| Capítulo 16- The One to Turn
You
Los ojos de Yoru se entreabrieron, observando en la oscuridad y
percibiendo el extraño olor de las sábanas sintiéndose
extraño. Miró el reloj en su muñeca, las tres
de la tarde, siempre se despertaba a la misma hora. Estiró
la mano para taparse en una costumbre infantil y auto protectora
aunque no sentía frío ya. Tocó a Kanki recordando
de pronto, como espabilándose por fin y se abrazó
contra él, subiéndole también una pierna por
encima incluso, sonriendo y riéndose en bajito –Kanki…
- Yoru... – el chico abrió los ojos sonriendo como
la persona más feliz del mundo, y así se sentía
en realidad. Lo abrazó contra sí, observándolo.
- ¿Por qué tan temprano? Somos vampiros....
-No sé… siempre me despierto a la misma hora…luego
me duermo de nuevo hasta la noche- susurró sonriendo aún
y trepándose encima de él por completo, apoyando los
codos en el colchón observándolo sin dejar de sonreír
feliz ni tan siquiera planteándose que pudiera estar molestándolo
-¿Ya te gustaba antes? Cuando era pequeño…-
preguntó lo que había estado pensando antes de dormirse.
- ¿Qué crees? Me acerqué a ti porque me pareciste
especial – le sonrió, tocándole el cabello,
recordando aquella sensación. – Y luego no podía
dejar de ir a verte, tocarte, abrazarte...
-Eres un pervertido…- se rió escondiendo la cara en
su pecho, enrojeciendo y echándose a su lado, más
bien dejándose rodar sobre él hasta el colchón
poniéndose de espaldas al albino y rodeándose con
su brazo –¿Nos aburriremos de vivir tanto?
- No lo sé, no he vivido tanto como para aburrirme. Y no
soy un pervertido. – le hizo cosquillas riendo y dejándolo
en paz finalmente. – Tú me hacías sentir normal,
como si fuese cualquier chico.
-Yo me siento normal… aún ahora…- se giró
a mirarlo aún sonriendo por las cosquillas –Ya sé
que no puedo salir por el día… pero tampoco me importa
tanto… y sçolo me molesta tener que beber sangre porque
me da asco beberme los fluidos de alguien… - se rió,
aunque de veras le estaba dando asco de hablarlo sólo.
- Pero tú eres muy especial.... – se rió el
chico tocándole la punta de la nariz. – Yo estaba muy
solo. Y nunca tuve alguien como tú antes.
-Yo tampoco, tú eres lo mejor que me ha pasado…- se
mordió el labio enrojeciendo un poco y preguntándose
si había sacado esa frase de alguna película. Claro
que era verdad de todos modos y no se le ocurría una frase
mejor para decir lo mismo –Pero a veces pienso… que
la gente crece… y le pasan cosas y a nosotros no nos va a
pasar nada nunca…
- ¿Qué quieres que te pase? Mucha gente pasa toda
la vida sin encontrar esto. – le acarició el rostro,
apretando luego al chico contra sí. – Ya sé
que hay muchas cosas que no haremos, pero también hay muchas
más que podemos hacer ¿no?
-No sé…- lo miró rojo pensando que se estaría
así toda la vida y encogió las rodillas contra el
pecho acurrucándose un poco por ocultar cosas que antes no
le ocurrían y le hacían sentirse incómodo –Cosas
como estudiar… o trabajar… o no sé… conocer
a gente… y ser mayor… comprarse una casa…
- No podrás ser mayor pero puedes hacer todo lo demás.
Sólo que de noche. – sonrió, abrazándolo
más y pensando que se hacía bolita, riendo. –
Por eso traté de alejarme de ti, para que pudieras hacer
todas esas cosas, sin mi interferencia, pero...
-Pero si no hago esas cosas contigo!… prefiero no hacer ninguna
de ellas…- lo miró a los ojos bajando la cara un poco,
tratando de ocultarse con los mechones rubios –De todos modos,
hubiera preferido que me lo explicases… así podrías
haberte quedado conmigo… y ahora no sería un niño…
- se mordió el labio de nuevo inevitablemente tratando de
imaginarse de mayor y pensando que Kanki debía estar con
alguien así y no con él.
- Eres perfecto como estás – le toco el rostro, alzándole
la cara para que no se escondiese. – Y tienes razón,
debí ser sincero, en vez de alejarme. Debí quedarme
y protegerte. Fui un estúpido, pero.... también tenía
miedo. .
- Ya lo se… preferiría que hubieras sido tu…-
le tocó el cuello con los dedos acariciándolo -¿Quién
te mordió?
- Un hombre.... sintió lástima por mí creo.
Dijo que era muy hermoso para morir. – se rió, enrojeciendo.
-¿Ibas a morir?- lo miró a los ojos sintiéndose
mal como si eso fuera posible ahora que sucediese -¿O sólo
era un vampiro que te comió y luego le dio lástima?
- No.... es sólo que no tenía una vida muy maravillosa.
Fue por eso.... – le sonrió tranquilizándolo,
sabía lo sensible que era. – Estaba pensando en prostituirme,
creo que pensó que eso acabaría mal. Y probablemente
tuviese razón.
-¿Y él quien era? ¿Se acostó contigo?-
se movió un poco nervioso o más bien incómodo.
- No, no lo hizo, sólo esto... – se señaló
a sí mismo. – Pero... Yoru, ¿te pones celoso?
-No!- se rió volteándose de espaldas de nuevo y empujándolo
con las nalgas, girándose después y subiéndose
sobre él de cara al techo sin dejar de reírse aunque
rojo –Pero luego… me iba imaginando cosas…
- Vale, porque.... no soy virgen, Yoru – confesó,
aunque era de esperar, pero por otra parte, el rubio era muy inocente.
