| Capítulo 13- Time to Make Amends
Kanki salió del local en donde solía trabajar, aunque
más que nada lo hacía por diversión y para
matar las horas. Al menos los horarios eran bastante relajados,
con la cantidad de cosas que pasaban allí dentro, no parecían
siquiera fijarse. Suspiró, metiéndose las manos en
los bolsillos y caminando con lentitud, observando la manera en
la que se dibujaba su sombra bajo la luz de los faroles.
Yoru se apretó una mano con la otra al ver a aquel chico
salir del club, en realidad había ido a ver si encontraba
de nuevo a aquel rubio del día anterior ¿Qué
iba a hacer? De nuevo salir corriendo ante un extraño sólo
porque se parecía? No… no sólo se parecía.
Era igual que él… y eso era imposible, debería
ser mayor. Se mordió el labio nervioso sin ni siquiera notar
que se hacía sangre con un colmillo ¿Por qué
seguía ahí parado observándolo? ¿Y si
era él y lo odiaba, por eso jamás había vuelto?
Kanki alzó el rostro al sentir aquella presencia, conteniendo
el aliento al verlo. Era el mismo chico de la noche anterior. Pero
no podía ser él. Yoru estaría en otro lugar,
viviendo su vida, probablemente lo hubiera olvidado. Y de todos
modos, este era un vampiro por más que se le pareciese. Sonrió
ligeramente por ver si se acercaba, aunque seguía nervioso.
El rubio se acercó un poco extrañamente, pegándose
a la pared como si fuera a protegerlo de algo. Se pasó la
manga del jersey por la cara para quitarse la sangre al notarla
resbalar ¿se iba a acercar? Era un vampiro… ¿y
si le hacía algo?. Se rió bajando la cara y pensando
en si fuera él y huyese estúpidamente. No se lo perdonaría
nunca, en realidad reía por los nervios y se quedó
serio mirando al suelo –… eres un mentiroso!- le gritó
finalmente, fuera o no.
- ¿Yoru? ¿De veras eres tú? – preguntó
sorprendido, dando un paso más hacia delante. - ¿Cómo
pasó esto?.....
Yoru alzó la mirada al escuchar lo que le contestaba y su
voz… Olvidó el contener nada y se abrazó a él
llorando quisiera o no. Cerrando los ojos contra su piel al sentir
aquel olor que no había olvidado –Te odio, eres un
imbécil….
- Lo siento... – susurró el chico abrazándolo
contra él, sintiendo que no había cambiado nada, sólo
su aspecto. – Lo siento, quería que tuvieras una vida
normal...
-Pues no la tengo! Y estoy solo… y no quiero beber sangre
porque me da asco…y se suponía que ibas a volver…-
lo abrazó con más fuerza sin mirarlo porque no quería
que lo viera llorando por más obvio que fuese.
- Ya no vas a estar solo, lo siento.... – se aferró
al chico sintiendo su olor que no había cambiado a pesar
de la frialdad de su cuerpo, las lágrimas resbalando por
sus mejillas ahora también, y sin saber ni cómo disculparse.
Sentía que era su culpa, en parte, tal vez debió haberlo
protegido aunque fuese de lejos. – Lo siento...
-No es verdad… yo te estuve buscando y tú no…
no estabas enfermo… preferiría que me hubieras comido…
Kanki se rió con suavidad, aún bajo las lágrimas,
alzando su rostro para que lo mirase. – Baka, jamás
te hubiera hecho daño. Quería protegerte, no quería
que supieras lo que era.
Yoru sintió que se le encendían las mejillas sólo
con que lo mirase así y desvió la mirada a un lado
mordiéndose el labio para no sonreír, porque suponía
que debía seguir enfadado –Pero yo no quería
eso… y a nadie le importa lo que yo quiera…- se limpió
la cara con la camiseta y lo miró de soslayo separándose
de él un poco y apretándose contra él de nuevo,
pensándolo mejor, susurrando -"¿Tienes novio?"
- “Sí” – susurró, sonriendo al
ver la cara de desánimo del chico, finalizando luego. –
Dije que sería tu novio cuando fueras mayor, y ya eres mayor.
-No es verdad…- sonrió igualmente, de forma inevitable,
abrazándose contra él para que no le viera la cara
que ponía, riéndose contra su hombro y sin pensar
en apartarse más –También dijiste que volverías…-
le recordó de pronto como si fuera necesario a cada segundo
hacerlo –Tú ya eras un vampiro…
- Lo sé, lo sé y lo lamento, no quise lastimarte.
