| Capítulo 19- What You Want,
What You Need
Nebel bebió un trago de su vino, sonriendo a pesar de todo,
recostado contra Andrei, su mano acariciando la pierna del moreno,
mientras sus ojos recorrían el local. Su mirada se posó
finalmente en Jisei, observando la cara de fastidio y nerviosismo
que llevaba. Seguro estaba rezando que no se presentase. - ¿Lo
ves?
El rubio negó con la cabeza como si hubiera estado buscando,
cuando en realidad había procurado no apartar la mirada del
vaso de Pepsi que tenía en la mano, preguntándose
de todos modos por qué no podía beberse una cerveza
si tenía 19 años. Miró el vino de Nebel y suspiró
con fuerza maldiciendo también que lo hubiera hecho ponerse
una camiseta suya –“Tu camiseta me hace difícil
la respiración”- le habló a su hermano.
-No te preocupes. Si veo que te ahogas, puedo practicarte una incisión
en la garganta…- el moreno sonrió levemente, con cierta
malicia y Jisei le echó un corte de manga arrodillándose
en el asiento y saltando por el respaldo.
-“Eso se lo haces a tu amorcito <3”- le escribió
dejándolo caer entre ambos.
- No seas tan malo... – se rió el rubio, girándose
en el asiento y tocándole el pecho a Andrei, aunque en realidad
amaba su sentido del humor.
Mientras tanto, Youki entraba por la puerta del local, caminando
como si fuese su dueño, y mirando a su alrededor. Lo cierto
es que tenía ganas de encontrarse con aquel chico de nuevo,
le hacía gracia.
-No puedo evitarlo…- el moreno sonrió sujetándole
la mano y besándole los dedos, tirando con suavidad de ella
para besarle la muñeca. Observó a su hermano de soslayo
porque le tocó el cuello para llamar su atención –Dime…
-“Voy a salir un momento”
-No!... pero no vayas a ningún lado… y si luego no
te dejan entrar, les dices que estás conmigo...- se giró
un poco para verlo bien, notando cómo decía que sí
con la cabeza automáticamente y cómo decía
“papa” con los labios mientras se separaba –Insoportable…-
suspiró el moreno mirando a Nebel.
- Yo lo encuentro bastante simpático. No tanto como a su
hermano, claro – se rió Nebel, apartando la mirada
del chico que se alejaba y subiéndose un poco sobre Andrei.
– Ya regresará....
- “Youki” – susurró el vampiro, pegándose
al chico apenas lo tuvo cerca, y sonriendo. – Pensé
que no iba a volver a verte... Jisei.
El rubio sintió que le subía el calor por todo el
cuerpo y deseó pegarse en la cara con algo para sacarse el
rojo. Miró un poco atrás para ver si lo estarían
viendo y lo sujetó por los hombros, llevándolo un
poco más lejos de allí. No quería que se acercase
a su hermano, si no se fiaba de él, además dudaba
mucho que los vampiros fuesen por ahí convirtiendo a cualquiera
porque sí. Le hubiera gustado pronunciar su nombre. Se señaló
el cuello mostrándole las marcas.
- Oh... – el moreno pasó sus dedos con suavidad por
las mismas, sorprendido. – Alguien más se me adelantó.
Debiste dejar que te mordiese yo, te hubiera gustado.
Jisei enrojeció un poco, contrariado, cogiendo la libreta
y pensando que hubiera preferido que fuera él, definitivamente.
–“No es como que lo permitiese, fue ayer cuando volvía.”
- Fuiste atacado, ¿eh? – continuó acariciándolo
sin ninguna intención de detenerse. – Menos mal que
sigues vivo, lo hubiera lamentado.... ¿Pudiste verlos? –
le preguntó a sabiendas de que algunos atacaban por la espalda,
aunque le parecía una táctica muy cobarde, por no
decir aburrida.
Asintió con la cabeza preguntándose si no era hora
de que dejase de acariciarlo ya porque lo ponía nervioso,
por no hablar de otras cosas. Aunque lo cierto es que no quería
que dejara de hacerlo, era muy agradable –“Eran dos,
un hombre de cabello largo y negro, con los ojos amatista y vestía…
como un samurai…parecía que estaba enseñándole
al otro cómo hacerlo”- sintió que enrojecía
un poco, porque de nuevo se sentía como si contase una fantasía
–“El otro era un chico de mi edad o algo así…
con el cabello violeta y los ojos castaños… Este era
normal, fue el que me mordió… ¿los conoces?
