| Capítulo 4- It Hurts My Heart
to Say....
El sonido de la puerta del piso hizo que el rubio se levantase
de la cama donde estaba acostado ya, tratando de no pensar en que
estaba solo. Tenía la tele a todo volumen frustrando el resto
de sonidos que pudiesen espantarlo.
Correteó por el pasillo, ya sabía de quien se trataba.
Todos los días iba a verlo, no recordaba haber sido tan feliz
antes nunca. Abrió la puerta y casi saltó al cuello
del albino para abrazarlo sonriente –Tenía miedo…-
reconoció, porque igual Kanki lo sabía de sobra.
- Lo sé, disculpa por llegar tarde. – sonrió
el chico aunque no estaba precisamente feliz. Había tomado
una decisión que no tenía ningunos deseos de cumplir.
Lo abrazó contra su cuerpo, aspirando su aroma, y besando
su mejilla finalmente.
-¿Qué te pasa?- el rubio se apartó un poco
para mirarlo, sintiendo el abrazo extraño y lo miró
a los ojos jugando con una de sus manos, ya se había acostumbrado
a que soliese sentirse más frío que él.
- ¿Cómo sabes si me pasa algo? – le sonrió
separándose un poco, aunque no deseaba hacerlo. Se le hacía
difícil, demasiado.
-No lo sé… porque me abrazaste distinto…- se
acercó un poco él, como restando la distancia que
el albino había sumado a ellos y miró sus pantalones
negros, brillantes pensando que lo habría imaginado –Hum…
¿sabes qué?
- ¿Qué? - le preguntó, con suavidad, dejando
que se acercara. Siempre le sorprendía la facilidad con la
que parecía leer sus emociones.
-Una niña de mi clase me preguntó si quería
ser su novio…- lo miró a los ojos y se giró
luego, llevándolo con él por el pasillo a su cuarto
como cada noche. Se sentó en la cama sin soltar su mano,
jugando con aquellos dedos tan blancos. Bajó la cara como
concentrado.
- Y ¿qué le respondiste? ¿Te gusta?... –
le preguntó sintiendo una punzada, pero por otra parte sería
mejor, si tenía a alguien.
-No me gusta…y le dije que me gustaba alguien…- susurró
enrojeciendo y sujetándole dos dedos con cada mano –Kanki…
¿tú… quieres ser mi novio?- lo miró a
los ojos echándose un poco adelante y soltando su mano -No…
no tiene que ser ahora… cuando sea más mayor…-
se tiró de lado en el colchón tapándose la
cabeza con la almohada y abriendo los ojos en la oscuridad.
- Yoru... – se sentó a su lado, acariciando su espalda
y sonriendo, contestando aunque sabía que no era lo correcto.
– Claro, seré tu novio cuando seas más grande.
– accedió, seguro de que se olvidaría de él
cuando creciese, como si aquello hubiese sido un interludio en sus
vidas.
-¿Ah sí?- preguntó sonriendo bajo la almohada
hasta ahora seguro de que le diría que no, y hablando con
la voz opacada por las sábanas. Sacó la cabeza rojo
y con el cabello revuelto para todos lados -¿Me das un beso?-
cerró los ojos porque lo había visto en las películas
de ese modo y también porque daba menos pena, pero ahora
no podía dejar de pensar que si no lo besaba se quedaría
allí con los ojos cerrados e iba a querer que lo tragase
la tierra. Sintió que le iba quemando la cara cuanto más
pensaba en eso y entreabrió un ojo.
Kanki sonrió sin poder evitarlo sujetando su rostro para
acercarse, besándolo con suavidad en los labios y permaneciendo
allí, sin querer moverse ni romper el beso hasta que fuese
absolutamente necesario.
Yoru cerró los ojos de nuevo rápidamente, y se sujetó
a sus muñecas con las manos, nervioso, separando los labios
para apoyarlos él mismo ahora y devolvérselo. Bajó
la cara separándose para reírse no porque tuviera
gracia, si no porque estaba nervioso y se trepó sobre sus
piernas abrazándose a su cuello –Luego me darás
un beso de novios…- susurró como si los años
pasasen en unos minutos.
- Lo haré, te daré todos los besos que desees. –
le sonrió dejándose llevar como siempre y acariciando
su mejilla. Pero tenía que hacerlo, quisiera o no. –
Yoru... tengo que decirte algo.
-Suena mal…- el rubio no se movió ni un ápice
de como estaba sentado en sus piernas, nervioso ahora pero por muy
distintos motivos.
- Tengo.... tengo que irme. – soltó sin más,
odiando tener que lastimarlo así. – Voy a tener que
irme lejos.
