| Capítulo 5- Real Vampires
-Andrei…
-Buenas noches… - sonrió torciendo un poco los labios
y lo miró de soslayo con cierto tono de “amable superioridad”
en la mirada, como un adulto miraría a un niño ante
una pregunta obvia.
El chico se sentó al lado del moreno y se acercó
más, apoyando una mano en su hombro y pegándose a
él mientras le bajaba con cuidado, las gafas de cristales
coloreados.
Andrei se las subió de nuevo por el puente de la nariz.
Le molestaban las incesantes luces de colores girando y la piel
blanca de su mano llamó la atención del otro que la
sujetó entre las suyas, besándole los dedos y pasando
los labios por los anillos plateados y las piedras negras. Andrei
lo miró de nuevo y sonrió, los afilados colmillos
asomando entre sus labios -¿Intentas provocarme? Con esos
labios tan suaves… - deslizó los dedos por ellos y
los bajó por su quijada y su garganta observando cómo
el chico alzaba el rostro inclinando atrás la cabeza y exponiendo
su cuello ante él.
-Ah… Andrei… soy tuyo…para lo que desees - tembló
un poco ante las estudiadas caricias del moreno que lo observó
mientras sujetaba su mano. Le giró la palma hacia arriba
besándole el envés del codo y recorriendo la piel
tan fina hasta su muñeca. Separó sus labios allí
y la humedeció con su lengua besándole la piel después.
Conteniendo los deseos de probar aquella sangre.
-¿Y quien ha dicho… que yo acepte cualquier tipo de
regalo? ¿Crees que tú puedas darme lo que yo deseo?-
sonrió de nuevo del mismo modo, mirándolo a los ojos.
Aquello se le daba bien, nunca faltaba quien fuese junto a él
a entregarse por sí mismo, y si no quería esperarse,
tampoco debía hacer muchos esfuerzos para obtener lo que
deseaba, su atractivo, tal vez incluso se reforzaba con aquella
maldita debilidad que su naturaleza le había otorgado.
Lo había pasado fatal… pero ahora aquello había
quedado muy atrás, ahora que sabía donde obtener lo
que deseaba sin necesidad de ser otra cosa más que él
mismo. Les encantaba su debilidad, era interesante ver cómo
adornada con un toque de romanticismo, hasta una enfermedad tan
maldita como la suya podía hacerlos victimas de la seducción.
- Cruel…- el chico sonrió aún así intrigado
y fascinado, un vampiro real, frente a él. Si no lo era…
no podría explicarse su encanto, su aspecto delicado y masculino,
aquella piel tan suave y blanca. Le acarició la mandíbula
con la mano y Andrei se dejó, sonriendo sin moverse un ápice
–Me aseguraron que te gustaban los niños buenos…
¿tal vez te agradan los chicos malos?
-Todos tienen su encanto…sin embargo, no es eso lo importante.
-¿Y qué es? Dímelo… haré lo que
sea…
Andrei sonrió y se rió mientras se levantaba del
asiento alzándole el rostro con la mano y besándole
los labios de forma superficial mientras se separaba, observando
sus ojos –Lo importante… es… sin duda, que me
interese lo suficiente averiguar qué tipo de chico eres…
-Andrei…- le sujetó la mano confundido pero deseando
retenerlo. Sin embargo el moreno se soltó con delicadeza
sonriéndole y volteándose, caminando entre la muchedumbre
que bailaba, bebía o cosas mucho “peores”. Saludando
a quien lo hacía primero, sin pararse realmente a atender
a nadie. No deseaba charlas banales en aquel momento. No se encontraba
muy bien y odiaba que alguien pudiera notarlo.
Se sentó alejado del tumulto, en el rincón más
oscuro de aquel club nocturno donde la gente realizaba prácticas
que pasaban de lo más teatral y “poser” a lo
más hardcore, casi rayando lo sádico.
A él no le interesaba aquello realmente, era siempre la
misma obra representada … demasiado vulgar… sólo
esperaba en la oscuridad tranquila de aquellos gemidos, observando
entre los danzantes cuerpos sudados algún “ser”
que sintiese tentador.