Había una pareja asesinada en el suelo también…”-
extendió el papel dejándole ver lo que había
escrito.
- Un samurai ¿eh? Creo que sé quien es – sonrió
de manera un tanto burlona, dejando de acariciarlo por fin, para
que no le fuese a salir vapor al chico.- El otro no.... pero si
le enseñaba es que es nuevo. Aunque es extraño eso....
Lo miró preguntándose qué era extraño
–“¿Es extraño un vampiro nuevo?”-
preguntó, mirándolo a los ojos nervioso por su hermano.
- Pues si lo hizo quien estoy pensando, sí es extraño.
Es un snob. – se rió, abrazándolo por los hombros.
- ¿No viniste para que te vengue o algo así, verdad?
Porque no hacemos eso, pero sí puedes quedarte conmigo para
que no te vuelva a pasar nada malo.... – le besó la
mejilla, pegándolo más a él.
El rubio le acarició la piel que asomaba entre la camiseta
y el pantalón, abrazándolo para sentir su cuerpo delicado
y giró un poco la cara, buscando sus labios, nervioso, escuchando
la música más baja que los latidos en su pecho. Olvidándose
un poco de su objetivo inicial.
Youki lo besó inmediatamente, de manera apasionada, apretándolo
contra su cuerpo, sintiendo sin lugar a dudas la erección
del chico, y jugando con su lengua.
Jisei le sujetó las nalgas con las manos pegándolo
contra él y jadeando en sus labios antes de besarlo ahora
él, subiendo la otra mano por su espalda. Se separó
de nuevo de su boca, mirándolo a los ojos y lamiéndole
los labios, acercando la lengua a sus colmillos, y apartándose
antes de hacer algo inconsciente. Buscó la libreta que ya
no sabía donde estaba, bajando la cara consciente de su avergonzarte
rojez y aún más vergonzosa terrible erección.
Youki le alzó la quijada con la mano, sonriendo. –
Eres muy atractivo, ya sabía que no me ibas a olvidar.
El rubio lo miró un momento tragando saliva y desvió
la mirada, sujetándole la mano para apartársela con
suavidad, aunque sin soltársela luego -“Mi hermano
quiere hablar contigo”- escribió con la otra sobre
una repisa en la pared. Le apretó un poco la mano apoyándola
luego sobre su sexo, mirando el papel aún.
- ¿Conmigo? – sonrió más, apretándole
el sexo y acariciándolo. - ¿Quiere reñirme
por haberle quitado la inocencia a su hermanito o quieren un paquete
familiar? – se rió, aún apretándolo un
poco más, sintiendo su forma y el calor que emanaba de él,
aún a través de la ropa.
Jisei se rió por lo primero, negando luego con la cabeza
horrorizado con eso del paquete familiar. Ver a su hermano desnudo
era algo que prefería dejar a la imaginación de otros.
Le apartó la mano un poco y lo acercó a él
–“No, él quiere… hablar con un vampiro”.
- Oh, ¿es un admirador? – se rió, recordando
al moreno y pensando que era comprensible. No veía por qué
no. – Pero estoy un poquito decepcionado, esperaba que vinieses
por mí...
-“Creí que ya no querrías verme”- lo
miró de soslayo pasándole el papel.
- ¿De donde sacas eso? Tuve una velada maravillosa contigo,
pero como saliste huyendo... – le tocó la cara, acariciándolo
con suavidad. – No me huyas, Jisei.
-“No huyo… estaba nervioso además la gente no
suele repetir conmigo”- lo miró a los ojos pensando
que daba miedo en ocasiones y lo intimidaba en todas o casi todas
ellas –“No repiten de tratar conmigo… de lo otro
nada”- se corrigió de pronto, enrojeciendo luego y
pensando que no hubiera sido necesario, lo sujetó de la mano
caminando donde su hermano.
Youki sonrió, pensando que menos mal, además, era
obvio que había sido el primero.
