| Capítulo 14- Una Razón
para No matar
Youki cruzó las piernas, observando a su alrededor, a la
marea de gente que iba y venía, y se quitó los lentes
oscuros, rebelando sus ojos verdes. No necesitaba hacerlo, podía
ver perfectamente incluso con ellos puestos, pero de todas maneras,
tampoco los necesitaba en esos momentos. Hacía mucho tiempo
que no paraba en Japón, y ahora que estaba allí, tenía
que admitir que se sentía en casa. Sonrió, pasándose
la mano por sus negros cabellos, aún vigilando a los transeúntes.
Quería elegir la víctima adecuada, tenía deseos
de divertirse.
Jisei se quedó parado delante de aquel club de ambiente
oscuro, las letras rojas con estilo gótico anunciaban el
nombre “Rosso Rubino” no tenía idea de que significaba,
la gente entrando y saliendo vestidos la mayoría de negro,
pasando de lo más kinky y moderno a lo más …
¿hortera? Tampoco sabía a qué época
debía pertenecer ese estilo de ropa, sólo que él
jamás saldría así a la calle. ¿Y qué
demonios hacía su hermano allí?
Es más… ¿Por qué estaba él mismo
allí, rodeado de gente rara? No soportaba salir a la calle,
pero mucho menos ir a sitios donde había tanta gente. Frunció
el ceño terriblemente bajo su flequillo rubio, poniéndose
incómodo y moviendo los dedos dentro de los bolsillos de
sus jeans rotos. Se colocó un cigarro en los labios observando
el color al arder. Se moría de curiosidad por saber el lugar
al que iba y por qué… aún y cuando se encontraba
fatal, lo veía salir cada noche y volver de allí como
si todo se hubiera arreglado.
Sintió que le temblaban las manos y aún así
dio un paso adelante entre la gente, sintiendo que una mano lo detenía
por el pecho, sus ojos grises observando al enorme tío que
aún así no había visto hasta ese momento. ¿Era
un segurata? –… ¿Dónde crees que vas?
Se apartó, porque no tenía caso tratar de comunicarse
y trató de pasar igual, aunque lo echó hacia atrás.
Le daban ganas de pegarle, pero no era la mejor idea, parecía
que podía tumbarlo de una, sintió que se frustraba
terriblemente. Había visto a menores entrar y le mostró
su carné.
-No, si el problema no es la edad… es la pinta que llevas
de pordiosero…si por lo menos no vinieras solo…- le
devolvió el DNI preguntándose si estaba mudo o qué
y el rubio se echó atrás escupiéndole delante
mismo –Oye crío! Me cago en tu madre!- Jisei sonrió
de medio lado, retrocediendo y chocó con alguien atrás
de él.
Youki lo abrazó por los hombros como si llevasen años
de conocerse, sonriendo, y hablando con una voz entre seductora
y bromista. - ¿Por qué no me esperaste? Me harás
pensar que ya no me quieres..... ¿Vamos adentro? –
miró al segurata, con toda la confianza del mundo, seguro
de que a él no le negarían nada.
-Bueno… si va contigo… pero que no se repita…-
sugirió el hombre en un tono mucho más calmado ahora,
mirando a Youki.
El rubio se quedó sorprendido y a punto de apartarse al
notar que alguien lo tocaba, pero si era para ayudarlo a entrar,
desde luego sólo podría calificarse de estupidez.
Se quedó tranquilo caminando al lado de aquel moreno aún
sin mirarlo, aunque sí dirigiéndole una mirada de
“jódete” al gorila. Giró el rostro observando
al chico que iba a su lado y sin poder apartar la vista de él
al notar lo guapo que era. Es más, no creía posible
haber visto a alguien como él jamás antes.
El moreno lo miró, sonriendo abiertamente al notar que lo
observaba y acercándose de nuevo. - ¿Qué? ¿No
recibo ni las gracias?
Jisei lo observó suspirando y apartándose un poco
el flequillo de la cara, avergonzándose un poco por haberse
quedado mirando así y sacó una hoja, que sin más
remedio, debía llevar en el bolsillo “no puedo hablar”.
Le mostró en el arrugado papel que se notaba estaba harto
de usar por su cara, como si la gente debiera adivinarlo con verlo.
Igualmente se inclinó un poco para darle las gracias.
- Oh, ya veo. De nada. – se inclinó formalmente también
porque le hacía gracia, lo cierto es que lo había
seguido por la cara de seriedad que tenía. Le sujetó
la mano de pronto, acercándolo y besándole los labios
aunque superficialmente. – Una mejor manera de dar las gracias
sin hablar.