Aún así, se sentía algo mareado y observó
su tez más pálida de lo habitual. Ocurría a
menudo pero la sangre lo calmaba, le aliviaba, aunque los médicos
no hallasen explicación para aquello… Alzó el
rostro y la mirada de nuevo, se quitó las gafas protegido
en la oscuridad y observó a lo lejos, centrando su vista
en un desconocido.
Fue entonces… cuando lo vio a “él”. Cuando
deseó, tal vez por vez primera, tener el poder de atraer
a alguien simplemente con el azul de su mirada.
..................
Nebel se encontraba charlando con el chico que lo había
ayudado a entrar, aunque ya le decía que si ibas una vez,
no tendrías que pasar por lo mismo de nuevo. Era un lugar
bastante relajado una vez estabas dentro. Lo cierto es que tampoco
pensaba que a él le hubiese costado mucho trabajo, lo más
seguro era que el otro sólo buscaba una excusa para que se
quedase con él. Y no veía por qué no ser cortés,
aunque empezaba a aburrirse.
Sus ojos azul grisáceo, se pasearon por el lugar sin centrarse
realmente en nada, tenía curiosidad. Se preguntaba si realmente
un verdadero vampiro iría a un lugar como ese. Él
lo haría sin duda, si fuera uno, le parecía divertido.
Por no decir que le fascinaba aquel ambiente, y no creía
que la muerte fuese a curar aquello.
- Nebel, Nebel, ¿me estás escuchando?
- Sí, sí.... tengo sed. – le contestó,
claramente distraído el rubio, separándose para ir
hacia la barra, y deteniéndose al sentir que le sujetaba
el brazo.
- No, Nebel, mira.... – le señaló el otro,
al chico que le estaba observando sin mucho disimulo.
- Mejor... – se rió ligeramente el chico soltándose
para dirigirse hacia allí.
....
Andrei lo observó, pensando que su amigo, desde luego, no
era muy discreto. Claro que eso le importaba muy poco teniendo en
cuenta que ahora el chico se estaba acercando a él. Permaneció
sentado con las piernas cruzadas, observando los movimientos de
sus piernas, enfundadas en aquellos pantalones de piel de serpiente,
sonrió levemente alzando la vista y levantándose para
ir hacia él sin apartar la mirada de sus ojos. Sentía
el corazón latir rápidamente, nervioso.
Se paró delante de él bajando la mirada para verlo
bien -Me has hecho esperarte mucho tiempo…
- No sabía que tenía una cita – le sonrió
el chico, examinando su rostro. - ¿Vas a invitarme algo de
beber?
El moreno sonrió divertido con la respuesta –Lo haré
si quieres…aunque no tenga por costumbre hacer algo así…
- le sujetó la cintura acompañándolo al asiento
de antes y esperando a que se sentase, dejando que su mano se arrastrase
por el cuerpo del rubio –¿Qué te gustaría?
- Una copa de vino... – le sonrió, consciente de la
manera de deslizarse de su mano. - ¿No invitas a beber a
tus citas? ¿No es un poco descortés?
-Suelen invitarme ellos a mí…- se rió con suavidad
obviando esclarecer su metáfora y se dirigió a la
barra volviendo con la copa de vino tinto. Se sentó a su
lado ofreciéndosela mientras se giraba en el sillón
hacia él -Y… ¿Cuál es el nombre?
- Nebel, y ¿el tuyo? – preguntó aceptando la
copa y bebiendo un poco de ella, sin dejar de mirarlo.
-Andrei…- le miró los labios mientras bebía
y sonrió de nuevo, apoyando el codo en el respaldo y dos
dedos contra su propia mejilla –Es la primera vez que vienes
¿cierto? ¿Qué es lo que buscas en un lugar
así?
- ¿Qué es lo que todos buscan? Diversión,
fantasía, sexo.... – le sonrió maliciosamente.
– Busca vampiros, supongo. Es interesante. Y me gusta el ambiente.
– lo miró un poco más serio, intrigado. –
Tú.... intuyo que vienes a menudo.
-Todas las noches…- “si no me encuentro mal”
remató en su mente sin ganas de compartir ese último
pensamiento -¿Buscas vampiros? ¿De los de novela?-
sonrió observando sus ojos grisáceos –Aquí
tienes unos cuantos vampiros… de cuento…- se rió
abiertamente, mirando a su alrededor y extendiendo una mano como
presentando la obra de teatro.
