.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 12- We Need to talk, Badly

Andrei abrió la puerta encontrándose a Nebel frente a él y se echó a un lado para que entrase –Disculpa… la oscuridad…la luz artificial también me molesta si no es así…- dijo refiriéndose a la poca intensidad que había.

- Me da igual, no es como que venga a leer – le sonrió entrando y observando. - ¿Está bien? ¿Qué haya venido tan pronto?

-Puedes venir cuando quieras…- sonrió apoyándole la mano en la cintura y acercándolo a él para besarlo con suavidad en los labios –Mi hermano está en la habitación… pero seguramente no salga de allí en todo el tiempo, menos aún si me escucha hablar…

- Es una lástima, me gustaría conocerlo, pero.... tal vez es mejor así. –bromeó, acariciándole la mejilla y besándolo ahora él. – No quise esperar hasta la noche.

-¿Por qué? ¿Quieres probar suerte con él?- se rió pasándole la mano por la nuca y besándolo de nuevo, lo miró a los ojos hasta que se hubo separado de él –Él no sabe esto…- le pasó los dedos por el cuello acariciando las heridas de ayer en su piel.

- ¿No sabe que bebes sangre? – lo miró, algo sorprendido, pero después de todo, era de imaginar con su personalidad. – Sólo quería conocerlo porque... es parte de tu vida.

Andrei sonrió, llevándolo con él hacia el sofá del salón e hizo que se sentara, besándolo de nuevo inevitablemente -¿Quieres beber algo? Aunque no tenemos alcohol, yo no puedo beberlo y a él no le dejo…- se rió sentándose a su lado y pasando la mano por el respaldo. Esperando a saber eso antes de contestarle.

- Está bien, cualquier bebida estará bien, no soy un alcohólico tampoco. – se rió, observándolo en la penumbra.

-Eso espero…- sonrió levantándose y caminando a la cocina para servirle una cerveza aunque no tuviese alcohol y desde luego no fuese tan romántica como un vino. Se rió de nuevo, pensando inevitablemente en el día que se habían conocido –De ahora en adelante compraré algo más interesante para cuando vengas a verme…- le entregó el vaso y se sentó junto a él, pasándole el brazo por encima de los hombros –Sobre mi hermano… - se rozó las puntas de los dedos con el pulgar, pensativo –creo que se asustaría…

- Supongo que a algunas personas les parecería atemorizante, pero me parece comprensible. Al menos no es como que ataques a cualquiera por la calle. – observó su cerveza, pensativo. – No tienes que esforzarte para que4 venga, igual lo haré. Dime.... ¿te preocupa de quien bebes? Podrías terminar con algo peor.

-Sí, claro que me preocupa… y lo sé… pero no puedo hacer nada por evitarlo, me desespero, era muy distinto cuando era más pequeño… he llegado a morderme yo mismo…- susurró pasándose la mano por el cabello negro y revolviéndoselo mientras se dejaba recostar contra el respaldo –Fue como si me abrieran las puertas del cielo… conocer ese lugar… la primera vez que alguien se acercó a mí para que bebiera de él… sentí que no había nada mejor… ni siquiera lo dudé, ni me importó sufrir algo peor- dejó caer la mano en el cojín del sofá.

- Debiste estar sufriendo mucho – comentó, desviando la mirada, intuyendo que su orgullo preferiría eso. – Pero.... ya no tienes por qué preocuparte, te aseguro que estoy sano.

-Lo sé…- sonrió girando la cara hacia él para observarlo –Pero no me acerque a ti por eso… sabía que eras para mí…ven…- le apoyó la mano en la cintura para que se sentase sobre sus piernas –Déjame que te toque…

- ¿Acaso te lo estoy impidiendo? – sonrió, ahora sí observando sus ojos azules. – Para ti... me estabas mirando, ¿por qué no te acercaste a mí?

-Quería saber si vendrías a mí… pero me acerqué… fui hasta ti cuando tú caminabas hacia mí- sonrió por su respuesta y le pasó las manos por las piernas una vez estuvo a horcajadas sobre él. Sus manos acariciando las nalgas del rubio y apretándolas con suavidad. - Ayer cuando fui a dormir… me pregunté si es que no duermes…- sonrió mirando sus ojos.