El rubio se quedó como en estado de shock y tragó
saliva recordando de pronto a su hermano besándose con aquel
chico. Sintió que se “emocionaba” un poco, quería
darse media vuelta e irse, pero no podía moverse de donde
estaba y lo besó de vuelta como por quedarse con la última
palabra, ahora sí girándose y buscando a su hermano
con la vista.
- ¿Oh? – Youki lo miró sorprendido por su forma
de actuar, aunque apoyándose contra su hombro luego, observando
el lugar también. - ¿Qué buscas? No parece
un lugar para ti...
-“A mi hermano mayor”- escribió mostrándole
y pensando que era un incordio tener que estar escribiendo en lugar
de poder hablar normalmente –“Y no me gusta este sitio…
¿Qué es?”
- Pues.... creo que es uno de esos sitios en los que la gente pretende
ser vampiro. ¿Tu hermano usa capa? – se rió,
aferrándose a su brazo como si fuese su escolta.
Jisei negó con la cabeza, apoyándose la mano en los
labios sonriendo sin poder evitarlo aunque lo había intentado.
Lo miró, agarrándose a su brazo y preguntándose
por qué hacía eso, ya que dudaba mucho que le gustase
y mucho menos a alguien como ese chico. Suspiró profundamente,
nervioso, aún así sin apartarse nada. Sacó
el papel haciendo un dibujo nada fiel con cara de ira y mostrándole
tras escribir abajo “Andrei” por si lo conocía.
- Andrei.... tu hermano tiene cara de energúmeno. Se ve
divertido – se rió, sin soltarse para nada, caminando
con él e introduciéndose más en el local. –
Si no lo encontramos, ¿te quedarás conmigo?
-“¿Para qué quieres eso?”- escribió
inevitablemente enrojeciendo, muy serio y a punto de tacharlo, dejándose
llevar por él ya que no podía mirar y escribir a la
vez –“No sería un energúmeno contigo…
contigo sería un casanova…”- se burló,
sonriendo un poco de medio lado, de nuevo –“No quiero
que me vea, me mata”- se lo mostró nervioso por lo
que había escrito al principio, no tenía ganas de
que se burlasen de él. Miró mientras a su alrededor,
porque también le ayudaba a distraerse de la espera.
- Entonces lo estás espiando, a tu hermano, el casanova.
– comentó en un tono más suave, pasando dos
dedos por la quijada del chico. - ¿No ves que estoy solo?
Quiero compañía y tú me agradas.
Jisei se quedó rojo, sus ojos grises siguiendo el movimiento
de su dedo. Tragó saliva notando de nuevo calor entre las
piernas, se apartó un poco ¿Qué pasaba con
él? Últimamente siempre estaba igual a la mínima,
si es que se le podía llamar mínima a ese chico –“Yo
siempre estoy solo”- escribió, tachándolo inmediatamente
y escribiendo en lugar de eso –“Vale y sí, quiero
saber por qué viene todas las noches aquí…”-
se ahorró decirle que le preocupaba el hecho de que estaba
enfermo porque sabía que Andrei odiaría eso.
- Está bien, averigüémoslo entonces y luego
vienes conmigo – sonrió, susurrando luego. –
“Esta noche no estarás solo...” – haciéndole
ver que había alcanzado a leerlo.
Se giró hacia él, nervioso, pensando en mil cosas,
cortado porque hubiese leído aquello. No es que tuviera cara
de psicópata de todos modos, así que no veía
el drama a ir con él, sólo tenía miedo…
porque ni siquiera tenía trato con alguien que no fuese Andrei.
Pero no iba a retractarse.
Entreabrió los labios un poco observando al rubio aquel
de pronto, y caminó un poco observando y tratando de no ser
observado, viendo a su hermano por fin, su lengua recorriendo el
cuello de Nebel, la sonrisa en sus labios mientras se separaba de
la piel de este, los colmillos manchados en sangre al igual que
el cuello del rubio. Se echó hacia atrás alarmado,
el corazón a todo tren por observar aquello.
Youki observó a la pareja, el rubio sonriendo satisfecho
y con rostro de estar claramente excitado, inclinándose para
besar a Andrei en los labios. – ¿Asumo que ese es tu
hermano.....? Pero dijiste que era mayor....
Escribió aún agitado sin ser capaz de apartar la
mirada de allí -“El moreno”- por si se confundía,
aunque no lo creía posible por su dibujo –“Es
mi hermano mayor, tiene 24, yo 19”- negó con la cabeza
pasándole el papel sin dejar de mirarlo ¿Qué
hacía?