- Ya conozco demasiados de esos. Me interesa saber... si realmente
existen. – negó con la cabeza, preguntándose
si lo tomaba por iluso. Pero le daba igual, era lo normal. - ¿Qué
haces tú aquí? No te ves como los demás.
-Yo no soy como los demás… ¿para qué
buscas un vampiro? ¿Quieres morir en sus brazos?...- sonrió
observándolo y apoyándose de nuevo contra sus dedos.
- Seguro, si quisiera morir, podría hacerlo yo mismo. –
lo observó sonriendo de nuevo. – Ya lo dije, quiero
saber si realmente existen. Si encontrase un vampiro, probablemente
me dedicaría a investigar alguna otra cosa.
-Hum… qué poco te dura el interés en las cosas…-
bajó la mano apoyando las puntas de los dedos en la suya
y sonrió observándolo -¿Cuántos años
tienes?
- Los suficientes. – se rió, enrojeciendo un poco
apenas.
El moreno lo miró a los ojos mientras deslizaba los dedos
a lo largo de su antebrazo y le sujetó la mano acercándola
a su rostro besándole la cara interna de la muñeca
–Los vampiros… son algo peligroso… y doloroso…
El rubio enrojeció un poco más, pero manteniéndose
compuesto, y sin apartar su mirada. – Debo admitir que también
tienen cierto atractivo, no voy a negarlo.
-Hay otras cosas… atractivas… e indoloras…- sonrió
ampliamente apoyándole el pulgar de la otra mano en el labio,
entreabriéndoselos con suavidad y aproximándose -¿Te
asusta el dolor?- le susurró contra los suyos mirándole
a los ojos.
- No me asusta casi nada. – respondió, aunque su respiración
salía un poco agitada. - ¿Por qué? No me digas
que eres uno.....
-En este caso… prefiero responder con actos más que
con palabras… pero antes dime… si te ofreces a mí…-
le besó el cuello con suavidad y luego entreabrió
los labios contra su piel caliente, humedeciéndola con su
lengua y rozándola con sus colmillos. Su mano acariciándole
la mejilla contraria.
- No creo que deba.... – protestó, respirando con
más fuerza. – Cualquiera puede morder...... pero....
quiero decir sí.
-Pero yo beberé tu sangre… toda la que pueda…
no sólo te morderé…- lo atrajo y le lamió
el cuello, no exento de lascivia, hundiendo después los colmillos
en su piel, sintiendo la sangre manar de las heridas. Sujetándole
la nuca y la cintura con las manos en un abrazo firme y suave a
la vez, atrayéndolo contra su cuerpo para que su naturaleza
misma no lo hiciera huir del dolor inicial.
Nebel profirió un sonido muy leve, cerrando los ojos luego,
dejándose sujetar por el moreno, sintiéndose excitado
por aquel acto, incluso sobreponiéndose al ligero dolor.
El sabor, dulzón y metálico de la sangre, era casi
lo único que le hacía sentir completamente bien, el
calor mojando su lengua y su garganta, jamás deseaba detener
aquellos abrazos pero en aquel caso… sus deseos de proseguir
bebiendo lo que manaba de él eran aún mayores. La
respiración se tornó agitada en sus fosas nasales
al escuchar aquel leve quejido, su lengua se movió sobre
la piel pálida de Nebel, lamiendo las heridas y succionando
de estas.
Nebel gimió, dejando que su mano resbalase por la espalda
de Andrei, sin desear que se detuviera, pero no era un inconsciente
tampoco. – Detente.... o... no podré volver a casa...
– le advirtió, riendo con suavidad, aunque más
bien parecía un gemido.
Andrei apartó los labios de él apenas un poco, besando
sus heridas, mojándose levemente en ellas y sonriendo contra
su piel –Delicioso…- se apartó un poco para mirarlo
a los ojos y deslizó un dedo por la gota que había
resbalado de sus labios lamiéndolo entre estos -¿Te
sientes débil?