- Duermo cuando no tengo nada mejor que hacer – le sonrió, endureciendo las nalgas contra sus manos y acariciando su cabello. - ¿De veras crees en eso? ¿Qué soy para ti? ¿El destino?

-Creo que cuando deseo algo…- se rió apretándole las nalgas con fuerza al sentir lo que hacía y lo atrajo hacia él, alzándolo un poco para que se arrodillase. Le besó la piel entre la camiseta y la cintura del pantalón, deslizando la lengua al borde de la tela, y el chico gimió, sacándose la camiseta de pronto como si le agobiase, y bajando la mano por el rostro del moreno, dibujando su quijada con suavidad.

Andrei apoyó la cabeza en el respaldo observándolo, jadeando con los labios entreabiertos. Subió las manos por su espalda sujetando sus omóplatos y dibujando la línea de su columna con los pulgares. Le sujetó las nalgas con fuerza, inclinándolo adelante y arrastrando la lengua por el cuero sobre su sexo -¿Quieres ir a mi cuarto?

- ¿Qué? ¿Por fin vamos a tener esa conversación? – se rió refiriéndose a lo que le había dicho la noche anterior. – Me muero por hablar contigo...

-Espera a morir después de conversar al menos…- se levantó con el rubio en los brazos y lo besó de nuevo, sujetándolo bajo las nalgas y acariciándole el cabello con la otra mano.

Jisei entreabrió la puerta para ir al baño, hasta ahora la alta música impidiendo el efecto que había comentado su hermano. Los miró a ambos un momento y luego al rubio, enrojeciendo todo lo posible para su piel dorada y cerró la puerta de nuevo con la misma cara de seriedad. Se apoyó en la puerta corriendo el pestillo como si fueran a entrar y notó el corazón golpearle en el pecho con fuerza, su sexo irguiéndose quisiera que no.

Nebel miró en la dirección de la puerta al escuchar el sonido, para tan sólo verla cerrarse, enrojeciendo un poco y mirando a Andrei de nuevo. – Creo que tu hermano nos vio....

-Y le gustó…- comentó el moreno con una sonrisa sin al parecer estar nada afectado, llevándolo a su cuarto y acostándolo en la cama. Cerró la puerta corriendo el pestillo y observándolo de pie aún.

- Eres un poco kinky ¿no? – le sonrió el chico, bajándose los pantalones, él sí algo cohibido, pero no iba a detenerse por algo así.

-¿Kinky? Tal vez así vea que salir de su cuarto puede ser positivo…- se rió con suavidad, aunque su mirada seguía los movimientos del rubio y nada más. Se sacó la camiseta, subiéndose de rodillas a la cama y sujetando la ropa interior de Nebel, bajándola por sus piernas lentamente, observando su sexo y notando la reacción de su propio cuerpo al verlo.

Le alzó una pierna sujetándole el tobillo y besándosela, antes de sujetar ambas con sus manos alzándolas un poco a la altura de su pecho y apoyando sus pies en él. Se echó atrás dejando que resbalasen por sus pectorales y su abdomen –Me tienes a tu merced…

- ¿De veras? Pero parecería que es al revés – sonrió malicioso, acariciando su cuerpo con suavidad y luego retirando sus pies para abrirse más.

-¿Quién está jugando con quien entonces?- se recostó sobre él, besándolo mientras se bajaba el pantalón y la ropa interior a la vez. Dejándolos a un lado y apretándose contra su cuerpo. Se arrodilló de nuevo dejándole ver su cuerpo y pasando las manos por su pecho y su abdomen. Le separó más las piernas observando su sexo, pasando los dedos a lo largo de este y acariciándolo.

- No estoy jugando, esto es muy serio.... – susurró el chico, conteniendo un jadeo, y sujetando su mano para detenerlo, sentándose aún con las piernas abiertas e imitando su gesto con una mano, bajándola por su pecho hasta tocar su sexo.

Andrei jadeó, sonriendo y apoyando su mano por encima de la del chico haciéndolo recorrer su sexo con ella. Le pasó la mano por el cabello acercándolo a su abdomen –Te quiero sólo para mí…

- Sólo si haces lo mismo... – respondió, lamiendo su piel luego y arrodillándose para bajar hasta su sexo, pasando la lengua por la punta del mismo.