Pasó a donde estaban el rubio y Andrei besándose
con aspecto de estar demasiado concentrados en ellos mismos como
para reparar en su existencia. Suspiró y le dio con un pie
a su hermano en el tobillo. El moreno le lamió el labio a
Nebel y lo sujetó por la cintura, observando a su hermano
y al chico que iba con él. Sonriéndole y observándolo
fijamente preguntándose si realmente era un vampiro, aunque
una cosa era segura, su aspecto era impresionante.
- Encantado de conocerte, hermano de Jisei – se rió
el chico, por la manera en la que lo observaba. - ¿Tampoco
hablas?
- No, a menos que tenga algo que decir – contestó
Nebel, sonriendo también, aunque de igual manera examinándolo
curioso y haciendo que Andrei se riera mordiéndose un poco
el extremo del labio.
-“Se llama Youki”- aclaró Jisei que los observaba
a los tres, deseando que nadie hiciera nada raro.
-Andrei, encantado Youki- el moreno extendió una mano hacia
el chico sin dejar de observarlo atento –Mi hermano me ha
dicho que eres un vampiro… tal vez tenga un imán para
ellos… ¿tú que crees? ¿Será porque
es de sangre caliente?- sonrió levemente y el rubio le dio
con el pie de nuevo sin lograr nada porque Andrei cruzó las
piernas sobre la mesa antes imaginando lo que sucedería.
- Lo cierto es que no me ha dejado probar su sangre, pero caliente,
sí que lo es – se rió el vampiro, abrazándolo
por la cintura, sin darle tiempo al chico para escapar. –
Yo creo que es.... porque es muy guapo.
- Y ¿es cierto? ¿Eres un vampiro? – preguntó
Nebel, sin apartar la mirada ni un instante, mientras el chico asintía.
- Soy un vampiro.
-Un vampiro…- Andrei observó a su hermano enrojecer
y bajar la cara, aún así apoyándole una mano
en las piernas al chico y acariciándoselas. Sonrió
pensando que sí, a juzgar por su PC caliente debía
estar bastante –Y dime… ¿Qué hay que hacer
para ingresar en el club?- sonrió levemente, acariciando
las nalgas del Nebel con las manos.
- ¿Así que quieres ser un vampiro? – sonrió,
sentándose mejor y cruzando las piernas. – Primero,
tienes que obtener un permiso escrito de tu hermano. – bromeó,
más que nada por la manera en la que se había puesto
el chico la noche anterior al hablar de él. Aunque en cierta
manera, lo decía en serio. – A decir verdad, pensé
en ofrecérselo anoche a Jisei, cuando me habló acerca
de ti....
- ¿De veras? ¿Así que haces servicio de caridad?
– preguntó Nebel, tratando de ocultarlo, pero sintiéndose
celoso aún así, ahora que lo tenía cerca. Y
aún cabía la posibilidad de que estuviese fingiendo.
Youki lo miró, comprendiendo y sonriendo maliciosamente.
– Sólo luego de hacer el amor.
Andrei acarició la espalda del rubio haciendo que lo mirase,
sujetándole la quijada con la mano suavemente, mirándolo
a los ojos y acercándolo a él para susurrarle –“Te
amo…tus celos inclusive”- sonrió contra su oído
suavemente, demasiado contento, tanto, que le era difícil
creerlo ¿realmente iba a curarse? –“Sabes por
qué lo anhelo tanto…”
Jisei enrojeció y sujetó el vaso de Pepsi bebiendo
un trago y suspirando, evitando la mirada de su hermano sobre él
y observando a Youki escribiendo –“No le había
dicho”
- ¿No le habías dicho? – Youki se rió,
pegándose a él. – Lo siento entonces, pero no
se ven muy sorprendidos. ¿No me estás ocultando algo?
– se metió con él, por ver si enrojecía
más.
- “Lo sé, disculpa...” – susurró
Nebel de vuelta mientras, enrojeciendo porque se hubiese dado cuenta.
Estaba siendo infantil, lo sabía.
-“No, lo siento yo, por tener que hacer esto ahora que estamos
juntos, no tienes que verlo si no quieres…”- lo miró
a los ojos –“Te comprendo”- le acarició
la mejilla con suavidad sonriendo levemente.
-“Le importa porque no le dije y verás tú después…ahora
no porque está con él… pero conmigo no es así”-
le mostró el papel y se lo sacó de nuevo corrigiendo
–“NI GANAS!”