- Eso es algo que nunca deberías preguntar... – le
sonrió, negándose a responder directamente, aunque
lo cierto es que estaba sintiendo otro tipo de debilidad.
-Trataré de enmendarme…- se aproximó a él
entreabriendo los labios y lamiendo su labio superior, rozando sus
dientes blancos -¿Has probado... tu sangre…?- hundió
la lengua en su boca besándolo deseoso y sujetando aquel
cuello tan delicado entre los dedos.
- Mhm... – el rubio gimió entre sus labios, lamiendo
su lengua, y sintiendo el sabor metálico de su propia sangre,
bajando una mano por el pecho del moreno, sintiendo su cuerpo bajo
la ropa.
La mano del moreno bajó también de su cuello, los
dedos acariciando su brazo desnudo, dirigiéndose a aquella
cintura estrecha. Su mano acarició a Nebel y bajó
por su muslo, sintiendo el cuero pegado a su piel caliente. Lo arrastró
un poco a su paso, subiéndola de nuevo y sujetando una de
sus nalgas con fuerza. Lo miró a los ojos sin dejar de besarlo,
y el chico le devolvió la mirada como en un reto, aunque
con el riesgo de perderse él mismo en aquellos ojos azules.
Bajó la mano un poco más, casi llegando a tocar su
sexo, pero deteniéndose apenas encima del mismo.
Andrei se rió con suavidad observando sus labios entreabiertos,
deseosos, sintiendo su mano haciendo pulsar su sexo con más
fuerza –No seas tímido...- le besó el cuello
de nuevo, abriéndole la camiseta sin dejar de hacerlo, besándole
las clavículas, sintiendo su olor, lamiendo entre sus pectorales
y subiendo de nuevo a sus labios, se apartó una vez más.
Sus ojos azules fijos en los grises del rubio como si todavía
luchasen por algo. Su mano acariciando su pecho pálido y
alterado por la excitación.
Nebel, dejó escapar una risita, sujetando la mano del moreno
contra su pecho, y echándose hacia atrás. –
Creo que debo irme, así tengo garantizado que mañana
no me ignores...
-¿Cómo podría?- entrecerró los ojos
observándolo echarse hacia atrás, el calor aumentando
en todo su cuerpo por la visión –Tan sensual…
tan dulce…- le acarició el hombro bajando un poco la
camiseta al paso de su mano y la desvió a su pecho de nuevo,
acariciando uno de sus pezones rosados con los dedos, inclinándose
y dejando salir la respiración caliente contra la piel rosada
antes de besársela. Se levantó sujetándole
la mano para que lo siguiese –Tan cruel… - sonrió
en realidad deleitado con su juego.
- ¿Lo crees? Tengo el presentimiento... de que eres de los
que al obtener lo que desean, dejan de desearlo. –le sonrió
dejándose guiar, sólo por ver a donde lo llevaba.
-Yo no soy de los que… sólo yo soy como soy...- observó
el reloj en su muñeca. Lo cierto es que él también
debía irse antes de que el amanecer pudiera atraparlo en
la calle –Creí que eras tú quien decía
perder el interés tras investigar algo a fondo… Nebel…
¿sólo huyes de mí? ¿O vuelves a casa?
- ¿Huir de ti? – sonrió el chico. – Si
así fuese, no volvería mañana. Y depende del
sujeto, la verdad, mi interés.
-Yo soy una asignatura muy ardua de estudiar…- sonrió
observándolo y esperando su cazadora del guardarropas. Se
puso las gafas y lo observó aún -¿Venías
abrigado?
- No, hace un clima agradable afuera. – lo observó,
preguntándose si pensaba acompañarlo a su casa.
-No estoy tan seguro…- se puso la cazadora y salió
del local, sujetándole la puerta y esperándolo afuera,
extendiendo la mano hacia él.
El rubio se quedó observando su mano, sonriendo un poco,
y finalmente tomándola, caminando a su lado. – En todo
caso, tú cuidarás que no enferme, ¿no es así?