-Estoy enamorado de ti… - jadeó sonriendo y pensando en lo tajante que era, tampoco pensaba engañarlo, ni siquiera tenía interés en nadie más. Empujó su sexo entre los labios del chico, guiándolo con los dedos enredados en su cabello y apoyando la otra en su hombro.

Nebel empezó a succionar apasionadamente, lamiendo cuando podía, dejándose guiar por los movimientos del moreno. Sabía que estaba perdido también, no podía negarlo, ni deseaba negárselo a sí mismo.

-Ah…- Andrei inclinó las caderas un poco adelante, moviéndose dentro de su boca y entrecerrando los ojos mientras lo observaba bajo él. Se apartó con cuidado para acostarse encima de su cuerpo, llevándolo con él a las sábanas, besándolo profundamente y acariciando su sexo con la mano rozando el propio contra el del rubio. -¿Eres virgen Nebel?

- No... sí, sólo hice esto antes... – admitió, un poco rojo, pero sonriendo, y refiriéndose al sexo oral. - ¿Te importa?

-Por supuesto que no…tranquilo, te prometo que seré suave…- se recostó de lado junto a él, observándolo extendido en las sábanas, sonrojado. No sabía si por el placer o si se sentía cohibido, pero se veía terriblemente sensual. Le costaba pensar y no lanzarse directamente al deseo. Deslizó la mano por su pecho tratando de hacer lo prometido, sintiendo las pulsaciones del chico tan rápidas como las propias -¿Quieres hacerlo ahora? Puedo esperar- lo miró a los ojos, su mano deslizándose por el cuerpo del chico hasta su sexo, apretándolo y acariciándolo con fuerza, bajando el rostro mientras le besaba el cuello, pegándose a él y presionando su sexo duro y húmedo contra el muslo del rubio. Dejando escapar la pesada respiración contra su piel.

- Pero yo no.... – susurró el chico, sonriendo, y pensando que no se lo había dicho por eso, para nada. Dejó escapar un gemido suave, acariciando su espalda y la parte de atrás de su cuello, apretándose contra él.

-¿No?- sonrió torciendo un poco los labios y lamiendo los suyos, deslizando la lengua contra la del rubio, cerrando los ojos y volteándose para subirse sobre él. Le sujetó los tobillos de nuevo acariciándole las piernas y alzándoselas para lamer entre sus nalgas, empujando la punta de la lengua contra su ano, lamiéndolo con fuerza y observando su sexo.

- Ah.... no... te burles.... – protestó medio en broma, cerrando los ojos, y respirando con fuerza ente las sensaciones. Nunca había estado tan seguro de algo en su vida.

-Jamás…- se rió besándole las nalgas después y entre estas, jugando con él y lamiendo su sexo antes de arrodillarse en la cama de nuevo –Date la vuelta….

El rubio hizo lo que le pedía, pero girando el rostro un poco y mirando hacia atrás sonriendo. – Andrei.... no vayas a aprovecharte tampoco... – se rió con suavidad, sin apartar la mirada.

-Te encantará que lo haga…- le sujetó las caderas acariciándole las nalgas y observándolo excitado, respiró hondamente y bajó la mano entre estas, acariciando su sexo, sintiendo su calor y dureza, incluso cómo gotas transparentes resbalaban de este. Se lamió los labios apretando la lengua contra uno de sus colmillos y aproximándose.

Le apoyó la otra mano en la espalda apretándolo contra su mano y las sábanas, y se empujó contra él despacio, disfrutando de la sensación de penetrar su cuerpo, masajeando su sexo con más fuerza contagiado de sus propias sensaciones. Jadeó al notar como entraba por completo casi succionado por el cuerpo de Nebel.

El chico gimió con fuerza, apretando las nalgas y relajándolas luego, sintiendo cómo lo llenaba por completo, moviéndose dentro de él. – Andrei.... – susurró, entre jadeos y gemidos, descontrolado.