- Supongo que está en modo casanova ahora, entonces. Si
te riñe, puedo compensarte luego, ¿no quieres? –
bajó un dedo por su pierna, deslizándolo hasta su
sexo después.
- “Estaré a tu lado” – le aseguró
Nebel a Andrei, mirándolo a los ojos ahora. Celoso o no,
tendría que tragárselo. No pensaba abandonarlo.
-Gracias- lo besó con suavidad, pasando la mano por su nuca
después y enredando los dedos en su cabello, mientras jugaba
con su lengua de forma mucho más apasionada. Rompió
el beso mirando sus ojos -“Estoy deseando probar tu sangre
de ese modo… estaré pensando en ello todo el tiempo…”
El rubio le cubrió la mano con la suya enrojeciendo de nuevo
y apartándosela un poco porque se le estaba levantando otra
vez. Aún así, asintió, besándole una
mejilla.
-Cuando quieras…- Andrei miró al chico y a su hermano
un poco nervioso e incrédulo.
- Necesito un momento de preparación- sonrió el chico,
malicioso, y besando profundamente a Jisei, acercándose luego
al hermano mayor, y mirando a nebel. – Prometo no robarme
a tu novio... – Sus ojos verdes recorrieron el cuello del
moreno, susurrando. – “Si te sientes muy débil
para ir a casa, quedan invitados al hotel. Quisiera que Jisei pasara
la noche conmigo.... “ – sonrió un poco más,
mordiéndolo antes de que pudiese protestar, excitándose
ante el sabor de su sangre, su calidez. Tenía hambre y su
sangre tenía una cualidad fuerte, eso le pasaba por ir allí
sin alimentarse bien antes. Cerró los ojos, observando su
casa, la oscuridad permanente, su sufrimiento que intentaba ocultar,
incluso ahora.
El moreno apretó las mandíbulas entrelazando los
dedos en la mano de Nebel, sujetándosela con fuerza, llevándola
a sus labios, excitado quisiera que no, su mente pasando de un pensamiento
a otro. Desde luego, no era humano, ya no tenía ninguna duda,
entreabrió los ojos mirando al rubio apretando más
la mano en sus labios.
Jisei aún rojo por el beso y enrojeciendo un poco más
aunque estaba sintiéndose un poco mal, no sabía si
por la languidez de su hermano acrecentándose cada vez más
o por los labios del chico sobre su cuello, aunque probablemente
eran ambas.
Nebel sonrió, apretando su mano de vuelta, aunque estaba
nervioso ahora, además de celoso. No quería ni pensar
en que le hicieran daño.
Youki continuaba bebiendo de él, quisiera o no, dejándose
llevar un poco, y abrió los ojos por fin, observando al rubio,
al ver en su mente los pensamientos de Andrei hacia él. Finalmente
se separó, tomando la copa que se encontraba en la mesa y
rompiéndola estruendosamente sin preocuparse de llamar la
atención, rajándose la muñeca con uno de los
trozos, sonriendo y lamiendo de su propia sangre. Sujetó
la mano de Nebel, separándola de los labios del moreno, y
sonriendo más al ver la furia con la que lo miraba el chico.
Le abrió los dedos, colocando su mano entre ellos y haciendo
que lo sujetase. – Tranquilo.... ¿no quieres participar?
Rápido.
El rubio parpadeó, tomado por sorpresa, confundido, pero
acercando la mano del chico a los labios de Andrei, sosteniendo
su muñeca contra ellos, preocupado por su palidez.
Andrei recibiendo aquella sangre más agotado de lo que jamás
se hubiera sentido, jadeando de pronto y alzando una mano para sujetar
el brazo de Nebel, pegando más la muñeca del moreno
contra sus labios, entreabriendo los ojos y mirando al frente, lamiendo
el corte y succionándolo con más ansias aún.
Jisei apartó la mirada recostándose en el sillón.
Sabía que era un momento importante para su hermano, pero
verlo así y ver todo aquello… sólo estaba consiguiendo
marearlo terriblemente.
Youki lo miró de soslayo sonriendo, y volviendo la vista
al moreno que bebía de su sangre, de aquella manera tan ansiosa.