Te extrañé mucho – lo apretó de nuevo,
besándole la mejilla, sonriendo más. – Quería
tanto que tuvieses una vida hermosa... Pero ahora no voy a separarme
de ti, por nada del mundo.
-Pues te hubieras quedado! A cuidar de mí… y ahora
mira…ya nunca seré mayor y no te voy a gustar…
- ¿No lo notas? Yo tampoco he crecido.... Me alcanzaste
– le acarició la mejilla, observando sus ojos, tan
puros como siempre pero aún más hermosos ahora. –
Y eres.... el chico más atractivo que haya visto.
-No- escondió la cara en su cuello riéndose y pensando
que ya sabía que no había crecido, aún así
había pensado que él debería haber crecido
más. Extrañamente eso no le molestaba en Kanki, le
agradaba, que siguiera siendo como lo recordaba –He mordido
a todos los albinos de la ciudad…- explicó riéndose
en bajo y jugando con la cremallera de su camiseta.
El albino rió, besándole la cabeza. - ¿Intentabas
vengarte?
-No… lo hacía… les hacía abrazarme…
- le sujetó la mano separándose de él y apretándosela
un poco como para evitar que lo dejase de nuevo. Se lo llevó
a sentarse sobre la muralla y se sentó encima, observándolo
fijamente y alzando una mano para tocarle el cabello. Sonrió
acercándose un poco más y apoyando la cara en su pecho,
en una postura bastante extraña –Ayer… le dije
a un chico que eras mi novio… pero luego ya le dije que era
una mentira…
-Ahora tendrás que buscarlo y decirle la verdad. ¿Sigue
vivo? – le preguntó, aunque no lo veía muy capaz
de matar. – Y no tendrás que volver a pedirle a nadie
que te abrace.
-No…- sonrió enrojeciendo de nuevo y poniéndose
bien sentado para verle la cara –Sí está vivo…
no le mordí además… iba a verse con su novio…
y le gustaban los vampiros, pero no le dije…
- Y te agradó ese chico... – sonrió, acariciando
su cabello una vez más, su rostro, no podía dejar
de observarlo como si fuese una visión. – Yoru....
no volveré a romper mi palabra. Quisiera haber estado para
ti.
-Me agradó… era raro…- se acercó más
para que no fuera a dejar de acariciarlo, aunque de nuevo había
enrojecido porque le dijera eso -¿Vamos a vivir juntos?-
sugirió sin ningún tacto porque estaba desesperado
por estar con él y por no estar solo más -¿Me
llevarás contigo? Hoy… ya…
- Por supuesto, no voy a dejar que sigas solo. Y voy a cuidarte
por todo el tiempo que no estuve. – se rió, sujetándole
el rostro para observarlo. – Hay algo más que te prometí
esa noche.
-“¿Qué?”- susurró mirando sus
ojos azul claro y notando que se ponía como un tomate –“¿Vas
a besarme, Kanki?”- siguió susurrando sin saber por
qué.
- Lo prometí, ¿no es así? Un beso de novios,
uno verdadero. – se enserió, acercando sus labios a
los del rubio, preguntándose si habría besado a alguien
más.
-“Pero yo no sé…”- susurró antes
de recibir sus labios, cerrando los ojos y echándose hacia
él, sintiendo que le explotaría el pecho. Le sujetó
la cintura, nervioso, dejando pasar la lengua entre sus labios y
abrazándose más, notando que le quemaba la cara.
Kanki succionó su lengua, jugando con ella y acariciando
su mejilla y su cuello, rodeándolo de igual manera con el
otro brazo, acercándolo más a él, sintiéndose
emocionado. Ahora le parecía natural estar a su lado, como
si no le fuese posible vivir sin él.
-Kanki…- entreabrió los ojos sintiendo un estremecimiento
y abrazándolo por la cintura. Besándolo de nuevo y
volviendo a cerrarlos para pasar menos vergüenza –Me
gustas mucho…- le aclaró por si no era suficientemente
claro por cómo seguía besándolo.
- Te quiero, Yoru. – susurró el chico, abrazándolo
contra sí a su vez, suspirando, no iba a dejarlo ir nunca.