- Pareces mayor tú.... disculpa, fue el color de cabello
– le sonrió, pensando que de todos modos, no se parecían
en nada. – Y ya que lo encontramos, es hora de nuestra cita
– le sujetó el brazo como si todo aquello fuese muy
normal a pesar de haber visto la cara de shock en el chico.
Jisei le señaló a su hermano de todos modos, sin
sorprenderse porque creyera que era el mayor, pero le tiró
de la camiseta escribiendo con el ceño fruncido –“Le
ha mordido ¿es que no lo has visto?”
- Claro que lo vi, pero este es un lugar al que la gente viene
a pretender que son vampiros. Y por lo que veo, a tu hermano le
gusta pretender que lo es. ¿No es tan malo, no? Seguro tendrán
sexo ahora...
-“Ya lo hicieron por la tarde”- escribió alzando
una ceja pensando que no lo habían dejado ni pensar con esos
jadeos y gemidos todo el tiempo, aún sin asimilar. El tipo
podía decir lo que quisiera, pero su hermano no era del tipo
que se molestase en pretender nada.
El moreno se echó a reír, pegándose más
a él. - ¿Y eso qué? Yo lo haría de nuevo....
¿Por qué te preocupa? Ne.... “¿quieres
jugar también?” – le susurró, acercando
sus labios a su oreja.
El rubio bajó la cara un poco, rojo y estremeciéndose
acalorado de nuevo aún así escribiendo neciamente
–“Porque no es normal… ¿jugar a qué?
Yo no soy como él”
- Ya puedo ver eso... pero yo te puedo morder a ti. – le
susurró de nuevo, sonriendo. Era extraño encontrar
alguien tan ingenuo, había elegido bien.
-“Hazlo y verás lo que te pasa”- lo miró
de soslayo. Vale, ahora sí comprendía, sí se
había acercado a él, pero era un tarado y con eso
no estaba llamando tarado a su hermano… o sí…
pero no, porque era su hermano.
- No seas así.... – el moreno se separó de
él riendo, definitivamente no era la reacción que
había esperado. -Podría gustarte, ¿sabes? Es
más, puedo jurar que te gustaría.... Pero, aún
me debes la cita.
-“No me gusta el dolor, puedo jurarte que no”- se
burló mostrándole una sonrisa forzada en los labios.
¿Que no podría haber sido un tío normal? No…
tenía que ser una super raro y sádico –“Yo
me voy de aquí… estáis pirados”
- No – le sujetó la muñeca, mirándolo
a los ojos. – No es de buenos chicos romper promesas.... Y
seguro que puedo hacerlo sin que te duela, pero, aún así
podemos hacer la otra parte de todas maneras.
Los ojos grises del chico se quedaron fijos en sus ojos verdes,
brillantes, bajando al movimiento de sus labios cuando hablaba como
si lo hiciera muy despacio, de forma muy sensual y atrayente. No
podía negar que le gustaba, soltó su mano escribiendo
–“Aquí no, mi hermano está ahí”
- No iba a empezar en medio del lugar.... – se rió
de nuevo, sujetando su mano ahora, y moviéndose con rapidez
para sacarlo de allí.
El rubio lo siguió, preguntándose a dónde
lo llevaba y cual era la prisa, aún sin confiar nada en él.
Desde que le había dicho eso, menos aún pero de todos
modos sin poder resistirse a él. Sus ojos recorrieron el
cuerpo del chico mientras caminaba delante de él, los pantalones
ajustados a su cuerpo, un cuerpo impresionante… Tragó
saliva de nuevo, nervioso y maldiciendo el pensar con la punta del
capullo.
- ¿Quieres tomar un taxi? Porque imagino que no estás
interesado en un romántico paseo a pie.... – le sonrió
girándose un poco aunque sin dejar de moverse.
Se encogió de hombros, alzando la vista a su cara esperando
que no se hubiese notado de donde venía su mirada. Era una
de las pocas personas que parecía hablarle como si pudiera
hablar, aquello era extrañamente agradable.
- Bien – le sonrió, dirigiéndose a la calle,
y alzando la mano para llamar a uno. Sabía que no era muy
inteligente llevarlo al lugar en donde se estaba hospedando, pero
por otra parte, siempre podía cambiarse.
