| Capítulo 20- Una Noche Contigo
Andrei salió al exterior con Nebel bajo su brazo. Aún
se sentía débil, pero iba mejorando cada vez más,
sintiendo una excitación nerviosa extraña que probablemente
no experimentaba desde la infancia. Había vuelto a agradecerle
al chico lo que había hecho antes de irse, parecía
increíble todo, apenas podía hablar más de
dos palabras sin enfrascarse en los pensamientos de nuevo.
Le abrió la puerta al rubio y entró por su lado después,
observándolo mientras arrancaba el coche –Tenía
ganas de pasar una noche contigo…- cambió de tema deshilándolo
de sus pensamientos anteriores.
Nebel rió, observándolo, pensando que en realidad
se veía mucho mejor ahora. – No tenías que hacer
todo esto, con pedirlo bastaba.
El moreno se rió mirando a la carretera y le apoyó
la mano en la pierna acariciándosela. –Te amo, Nebel…
- lo miró de soslayo enseriándose mientras le decía
aquello y mirando de nuevo adelante –Espero que esto funcione…
- Lo hará, ya te ves mucho más fuerte. Y cada vez
lo serás más, lo sé. – le aseguró,
igual de serio, girándose más hacia él, para
rodear su cuello. – Ese chico..... era real.
- Sí lo era… lo sentí… ningún
humano podría sentirse así…- aparcó el
coche y se giró un poco en el asiento, abrazándolo
y besándolo con suavidad –Y no me habría recuperado
tampoco… no tiene sentido… la sangre en mi estómago…
- se rió pensando en lógicas médicas y se apartó
lentamente –Subamos…
- Siento.... haberme puesto como me puse. Soy algo posesivo cuando
me gusta alguien – sonrió, enrojeciendo ligeramente
porque además había vuelto a ponerse nervioso con
eso de que “ningún humano podría sentirse así”.
-No te preocupes, en realidad lo encontré agradable…
el ver cuanto proteges lo que es tuyo…- sonrió con
algo de malicia entrando en el ascensor y bajándose de inmediato,
aunque sólo fueran dos pisos, ni una sola vez había
podido subirlos andando –Estoy deseando beber tu sangre…
- Estoy deseando que lo hagas... – sonrió, excitado
de pensarlo, y aún rojo por cómo se comportaba. –
Siento que te conozco de hace mucho.
-Sí… yo también lo he pensado más de
una vez…- lo observó mientras abría la puerta
de la casa, dejándolo entrar antes que él y siguiéndolo
con la mirada mientras cerraba a su espalda, caminando hacia él
y rodeándolo con los brazos –Esta noche será
la última vez que beba de ti como humano… - entrecerró
los ojos apoyando su mejilla contra el cabello rubio, deseando olvidar
toda su debilidad lo antes posible.
- Hagámosla inolvidable entonces – le sonrió,
acariciando su otra mejilla, sintiendo su cuerpo contra el suyo.
– Vayamos al cuarto.
Andrei sonrió, entreabriendo los labios y le abrió
la camiseta besándole el cuello mientras tanto, recorriendo
su espalda con los labios y la lengua, agachándose poco a
poco y levantándose de nuevo. Lo giró hacia él,
abriéndole el pantalón y mirándolo a los ojos
mientras deslizaba su mano a la piel del rubio acariciando su sexo.
En realidad hubiera jurado que esa noche no podría mover
un dedo de habérselo planteado hacía un rato.
El rubio gimió al sentir el contacto de su mano, su sexo
reaccionando inmediatamente. Se sujetó de su cuello, besándolo
sin apartar la mirada de sus ojos azules.
-Nebel…- sonrió escuchando su voz tan sensual en aquellos
momentos. Deslizó las manos atrás, acariciando sus
nalgas con suavidad, apretándolas después y bajándole
el pantalón a medida que las tocaba. Lo besó de nuevo,
alzándolo en los brazos para desprenderlo de toda la ropa.
Lo dejó bajar de nuevo apartándose un poco hacia atrás
con una sonrisa, observándolo de arriba abajo y de nuevo
a sus ojos. Su sexo palpitando con fuerza.
- ¿Te gusta lo que ves? – preguntó, un poco
rojo, pero sonriendo, a sabiendas de que su propio sexo también
lo delataba. Dio un paso hacia delante, extendiendo la mano para
sujetar el del moreno, empezando a acariciarlo, sintiéndolo
caliente contra su piel.
-Me encanta… - jadeó abriéndose la camisa sin
dejar de observarlo, desviando la mirada a la mano del chico y bajándose
el pantalón, desnudándose también por completo
y abrazándolo entonces, sintiendo su cuerpo desnudo como
si fuera más suave que nunca. Incluso su olor le parecía
más intenso, mantuvo aquellas cosas en secreto, por si se
trataba de sugestión. Inevitablemente excitándose
un poco de todos modos –Al final has encontrado a tu vampiro…
a la primera…- sonrió caminando hacia atrás
dos pasos y sentándose en el sofá. Extendió
la mano hacia él, sus ojos azules observando el sexo pálido
y rosado del chico, inflamado, duro –Parece que tienes algo
ahí para mí…
- ¿Qué dices? ¿Esto? – Nebel se tocó
su propio sexo, acariciándolo, aún sin acercarse.
– Pero ahora.... sólo hay un vampiro que me interesa....ah...
sólo... – se acercó finalmente, sentándose
a horcajadas sobre él. – Tendré que buscar...
otra meta.