-También te quiero…te quiero mucho- se abrazó
a él, tirando de su cintura para subirlo a sus piernas, aunque
le daba vergüenza hacerlo y le sujetó la camiseta sonriendo
y abrazándose más ahora –No puedo creerlo…
que estés aquí…
- Yo tampoco, nunca pensé que vinieras aquí. Y menos
que sucediese esto. – le sonrió sin soltarlo. –
Pensé que tendrías novio, estarías ocupado
con tu vida. Pero jamás dejaba de pensar en ti.
-No… seguía esperando… te lo dije… que
seguiría esperando…- lo abrazó más, pegándose
contra él y feliz de ser un vampiro ahora, porque así
ellos dos estarían juntos para siempre –Te fui a buscar
a aquel lugar… después de un tiempo… todas las
noches y al final…
- Al final.... ¿cómo sucedió esto, Yoru? –
le preguntó, de veras intrigado, aunque era un poco irónico,
el que se alejase para protegerlo y luego sucediese esto. Parecía
que el destino se burlaba de ellos.
-No quiero hablar de eso…- se abrazó más pensando
en cuando aquel hombre le había mordido y entrecerró
los ojos mirando su rostro después -¿Cómo te
compras ropa si están cerradas las tiendas?...
- Pues... no siempre tienes que comprar las cosas – sonrió
un poco avergonzado y prefiriendo no insistir con aquel tema. Seguro
había estado asustado. – Pero también están
las compras por correo, si te interesa.
-Yo ya robo las cosas…- se rió mirándolo y
pensando que al fin y al cabo no había otro modo mejor –Algunas
tiendas aún están abiertas cuando es de noche…
pero me da vergüenza comprar… y también les robo
el dinero… y me robé esto…- le mostró
el ambientador blanco, que casi parecía una bola blanca y
gris con ojos –Aunque ahora está un poco roñoso…
- No importa, es muy lindo. – sonrió tocándolo
y tratando de adivinar qué era, pero le agradaba de todas
maneras. – Puedo llevarte de compras si quieres. Tengo un
trabajo.
-¿De qué trabajas? Si eres un vampiro… yo no
tengo nada… me aburro mucho… - hiló todo seguido,
observándolo sobre sus piernas y sonriendo al pensar que
antes él se subía en las suyas. Aún así,
Kanki seguía pareciéndole más mayor a él,
claro que… - ¿Cuántos años tienes de
veras?
- No quieres saber eso... – protestó, enrojeciendo,
y contestándole lo otro mejor. – Trabajo porque me
aburría, y.... me sentía solo. Soy mesero.
-¿En ese sitio extraño donde va Nebel? Otro sitio
que todos visten de negro…- se rió pensando que al
final sí que había algún vampiro allí
de los de verdad y que entonces seguramente el rubio lo habría
visto muchas veces sin percatarse -¿Por qué no quiero
saberlo? ¿Eres un viejo?- se rió mirándolo
a los ojos –No me lo digas si no quieres… ¿pero
seguro que quieres que sea tu novio?
- Claro que quiero! Y no soy un viejo.... soy vampiro desde hace
30 años. – confesó, enrojeciendo. – Ahora
me dirás tú si quieres ser mi novio.
El rubio se rió mirándolo a los ojos –A mí
me da igual- lo abrazó de nuevo apoyando la cara contra él
y riéndose en bajo –Eso es que tienes 46 años…-
murmuró como para meterse con él.
- 45.... y tú también los tendrás –
se rió, haciéndole cosquillas en venganza.
Yoru bajó la cara encogiéndose por la risa y le sujetó
las manos apoyándolas en sus mejillas y abrazándolo
más -¿Me besas de nuevo?- alzó la cara cerrando
los ojos y esperando.
Kanki lo besó inmediatamente, sonriendo contra sus labios,
y besándolo primero como acostumbraba hacerlo, cerrando los
ojos e introduciendo su lengua luego.
El rubio lo abrazó más, pegándolo a él
y besándolo profundamente, cerrando los ojos, sintiéndose
en el cielo de aquel modo. Ya no importaba nada de lo que hubiera
llorado, no creía poder volver a hacerlo ahora que Kanki
estaba con él.
El beso se rompió, el albino contemplando su rostro con
ternura y anhelo, sonriendo luego. - ¿Tienes hambre? Podemos
dar un paseo y luego te muestro donde vivo.
