| Capítulo 7- We All Feel Alone
Sometimes
-Jisei- la voz de Andrei sonó molesta y tajante para el
rubio que jugaba al ordenador dentro de su cuarto, el único
que permanecía con las persianas subidas en la casa, ocultando
la luz solar. La mano de Andrei golpeó la puerta –Voy
a entrar.
El chico bajó las persianas como gesto automático
y ni se giró de la pantalla del monitor cuando escuchó
la puerta abrirse. De todos modos, como si tuviese premonición,
ya sabía lo que venía. Sólo con saber que hoy
habían ido las enfermeras a la casa se había dado
cuenta de que sería un día horrible. Para empeorarlo,
había escuchado llamar al teléfono e imaginaba el
motivo.
-Deja eso- el moreno se quedó de pie cruzando los brazos
en el marco de la puerta –Ahora mismo- zanjó impaciente
– y sal de ahí… hay un mundo fuera de este cuarto…
-“No para mí”- el chico gesticuló con
las manos, cubriendo su mirada con el flequillo, ocultando los ojos
de la mirada de su hermano mayor. Él era más alto
y más fuerte que él, pero eso daba igual. Cuando Andrei
se cabreaba, era peor que nada por varios motivos.
Para empezar, él ni se atrevía a levantarle la mano
aunque sólo fuera por respeto. Un respeto que para él
se había ganado de muy diversas formas que no tenían
nada que ver con los lazos sanguíneos y por otra parte…
tenía un genio de los mil demonios y necesitaba horas para
calmarlo después. Incluso días a veces.
-¿No para ti?… el pobre Jisei… maldita sea!-
golpeó la pared con la mano -¿Es que no me ves a mí?
¿Acaso me quejo? Tú podrías estar como yo…
sólo que tu naturaleza no lo quiso así… y doy
gracias a que las cosas no son como años atrás…-
habló alterado, extrañamente para su carácter,
pero Jisei siempre conseguía hacerle perder los papeles con
su desinterés por todo.
-“No es porque no pueda hablar, eso sólo es una cosa
más”- insistió el chico mirándolo ahora
porque sabía que estaba muy enfadado. Además, se sentía
culpable pero no podía evitarlo, le horrorizaba el exterior,
aunque sólo fuera para ir a clase. Los comentarios de la
gente sobre él, sus presencias a su alrededor… le angustiaban…
-Si te pago las clases, es para que vayas, no necesitamos dinero,
no se trata de eso. No!- lo frenó al notar que quería
decirle algo -Me da igual! No quiero saber nada de excusas, irás
a clase! Sacarás buenas notas y aprenderás a valerte
por ti mismo… o te juro… te juro que te muelo a palos,
Jisei…
El rubio torció una sonrisa incrédula sin poder evitarlo,
su orgullo masculino aflorando, arrepintiéndose al instante,
justo antes de sentir siquiera la bofetada de Andrei, torciéndole
el rostro por la fuerza. Lo miró a los ojos observando la
intensa rabia dibujada en ellos –“Lo siento”-
gesticuló de nuevo, observando a su hermano negar con la
cabeza y darle la espalda.
-No, Jisei… haz lo que quieras… estoy cansado de luchar
contigo… y no me encuentro bien…para encima aguantar
eso… no te creía capaz de faltarme al respeto así…-
caminó por el salón con la mano en la frente y se
balanceó a un lado apoyando la otra mano en la pared. Sólo
se le ocurría a él ponerse así justo en ese
momento, después de aquellas pruebas y del tratamiento, ahora
se sentía medio muerto.
Jisei lo sujetó por la cintura, la marca roja en su mejilla
ahora aún más clara incluso, se la merecía
por chulo e imbécil, y lo sabía. Observó los
ojos azules de su hermano con los propios grises, ambos mirándose
de soslayo sin decir nada, se conocían demasiado bien. Tanto,
que no hacían falta las palabras.
Andrei sabía que las cosas no eran fáciles para su
hermano, que nunca lo habían sido, siempre solo… y
Jisei luchaba por comprender a Andrei, pese a que jamás le
hablaba de cómo se sentía. Ni le pedía ayuda.
-Ya puedo yo, deja- Andrei protestó, pero estaba sudando
y el rubio ignoró su necedad. Abrió la cama ayudándolo
a acostarse y le quitó la bata con cuidado, sentándose
a su lado y tocándole el pecho con la mano para llamar su
atención, aunque la mayor parte de las veces se limitaba
a no mirarlo cuando estaba tan enfadado. Imposibilitando así
toda posibilidad de disculpa por su parte.
Sorprendentemente para el rubio, su hermano mayor abrió
los ojos, observándolo fatigado, en silencio. Comenzó
a hablar por gestos.
-“No quería hacer eso…”- comenzó,
observando sus ojos azules, serios y cansados. Su hermano era el
único que conocía al que pudiera hablarle, o que al
menos se tomase la molestia de tratar de comprenderlo.
-Ya lo sé… te crees muy mayor y todo eso… yo
también tuve tu edad…aunque no era tan idiota…
Jisei lo miró igual de serio y bajó la vista hablando
de nuevo por señas –“No me gusta ir, me miran
y hablan de mí… y siempre están haciendo chistes…”-
el moreno lo interrumpió.
-Porque sienten curiosidad, les llamas la atención…
eso es todo, si fueras feo… e idiota como tú te crees…-
aseguró porque ya lo conocía muy bien –simplemente
te ignorarían…- lo observó negar con la cabeza
–Además, no lo haces por ellos, lo haces por ti, allá
ellos y lo que digan…
-“Me siento solo… estoy solo”
-Todos nos sentimos solos… - el moreno lo miró, suspirando
con fuerza –Jisei… sólo hay una persona especial
para cada uno de nosotros… y nunca es sencillo encontrarla
porque si lo fuera… ya no te sentirías tan bien al
conocerla…- sonrió un poco pensando en Nebel, de veras
le gustaba… necesitaba estar bien esa noche –y no le
importará si estás enfermo… o si no puedes hablar…
- se giró en la cama cerrando los ojos serio y se volteó
de nuevo al notar que no vería si Jisei quería hablarle.
Pero el rubio sólo se sentó a su lado, cuidándolo,
extrañado de que se hubiera calmado tan pronto y preguntándose
si algo había ocurrido.
-“Estás enamorado”- gesticuló.
-Claro que no…no seas niño… - el moreno lo miró
serio, preguntándose en qué lo notaba. De todos modos,
sería mejor no hacerse ilusiones por el momento –Déjame
dormir ya…- se giró de espaldas antes de cerrar los
ojos. Ambos volteándose de espaldas el uno al otro.
|