-No!- se amarró a él con fuerza notando un dolor
horrible al escuchar eso, como si hubiera temido aquella frase desde
el primer momento en que se habían conocido –No tienes
que irte! No tienes padres! Nadie te obliga…- se mordió
el labio de abajo pegándose más a él como si
pudiera retenerlo por la fuerza.
- Tengo... tengo que.... – Kanki lo abrazó contra
él con fuerza, tratando de controlarse. Lo estaba haciendo
por él, no tenía derecho... Pero no soportaba perderlo.
– Tengo.... una enfermedad, y tengo que ir a tratarme lejos.
Tengo que hacerlo – mintió.
-No es verdad, no estás enfermo, te ves bien…- cerró
los ojos sollozando contra su cuello y hablando con toda la necedad
que era posible –Es porque te dije que fueras mi novio y ahora
te quieres ir…-entrelazó las piernas a su cintura apretándose
más –Pues no quiero…- empezó a llorar
en alto sin poder contenerse sólo a los sollozos ya.
- No, no es cierto. Quiero quedarme y ser tu novio.... –
susurró el chico, las lágrimas corriendo por su propio
rostro. Yoru era todo lo que tenía, todo lo que le importaba,
pero sabía que no era justo con él, aunque ahora pareciese
que le hacía daño. – Tengo que irme, pero no
es por ti. Te quiero.
-Si me quisieras no te irías…- contestó egoístamente,
pero le daba igual, no podía imaginarse los días sin
él –Yo no quiero estar sin ti… todos los días
estoy esperando que llegues y es lo único bueno que me pasa
y tú te vas… yo no quiero… llévame Kanki…
no me dejes aquí solo...
- No digas eso, claro que te quiero... – lo separó
un poco para mirar sus ojos, pasando las manos por su rostro, limpiándolo.
– Debo hacerlo, aunque no lo comprendas... Tú tienes
mucho más por qué vivir. Incluso le agradas a esa
niña.... seguro le agradas a mucha gente.
-No!- bajó la cara frunciendo el ceño sin mirarlo
–Ya dijiste que ibas a ser mi novio… eres un mentiroso…-
se mordió el labio de nuevo aún así las lágrimas
bajando igual por sus mejillas –Si te vas por eso, entonces
volverás… volverás por mí ¿verdad?
Cuando estés bien… y entonces serás mi novio
y yo... y yo... no quiero...
- Sí, sí.... – susurró, sin pensarlo
demasiado, pero quería que dejase de llorar, tranquilizarlo
al menos un poco. – Volveré y seré tu novio
entonces. Pero mientras quiero que sigas con tu vida. No te quedes
aquí, sólo esperando, ¿vale? – le pidió,
con los ojos aguados de nuevo, deseando poder llevárselo
con él de veras, pero no era posible.
-No quiero… me quedaré esperando… haré
lo que quiera…igual que tú…- se pasó las
manos por la cara tratando de secársela y aunque trataba
de ser tajante hablando como si todo fuera un drama –No quiero…¿Cuándo
te vas?
- Esta noche.... no volveré mañana – suspiró,
desviando la mirada, sintiendo que se moría. A pesar de todo,
sabía que Yoru no decía esas cosas en serio.
-¿Ya?! No… no, no, no, no quiero… lo sabías
y no me dijiste nada…no quiero que te vayas…- empezó
a llorar de nuevo sujetándose más a él.
- No quería.... Quería que siguieras siendo así
conmigo. – le acarició el cabello, estremeciéndose
un poco al sentir sus sollozos, su llanto. – No llores, no
quiero hacerte llorar.
-Pues no te vayas…no te vayas Kanki… quédate
conmigo… voy a estar muy triste, voy a llorar todos los días…-
siguió seguro de que lo haría, aunque también
tratando de chantajearlo a la desesperada. Se echó un poco
atrás para mirarlo a los ojos y se pasó la manga del
pijama por la nariz –No quiero- sentenció de nuevo
tratando de respirar porque ya hasta eso le costaba.
- No puedo hacer eso, tengo que irme. – susurró, mirándolo
de nuevo, aquellos ojos tan puros. – Pero ahora lloraré
yo también, cada día. Cada vez que llores, lo sentiré,
y estaré triste también. – le aseguró,
como si eso fuera posible, tratando de chantajearlo de vuelta.
-No es verdad…- lo miró a los ojos seriamente aunque
no estaba seguro, porque Kanki era especial y lo quería mucho
–No quiero que llores…- le besó los labios de
nuevo mientras le pasaba las manos temblorosas por la cara, limpiándole
las lágrimas –No te vas a morir ¿verdad Kanki?
Vas a volver por mí…
- No, no moriré. – le sonrió un poco, siendo
sincero al menos en eso. – Prometo que no moriré. Y
yo tampoco quiero que llores, me pone triste.