-Vale… sí… pero me sigue dando asco…-
lo miró con cara de circunstancias observando cómo
se levantaba de sus piernas. Siempre había pensando que se
movía diferente a todo el mundo, como si supiera donde estaba
todo y jamás pudiera hacer un movimiento en falso. Sonrió
por recordar aquella sensación y se abrazó a él
al levantarse, le sujetó la mano esperando a que lo llevase
con él –Me dará pena si me ves hacerlo…
- No seas tonto.... Si fuésemos una pareja normal en una
cita, te vería comer, ¿no? – le sonrió,
para tranquilizarlo, apretando su mano y echando a caminar.
-Si fuéramos una pareja normal en una cita, no iríamos
a mirar a que persona queremos morder…- se rió abrazándose
a él por detrás, demasiado feliz de todos modos, rodeándole
los hombros con los brazos –A mí no se me da muy bien…
- Seguro que sí, eres muy guapo y además, tienes
ese aire de niño perdido adorable... – se rió,
halándole una mejilla con suavidad. - ¿Conoces algún
otro vampiro? – le preguntó, intrigado de si alguien
le habría explicado cómo eran las cosas o si habría
aprendido por cuenta propia.
-No… sólo los he visto… y también les
he huido… la mayoría parece que no están muy
conformes con algo en mí…- susurró casi, apoyando
los labios en su hombro y caminando un tanto incómodamente,
pero le daba igual –y no soy un niño adorable…
quiero ver cómo lo haces tú…
- Pero eres adorable para mí – se rió de nuevo,
girándose. – Probablemente es porque eres muy joven.
Incluso yo soy demasiado joven para la mayoría. Pero siempre
hay alguien a quien no le importa... Y está bien, pero luego
comes tú. – se giró, caminando y observando
a las demás personas en la calle, fijando su mirada en un
chico que fumaba, distraído.
-Espera!- le sujetó la mano mirando al chico en cuestión
-¿Por qué ese?
- Porque está separado de los demás, y no está
prestando atención. – le explicó pacientemente,
sus ojos celestes fijándose en los del rubio. - ¿Lo
conoces?
-No…- lo soltó enrojeciendo -¿y si usamos al
mismo?- le apretó la mano mirándolo a los ojos también.
- Hagamos eso – le sonrió de vuelta, besándole
los labios de pronto y halándolo con suavidad de la mano.
-“¿Se muere?”- le susurró caminando a
su lado ahora más rojo y apretándole la mano con ganas
de irse bien lejos al ver que el tipo los miraba con cara de pregunta.
Kanki lo miró sorprendido y sonriendo de nuevo. –
“Depende.... de si es agradable o no”
El rubio se rió como si hubiera dicho algo muy gracioso,
animándose un poco como si se tratase de un juego extraño
ahora. Se sentó a un lado del chico esperando a ver qué
hacía Kanki y observándolo. El moreno en el banco
quitándose el cigarro de los labios y observando su comportamiento
extraño preguntándose si no habría salido en
un mal día. Claro que sólo eran críos…
- Hola. – saludó el albino, sonriendo, e inclinando
el rostro para observar el suyo.
- Hola – el chico contestó entre brusco y confundido,
poniéndose de pie. – Miren, no tengo dinero...
- No queremos dinero. Pero quisiera darte un beso, ¿me dejas?
– se rió, poniéndose de pie también.
Yoru lo miró enrojeciendo preguntándose si realmente
iba a besarlo –Yo también quiero!- le sujetó
la mano sin levantarse del banco pero igual pensando que realmente
no tenía nada de ganas de besarlo y no sabía qué
estaban haciendo siquiera.
-¿Qué?- los miró sin comprender mucho, desconcertado,
aunque no le estaba pareciendo tal mal ahora y se sentó de
nuevo porque el rubio no dejaba de halar de su mano.
- Pues.... es un juego. Queremos saber cual de los dos besa mejor.
¿Quieres ser nuestro juez? – Kanki tomó la mano
del chico acercándose un poco y observando cómo él
también sonreía.
- Y este juego, ¿es sólo acerca de besar?- preguntó,
su mirada dirigiéndose a la entrepierna del albino, que lo
haló un poco, para mirar a Yoru.
- No sé, ¿tú qué dices? ¿Sólo
besar? – le preguntó, guiñándole un ojo.
