| Capítulo 21- The Male Geisha
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- ¿Sabes una cosa? Vas a matarme de simpatía –
se rió el moreno, observando a Jisei, ahora sintiéndose
mejor a pesar de todo. - ¿Quieres algo? Puedo pedir servicio
de habitación...
-“No sé cómo se muere de eso”- el rubio
lo miró serio aunque sonriendo después levemente –“Estoy
bien”- se sentó mejor moviendo el lápiz un poco
nervioso de estar con alguien, lo miró tocándole la
cara con los dedos –“Cuantos años tienes”
- Eso no se le pregunta a alguien como yo... – bromeó,
tocándole la nariz y bajando su dedo por esta hasta sus labios.
– Seis siglos, tomando o quitando unos años. Las cosas
eran muy distintas entonces.... – suspiró, pensativo,
recostándose de nuevo y prefiriendo no decirle cómo
se moría de eso, porque seguro y se ponía nervioso.
El rubio lo miró como incrédulo, claro que no era
eso, naturalmente ya se creía cualquier cosa. Le tiró
un poco de la ropa escribiendo después y pensando de pronto
que para eso podía haber escrito primero. Enrojeció
un poco mirando al papel –“¿Y cómo eras
cuando eras un humano?”
- No muy distinto de cómo soy ahora, excepto por lo de beber
sangre... – se rió, divertido con el gesto infantil
del chico. – Era admirado, deseado, pero eso no ha cambiado
mucho ¿o sí?
Negó con la cabeza interesado en el relato y siendo inevitablemente
sincero, desviando la vista y alzando una ceja después –“¿Y
un engreído también? ¿O es nuevo eso?”-
se rió sacando la cajetilla de cigarros del bolsillo y encendiendo
uno.
Youki se rió, sentándose y observándolo. –
Siempre dices lo que piensas ¿eh? Me gusta eso.... Y sí,
era igual de engreído, pero sólo se es engreído
si es mentira. En mi caso... es la realidad. No tienes idea de lo
codiciado que era. – sonrió malicioso, acercándose
para besarle la mejilla.
-“Pues ahora estás aquí conmigo”- escribió
rojo por el beso, sin mirarlo y pensando de pronto que efectivamente
sí, eso hacía incluso cuando se saboteaba a sí
mismo. Lo miró a los ojos girando el rostro para besarle
los labios con suavidad, mirando al papel de nuevo y huyendo de
la reacción –“¿Por hombres? ¿O
por las mujeres? Porque seguro que nunca te gustaron”- sonrió
un poco pensando que Youki era claramente homosexual de la cabeza
a los pies. En realidad tenía ese aspecto andrógino…
que le atraía terriblemente, a él y seguramente a
todo el mundo, claro.
- Hom-bres,... – se rió, haciéndole un gesto
como de que era claro. – Para ser sincero, puedo decir que
algunas mujeres me envidiaban – se rió, jugando con
aquello de ser engreído, y acariciándole el pecho
ahora. - ¿Tan mal te parece? No me digas que no te gusto...
Jisei negó con la cabeza observando la mano en su pecho,
pensando que estaba claro que le gustaba y sólo le preguntaba
para avergonzarlo –“Sí me gustas, si no, no me
habría acostado contigo”- suspiró pensando que
siempre estaba nervioso con él –“¿Por
qué te envidiaban?”
- Porque era... y soy más atractivo que ellas. Y muchos
me preferían a mí. – se rió de nuevo,
deslizando su mano hacia abajo, y dejándolo tranquilo por
fin. – Tú y tu hermano, son muy descuidados, ¿ne?
-“¿Por qué?”- sonrió preguntándose
cómo alguien podía llamar descuidado a Andrei.
- Porque le dije a tu hermano que quería que pasases la
noche conmigo, pero no creí que te dejase venir solo....
– le sonrió con malicia de nuevo. – Confían
muy rápido.