Jisei entró siguiéndolo al taxi y lo miró,
nervioso, apretando un poco las manos porque seguía temblando
y tiró el cigarro por la ventanilla al ver el cartelito de
prohibido fumar. Le apoyó la mano en una pierna subiéndola
por su muslo a pesar del hombre que conducía, sin prestarle
ninguna atención, tampoco era como que él fuera a
disculparse después si les decía algo y jamás
había tocado a otro hombre. Consecuentemente, lo estaba deseando.
Youki sujetó su mano, subiéndola más y desviándola
a su entrepierna, acariciándose con ella y sonriendo, tan
sólo mirando al conductor por el espejo para que no les molestase.
De todos modos, no sería un viaje largo.
La mano del rubio se movió a lo largo de su sexo, bajándola
entre sus piernas y separándoselas un poco, rozando sus testículos
con los dedos y de nuevo su sexo, apretado por aquellos pantalones
tan finos. Notó como el propio se erguía más
duro de lo que lo hubiera sentido jamás, casi dolorosamente
contra los jeans. Alzó la mirada observando el rostro del
chico, besándole la mejilla varias veces apoyando los labios
contra su piel largo rato y respirando contra ella.
- Hueles......... muy bien – jadeó el moreno contra
su oído, sintiendo el palpitar de la sangre en sus venas,
y resistiéndose a morderlo, al menos por el momento, gimiendo
suavemente sin apartarse hasta que el taxi se hubo detenido frente
al hotel cinco estrellas en el que se estaba hospedando.
Jisei salió tras él tratando de ocultar su erección
con las manos en los bolsillos y mirando el aspecto de aquel hotel
y las cinco estrellas brillando luminosas, ya podía estar
forrado ese tío…. Lo siguió subiéndose
en el ascensor y mirando al hombre que discretamente presionaba
los botones sin mirar a los que subían o bajaban, salvo para
anunciarles el piso. Estaba nervioso ¿se había duchado?
Sí… menos mal… si le acababa de decir que olía
bien… enrojeció bajando más la cabeza al caminar.
Youki le tomó la mano, dirigiéndolo a su habitación,
y observando el rostro del chico, sonriendo satisfecho. - ¿Estás
nervioso? No lo estés demasiado.... Es posible que no te
coma. – se rió, adelantándose y quitándose
la camiseta de una vez, girándose. – Cierra la puerta,
¿quieres?
Cerró la puerta caminando hacia él y observándolo
igual de nervioso, sólo que ahora aún más.
Observó su pecho pálido y los pezones de aspecto suave,
rosados… deseando tocarlos. Se quitó la chaqueta y
la camiseta, tirándolas a un lado, dejándole ver su
tez dorada y los músculos marcados en su cuerpo, preguntándose
si le gustaría. Acercándose a él con la cabeza
baja y sujetándole las nalgas directamente, tocándoselas
ansioso, apretándolas entre sus dedos y mirándolo
a los ojos excitado, respirando caliente contra sus labios. Nunca
había besado a nadie, le temblaban. Apoyó los labios
contra los suyos, lamiéndolos y deslizando la lengua dentro
de su boca, besándolo apasionadamente aunque de forma inexperta.
Youki le devolvió el beso, jugando con su lengua y guiándolo
un poco, sonriendo al separarse. – ¿Es tu primera vez?
Tengo mucha suerte.... – susurró, acariciando sus pectorales,
excitado. Le encantaba su calor, sus ansias. Lo besó nuevamente,
empujándolo hacia la cama, y desabrochándole los pantalones.
Jisei lo miró, rojo y asintiendo con la cabeza. No valía
la pena mentir si se notaba tanto, y tampoco veía por qué.
Se levantó un poco del colchón con las caderas, acabando
de bajarse la ropa él mismo y le sujetó las manos
tirando de él un poco e irguiéndose con los brazos
para sujetarle la cintura de nuevo. Sentándose en el colchón.
Le lamió un pezón, succionando su piel y sintiéndose
arder, deslizando la otra mano sobre el otro, observando cómo
lo tocaba de soslayo, curioso en realidad, le mordió un poco
y se apartó para observarlo. No se lo podía creer,
le abrió el pantalón sintiendo que le temblaban las
manos.
El moreno le sujetó las manos, estabilizándolas y
ayudándolo un poco, besándolo de nuevo, y lamiendo
sus labios,, bajando a su cuello, succionándolo, se moría
por morderlo, la verdad, por probar su sangre. Pero aún así,
no lo hizo, y se bajó los pantalones, subiendo sobre el chico,
rodeando su cuello con ambos brazos. – Eres muy atractivo,
¿lo sabes?... Mucho... – se movió sobre él,
jadeando y besándolo nuevamente, echándolo hacia atrás.
