki echándole un poco la cabeza hacia atrás rajándose la lengua con un colmillo, sacándola y dejando caer la sangre en sus labios sin besarlo aún. Hundiéndola finalmente en su boca.

- Mhm.... – gimió el chico succionando su lengua, sintiéndola deliciosa claro, y más con el otro aún succionando su cuello como si no tuviera límites. Por fin lo apretó contra sí, separándolo un poco y deteniéndolo, pero sin dejar de besar a Jiro, que empujó al otro por el pecho tirándolo al suelo unos metros más allá, sujetando las nalgas de Gaki y moviéndolas en sus manos pegándolo a él.

El chico saltó, aferrándose a su cuerpo con las piernas, y rajando su propia lengua con uno de sus colmillos para que la sangre de ambos se mezclase en sus bocas, moviendo la lengua hacia delante y atrás, sonriendo.

-Vamos a casa… quiero ver si ha llegado uno nuevo que he llamado… llevémonos a alguien… para divertirnos…

- Vale – sonrió emocionado por el prospecto, sonriendo más. – Eh! – se agachó, mirando al chico en el piso. – Escóndete o te matará el sol, no estoy bromeando....

Jiro lo sujetó por un pie, arrastrándolo por el suelo de la calle -¿Qué haría este crío en la calle a estas horas solo?- lo escuchó protestar por los golpes, demasiado agotado para hacer un gesto más. Lo dejó dentro de un contenedor y sonrió –A la sombra…- cerró la tapa asqueado por el olor –Ahora… busquemos a alguien divertido…- se metió la mano detrás de la espalda –A ver quien lo elige…

- Me toca a mí.... Prometo no elegir un adulto... – sonrió, besándole la mejilla, y riendo. - ¿Por qué llamaste al nuevo, por cierto?

-¿Por qué? Porque fue el primero al que convertí y quiero que se ocupe de buscar nuestras “reses”. Le dejaré que vaya con algunos… para que no le vaya a pasar nada…

- Hum....... qué bien lo cuidas.... – murmuró el chico de cabello celeste, mirándolo de soslayo, con gesto contrariado. – Pero es buena idea, para eso son, ¿no?

-¿Para qué más?...- se encogió de hombros mirándolo también al ver que lo miraba así –A ver a quien escoges… al menos que no me desagrade… o tendrás que divertirte tú solito…

- Te dejaré aprobarlo.... pero no exageres. – le advirtió con un dedo, porque no quería hacerlo solo. Así no era tan divertido. - ¿Qué tal ese? – señaló un rubio que fumaba en la entrada de un local.

El moreno puso cara de no estar muy conforme, pero nunca lo estaba con sus elecciones, sus gustos eran totalmente distintos y así no acabarían nunca –Venga… vamos a por él… Tú primero, para eso lo escogiste tú…- lo observó cómo fumaba y se aproximó, notando que los observaba de soslayo.

- Hola...... – canturreó el chico colocándose del otro lado, y apoyándose en la pared. – Te invito a dar un paseo....

-¿No me digas? ¿A dónde me vas a invitar?- le apoyó la mano en la cabeza sonriendo y Jiro le sacó el cigarro fumándoselo él y aguantándose las ganas de toser, cerrando un ojo por suerte oculto. Le dio otra calada, manejándolo ya, probando porque hasta ahora no se le había ocurrido.

-A una fiesta… ¿quieres venir?- el rubio le sacó el cigarro de nuevo fumando él.

-¿Por qué no? Sólo si prometéis no matarme…- sonrió sin levantarse de donde estaba apoyado aún.

Gaki se rió, ya de por sí agradándole el chico y preguntándose si ya habría conocido otros como ellos, o sería simple precaución. – Bueeeeeeeeno....... yo prometo no matarte, pero tienes que ser un buen chico.

-Yo también y si no, que se muera mi madre…- el moreno alzó una mano con aquella macabra frase, sonriendo levemente.

-Dios… seguro que tu madre ya huele de lo muerta que está ¿cierto?- se levantó de la pared, apagando el cigarro atrás y aún así decidiendo acompañarlos, tampoco creía que fueran a matarlo dos niños -¿Y está cerca ese sitio?

