| Capítulo 26- Casi a Punto de
Caer
Andrei acarició el cuello de Nebel mientras caminaban por
la calle. Todo era distinto, no se sentía cansado, los olores…
las luces incluso. La oscuridad ahora no afectaba para nada a su
visión, jamás se había sentido así.
Lo cierto es que le hacía sentirse un tanto eufórico.
Olió su cabello besándolo después sin dejar
de caminar -¿A dónde quieres ir?
- A donde tú quieras ir. Es tu noche – le sonrió
el rubio, observándolo, y pensando que cada vez se veía
mejor, de ser eso posible. Ahora tenía cierta energía
que antes no estaba allí, claro.
-No me importa… sólo quiero seguir sintiéndome
así para siempre…- lo miró de soslayo, sin confesar
que tenía un irracional miedo a perder aquello de pronto,
como si eso fuera posible. Sonrió levemente de pronto, torciendo
un poco los labios –Mi hermano debe estar cuidando muy bien
de Youki para no volver ni siquiera hasta la hora en que salimos.
- Creo que está un poquito ilusionado con él... –
le sonrió, bromeando, y recordando el rostro del chico mientras
observaba al moreno. – No estás preocupado ¿o
sí?
-No, creo que era una buena persona. Me ayudó después
de todo y no lo necesitaba, si lo que deseaba era matar a mi hermano,
podría haberlo hecho, sin duda, a él y a todos nosotros…
creo que lo encuentra “mono”- sonrió con malicia
mirando al rubio y jugando con las hebras de su cabello –Lo
más probable es que Jisei se lleve una gran desilusión
en un tiempo…
- ¿Crees que esté jugando con él? –
le preguntó, aunque era de esperar. Tampoco le había
parecido alguien muy serio. – Jisei tiene suerte de tener
un hermano como tú.
-¿Tú crees?... No creo que él piense lo mismo,
en ocasiones es demasiado desesperante lidiar con él…
No es la primera vez que le golpeo, aunque nunca me ha contestado,
sin duda podría haberme matado de un puñetazo…-
se rió levemente, pensando que ahora eso era básicamente
imposible, recordando la sonrisa de superioridad que su hermano
le había dedicado aquella última ocasión –De
todos modos, sí, creo que sólo juega…¿con
él? No necesariamente lo veo como alguien malvado maltratando
los sentimientos de mi hermano. Jisei no es tonto, sabe lo que hay…
seguro…espero que no le dé muy fuerte...
- A juzgar por su ordenador, seguro sabe mucho más de lo
que crees. – sonrió de medio lado, suspirando luego.
– Creo que tu hermano te respeta, y confía en ti. Puedo
preguntarte ¿qué sucedió con tus padres? –
lo miró curioso, le daba la impresión de ser él
quien había criado a su hermano.
-Mirar niños desnudos no es lo mismo que entablar relaciones
reales- se rió con suavidad observando después al
chico –Mi madre estaba enferma y murió al poco de nacer
Jisei, mi padre simplemente se fue muuuuy “traumatizado”
por la muerte de mi madre… no podía soportar mi visión,
según él, le recordaba a ella demasiado… estupideces…-
alzó un poco una mano como enervado por sólo recordarlo.
- Esa debió ser más razón para quedarse. –
lo miró, tomando su mano, entre las suyas. – Tu madre
debió ser muy guapa, por cierto.
El moreno se rió un poco –Sí, lo era…
en realidad creo que se fue porque yo le enfermaba. No tiene importancia,
para Jisei y para mí fue mejor que se fuera antes de que
yo lo echase a patadas… era un desgraciado…- frunció
un poco el ceño -¿Y tu madre?
- También murió, hace unos años. – se
encogió de hombros.
–¿Estaba enferma?- le pasó las manos por los
hombros sujetándolo y acariciándolo para notar lo
delicado de su constitución.
- Sí, no fue ninguna sorpresa. – le sonrió
por si estaba preocupado. – Tu madre.... ¿tenía
lo mismo que tú?
-Es hereditario…- lo miró de soslayo porque sabía
lo que estaría pensando –Y no… no comprendemos
por qué Jisei no es así, pero me alegro… Ella
estaba muy mal al final…
- Y yo me alegro de que tú ya no lo tengas, no sabía
que podía matarte... – soltó sin pensarlo demasiado.
Pero era cierto.
