.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 10- The Myth of the Beautiful Monster

Nebel introdujo su lengua profundamente en la boca del moreno, moviéndose un poco sobre él, y separándose luego, para dejarse caer a su lado, sonriendo. - ¿Y? ¿Te encantó eso?

-Dímelo tú…- sujetó su mano entrelazando los dedos con los suyos cuidadosamente y la llevó a sus abdominales bajándola a su sexo erecto, aunque era difícil estar de otro modo con aquel chico jugando con él todo el tiempo. Le subió la mano a los labios besándole la palma y después el envés de los dedos, apoyándola contra su mejilla mientras lo observaba -¿Por qué no nos vamos?

- Me da la impresión de que me está proponiendo algo... – sonrió, aunque enrojecía sin poder evitarlo. – Ahora pensaré que utilizas tus... poderes para llevar chicos a la cama. – se rió, sin ponerse de pie aún.

-¿A la cama?- se rió llevándose una mano a los labios como una vieja costumbre y se inclinó más hacia él –“Creí que querías saber más de mí…”- le susurró al oído besándole la mejilla y sonriendo al notar el calor en esta, deslizando la lengua por el contorno de su oreja –“aunque podemos hablar en la cama si quieres…”

- No.... – se negó el chico, enrojeciendo antes de darse cuenta de que perdía un poco la compostura. – Supongo que me adelanté a los hechos, olvidaba que eres un caballero – se rió con suavidad, poniéndose serio luego. - ¿A dónde iremos entonces?

-Estoy encerrado durante todo el día… no me importaría ir al exterior… - se levantó sujetándole la mano y llevándolo con él. Besándolo según estuvo de pie, acariciándole la espalda entre los omóplatos hasta la cintura. Le besó el cuello oliendo su piel y sujetando sus nalgas con la mano.

- Debe ser difícil – contestó, refiriéndose a su condición, aunque no pasaba por alto que muy mal no la estaba pasando en esos momentos.

-Hay cosas peores…- salió con él al exterior, aliviado por el fresco de la noche. Aún no se encontraba bien por completo, pero no era algo que fuese a confesar a nadie –Trabajo como programador… - se rió subiéndose las gafas un poco –Sé que no suena… muy… novelesco…

- Tienes razón, deberías ser un actor romántico o un poeta, ¿no? – lo miró, riendo y sujetándose de su brazo, pensando que estaba actuando como el chico que se había encontrado antes, aunque claro, él no lo apretaba. – Creo que es muy interesante, hasta ahora no pareces llevar una vida aburrida.

-Imposible…- frunció el ceño pensando en su hermano y lo mucho que lo había enfadado hoy, y lo miró de soslayo sonriendo un poco a su gesto, apoyando la mano sobre la del rubio mientras caminaban -¿Estudias?

- Aún estoy en la escuela, claro. No se puede evitar supongo – contestó, suspirando, tratando de no sonar como un niño.

-Cierto…- se rió suavemente quitándose las gafas y guardándoselas en el bolsillo de la cazadora, la noche estaba muy oscura para necesitarlas en realidad –Yo tuve que estudiar con un profesor particular… cuando era pequeño… en la universidad ya pude cursar por nocturno… hay muchas limitaciones…- extendió la otra mano delante de él observando lo pálido de su piel pensativo.

- Pero lo veo como una ventaja, estudiar con un profesor particular. – sonrió, siguiendo su mirada. – Y ¿tu familia? ¿Tienes a alguien?

-Tengo un hermano pequeño… bueno, es más mayor que tú… pero no lo demuestra…- suspiró deseando que fuera una cuarta de lo responsable y maduro que Nebel parecía –Pero no me gusta apoyarme en él… ¿y tú? ¿Vives con alguien?

- Vivo con mi padre, pero no es muy exigente. Con que saque buenas notas y no cause problemas, me deja en paz. – respondió, pensando que en ese aspecto era afortunado. No hubiera podido vivir con las reglas que tenían la mayoría de los otros chicos.

-Tienes suerte, no soporto que me digan cómo debo actuar… aunque a veces no me quede más remedio- sonrió pensando en los médicos, y lo observó antes de apoyarse en la barandilla de piedras del paseo marítimo, estaba cansado para seguir caminando -¿Recuerdas lo que me dijiste ayer? Que buscabas vampiros… de novela…- sonrió mirando al mar.

- Sí, ¿por qué? ¿Me encontraste uno? – bromeó, notando la manera en la que se refería a eso. – Busco vampiros de verdad, si buscara los de las novelas, me conformaría con uno de los chicos que van a ese club.