- Algo cerca.... te va a encantar... – le aseguró Gaki, asintiendo e intercambiando una mirada con Jiro, sonriendo traviesamente.

-Vale… pero si es una fiesta que se vea que va más gente…- sonrió de medio lado temiéndose que no era una fiesta.

Jiro lo miró de soslayo pensando que ese no era tonto y tampoco le parecía tan joven además, pero no dijo nada porque al fin y al cabo, no era para convertirlo –Es una fiesta privada, para nosotros tres… ¿necesitas a más?

-Cuantos más mejor…- el rubio se rió preguntándose si no iba a arrepentirse y llevado por ellos hasta una casa de cuatro pisos. Entró al interior, escuchando voces de más chicos jóvenes, algunos de ellos en la misma entrada, observándolo y comentando por lo bajo –… esto… es muy raro…

- ¿Qué tiene de raro? Dijiste que cuantos más mejor – Gaki se acercó enseguida, haciéndole notar que lo había escuchado, y abrazándose a su cintura. – Pero tú eres para nosotros....

-¿Y esto qué es, la granja escuela de pin y pon?- le apoyó la mano en la cabeza al chico que se abrazaba a él, haciendo que lo mirase después.

-Casi casi… - Jiro sonrió –Tenemos niños… tenemos leche… y tenemos… camas…

-Oh… camas… - el rubio sonrió, pensando que aquello era muy raro pero estaba demasiado colocado para decir que no a la palabra leche seguida de cama –Vamos a ver la cama…

- Vamos! – Gaki lo sujetó por el brazo, halándolo y corriendo, con él, riendo, saltando sobre una de las camas apenas hubieron llegado. ¿Te gustan? Son muy cómodas...

El rubio sonrió de medio lado quitándose la camiseta y mirando a los chicos que había acostados en las otras camas, observándolos, algunos entraban ahora, siguiéndolos para mirar también -¿Y ellos se quedan ahí?

-¿Qué más te da? ¿Tienes algo que no se pueda ver?- el moreno se acercó, como retándolo, abriéndole el pantalón, el rubio dejándose reído.

- No… el público siempre me anima… ¿es una clase de anatomía y soy el muñequito? ¿O también vais a desnudaros?- preguntó, observando al moreno que ya le bajaba la ropa interior.

- Yo sí me desnudaré. Es mejor así... – se rió el chico de cabello celeste, quitándose la camiseta, y sacando algo de una mesita que había al lado de la cama, halándolo un poco del brazo con la otra mano. - ¿No te acuestas? Ven.....

El rubio se sentó, aunque sin perderse la maniobra y le sujetó las nalgas para atraerlo hacia él, besándolo y sentándolo sobre su sexo, apretándolo contra él. Jiro observando por el momento, bajándose la parte de arriba del mono y tocando su propio sexo sobre la ropa negra.

Gaki le devolvió el beso, sonriente, acariciándole los brazos, y alzándolos hacia atrás, separándose para susurrar, sobre sus labios. – “Hace unas noches.... ataqué a un policía.....” – hizo un movimiento rápido, esposando sus manos a la cabecera y continuando como si nada. – “Jiro se molestó conmigo.....”- se rió, besándolo de nuevo, metiendo su lengua tanto como podía dentro de la boca del rubio, que aún así le devolvió el beso, excitado pese al temor, escuchando las risitas a su alrededor y los jadeos, no sólo suyos o de los dos chicos próximos a él, si no muchos más.

-¿No tienes demasiada fuerza para ser un niño?- jadeó cuando se rompió el beso.

-Tomamos muchos cereales…- Jiro se subió a la cama también abriéndose la ropa por completo y dejando que se escurriese aunque sin quitársela, acariciándose más. Se sentó delante de Gaki sobre el rubio y lo besó ahora él tocando aquellos brazos fuertes en tensión, sintiendo los músculos marcados en él, envidiándolo de nuevo. Por eso no soportaba que siempre tuviera que escoger adultos –Gaki tú sigues vestido- le dijo en tono algo molesto separándose un poco de los labios del chico y a pesar de que él aún llevaba el pantalón del mono puesto aunque abierto.