Jisei lo miró a los ojos serio porque además se estaba
asustando de nuevo –“Él no puede estar más
agradecido por lo que has hecho y además sabe que me gustas
y no le hubiera hecho ningún caso, aunque me lo hubiera prohibido.
De todos modos, él nunca sería tan maleducado luego
de lo que hiciste como para dudar de ti, llámalo descuidado
si quieres, yo creo que sólo es…”- dejó
de escribir un poco harto de pronto y lo miró a los ojos
otra vez antes de escribir –“¿Qué vas
a hacer? ¿Matarme?”- lo miró de nuevo suspirando
incrédulo.
- Claro que no.... – se acercó con rapidez para que
no pudiese apartarse, sujetándolo aunque con suavidad, de
la quijada. – Me... agradas.... ¿comprendes? –
lo soltó de nuevo. – No te haré daño,
sólo lo decía, precisamente porque me agradas. No
todos van a ser como yo. Y no todos hacen las cosas sin otros motivos,
ni siquiera yo, ya ves...
El rubio lo miró a los ojos respirando nervioso porque desde
luego se había asustado y no poco precisamente. Soltó
las manos del respaldo de la cama a donde se había agarrado
como si le fuera a servir de algo y retiró la mirada enrojeciendo
y fumando pensativo, escribiendo finalmente –“No me
hubiera venido con otro”
- ¿Ni siquiera si hubiera hecho lo mismo por tu hermano?
– le preguntó, mirándolo un poco serio, curioso
por su respuesta.
-“No se lo hubiera pedido a otro”- lo miró también,
torciendo un poco una sonrisa y riéndose aunque el moreno
estuviera serio.
Pero Youki sonrió también al verlo así. –
Vale, sólo intento protegerte, con que te hayan mordido una
vez es suficiente. Y ni siquiera fui yo, qué desperdicio....
-“¿Te celas?”- preguntó sonriendo aún
y mirándolo de soslayo.
- No es eso.... es sólo que te me negaste, y luego vas y
te dejas morder. – bromeó, poniendo cara de desaprobación
y acercándose de nuevo. – Ya sé que no es tu
culpa...
Lo miró nervioso y bajo la vista para escribir -“Pero
pensé que ojalá hubieras sido tú”- alzó
sus ojos grises hasta los verdes del chico de nuevo y se acercó
un poco más, quitándose la camiseta e inclinando la
cara a un lado ofreciéndose a él. El cigarro temblando
entre sus dedos.
Youki se acercó incrédulo, sonriendo un poco y tocando
el cuello del chico con dos dedos antes de acariciarlo con sus labios,
susurrando. – “¿De veras me dejarás beber
de ti? Sólo un poco, no te hará daño, lo prometo...”
.- lamió su piel, mordiendo sin esperar respuesta, y bajando
una mano al sexo del chico, aunque suficiente tenía con sentir
su sangre cálida.
Jisei sintió un estremecimiento por todo el cuerpo, el calor
creciendo en su sexo, gimiendo a pesar de no pronunciar sonido alguno.
Le gustaba mucho Youki, no podía evitarlo por más
estúpido o infantil que se sintiera enamorándose de
alguien así. Alzó una mano acariciando su cuello y
su cabello negro, acercándolo más a su cuello excitado
como nunca.
“Puedo escuchar tu voz”.... – le susurró
mentalmente el chico, cerrando los ojos, y dejándose llevar
por sus pensamientos, excitándose a la vez, acariciando aún
su sexo por sobre su ropa, con suavidad.
El rubio enrojeció terriblemente, jadeando y preguntándose
si podía ser algo así, cuando ni siquiera tenía
voz. Tembló un poco ante su tacto, deslizando la mano al
sexo del moreno, apretándolo sobre el pantalón grana
brillante, mirándolo como podía y apretándolo
más, sin poder creer lo que le estaba pasando “Joder…
me corro” pensó inevitablemente enrojeciendo, tratando
de aguantarse y gimiendo, empujándolo un poco para evitarlo.