-Bueno… es degenerativo… y de todos modos, acabas volviéndote
loco. Aún así ella no nació en la misma época
que yo… así que lo pasó bastante mal, tampoco
se cuidaba como debía…- le pasó la mano por
la espalda hasta sujetar su cintura, girándose para observar
su rostro –No se te ocurra morir…- lo besó apasionadamente,
llevado un poco por el miedo que sentía ante hablar de la
muerte de pronto, tanto como la había temido, día
a día.
- No voy a morir, estoy perfectamente sano. – le sonrió,
aún cerca de sus labios, besándolo con suavidad de
nuevo. – Y debo cuidarme, para cuando me transformes.
El moreno sonrió levemente observando sus ojos y besando
sus parpados -¿Crees? que los vampiros realmente pueden saltar
tan alto como en las películas….
- No lo sé, ¿por qué no lo intentas? Tu hermano
dijo que vio saltar a uno de los que lo atacaron – le sonrió,
incitándolo.
Andrei se rió, notando lo que hacía, aunque en realidad
pensaba probarlo de todos modos. Lo sujetó contra él,
tomándolo en brazos antes de saltar hacia lo alto de un edificio.
Se quedó de pie en la cornisa mirando abajo y dejándolo
frente a él en el borde, sujetándole la cintura desde
atrás –No está mal…
- Nada mal... – comentó el chico, con el corazón
latiéndole con fuerza en el pecho, sentía la adrenalina
recorrer su cuerpo.
-Nebel…- lo giró hacia él, observando sus ojos
fijamente, sintiendo su sangre bombear de aquel modo. Le sujetó
la cintura inclinándose un poco hacia él y acariciándole
el cabello con los dedos, apartándolo de su cuello y oliéndolo,
besando su piel cada vez más ansioso.
- Nunca me he sentido así.... – susurró el
chico, entrecerrando los ojos, y luego abriéndolos para observar
el cielo, mientras acariciaba la espalda del moreno. – Estoy
en tus manos.
Andrei sonrió contra su cuello, respirando en su piel y
lamiéndola con suavidad, besándola y entreabriendo
los labios un poco más a cada beso, mordiéndolo al
fin y entrecerrando los ojos al sentir aquella sensación
de poder y placer a la vez, aquel corazón que parecía
latir sólo para él. Se inclinó más sobre
él, haciéndolo echarse más hacia el vacío,
sujetando su cintura y su cabeza, enredando los dedos en su cabello
“Te amo…”
- Te... amo... – contestó el chico, jadeante, entre
débil y excitado ante las sensaciones, el vacío, sus
labios contra su cuello, aquel beso frío y ligeramente doloroso.
Y por supuesto, lo que sentía por él, que no era de
ninguna manera, lo menos importante.
Su mano bajó por el pecho del chico y sobre su sexo, sintiendo
lo que este sentía, escuchando sus pensamientos, una sensación
maravillosa en realidad. Bebió su sangre, deseándola
más que nunca sin querer detenerse por nada, sujetando aún
más su cintura con la otra mano.
Nebel sonrió, sintiendo su sexo pulsar a pesar de todo,
no podía evitarlo. Dejó escapar un gemido, sus ojos
cerrados nuevamente, tan sólo sintiendo.
Los ojos de Andrei se cerraron, notando cómo las pulsaciones
se debilitaban en el pecho del chico, forzándose a separarse
de aquel beso como fuera. Sus labios se abrieron por fin, la sangre
resbalando un poco de ellos por el cuello del rubio. La lamió
extasiado, sujetándolo contra él, consciente de lo
mucho que se había excedido –Nebel…
- Andrei... – susurró, entreabriendo los ojos apenas,
y sonriendo complacido.
-Lo siento…me he excedido, supongo que debo practicar…-
sonrió levemente sintiéndose un poco culpable, aunque
notaba el placer del rubio aún en su cuerpo. Lo alzó
en brazos de nuevo, besando sus labios –La próxima
vez… que sea mientras hacemos el amor…
- Está bien, aunque.... esto no estuvo nada mal. Al contrario.
– le sonrió un poco más, sin dejar de observarlo.
– Pero tendré que descansar antes de regresar a casa.
-Te llevaré en brazos…- observó sus ojos sonriendo
levemente –Ha sido agradable… escuchar tus pensamientos…
ver lo mucho que me amas…- su sonrisa se fue abriendo en una
mucho más maliciosa conforme caminaba por aquel tejado.
El rubio se sonrojó un poco, cerrando los ojos de nuevo,
como si así pudiese ocultar su vergüenza. – No
es como que lo ocultaba... – contestó con voz orgullosa,
muy contradictoria con su rostro.
Andrei se rió sin poder evitarlo –Estupendo, porque
yo tampoco pensaba hacerlo…
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