- Ya voy, y tú aún tienes ropa.... – le devolvió el chico, bajándose los pantalones, con una risita de broma en el rostro. – Mira.... a Jiro le gusta que muestre lo mío... – se rió, sujetándose su sexo, de pie en la cama, sobre el rubio.

-Yo no me la quito- Jiro alzó la vista al igual que el rubio, sólo que con cara de estar enfadado y subió las manos por sus piernas sujetándole las nalgas, separándoselas y arrodillándose para poder acariciar su ano con la lengua, empujándola en él, tirando de ellas y haciéndolo echarse un poco atrás.

El rubio jadeó observándolos, el sexo de Gaki palpitando –Sería mejor si pudiera tocaros…- sonrió sin dejar de mirar aquello.

-No… así es mejor… dices eso porque no has probado antes…- el moreno sonrió levemente antes de lamer de nuevo dentro de Gaki.

- Ah... así... es mejor.... ya verás.......... cómo se te para... – jadeó el chico, mirándolo con ojos nublados, sintiendo cómo lo lamía Jiro. – Quiero que se le pare.....

Jiro echó la mano atrás de sí mismo y le sujetó el sexo, acariciándoselo y notando cómo crecía en su mano, esta vez era especialmente grande. Lo apretó con la mano en una mezcla de excitación y furia, escuchando al rubio gemir, alzando un poco las caderas mientras lo tocaba –Ven, Gaki… lámela conmigo…es muy grande- miró arriba esperando mientras la acariciaba.

- Me encanta hacer cosas contigo, Jiro... – le sonrió angelicalmente, arrodillándose por fin, y empezando a lamer el sexo, observando cómo el otro chico hacía lo propio, lamiéndole la lengua y sintiendo cómo el rubio se movía entre ambos, alzando las caderas y haciendo que su sexo les rozase la lengua y la cara, caliente y húmedo.

El moreno se apartó, arrodillándose sobre el rubio, bajando una mano para empujar su sexo dentro de su boca, sujetándose a los barrotes y jadeando al sentir cómo lo succionaba, aquella lengua caliente arrastrándose con fuerza por su piel –No te la metas…. Quiero verlo…- le dijo a Gaki mirando atrás de soslayo.

- La haré crecer más entonces, seguro que puede... – se rió el chico, lamiendo sus testículos, succionándolos un poco y volviendo a su sexo, sus manos extendiéndose por el abdomen del rubio, tratando de controlar sus propios deseos de sentirlo dentro.

El mayor se estremeció curvando un poco la espalda al contacto de sus manos y observando al moreno que se movía en su boca excitado, desviando la vista, preguntándose si no les afectaban las miradas de todos aquellos chicos que comenzaban a jugar entre ellos. Los jadeos ocupaban toda la sala.

Jiro se separó por fin arrodillándose detrás de Gaki y metiendo los dedos dentro de él, girándolos dentro de su cuerpo -Te gusta que sea tan grande…- le susurró al oído como culpándolo –A ti te gustan los adultos…

- A mí me gustan... muchas cosas..... Y a ti te gusta ver... – sonrió el chico lamiendo el sexo del rubio nuevamente y alzando las nalgas para sentir los dedos de Jiro.

El moreno frunció el ceño tirando de él para arrodillarlo y sujetó el sexo del rubio con una mano –Métetela ahora…- lo acarició mientras tanto sintiendo las venas hinchadas.

-Deja que te bese antes, ven… ¿seguro que no quieres que te toque?- el rubio lo miró entre extasiado y comenzando a extrañarse cada vez más pese a todo lo que llevaba en el cuerpo.

- No.... así es mejor. – sonrió de nuevo el chico, metiéndosela, guiada por la mano de Jiro, e inclinándose para complacer al rubio un poco al menos, preguntándose si el moreno se enfadaría.

El chico lo besó moviéndose dentro de él una vez el moreno hubo liberado su sexo y jadeó sonriendo –Estás muy estrecho…- le susurró besándole los labios un poco más antes de empujar la lengua en su boca de nuevo –Y eres precioso…

Jiro los observó tentado a irse, furioso y llegando a sus límites, cerrando un puño antes de subirse sobre Gaki y empujarse también dentro de él, apoyando las manos en sus hombros para hacer más fuerza.