-El vampiro poético…- lo miró a los ojos apoyándose de lado en la barandilla y pasándole los dedos por el cabello, jugando con las mechas rubias y azules que se enredaban solas con la brisa –Yo también he estado buscándolo… muchos años… pero supongo que no es algo que vaya a encontrar jamás… si es que existe…

- Yo creo que existen, en realidad...... me interesa investigar la mayoría de los mitos antiguos. Siempre hay una razón tras ellos. – le devolvió la mirada, dejándose acariciar. - ¿Por qué quieres encontrarlo? ¿Deseas......... convertirte en uno de verdad?

- Más que nada, pero no por…- se rió pensando en aquellos tipos de los clubes, no sabían lo que pedían, él sí -Estoy harto de tener su condena y nada a cambio…- sus labios se cerraron conteniendo el resto de sus palabras. No deseaba hablar de sus debilidades con nadie, mucho menos con él. Le apoyó la mano en la mejilla –Librarme del padecimiento… a cambio de perder ¿Qué? Yo no perdería nada…- sus ojos azules siguieron observando el azul plateado del rubio –Pero creo que sólo son personas como yo, atrapados por la mente de un escritor romántico…

- No lo sé, tal vez haya algo más..... Hay recuentos no literarios de sucesos... – le aseguró, colocando su mano sobre la que acariciaba la mejilla y acariciándola a la vez. – Y jamás pensé.... comprendo por qué lo desearías.

-Los primeros cuentos de vampiros hablaban de seres horribles que huyen del sol, con los dientes rojos y el rostro deforme… sedientos de sangre… monstruos… eso es lo que yo sería de no ser porque han pasado los años y hay medios para evitarlo…- bajó la mano, sujetando la suya y apoyándose de nuevo en la piedra, mirando al mar sintiéndose mal, una mezcla de sensaciones desagradables. Le acarició la mano privadamente recogiéndola con la suya –Creo que fue un noble… el primero que transformó al monstruo en un ser hermoso y seductor…

- Como tú.... – sonrió, mirando al mar para no cohibirse al decir lo que pensaba realmente. – Yo creo que siempre han existido las dos cosas, personas que tienen cierta condición, y otro tipo de seres.

El moreno pasó por detrás de él sin soltar su mano rodeándolo con aquel brazo por encima y con el otro por la cintura. Le besó el cuello con pasión, acariciándole con los labios y apoyando su mejilla contra la del rubio bajando la cara a su altura –“Pero no hay ningún otro ser tan hermoso como tú? Que me haga tan débil…y tan fuerte…”- le besó el cuello de nuevo, deseando su sangre una vez más. Arrastrando la lengua por su piel.

Nebel cerró los ojos por un momento, respirando con fuerza, sintiendo su aliento contra la piel. Subió su mano libre tocando su rostro y pegándolo a su cuello, sabiendo que no era muy precavido lo que hacía, pero confiaba en él, quisiera que no. – “Te ofrezco mi sangre... sólo a ti” – le susurró de vuelta, dejándose llevar.

-La deseo… - la respiración del moreno tembló entre sus labios, chocando caliente contra aquella piel pálida, hundió los colmillos en ella, bebiendo de él y abrazándolo con más fuerza. Deslizando la mano de su cintura a sus genitales, acariciándolo con suavidad y firmeza, apretando su sexo erecto entre sus nalgas.

El rubio gimió, entrecerrando los ojos, aunque permitiéndose ver una franja del mar oscuro, su sexo pulsando bajo la mano del moreno y su corazón palpitando a prisa.

La lengua de Andrei se deslizó por las heridas, lamiendo de estas lo que aún manaba de su sangre, entrecerrando los ojos al placer y besándole la nuca, recorriéndola con besos. Volviéndolo poco a poco de cara a él y besándolo, sus manos recorriendo las piernas del chico con devoción, sus ojos fijos en su rostro mientras sujetaba sus nalgas apretándolas entre sus dedos y sintiendo la firmeza de sus músculos.

Nebel se abrazó a su cuello, acariciando su nuca, y metiendo los dedos por entre su cabello, devolviendo el beso, ahora observando la mirada en los ojos azules de Andrei, jadeando dentro de su boca.

-La noche es más corta que nunca ahora…- abrió los ojos de nuevo, observando los del rubio y subiendo una mano por dentro de su camiseta, para acariciar la piel caliente y suave en su espalda.

- Pero es menos aburrida.... – sonrió el chico, estremeciéndose un poco, pero controlándose.

-Podría estar besándote durante el resto de ella….- dejó asomar una sonrisa entre sus labios y lo besó de nuevo, alzando un poco una de sus piernas contra la propia –y lo haré…- susurró besándole la garganta y recorriéndola con sus labios.

 
 

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