Podía escucharlo, lo mucho que deseaba vivir, ser libre de
aquella enfermedad por fin. Cerró los ojos de nuevo, recostándose
un poco en el sofá, a ese paso, terminaría débil
él pero no le importaba, podía resistirlo.
Nebel le acarició el cabello a Andrei con su otra mano,
sus ojos reflejando ansiedad, preguntándose si estaría
bien, aunque el color empezaba a retornar a sus mejillas cada vez
más. Se acercó para susurrar en su oído. –
“Te amo”
La mirada de Andrei volvió a dirigirse a aquellos ojos azul
plateado, aunque estaba demasiado embebido por aquella sensación
extraña como si le devolviera a la vida, ni siquiera se creía
capaz de detenerse, pero finalmente, Youki le colocó la mano
en la frente, suspirando. – No vayan a dejarme sin sangre,
creo que es suficiente.
-Gracias… es poco, pero tú ya lo sabes todo…-
El moreno se dejó caer un poco contra el respaldo lamiéndose
los labios y mirando a Nebel entonces aproximándolo a él
y sonriendo con suavidad antes de besarlo.
Jisei desvió la vista al escuchar eso de que era suficiente
y los observó, levantándose para ir junto a ellos,
observando a Youki preguntándose si estaba bien porque su
hermano… ya estaba bien cuidado.
- No hay necesidad... – sonrió el moreno, suspirando,
y recostándose de nuevo. – Sólo no salgas al
sol mañana y arruines mi obra... – se rió, observando
a Jisei y su cara de pregunta. – No me voy a morir, sólo
cansa un poco. No hago esto a menudo.
- ¿Estás bien? – Nebel lo abrazó contra
él, acariciando su rostro, y observando sus ojos. Se veía
feliz, pero deseaba saber si realmente funcionaría. Era curioso,
como todo su enfoque acerca de encontrar a un vampiro había
cambiado tan drásticamente.
-Sí… estoy cansado… sólo eso- lo abrazó
contra él con suavidad porque se sentía débil
por el momento. Le besó la mejilla aún sonriendo y
mirando de soslayo a Youki –Tampoco podía salir al
sol antes… ¿Qué debo saber que no sepa ya? ¿Y
la luz artificial ahora? ¿Seguirá dañándome?
¿Los ajos?... ¿Cuándo seré un vampiro?
Jisei se sentó, atendiendo a aquello porque le interesaba
y acariciando el rostro del vampiro, dibujando sus rasgos con los
dedos sin prestar tanta atención a lo otro como había
sido su primera intención.
- Sólo necesitas descansar y despertarás siendo uno.
Los ajos.... huelen feo y los ataúdes son incómodos.
– se rió, relajándose ante las caricias. –
Y no, la luz artificial no te hará daño, sólo
la del sol. Te sentirás más fuerte que nunca. Tampoco
te acerques al fuego ni a nadie que te quiera cortar la cabeza,
pero eso va para Jisei también. No hay mucho más que
decir.... – sonrió, guardándose el que ahora
podría leerle la mente cuando quisiera, pero no había
por qué aclarar eso, después de todo.
-Los ajos sí me hacen sentir que me muero ahora…-
el moreno se rió un poco, pensando que había muchas
cosas ahora que le daban debilidad, simplemente no podía
creerlo, que le hubiera sucedido al fin. Miró a Nebel a los
ojos -¿Te quedarás conmigo? Esta noche… ¿te
lo permitirá tu padre?
El rubio aprovechó la ocasión para tirar de la camisa
de Andrei –“Yo me quedo con él esta noche”
-¿Ah sí?
-“Sí”- frunció el ceño preguntándose
si pretendía que lo dejase solo así como estaba, por
ayudarlo. Suponía que la noche ya no iba a ser como lo había
pensado pero en realidad le daba igual.
-Gracias, Jisei…- el moreno miró sus ojos y el rubio
enrojeció apartando la mirada.
- Ese era el plan de todas maneras... – sonrió Youki,
tocándole el rostro y haciendo que lo mirase a él.
- Le diré a mi padre que me quedo en casa de un compañero.
No creo que me ponga trabas. – le sonrió nebel, sacando
ya su móvil, aunque tendría que ir a llamarlo a un
lugar con menos bullicio.
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