- Ahhh... – el chico gritó, realmente tomado por sorpresa, aunque no de manera desagradable, cada vez más excitado, jadeando y gimiendo, su sexo irguiéndose más.

-Tómalo…- le mandó el moreno con la voz rasgada un tanto más suave por el placer, sin detenerse para nada, sintiendo cómo su sexo rozaba con el del rubio haciendo aquel agujero mucho más estrecho. Apretó más las manos en los hombros de Gaki.

- Como digas..... – susurró jadeante el chico, pensando que era un mandón, pero guardándoselo para sí, y agachándose un poco más, apretando las nalgas, y lamiendo el cuello del rubio, acariciando su pecho aún, por fin mordiéndolo y succionando su sangre, más apasionado a medida que sentía las embestidas dentro de su cuerpo.

-Ahhg…- el rubio se alteró aún así extasiado, lo suficiente incluso para dejarse llevar. Se empujó con más brusquedad dentro de él, embistiéndolo con fuerza, golpeándose con el sexo del moreno, que se movió también más fuerte como retado por él.

-Déjame a mí, no lo agotes…- le pidió a Gaki bajando las manos para apretarle los pezones y estirar de ellos.

- Ah..... – gimió succionando un poco más y dejándolo finalmente. – Ya va..... no es mi culpa.... – se rió, gimiendo más, su sexo pulsando.

Jiro se empujó con más fuerza dentro de él y estiró una mano quitándole una de las esposas. De todos modos estaba débil para hacer nada molesto y tampoco parecía muy interesado en irse. Le sujetó la muñeca bebiendo de él y jadeando ambos, moviéndose dentro del chico entre ellos.

El rubio alzó la mano acariciándole la cara a Gaki y besándolo mientras se corría, el chico rajándole un poco la lengua para beber de él, tan sólo un poco más, apretándose contra su cuerpo, y corriéndose también, aún así sin dejar de moverse, apretando ambos sexos, y lamiéndose la sangre en sus labios, sintiendo cómo Jiro se derramaba también en su interior, soltando la mano del rubio y mordiéndole el cuello a él.

Se separó, observando el semen resbalar a borbotones por las piernas del chico -¿Lo has matado?

- Sí.... - suspiró, extenuado, dejándose caer sobre el rubio. – Es tu culpa.... – murmuró por si pensaba reñirlo.

Jiro sonrió de medio lado acostándose también apoyando la cara sobre el pecho del rubio –Joder, qué coñazo… ahora habrá que deshacerse de él…- le pellizcó el brazo a Gaki como en represalia.

- Ouch..... que no quería matarlo.... – se quejó, el chico, frunciendo el ceño. – De todas lo hubieras matado, lo sé....

-Cállate… nos hace falta mantener a algunos con vida, podrías habértelo quedado de haber querido… pero ahora…- le pasó la mano por el pelo dorado –Ya no… que pena… - deslizó el dedo por el reguerito de sangre que bajaba de sus labios y lo lamió –Es igual… que se ocupen ellos.

- Pues... entonces me quedaré al próximo. Será mío. – le sonrió, aprovechándose, y mirándolo a los ojos.

-Yo también me quedaré a uno para mí entonces- lo miró a los ojos también sujetando el brazo del rubio y rodeándose con él -¿Te gusta más follar con humanos? Están calientes…

- Tiene esa ventaja, y siempre les parezco hermoso, pero.... – sonrió, subiéndose más sobre él, con aquella cara de secreto. - ..... también hay otra cosa que me gusta.

-¿El qué?- lo miró a los ojos intrigado –No! Largo…- le gritó furioso a uno que había tocado al rubio como intrigado.

Gaki se rió, observándolo – Eso, cuando lo hago con humanos, siempre te enfadas, y luego te vengas....

-No digas paridas- se apartó sentándose –Me voy a dormir… deshaceos de él, quemadlo… por ahí… vamos- sujetó la muñeca de Gaki llevándolo con él como si fuera algún tipo de peluche indispensable para alcanzar el sueño.

- Siempre tan mandón.... – bromeó el chico, pegándosele del brazo, sonriendo.

 
 

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