-No sé… depende de cómo bese él…
¿no?- el rubio se rió pensando que era muy divertido
reírse de él así, aunque no le hubiera hecho
nada. Se subió a horcajadas en una de las piernas del chico
que lo miró sonriendo y volvió la vista al albino
sujetándole las nalgas
-¿Y quien me besará primero?- preguntó observando
aquellos ojos azules tan atrayentes y sujetando las nalgas del rubio
también con la otra mano. Yoru se tensó enrojeciendo
más y mirando a Kanki.
- Yo lo haré – decidió Kanki, sospechando que
sería una vergüenza horrible para Yoru. Además,
no creía que llegasen a la parte del juicio. Se acercó
a él, besándolo y sintiendo cómo apretaba sus
nalgas con más fuerza, y entreabrió los ojos, observando
al rubio como indicándole que lo hiciera.
Yoru le apoyó la mano al chico sobre la suya, besándole
el cuello sin dejar de mirar a Kanki y mordiéndolo tal vez
por vez primera sin dudarlo, apartando la mano de las nalgas del
albino y apoyándosela en su propia pierna sintiendo cómo
se dejaba hacer.
El albino rajó un poco su lengua con uno de sus colmillos,
bebiendo de su sangre en aquel beso, y escuchándolo gemir,
separándose finalmente de sus labios, para deslizar su lengua
hasta el otro lado de su cuello, mordiéndolo allí
también.
El rubio se separó de su piel un poco, lamiendo la sangre
sin dejar de mirar al albino, observando luego la cara de placer
del chico. Le tocó los labios con las puntas de los dedos
apretándoselos un mínimo y recordando apartar la mano
de sus propias nalgas sonriendo un poco.
Kanki lo miró de soslayo, dejando de beber del chico, al
sentir que perdía la conciencia. No quería matarlo,
después de todo, era natural su reacción. Tocó
la mejilla del rubio, acercándolo y besándolo apasionadamente
por encima del chico, sintiendo el sabor de la sangre en su boca.
-Ah…- Yoru le sujetó el hombro sorprendido por el
beso y excitado por el sabor de la sangre, lamiéndole los
labios sin tener en cuenta para nada el estar sobre el chico aquel.
–Así sí me gustó…
Kanki sonrió contra sus labios, atrapándole la lengua
con los suyos, y separándose de nuevo. – Vamos, creo
que le jugamos un poco sucio, ¿no? – se puso de pie,
mirando al chico de soslayo, que juego sucio o no, tenía
cara de satisfacción.
-Sí…- se rió levantándose del banco
aunque rojo a más no poder y pensando que Kanki sí
sabía besar muy bien y desde luego, mejor que él y
entrelazó los dedos con los suyos en su mano -¿Dónde
vives?
- Muy cerca, por eso conseguí este empleo también.
Además de que es gracioso, ¿no lo crees? – le
guiñó un ojo de nuevo, echando a caminar. –
Está bastante bien, el lugar en el que vivo.
-Yo vivo en el mismo sitio… mi padre está viviendo
en otro lugar hace dos años... cuando no volví…
supongo que él no quiso quedarse allí…- le pasó
los dedos por los suyos enrojeciendo sólo por eso -¿Has
tenido muchos novios verdad?
- No... no podía olvidarte. – negó con la cabeza,
observando al chico y sintiéndose triste. Seguro su padre
lo extrañaba y estaba seguro de que Yoru lo había
pasado mal. Así no es como se había imaginado que
sería su vida.
-¿No?- sonrió ampliamente bajando un poco la cara
mientras caminaban hacia la casa del albino –No dormirás
en un ataúd o algo así ¿no?- se rió,
imaginándoselo de pronto.
Kanki se echó a reír, por lo inesperado de su comentario,
abrazándolo contra sí, había olvidado lo mucho
que podía cambiarle el ánimo con cualquier tontería.
– Claro que no, sabes que me ponen nervioso esas cosas. Tengo
una cama.
-¿Vamos a dormir juntos? Sólo dormimos juntos una
vez… aún así te fuiste y no me enteré…-
suspiró abrazándolo también –Ahora puedes
dormir tu encima de mí- sonrió sin pensar mucho más
allá de su recuerdo infantil de la situación.
- Y esta vez, estaré contigo cuando despiertes... –
le pasó la mano por la espalda, contento de poder cumplir
su promesa esta vez.
|