El rubio observó sus movimientos, excitado, enrojeciendo
un poco de nuevo y pensando que estaba harto de avergonzarse así.
Acarició sus nalgas desnudas sintiendo un estremecimiento
y apretándolas, acariciando todo su cuerpo. Se sentía
desbocado y se acostó escurriéndose un poco bajo él,
tocando su sexo con la mano y observándolo. Entreabrió
los labios besándolo varias veces, humedeciéndolo
y respirando con fuerza, se lo metió en la boca notando la
dureza aunque extrañado por el tacto frío de su piel
incluso allí. Le sujetó las nalgas con fuerza moviéndolo
dentro de él y cerrando los ojos. Había estado deseando
hacer aquello por años y desde luego, era mucho mejor de
lo que hubiera soñado.
Youki cerró los ojos, dejándose hacer, las sensaciones
recorriendo su cuerpo. Adoraba esto, sentirse deseado de aquella
manera tan voraz. Sonrió, llevándose una mano a los
labios, gimiendo, y finalmente abriendo los ojos de nuevo, pasando
la mano por el cabello del rubio con suavidad. - ¿No quieres
tocarme.... por dentro....?
Al chico le faltó el tiempo para salir de debajo de él,
abandonando su sexo, succionándolo con fuerza, mientras se
separaba agitado. Se arrodilló a su espalda pasándole
las manos por ella y acostándole el pecho en las sábanas,.Observó
sus caderas alzadas y sus piernas abiertas, el sexo entre ellas,
duro, y su ano. Se estremeció al ver cómo palpitaba
y se apartó el flequillo, moviendo la cara un poco deslizando
los dedos entre sus nalgas, acariciándolo con uno de ellos.
Apretó las mandíbulas respirando con fuerza por la
nariz empujando dos dedos en él, notando lo estrecho que
era.
Tembló un poco por la excitación y se inclinó
sin poder esperar más, lamiéndolo con avidez y empujando
la lengua dentro de él. Era distinto a todo lo que hubiera
sentido, el olor de su cuerpo, el tacto suave y la y la presión
en su lengua. La empujó más, terriblemente excitado,
bajando la mano para recuperar el sexo del chico, acariciándolo
incesantemente y subiendo por momentos a tocar sus pezones mientras
con la otra separaba un poco más sus nalgas.
- Ah... amo... tus manos... – sonrió el moreno, terriblemente
excitado, estremeciéndose un poco. Alzó las nalgas
como ofreciéndose, su sexo palpitando en la cálida
mano del rubio y bajando su propia mano para apretar más
la mano del chico en él, acelerando su movimiento.
Jisei empujó más su lengua, jadeando con fuerza contra
su piel, aunque sin proferir sonido alguno. Se irguió un
poco sin soltar su sexo, apretándolo, más obedeciendo
a los deseos del moreno. No comprendía cómo había
tenido tanta suerte, pero tampoco le importaba ya. Rozó su
sexo entre las nalgas del chico, apretándolo caliente contra
él y notando cómo se rozaba contra su ano. Lo sujetó
apoyándolo contra él, acariciándose en su entrada,
deseando poder preguntarle si podía hacerlo. En lugar de
eso se rozó de nuevo con fuerza, pegándose a él
y bajando la cabeza, cubierto por los mechones rubios, estremeciéndose
cada vez que su glande tocaba su entrada. Ansiando entrar en el
como ninguna otra cosa antes.
- Puedes.... hacerlo.... no me dolerá.... – bromeó
el chico, adivinando más por su vacilación, que por
otra cosa. – Echó una mano hacia atrás, tocando
su cadera, y halándolo un poco contra él aún
sintiendo el empuje de su sexo erecto rozar su ano, estremeciéndose
y gimiendo un poco de nuevo.
El rubio entreabrió los labios jadeando, empujándose
contra él y entrando lentamente, observando cómo pasaba
dentro de su cuerpo y este lo atraía más al interior
hasta entrar por completo. El sudor comenzó a mojar su piel
y le sujetó las caderas, bajando la cabeza y cerrando los
ojos por el placer, moviéndolo contra él, profunda
y suavemente. Sin poder esperar más se recostó sobre
él, apoyándole las manos en los hombros y embistiéndolo
con fuerza, escuchando la cama al moverse, los gemidos del moreno,
estremeciéndose y jadeando sin parar a pesar de que sus labios
no proferían sonido alguno. Apretó las mandíbulas
y abrió los labios de nuevo.
