| Capítulo 3- Just For a Little
While
Cinco años. No podía creer que ya hubiesen pasado
cinco años desde aquella noche. Kanki sonrió aunque
no era una sonrisa alegre de ninguna manera. Ya eran demasiadas
las veces en las que se sorprendía a sí mismo pensando
en eso, por más que se dijera que no tenía sentido.
Había hecho lo correcto, y por más nostalgia que pudiese
sentir, no tenía derecho a hacer ninguna otra cosa.
Se pasó la mano por el mechón negro de su cabello,
alzando la mirada al notar al chico que se acercaba, pensando que
se veía atractivo. Era agradable cuando no tenía que
hacer nada, aquellas veces en las que sólo venían
a él.
- Te ves triste... – comentó el moreno sentándose
a su lado y colocando un vaso de cerveza frente a él.
A pesar de que no tenía ningunos deseos de beberla, el chico
colocó sus dedos alrededor del mismo, sintiendo el frío
del líquido que contenía. – Estoy triste. –
susurró simplemente, observándolo y sonriendo un poco.
- ¿Sabes? Yo también estoy un poco triste. Rompí
con mi novio. – el moreno se le quedó mirando, contemplándolo.
– Te ves.... muy joven para estar en un lugar así.
- No lo soy – se rió el chico, acercándose
un poco, jugando. – Tranquilo, no te van a arrestar por solicitar
sexo con un menor. A nadie le importa eso aquí. Prometo no
denunciarte....... – sonrió al observar cómo
se sonrojaba. Seguramente estaba siendo sincero. Eran pocos los
que lo eran.
- No era eso... Sólo pensé que....
- Está bien, sólo bromeaba. – se recostó
de nuevo el chico, dejando la cerveza sobre la mesa sin haberla
tocado. - ¿Lo querías?
El chico asintió, desviando la mirada, y preguntando luego.
- ¿Tú?
- ¿Qué te hace pensar que es por un chico? –
Kanki movió la cabeza lentamente, sonriendo tristemente de
nuevo. – Mucho. – Después de todo, no importaba
si era sincero. Al final, ni lo recordaría seguramente.
- ¿No es ese siempre el caso? Seguro piensas que soy un
cretino, acercándome así...
- Y seguro piensas que soy un monstruo. O no. Tal vez.... –
Kanki se puso de pie, tan sólo para colocarse a horcajadas
sobre el moreno al que ni siquiera había preguntado su nombre,
susurrando. – “Tal vez soy un ángel. Y puedo
eliminar el dolor....”
- ¿De... veras? – ahora el chico tenía la mirada
fija en sus ojos celeste claro, como si fuese todo lo que existiera,
como si ese chico fuera la solución de cualquier cosa. –
Pero....
- Shhhhhhhh... No es lo que piensas – sonrió sobre
sus labios, colocando un dedo entre los suyos y los del moreno para
silenciarlo. – Pero servirá, por un rato al menos.
– susurró, mientras bajaba hasta su cuello, mordiéndolo
con suavidad, y empezando a beber, sintiendo la cálida sangre
fluir hacia él, el cuerpo del chico relajándose. Pero
no pensaba matarlo, no era como la mayoría.
Finalmente, se enderezó, dejando al chico, al parecer dormido,
recostado sobre el sofá, y poniéndose de pie, seguro
de que nadie pensaría nada extraño. Se estaba haciendo
mejor en aquello, en controlarse a pesar de que aún tenía
algo de hambre, pero ya encontraría otro. – “mejor
suerte la próxima vez” – le susurró, sonriendo
un poco, y saliendo del local, sus pensamientos, el aire frío
de la noche, una vez más acariciándolo. – Cinco
años.... – murmuró de nuevo sin poder evitarlo.
|