“Hazlo..... y sí, es hermosa” – susurró
de nuevo en su cabeza, bajando un poco la intensidad ya que no deseaba
que se desmayase o algo así. Dejó de beber por fin,
gimiendo contra su cuello, su sexo pulsando contra el contacto con
el rubio.
Jisei se abrió el pantalón rápidamente con
una mano, tirando de la cremallera de Youki y aproximándose
más, arrodillándose y sujetando ambos, acariciándolos
intensamente, apretándolos todo lo que podía, jadeando
y buscando sus labios, besándolo sin poder dejar de jadear
contra él, derramándose sobre su mano y su sexo, salpicando
el cuerpo del moreno y sintiendo que le flojeaban las piernas.
- Oh... – el vampiro gimió, estremeciéndose
un poco, al sentir su líquido caliente mojarlo, y lo abrazó
por la cintura, sosteniéndolo hasta derramarse él
también, gimiendo y besándolo luego, haciéndolo
recostarse sobre la cama.
El rubio lo miró, sintiéndose cansado y aún
demasiado alterado por las sensaciones extrañas, aunque no
sabía si le sorprendía más eso o que lo hubiera
escuchado hablar. “Qué horror” pensó claramente
de pronto entre todo lo que estaba dando vueltas en su cabeza. Enrojeciendo
y observando sus ojos pese a todo, no sabía donde estaba
su cigarro ya, aunque ahora se contentaba con respirar calmadamente
algún día.
- Aún puedo escucharte... tan sólo un poco.... –
sonrió el moreno, acostado sobre su espalda en la cama. –
Jisei... eres un chico especial, ¿no?
Se giró un poco, maldiciéndose avergonzado y aún
así aprovechando aquello “No creo, sólo soy
raro y un poco autista” se acercó a él abriéndole
la camiseta para verle el pecho, besándole un pezón
sin poder evitarlo al verlos aún algo erectos. Recostó
la cara en la almohada a su lado acariciándole el estómago
y las caderas.
- No, sí eres especial, no importa lo que creas. –
sonrió, acariciando su cabello, relajándose, y mejor
dejándolo allí para no avergonzarlo aún más,
aunque le hacía gracia aquello.
Jisei enrojeció, dejando el tema porque era avergonzarte
“Tengo sueño” lo miró, observando su piel
y adormeciéndose aún más al sentir las caricias
en su cabello, nunca había dormido con nadie salvo al lado
de su hermano cuando estaba enfermo. Se acercó un poco más
abrazándolo contra él, observando sus ojos para saber
si le molestaba que lo hiciera y acariciándole la espalda.
- Duerme entonces, estás a salvo conmigo. – murmuró,
dejándose abrazar. Hacía años que no dormía
con alguien abrazándolo, se sentía bien. – No
dolió, ¿verdad?
“No, me gustó, mucho” pensó inmediatamente
razonando luego que su cuerpo ya había contestado por él
antes, preguntándose si su hermano habría sentido
lo mismo y celándose un poco, ilógicamente. Cerró
los ojos deseando que mañana Andrei hubiera dejado de sufrir
aquella enfermedad.
- Estará bien, y jamás volverá a enfermarse.
– contestó, escuchando su preocupación, aunque
ya de manera muy débil. – Y estaba pensando en Nebel,
todo el tiempo. – le aclaró, sonriendo.
Jisei entreabrió los ojos observando su sonrisa maldita
“No me escuches eso…” protestó rojo a más
no poder, apunto de girarse de espaldas a él, manteniéndose
en la misma posición sólo por no verse infantil y
cerrando los ojos de nuevo, tratando de no pensar en nada vergonzoso
si es que eso era posible.
Youki lo observó, sin dejar de sonreír, besando sus
labios finalmente, antes de cerrar los ojos. – Dulces sueños.
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