- Más fuerte, puedes hacerlo más fuerte. –
jadeó el moreno en un tono de voz realmente deseoso, sintiendo
cómo aumentaba la fuerza de las embestidas, su sexo caliente
penetrándolo una y otra vez. Podía sentir las ansias
del chico, encendiéndolo más a él, a su vez,
su sexo pulsando con fuerza, finalmente liberando su semen sobre
las sábanas, Youki gimiendo sin ningún tipo de control
ni timidez.
Jisei tembló, sujetando su sexo para tocar su semen, acariciándolo
hasta el último momento, los gemidos del chico bajo él
haciéndole sentirse aún más prendido. Le apretó
las caderas inclinándose hacia él y respirando contra
su espalda, su sexo pulsando con fuerza, retirándose un poco
para apartarse, sin saber si podía hacerlo dentro de él
y derramándose antes siquiera de poder sacarlo, empujándose
más entonces, todo lo profundamente posible, mientras acababa
de derramarse en su interior.
- Ah.... ah.... – gimió y jadeó el chico riendo
luego, dejándose caer por completo sobre las sábanas
con el peso del rubio encima. - ¿Qué tal? ¿Tu
primera vez?
El rubio se dejó caer a su lado, apartándose de su
cuerpo y estremeciéndose un poco de nuevo al sentir cómo
su sensible sexo salía de él. Le tiró del hombro
para ver sus ojos y lo besó de nuevo. No le importaba si
se veía crío aunque en realidad se lo estaba pareciendo
incluso a él. Se sentó y cogió la libreta de
nuevo, avergonzándose un poco aunque ya de sobras supiera
el moreno que debía usarla –“Gracias”-
la dejó en el colchón para que la viese y se aproximó
más a él tocándole los labios con un dedo y
entreabriéndoselos para observar sus colmillos, más
finos y largos aún que los de su hermano. Los había
visto mientras gemía.
- ¿Te asustan? – le sonrió, tomando su mano
y abriendo la boca para que pudiese tocarlos, alejándola
luego. – Al menos ya aprendiste a dar las gracias –
bromeó, aún deseoso de morderlo, pero conteniéndose
a pesar de todo.
Jisei negó con la cabeza, bajando la cara y sonriendo porque
no quería que lo viera estar feliz por haberlo hecho, se
sentía más crío aún. Se maldijo apretando
las mandíbulas hasta poder mirarlo serio de nuevo, escribiendo
–“¿También estás enfermo?”
Youki se rió, negando con la cabeza. - ¿Está
enfermo tu hermano? – preguntó, adivinando. –
No, soy un vampiro.
El rubio lo miró escéptico e igual dejándolo
con su tema para que no fuera a molestarse –“Está
enfermo… también tiene colmillos y sólo puede
salir por la noche o se quema con el sol…y otras cosas, mucho
peores… creo que por eso lo hace…”
- Probablemente sea por eso. Entonces ya no tienes derecho a sentirte
asqueado. – comentó, observándolo, era obvio
que no le creía, pero eso no le molestaba. Le pasó
la mano por la quijada. – En realidad, estaba pensando en
morderte.... hueles muy bien, tengo hambre... Pero..... me agradas.
Jisei lo miró a los ojos asustado, notando el corazón
en la boca –“¿Vas a matarme?”- se sintió
extraño escribiendo algo así y se quedó mirando
la frase. Pensando que tampoco había sentido asco sólo…
le había parecido una visión como de otro mundo.
Youki lo miró serio, pero negando lentamente con la cabeza.
– Iba a hacerlo, al principio, pero cambié de idea.
Te dije que me agradas. Además quería morderte mientras
estabas dentro de mí, pero me pareció que merecías
una buena primera vez. Y como me amenazaste antes.... – sonrió
un poco, recostándose de lado.
El rubio lo miró aún más nervioso, preguntándose
si así se creía que tranquilizaba a alguien ¿iba
a matarlo? Y él pensaba que estaba siendo agradable con él.
Ni siquiera comprendía por qué le ayudaba a alguien
que pensaba matar, mucho menos que pensase en matarlo mientras lo
hacían y peor aún… Se imaginó cómo
apartaba su cuerpo inerte de dentro de él palideciendo un
poco. Se sentó en el colchón vistiéndose con
las manos temblorosas y deseando largarse de allí cuanto
antes.
- Espera... – se sentó de nuevo deteniendo sus manos.
– Dije que no voy a matarte, no huyas....