-Vas a volver a por mí… ¿verdad?- insistió
sin que le pasase que omitiera el tema y lo miró a los ojos,
mordiéndose el labio inferior de nuevo haciendo algo de pucheros
–Ya no lloro más… hoy…
- Sí, cuando seas mayor – sonrió, sin muchas
fuerzas. No deseaba mentirle, pero no había nada más
que pudiese hacer. Le pasó la mano por el rostro de nuevo,
con suavidad. – Tienes.... la sonrisa más hermosa del
mundo.
-No tengo ahora…- protestó a duras penas, bajando
la cara contra sus manos y acariciándose con ellas pensando
en decirle “quédate”, pero ya veía que
no serviría de nada salvo para llorar de nuevo. Cerró
los ojos notando una lágrima y respiró temblorosamente
soportando el llanto -¿Te quedas esta noche? Esta noche sí…
esta noche puedes dormir conmigo ¿verdad?- alzó la
vista observándolo.
- Pero tendré que irme temprano, en la madrugada. –
accedió, deseoso también de pasar aquella noche con
él, aunque consciente de sus limitaciones. No debió
habérsele acercado jamás. Y sin embargo, no podía
arrepentirse. Lo abrazó, recostándose en el colchón,
pegándolo a él. – Y ¿tu padre? ¿No
se molestará?
-No se enterará…- sonrió olvidándose
por un momento de que se iría, a cambio de pasar los últimos
momentos con él, aprovechando cada minuto –Pero tendré
que apagar la luz…- apretó el interruptor y subió
un poco las cortinas para poder verlo de todos modos. Se recostó
de nuevo recuperando su lugar entre los brazos del albino y lo miró
a los ojos, apoyando la cara en la almohada de nuevo pensando “no
quiero” sin decir nada. Sólo observándolo -¿De
veras no te vas porque no me aguantas?
- No, no pienses eso. Te quiero, más que a nadie en el mundo.
– “por eso me voy” finalizó en su mente,
observando cada detalle de su rostro en la oscuridad, tratando de
imaginar cómo se vería de mayor, y deteniéndose
enseguida.
- Te quiero…- sintió que enrojecía por escuchar
aquello y apoyó la mano en su mejilla tocándola con
los dedos. Lo cierto es que estaba cansado de llorar pero no quería
dormirse por nada del mundo. Se sentó, aunque así
ya no lo abrazaba –Cuando vuelvas a lo mejor ya no te gusto…
o te gustó otro…
- Me vas a gustar siempre, seguro eres tú quien ya tiene
novio. Alguien más como tú... – le sonrió
ligeramente, esperando estar en lo cierto, por más que le
doliese.
-No es verdad… no quiero nadie como yo, sólo me gustas
tú…- se acostó sobre él, pese a todos
sus esfuerzos por estar sentado –Y nadie es como tú…
hueles a flores…- sonrió ampliamente hundiendo la nariz
en su cuello -¿Cuánto tiempo va a pasar?- preguntó
serio de nuevo, refugiado en su piel.
- No puedo decirte eso.... – suspiró el chico acariciando
su cabello. – Vas a conocer a muchos chicos, distintos a mí.
No puedes asegurar que no te gustará ninguno.
-Sí puedo… no voy a dejar de compararlos contigo y
ninguno me gustará… además… no los voy
a mirar… no me gustan… deja de insistir! No quiero!
Si me quisieras, no querrías que me gustase otro… eres
un pesado…- le dio una patada al colchón sin moverse
de encima de Kanki –No podrás irte sin que me entere,
me quedaré aquí encima…
El albino no pudo evitar reírse ante su actitud. –
No te pongas así, ya me callaré. Y no vuelvas a decir
que no te quiero. Te voy a querer siempre.
- … pues yo también te querré siempre!…
así que deja de insistir en que deje de hacerlo… si
a ti te molesta que yo diga eso… a mí me molesta que
digas que dejaré de quererte…no puedes decirme cómo
me debo sentir- siguió necio. Le pasó el dedo por
el cuello notando la piel suave y hablando él mismo en ese
tono –Kanki… no quiero…
- Lo sé.... yo tampoco quiero... – susurró
sincero, observándolo y abrazándolo contra él
una vez más. – Ya no hablaré más de eso,
y tú no dirás que no te quiero. Sólo... vamos
a abrazarnos como siempre.
-Pero si me duermo… despiértame…- se abrazó
más a él cerrando los ojos y besándole el cuello,
enrojeciendo luego por haberse atrevido. Sonrió contra su
piel sin querer creerse que pudiera irse, como si todo fuera una
broma pesada y al día siguiente fuera a estar allí…
en su puerta como cada anochecer.
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