- ¿Quieres hablarme de ti? ¿De cómo te sucedió?
No tienes que hacerlo si no quieres.
-Pero sí me da un poco de celos… pero me parece normal…-
susurró poniéndose serio no por eso, porque sólo
le daban celos aunque no le molestaba en realidad. Se giró
hacia él apoyando la cara en su pecho y abrazándolo
–No quiero hablar de eso…
- Y no tienes que hacerlo – suspiró acariciándolo
con suavidad, ahora serio. Debía de haber sido muy duro,
no podía evitar pensar que debió haber sido él.
-¿Tienes amigos?- preguntó de pronto apoyándose
en las manos y mirándolo a los ojos curioso aunque aún
serio.
- No realmente, sólo personas que conozco... del club más
que nada. – le sonrió, tratando de hacerlo sonreír.
– Vas a venir conmigo esta noche ¿verdad?
-Siempre… no quiero estar sin ti nunca más…
¿te molesto?- lo miró igual a los ojos aunque apoyando
los labios en su quijada –Quiero que veas a Nebel…
- ¿Me pondré celoso yo? – bromeó haciéndole
cosquillas de nuevo. – No me molestas, nunca lo harás.
Pensé en ti cada noche.
El rubio se rió, apartando un poco la cara de la suya y
removiéndose por las cosquillas –Yo también…y
no me gusta Nebel!- se rió mirándolo y sujetándole
las manos para que no le hiciera más -¿Qué
pasa si muerdes a otro vampiro?
- Pues... muerdes a otro vampiro. – se rió, tratando
de soltarse por jugar con él. – Creo que no pasa nada,
sólo bebes su sangre. ¿Quieres morderme?
-Quiero que tú me muerdas y pensar que has sido tú…-
se rascó un tobillo con el otro tirándose en la cama
a su lado mirándolo mientras torcía la cara hacia
el enrojeciendo y jugando con las manos nervioso –Pero! ¿Seguro
que no te pasa nada?
- No me pasa nada, pero luego te llevaré a alimentarte antes
del trabajo... – le advirtió porque no lo quería
dejar débil, igual no pensaba beber demasiado. Se acercó
más, besándole los labios con suavidad y susurrando.
– Desde hoy, he sido yo. –sonrió, inclinándose
sobre su cuello y mordiéndolo, sintiendo el sabor de su sangre,
su piel, aquel vínculo que siempre se formaba, sólo
que esta vez era más íntimo, mucho más especial.
“Te amo”
Yoru cerró los ojos, abrazándose a él y gimiendo
un poco excitado, dejándose ir, recordando por un momento
a varios chicos entrando en el local y matando a la gente, mordiéndolos
y lanzándolos sobre los demás, cómo lo había
levantado uno de ellos en el aire sacándolo de debajo de
una mesa. Lo abrazó con fuerza abriendo los ojos para observarlo
y calmándose de nuevo.
Kanki cerró los ojos, pegándolo a él, sin
dejar de beber aún, comprendiendo lo que veía, lo
terrible que debía haber sido para él. “Desde
hoy, he sido yo. Te amo...” – le repitió mentalmente,
acariciándolo, deseando protegerlo, aunque no pudiese cambiar
el pasado.
-Te amo…- susurró el rubio sintiéndose un poco
cansado y aún así, dejándose llevar completamente,
sujetando las manos a su cintura estrecha y suave, sonriendo un
poco.
Kanki dejó de beber para mirarlo a los ojos, relamiéndose.
– Te dije que sabrías dulce. – se rió,
besando sus labios luego, y sonriendo.
El rubio sonrió más besándolo también,
sintiendo el sabor de la sangre en su lengua y succionándola
un poco, lamiéndola con la suya y jadeando levemente. Rompió
el beso abrazándolo con los ojos cerrados -¿Lo has
visto? ¿Verdad?
- Te haré olvidarlo... – le susurró el albino,
sin soltarlo por un instante. – No dejaré que nadie
te haga daño jamás.
-No crees… que sería genial… morder a mucha
gente y hacerlos vampiros… así… sería
más fácil… ¿no?- le pasó la mano
por la camiseta tocando los contornos de su cuerpo.
- ¿Más fácil? ¿Qué quieres decir?...
– lo miró a los ojos, serio. - ¿Cómo....
esos chicos?
-No… no sé…- se mordió el labio cohibido
porque lo riñese, sintiéndose mal y bajando la cara
–No lo he hecho…- se disculpó.
- Sé que no lo has hecho – le acarició el rostro,
alzándoselo de nuevo. – Pero, no quieres lastimar a
otros de la manera en la que te lastimaron, ¿verdad? No puedes
hacer a cualquiera vampiro, tienes que pensar en su situación,
recuerda que son seres humanos, como tú lo fuiste. Ya sé
que no lo dijiste con malas intenciones, Yoru. No estés triste.
-Bueno…- lo abrazó con los ojos cerrados, de todos
modos sintiéndose mal porque le hubiera mirado así.
Nunca antes lo había hecho, así que suponía
que había dicho algo muy malo –Quiero dormir- sentenció
igualmente triste sin querer hablar más aunque comprendía
que tenía razón.
- Está bien, durmamos – accedió el albino,
imaginando lo que le sucedía, y deslizándose un poco
sobre el colchón, para acomodarlo contar su cuerpo. –
Te quiero, Yoru. No hay nada en el mundo que vaya a cambiar eso.
-Yo también te quiero…- susurró aunque igual
tenía los ojos llorosos y los mantuvo cerrados contra él.
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