Se quedó quieto aunque más tieso imposible. Cogió
la libreta odiando depender de ella incluso en un momento así,
pero no quería hacer ningún movimiento brusco que
pudiera enfadarlo, había visto muchas películas y
leído demasiados libros –“¿Y si luego
cambias de idea? Creí que me ayudabas porque te gustaba,
no porque tengas hambre o lo que sea”- se quedó quieto
mirando las letras movidas por la tembladera de su mano. Le parecía
estar soñando. Aunque ahora más, bien era una pesadilla.
- No cambio de idea, cuando me agrada alguien, me agrada y ya.
– le sonrió, notando su manera nerviosa de escribir.
– Y al principio, no te conocía, ¿o sí?
Por eso me acerqué. Luego me agradaste y.... quedamos aquí.
– se acercó un poco, pensando en que si lo mordía,
podría escuchar sus pensamientos, al menos por un rato, pero
seguro si le decía eso, salía disparado.
Lo miró a los ojos torciendo un poco la cara hacia él
–“¿Quieres que me quede contigo aquí?”-
movió el bolígrafo pensando que era imbécil
¿y si lo estaba engañando de nuevo? Mas le iba a valer
estar muerto cuando mañana Andrei viese hasta la hora que
había estado afuera, pero él hacía lo que le
daba la gana y hacer estupideces también era parte de ello.
- Al menos por un tiempo, ¿no quieres? Prometo no morderte...
– alzó una mano solemne, riendo luego, aunque lo decía
en serio. – Si te vas tan sólo saldré a la calle
de nuevo.
-“Puedo traerte a alguien, pero no me mates”- se quedó
mirando lo escrito preguntándose si en realidad podría
hacer eso. Se dejó los jeans puestos de todos modos aunque
se recostó en el colchón de nuevo –“¿Qué
haces después con los cadáveres? Si los dejas en tu
cuarto…”
- No suelo traer a nadie a mi cuarto, los dejó en la calle,
o donde sea... Y tampoco los mato a todos. – sonrió,
dejándose caer de nuevo, planteándose el ofrecimiento
del chico.
-“No los matas… ¿y a mí por qué
sí querías matarme?”- lo miró a los ojos
pensando en tocarlo mientras aún pudiera, la verdad es que
no se quería ir, nunca había estado con nadie y la
sensación a pesar de todo… -“¿Te puedo
tocar?”- enrojeció con fuerza.
El moreno se rió, tomando su mano. – Todo lo que quieras......
– lo haló hacia él. – No lo tomes personal,
no los mato, si me agradan, o si tengo alguna otra razón.
-“Deberías matarlos si tienes una razón y no
al revés”- le pasó la mano por el hombro y lo
acercó a él, pegándolo a su pecho, probando
cómo se sentía abrazar a alguien. Bajó la cara
oliéndole el cabello, notando las hebras tan finas y pensando
que debía ser horrible tener que matar para vivir, aunque
desde luego, ese chico no se veía muy afectado. Enrojeció
con fuerza de pronto pensando que no sabía cómo se
llamaba.
- Soy un vampiro, cariño.... esa es razón suficiente.
– contestó, sonriendo aún, dejándose
abrazar. – Creo que estoy más justificado que muchos.
Y ¿qué hay de ti? “Siempre estoy solo”....
¿Y tu hermano?
Se apartó de él escribiendo –“No le hagas
nada a mi hermano”- antes que nada y luego siguiendo –“Mi
hermano no…”- ¿no es cariñoso?, renegó
mentalmente pensando de nuevo que era un crío y encima de
cómo lo trataba aquel chico, lo miró a los ojos pensando
–“…tiene mucho en común conmigo, se pasa
muchas horas durmiendo cuando yo estoy despierto… y luego
trabaja en su despacho, comemos juntos… entonces hablamos
pero casi siempre se enfada conmigo.”- se acercó, acariciándose
la cara contra él y bajando un poco, lamiéndole los
pezones sintiendo que su corazón no palpitaba, como si fuera
un muñeco ¿Cómo no lo había notado antes?
Los succionó antes de subir de nuevo a su altura y apoyarle
la mano en el pecho, pero seguía sin sentir nada.
- Ah... – Youki gimió muy suavemente, acariciándole
el rubio cabello, y sonriendo aún. – No pensaba hacerle
nada a tu hermano, lo quieres mucho ¿verdad? Y además,
no voy por ahí haciendo el villano, ¿o eso crees?