-Normalmente la gente elige metas como… - deslizó
los labios por su sexo sintiendo el calor de su piel, y sujetó
la punta entre los dientes besándosela después –Llegar
a ser médico, Nebel…- se rió contra él,
observando su rostro de soslayo y lo lamió sujetándole
las nalgas y moviéndolo dentro de su boca, su otra mano apretándole
el muslo.
- Me interesan más.... las metas que la gente no elige.......
O tal vez sea médico algún día también
– sonrió, entre jadeos, completamente excitado. Deseaba
ser suyo, reclamarlo de vuelta en cierta manera, aunque fuese algo
ilógico.
El moreno se echó atrás observándolo, mirando
su sexo empapado y su rostro excitado con aquella expresión.
Se lamió la mano acariciando su ano después y deslizando
los dedos en él despacio, moviéndolos en su interior
–Te dejaré jugar a los médicos conmigo mientras
practicas - se rió levemente.
Le sujetó las nalgas separándoselas un poco y colocándolo
contra su sexo caliente, bajándolo contra él y jadeando
con fuerza al penetrarlo, abrazándolo contra él.
Nebel gimió con fuerza, sujetándose de sus hombros
y abrazándolo también luego, apretando su sexo erecto
y cálido entre sus nalgas, sintiendo cómo lo llenaba,
el suyo propio pulsando entre ambos chicos. – Voy a... graduarme
antes... entonces... – bromeó, aunque su voz se escuchaba
descontrolada, jadeante. Dejó escapar otro gemido, moviéndose
un poco.
-¿Síh?....¿tanto piensas practicar?- se rió
jadeando, moviéndose bajo él, acompañando sus
movimientos, apretándole las nalgas con una mano, acariciándoselas
y sujetando de nuevo su cintura mientras su otra mano se deslizaba
por su sexo acariciándolo.
- Mucho... seré.... el primero de la clase – gimió,
echando la cabeza hacia atrás al sentir cómo lo acariciaba,
estaba demasiado sensible.
El moreno sonrió deleitado por sus gemidos y sus movimientos.
Le besó el brazo y el hombro con suavidad, notando que podía
ver mejor que antes en aquella oscuridad aunque suponía que
aún sería mejor después. Se rió con
suavidad, atrayéndolo contra él y moviéndose
con más fuerza –Lo estoy notando…- susurró
en su oído –poco a poco… me estoy convirtiendo…
- Andrei... – jadeó el chico aún más
excitado al escuchar aquello. Lo miró a los ojos, a pesar
de que estaba rojo y a duras penas podía mantener su respiración
estable, y le besó los labios suavemente, profundizando más,
gimiendo en su boca. – Hazlo... Andrei... bebe de mí...
– le pidió, deseoso, mirándose en aquellos ojos
azules.
Andrei lo miró a los ojos excitándose también
con sus palabras y lo atrajo hacia su boca de nuevo, su lengua empujando
la del rubio a sus colmillos, rajándola con suavidad y succionándola
al sentir cómo se derramaba la sangre. Jadeó con fuerza,
bebiéndola con un deseo desconocido, mucho más intenso,
aunque apenas sentía más que eso por el momento, moviéndose
dentro de él lo más fuerte que podía. Ocurriría,
estaba seguro. Sonrió, rompiendo el beso y besando su cuello,
lamiéndolo antes de morderlo ansioso.
- Mhmm.... – el chico gimió, temblando, sintiendo
un escalofrío recorrer su cuerpo, y probando el sabor de
su propia sangre en su lengua. Enredó los dedos entre su
cabello, como para que no se detuviese, moviéndose contra
él, apretando más su sexo aún, finalmente corriéndose
sin poder soportarlo más, gimiendo sin ningún control.
Se sentía como nunca.
-Ahhh…- se separó de su cuello para ver sus ojos,
temblando un poco antes de eyacular, jadeando contra sus labios
entonces y apretándolo contra él, mientras se movía
con urgencia, derramándose en su cuerpo y retomando el beso
una vez más, apasionadamente hasta hacerlo de forma más
suave.
Nebel le devolvió el beso, aún respirando agitado
contra sus labios, cerrando los ojos, y acariciando su mejilla y
su cuello luego. – Esto es... más de lo que esperaba.
Andrei lo miró, abrazándolo más contra él,
besando su cuello y lamiendo su piel con suavidad –Tú
eres más de lo que yo jamás hubiera esperado…
- Y yo creí que ya me veía como lo que era... –
le sonrió, cansado, pero feliz.
El moreno sonrió acariciando su rostro y lo hizo girarse
para sujetarlo bien en brazos antes de levantarse y llevarlo a su
cama. Apenas podía creerse que podía cargarlo así,
sin sentirse cansado. Sonrió sin decir nada al respecto por
no hablar de su anterior debilidad. Lo dejó sobre el colchón
acostándose a su lado –Algún día…
¿querrás venir conmigo a este lado? Aún no…
es pronto…
- Por supuesto, cuando sea mayor.... – le sonrió,
girándose un poco para mirarlo directamente. – Y permaneceré
a tu lado para siempre....
Andrei sonrió acariciando su rostro y su pecho con suavidad,
observando sus ojos seguro de que no dormiría esa noche con
la excitación que sentía y por más cansado
que estuviese. Lo atrajo hacia él sin decirle lo que pensaba,
lo mucho que lo amaba, sabía que podía sentirlo.
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