-Más alto… Nebel…- le pidió estremeciéndose con su voz y liberando su sexo, tratando de hacer que aquellas sensaciones perdurasen todo lo posible. Le sujetó la cadera apretándole un poco las nalgas y se apoyó con las manos en el colchón alzándole el pecho con una de ellas y acercándolo a él. Besándole el cuello, temblando por la excitación y dejando que su lengua lamiese la boca del chico.

El chico gimiendo contra su lengua aún mientras la suya salí a recibir la del moreno, ávida. Le había dolido bastante en un principio, pero la sensación molesta iba pasando y ahora se concentraba en el placer, en su brazo sosteniéndolo y en su propio sexo palpitante.

-Se siente muy bien tu cuerpo…- entrecerró los ojos echándose atrás y arrodillándose, mientras le levantaba las caderas para ayudarlo a ponerse a cuatro patas, penetrándolo más rápido y sujetándole los muslos, apretándoselos con fuerza, pensando en acariciar su sexo una y otra vez y esperando a que lo desease aún más.

- El tuyo... también... – respondió jadeante, deseoso de más, sonriendo y moviéndose contra él, concentrándose en cómo se sentía aquello. Se empujó un poco con las manos para quedar de rodillas pegado a su pecho.

Andrei le sujetó el cuello bajo la mandíbula, acariciándolo con las puntas de los dedos y sujetándolo con suavidad, torciendo su rostro para besarlo de nuevo. Respirando agitado contra su boca, y bajó ambas manos a sus pezones acariciándolos, deslizándolas poco a poco hasta su sexo, sujetando sus testículos con una mano y este con la otra, haciéndolo verter de nuevo aquel líquido. Sus labios se apoyaron en su cuello, entreabriéndose poco a poco –Te amo…- sus colmillos lo arañaron antes de que pudiese contener el morderlo de nuevo. Apretando más su sexo y moviéndose en su cuerpo doblemente excitado.

- Ahhh.... - gimió aún con más fuerza sin poder evitarlo, abriendo los ojos completamente, y echando una mano hacia atrás para sujetarse del moreno, mientras el orgasmo se apoderaba de su cuerpo, el líquido brotando de su sexo, haciéndolo estremecerse con violencia, demasiado embebido.

Andrei observó su semen salir mojando las sábanas y frunció un poco el ceño, excitado, su mano acariciándolo cada vez de forma más suave conforme se iba calmando el rubio. Separó los labios de su piel apoyándolos contra la parte de atrás de su cuello, sintiendo cómo algo de sangre se derramaba entre sus labios, apretando los dientes y moviéndose con fuerza dentro de él hasta correrse de forma abundante, como si lo hubiera estado ansiando. Lo rodeó con ambos brazos, respirando fatigado y abrazándolo aún de espaldas a él, queriendo mantenerse así un poco más.

- No había por qué... esperar... – jedó el chico, sonriendo y acariciando los brazos que lo rodeaban, sin hacer ningún intento por separarse, a pesar de que estaba cansado. – Y dicen que la primera vez nunca es buena...

-No saben nada…- sonrió besándole el cuello y recostándose, llevándolo con él sobre su propio cuerpo. Le pasó las manos por la espalda y los hombros, observándolo fijamente, cansado como siempre que se esforzaba y respirando con fuerza, feliz –Conseguiré que me ames…

- ¿Cómo sabes que no lo hago ya? – le preguntó, sin dejar de sonreír de aquella manera tentadora y recostándose contra su pecho.

-Entonces me amarás aún más… - sonrió un poco, riéndose después con suavidad, enredando los dedos en su cabello pensando que le encantaba aquel color brillante, como si tuviera su propia luz -¿Te ducharás conmigo después? Y nos vamos… necesito salir de esta casa… - susurró a pesar de lo cansado que se sentía.

- No te gusta mucho estar encerrado... – comentó, tan sólo haciendo la observación, y sonriendo de nuevo. – Me ducharé contigo, y ya veremos...

-Siempre puedes permanecer aquí sin mí, pero no será tan divertido…- sonrió levemente observándolo y apoyando los dedos en su mejilla, acariciándolo –Necesito respirar aire fresco…

- Daremos un paseo.... – tomó su mano, deslizándola de su mejilla a sus labios y besándola.

 
 

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