Jisei lo miró a los ojos escribiendo –“No te
imagino riéndote evilmente ni nada por el estilo”-
sonrió levemente aguantándose un poco –“pero
sí creo que puedes matar frívolamente… si no,
no harías eso… ser amable con alguien a quien piensas
matar”- giró el bolígrafo en los dedos un momento
–“Sí lo quiero, es el único que me presta
atención de todos modos, aunque sea para ordenarme que haga
esto o lo otro”- apoyó la cara en la almohada observándolo
y pensando aún que era demasiado atractivo.
- Y ¿por qué serías desagradable con alguien
a quien piensas matar? A menos que le odies o algo así. –
le acarició la quijada jugando. – Puedo hacer que vayan
al cielo antes de ir al cielo. Y yo te estoy prestando atención
¿no?
: El rubio se quedó rojo mirando el papel aunque sabía
que lo decía sólo para molestarlo. –“He
leído muchas cosas sobre vampiros… y también
he visto películas… ¿Qué opinas de cómo
se ven ahí?”- lo miró curioso alzando una mano
y tocándole la cara observando las venas perfiladas suavemente
bajo la piel como si fuera terriblemente fina.
- Depende de la película, ¿crees tú que nos
vemos así? – sonrió con suavidad ahora, observando
sus ojos y la manera en la que miraba su rostro. – Claro,
hay vampiros feos también, no se puede controlar eso....
desgraciadamente. Pero.... no muchos quieren conservar la fealdad
para siempre. – se rió, echando la cabeza hacia atrás.
Jisei se rió pensando que así no daba miedo, aunque
tampoco se confiaba para nada –“Creo que no pareces
humano, eres demasiado guapo, a mí no me hubiera gustado
ver un vampiro como los de *Entrevista con el Vampiro* no me iba
a seducir nada”- dejó la libreta en el medio para que
leyera.
Youki se echó a reír, sentándose, realmente
divertido. – Pues qué bien que yo sí lo logré....
Y gracias. Tú también sería un vampiro muy
guapo, ¿lo sabes?
-“A mí no me gusta la sangre… supongo que tampoco
te gustaba antes de ser vampiro”- escribió después,
seguro de que no le daba tiempo a tachar antes de que lo leyera
–“¿Y les gusta? ¿Cuándo les muerdes?”-
se sentó también como siguiéndolo.
- A algunos sí, ya te dije, sólo me ensaño
con los que realmente no me agradan. Además, no los mato
a todos. Y los que no mato... puedo asegurarte que quedan satisfechos.
– le guiñó un ojo, observándolo. –
Y tienes razón, no me gustaba la sangre. No para beberla
al menos, pero es distinto ahora.
El rubio lo miró pensando en eso de “no para beberla
al menos” y se puso la camiseta lentamente, como si le costase
ponerse en marcha –“Debería irme, tú tienes
que buscar a alguien para dejar satisfecho”- sonrió
mostrándole la notita y poniéndose la chaqueta verde.
- Muchas gracias por ser considerado. – se puso de pie, acomodándole
le chaqueta como si fuese necesario. – Y muchas gracias por
la compañía.
Jisei lo miró a los ojos y le pasó las manos por
el pecho subiéndolas hasta su cuello y besándolo,
tratando de hacerlo bien ahora, observándolo y pensando de
nuevo que no sabía su nombre, aunque seguramente no le importaba,
así que mejor se lo guardaba para no quedar como un niño.
Enrojeció levemente, porque seguía besándolo
y sabía que ya llevaba un rato. Se apartó sintiendo
calor en la cara y todo, le hizo una seña con la mano de
despedida antes de salir, tocándose el cuello nervioso.
Pero antes de que pudiese irse, el moreno le sujetó el brazo
sonriendo. – Y no te vayas con extraños a sus habitaciones
de hotel. No es recomendable... – le besó la mejilla,
soltándolo, y pensando que era un blando. Pero no podía
evitar que le agradase el chico, era idiota matar a los que te agradaban
con tantos imbéciles en el mundo. Tampoco se iba a morir
de hambre.
El rubio lo miró sonriendo un poco por eso de los desconocidos
aunque también por el beso, escribió algo bajando
la cara –“Pero me alegro de haber venido y no te voy
a olvidar. Me llamo Jisei”- arrancó el papel entregándoselo
y se metió en el ascensor a toda prisa, aliviado. Ahora sí
quedaba como niño o no, daba igual porque nunca se enteraría.
- Jisei... – leyó el chico sonriendo y más
ante su huída. – Mucho gusto, Jisei. Soy Youki –se
rió, dejando el papel, sobre la mesita de noche, y corriendo
bien las cortinas. Necesitaba salir a alimentarse, pero no iba a
tener ganas de ponerse en esas cosas cuando regresase. Mejor era
prevenir.
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