-¿Tienes frío?- se sacó la cazadora poniéndosela
sobre los hombros y rodeándoselos con el brazo –No
es lo mismo tras haber pedido sangre… - le acarició
la mejilla mientras caminaba con él hacia su coche. Los cristales
tintados ocultando el interior hasta que abrió las puertas
negro metalizado esperando a que entrase –Te dejaré
en tu casa…
- Qué amable... – el chico subió al coche,
sujetando la cazadora contra sus hombros y esperando a que subiese
también. – No eres un verdadero vampiro, ¿cierto?
¿Por qué bebes sangre? ¿Un fetiche, acaso?
El moreno sonrió subiéndose al coche y encendiéndolo
–Porque la necesito para vivir…- se rió, aunque
no mentía. La necesitaba tanto como respirar, prescindir
de ella le desesperaba –Tal vez no sea inmortal… pero
esto…- alzó un poco el labio para que observase sus
colmillos bajándolo de nuevo –es real… tanto
como que mi piel arde bajo el sol…- su expresión había
cambiado desde que comenzase a hablar de aquello y miraba al frente
a pesar de que aún no sabía a donde se debía
dirigir -¿Dónde vives?
- Sigue recto, vas bien – lo miró observando su rostro,
notando su cambio. – No dije que no fueras real, me refería
a lo que se supone que sea un vampiro, pero tal vez me equivoco.
Nunca he conocido a uno. Pude darme cuenta, tus colmillos... no
son anda falsos. – sonrió, pensativo, tocándose
el cuello.
Andrei sonrió observándolo de soslayo –No me
molesté, ni pensé eso…- retiró la mirada
observando la ciudad de nuevo -No me importa lo que opinen de mi
condición… si quieren llamarme vampiro o enfermo…
no tiene relevancia…
- Yo te llamaría interesante... – se rió con
suavidad, observando por la ventana. – Pero como no te importa....
-Si hubiera querido decir “opines”… sin duda
lo habría hecho…- apoyó la mano en su pierna
mientras conducía sonriendo por su acidez –Y si no
me importase, no estaría hablándote de mí…
claro que… me encantaría tener motivos para hablarte
mucho más de mí… y escuchar más de ti…
tal vez…- se detuvo sin comprender por qué sentía
esa complicidad con Nebel. Qué le hacía confiarle
ese tipo de cosas personales.
- ¿Tal vez? Yo sí estoy seguro de querer saber de
ti – sonrió, por seguir aquella lucha y observando
su mano sobre su pierna. – Si hubiese sabido que me iba a
topar con alguien así, hubiera venido antes.
-Pero si lo hubieras sabido, tu corazón no habría
palpitado con la misma fuerza al verme…- sonrió con
orgullo acariciándole el muslo y devolviendo la mano al volante
-Sólo yo soy así… así que debiste decir
… simplemente “contigo”.
- Contigo..... No eres muy humilde, ¿eh? Pero eso está
bien... – sonrió observándolo de soslayo de
nuevo. – Pero al final, eras tú quien me esperaba a
mí.
-Es verdad, por eso yo también sentí que mi pecho
ardía al verte…- reconoció sin ninguna duda
o recato, sonriendo porque veía cómo jugaba con él
–Soy lo suficientemente humilde para reconocer que no lo soy…y
tú adorarás esto…- se rió entre dientes
dejando al chico frente al edificio que le había señalado
antes y se giró hacia él, atrayéndolo con los
dedos bajo su quijada para besarle los labios superficialmente aunque
pegando sus labios a los del chico con fuerza en un principio.
Nebel entreabrió los labios, dejando pasar su lengua fuera
d ellos y lamiendo los del moreno, sonriendo un poco, antes de romper
el beso. – Y tú.... adoraste eso.
-No…- lo sujetó con cuidado, volcándose un
poco hacia él mientras lo besaba profundamente, enredando
los dedos en su cabello rubio. Se separó después,
suavemente, besándole los labios de forma superficial de
nuevo –No tanto como tú eso…te seguiré
esperando… mañana…- volvió a su asiento
observándolo.
Nebel lo observó, divertido, y sonriendo un poco finalmente,
mordiendo suavemente la punta de su propio dedo, pensativo. –
Te dejaré ganar por hoy, y mañana.... – se rió
con suavidad, dándose la vuelta para entrar. No estaba seguro
de haber encontrado a un vampiro, al menos no literalmente, pero
lo que había encontrado le parecía mucho más
interesante.
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